LA TRAMPA “RESCAMPLA”
En
mi niñez si alguno de nosotros hacía trampas en algún juego y era pillado por los otros niños se le
sometía al ludibrio: todos empezábamos a gritarle sin parar ¡La trampa
rescampla! ¡La trampa rescampla!, y lo gritábamos con soniquete; le
avergonzábamos. Como jugábamos casi siempre en las plazas, o en las calles,
nuestros gritos eran escuchados por otros niños, o por las personas mayores, lo
cual avergonzaba más al tramposo, que en ocasiones salía huyendo. ¡Pobre!, más
le hubiera valido aguantar el chaparrón a pie firme, porque su huida implicaba
nuestra persecución por las calles, con lo que se propalaba más que era un
tramposo. Justicia infantil y crueldad infantil, haz y envés del alma de los
niños.
Muchos
de los que a esa penitencia fuimos sometidos quedamos vacunados para siempre
contra la posibilidad de cometer ese tipo de fechoría. Pero no siempre se descubría
la trampa, no siempre la trampa rescamplaba por lo que el tramposo no recibía
la vacuna.
La
traducción al castellano de “rescamplar” es: resplandecer; verse, hacerse
patente algo.
Montoro
no fue pillado en su niñez en alguna de sus trampas, no está vacunado. Por eso
ha presentado unos presupuestos con trampa, y la Comisión Europea (CE) le ha
cantado lo de ¡La trampa rescampla! ¡La trampa rescampla!
A
pesar de que una persona tan falta de ética
como Juncker, incluso desautorizando al Comisario responsable, ha
intentado parar el tremendo golpe que para el gobierno Rajoy supone que “rescample” que los Presupuestos
Generales del Estado (PGE), tan apresuradamente llevados a aprobación por el
rodillo pepero, son tramposos, no lo ha logrado , y al final solo ha conseguido
que la CE los haya dejado a beneficio de
inventario, y que sea el nuevo Gobierno de España que salga del 20 D el que
deberá presentar a nuestros rescatadores unos PGE creíbles.
Esta
postura de la CE deja al descubierto una de las mayores mentiras del gobierno
de Rajoy, la de que España no había sido rescatada por Bruselas. El ejercicio
de trile – nada por aquí, nada por allá- consistió en rescatar el sistema
financiero español, bancos y cajas de ahorro, es decir el corazón y las
arterias de nuestro país, pero no el cuerpo, no las personas. Ahora, con la
devolución de los PGE, Bruselas ha dejado de manifiesto que Rajoy pidió el
rescate, que en los acuerdos para rescatar a España por medio del rescate de su
banca está recogido, al igual que para Irlanda o Portugal, países también rescatados, que los PGE deben ser aprobados
por Bruselas. No somos un país soberano.
Estos
PGE son tramposos desde el principio; la primera línea de unos presupuestos son
los ingresos. En los PGE esos ingresos provienen mayoritariamente de los
impuestos y de lo recaudado por las cuotas a la Seguridad Social (SS). Y
Bruselas conoce perfectamente que la SS lleva muchos meses siendo deficitaria,
como efecto de una causa: la Contrarreforma Laboral que Fátima Báñez hizo para
Rajoy.
Aquí
vendría a cuento el proverbio chino de la luna y el dedo. Muchos miran el “dedo”,
es decir que se agota la hucha de las pensiones; cuando por lo que debemos
luchar es por la “luna”, por erradicar el déficit, por conseguir salarios mucho
más altos y que la actividad sea más elevada, que se acaben los trabajos de 1
hora al día, para que ese déficit se convierta en superávit.
Para
corroborar lo anteriormente escrito acudo a lo que alguien cercano al
pensamiento económico del PP, el Director de coyuntura de la Fundación de Cajas
de Ahorro, Ángel Laborda, escribió la semana pasada. Ya el título de su escrito
es un mazazo al triunfalismo del PP: Aumenta el
déficit de la Seguridad Social. Resumo
los puntos más importantes:
“El
aumento (de las afiliaciones a la SS) sobre el trimestre anterior es de
110.000, un 2,7 % por ciento en tasa anualizada. Ambas cifras son
significativamente inferiores a las del segundo trimestre (…) Así pues, se
observa una clara desaceleración en el ritmo de aumento de este indicador
(...).
Cada
vez está más claro que durante la segunda mitad del pasado año y primeros meses
del actual se produjo en fuerte repunte de la actividad constructora y de la
contratación de personal en el sector público ligadas a la proximidad de las
elecciones autonómicas y locales, algo que en España parece normal pero que en
otras latitudes con más calidad democrática no se admitiría, pues supone un uso
partidista del dinero de todos. Pasadas las elecciones el ritmo de creación de
empleo se modera. Esta es la razón principal de que el crecimiento de la
economía se haya desacelerado en el tercer trimestre, como prevén el Banco de
España y la mayoría de analistas privados”.
Aunque
el autor del anterior escrito no lo indica, quien gobernaba hasta las pasadas
elecciones en la mayoría de las autonomías y de los ayuntamientos era el PP.
Fue consecuencia del resultado de las mismas que el PSOE desincrustara al PP de
siete autonomías y de cientos de ayuntamientos. Por tanto mayoritariamente ese
uso partidista del dinero lo hizo el PP.
Cualquier
persona que recorriera Madrid desde enero hasta mayo se habrá dado cuenta de
que en todas las esquinas se estaban haciendo obras de poca entidad, como
cambiar los baldosines.
¿Por
qué en las esquinas? Porque dos calles que se cortan dan lugar a 4 esquinas, y
a 8 tramos de acera. Si en una de las esquinas se hace una obra esa obra se ve
desde las 8 aceras, se multiplica el potencial propagandístico, lo que no
ocurre si la obra se realiza en el centro de un tramo de acera pues ese
potencial se divide por cuatro
Desde
luego hay que reconocerle a los del PP que son maestros en el ilusionismo,
hacer parecer mucho mayor lo que prácticamente no es nada.
El
PP criticó el Plan E de Zapatero, a pesar de que se hizo para “cebar la bomba
económica” en época en la que las elecciones estaban muy lejanas. No solo lo
criticó sino que lo torpedeó utilizando ese dinero que el Estado daba a los
entes locales y autonómicos en gastos suntuarios; un ejemplo de libro del
despilfarro es el del Ayuntamiento de Madrid, entonces un feudo del PP, que con
esos dineros trasladó la estatua de Colón 50 metros: desde los Jardines del
Descubrimiento al centro de La Castellana.
Otro
punto a señalar del escrito que nos ocupa es que evita términos como descenso o
caída, y utiliza desaceleración y moderación. Recuerdan claramente otro
eufemismo como el de “retirada elástica sobre la retaguardia” para enmascarar
una derrota militar.
En
economía “moderación” tiene la misma traducción que en meteorología, cuando el
hombre del tiempo habla de lluvias moderadas nos está indicando que salgamos a
la calle con un paraguas grande, porque van a caer más de 30 litros por m2.
Después
el escrito citado aborda el problema de los ingresos de la SS:
“Cabría
esperar que el notable aumento de las afiliaciones se tradujera en una mejora
de las cuentas de la Seguridad Social, tal como contemplaba el presupuesto de
este organismo, que fijaba el déficit para este año en 6.444 millones de euros
(0,6% del PIB), frente a los 13.954 millones con que cerró 2014. Sin embargo el
déficit va en aumento. Hasta agosto los gastos van en línea con lo
presupuestado, pero los ingresos por cotizaciones aumentan solo un 0,8 % en vez
del 6,8 % previsto. La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal, en su
reciente informe sobre los PGE de 2016, estima el déficit del Sistema de
Seguridad Social para este año en una cifra entre el 1,4 % y el 1,6% del PIB. Esta desviación
se
trasladaría a 2016...”
Nos
encontramos así que el aumento de las cotizaciones a la SS en lo que va de año
es 8,5 veces menor que el previsto, lo que creará a final, es decir dentro de 2
meses, un déficit de la SS de 17.184 millones de euros. He señalado el poco
tiempo que falta para el final del ejercicio para dejar patente la
imposibilidad de variación de la tendencia; más aún, si como Ángel Laborda
reconoce, ‘se observa una clara desaceleración en el ritmo de aumento de
afiliaciones a la SS’. Y ese es el
problema, la diferencia entre lo presupuestado y lo que finalmente será recaudado:
10.740 millones de euros menos. Un disparate.
Si
a lo anterior unimos que en los PGE para 2016 el PP propone una bajada de
impuestos, nos daremos cuenta de que estamos ante unos “presupuestos trampa”.
Bruselas no los puede aceptar porque las falsedades en el capítulo de ingresos
falsea todo el resto de los PGE.
En
cuanto a Juncker, le he acusado de falta
de ética porque en su etapa reciente de primer ministro de Luxemburgo, urdió
con la complicidad del banco que ayudó a falsificar la contabilidad de su país
al Partido Popular griego -
falsificación que ha llevado a la miseria a la mayoría de los griegos-
una forma de que las grandes multinacionales pagaran en Luxemburgo sus
impuestos; naturalmente cobrándoles menos que lo que tendrían que haber pagado
en el país donde venden sus productos.
El
sistema era muy sencillo: una vez encontrado el país de la UE dispuesto a
traicionar a sus compañeros, el banco le calculaba a las multinacionales lo que
se iban a ahorrar en pago de impuestos, y , si aceptaban, el banco preparaba toda la documentación para
la evasión fiscal legal, y cobraba sus buenas comisiones.
Así,
por ejemplo Coca-Cola, ganaba mucho dinero en España pero pagaba la mayoría de
los impuestos correspondientes en Luxemburgo. Es decir Juncker nos hacía un
robo legal, teniendo en ese banco lo que en derecho penal se conoce como
“colaborador necesario”. La chispa parece ser que era pagar los impuestos en
Luxemburgo, y la vida despedir injustamente en España.
Si
Shakespeare en su drama Julio Cesar pone en boca de Marco Antonio el retornelo:
¡pero Bruto es un hombre honrado! , yo escribo de alguien que engañó a sus
compañeros en la UE: ¡pero Juncker es un hombre honrado!
Será
honrado, pero lo que nadie puede negar es que es sectario, porque en esta nueva
etapa de presidente de la Comisión Europea (CE) se ensañó con Grecia– su primer
ministro no era de los “nuestros” -, pero como Rajoy es del PPE, uno de los “nuestros”,
ha hecho vista gorda y enterrado los PGE hasta después de las elecciones del 20
D para anestesiar a los españoles y así ayudar a Don TRANCREDO. Vamos que
Juncker gobierna la CE para favorecer a los votantes del PPE y no a los
europeos. Hace lo mismo que Rajoy que gobierna para sus votantes, para las
empresas, pero no para todos los españoles. Y lo que ambos hacen se llama sectarismo.
Alfredo Sancho
Cavo