viernes, 31 de marzo de 2017

BLOG RADIOGRAFIA DEL PSOE
6ª ENTREGA

A. 1 En la democracia republicana. (Continuación)

A.2.4.1.2 La Guerra de Sucesión y el Tratado de Utrech (Continuación)
La muerte en 1700 de Carlos II sin descendencia cambió el panorama. A la herencia yacente en que se convirtieron los reinos españoles acudieron dos grandes potencias, Francia y Austria. Ambas  potencias se enfrentaron y estalló la llamada “Guerra de Sucesión”, que duró doce años, desde 1701 hasta 1713 en que se firmó el Tratado de Utrech. Venció la Casa de Borbón, y los españoles que habían tomado partido por un bando o por el otro, y sus descendientes que somos nosotros, perdimos Gibraltar, Mallorca (recuperada mucho años después), y los reinos de Nápoles y Sicilia.

Nota del autor: La prolongada permanencia británica en Mallorca sirvió, al menos, para que la ginebra actualmente  elaborada en esa isla sea, según los entendidos, tan buena como la ginebra inglesa.

Cataluña había tomado partido por el aspirante austriaco, y ganó el aspirante borbón, que reinó como Felipe V. A pesar de que muchos de los catalanes actuales embellecen la lucha de entonces como una lucha por la libertad, nada más lejos de la realidad, luchaban contra Paris y sus ideas, y por siglos de agravios económicos.
En Francia, a pesar del absolutismo del abuelo de Felipe V, ya circulaban las ideas de libertad que 50 años más tarde alumbraron la Enciclopedia. Y a Cataluña, sobre todo a los obispos de Vich y de Solsona, y a los clérigos de su grey, esas ideas les asustaban. Por tanto los catalanes actuales deben de felicitarse porque el austriaco hubiera sido derrotado, pues ello les alivió de siglos de oscurantismo.
Otra cosa fueron las represalias de Felipe V contra los barceloneses, sus “Decretos de Nueva Planta”, y las marrullerías que autorizó a emplear a los funcionarios castellanos desplazados a Cataluña para que molestaran a los ciudadanos catalanes.

Nota del autor: Durante los años del franquismo a los estudiantes nos decían que Felipe V aplicó el Decreto de Nueva Planta a Cataluña, y al no explicar en qué consistía, y llevar la palabra “Nueva”  que siempre nos transmite idea de modernidad, no nos parecía que encerrase en sí ninguna crueldad.
Felipe V aplicó al Reino de Aragón, al Reino de Valencia, y al Reino de Mallorca, esos Decretos como represalia por haber tomado partido por el pretendiente austriaco. Por ellos, esos tres reinos dejaban de serlo, dejaban de regir sus leyes, y sus fueros. Catalanes, valencianos, y   mallorquines pasaron a ser súbditos de Castilla, sin los derechos inherentes a  los súbditos del Reino de Castilla. Después de conocer esto algunos considerarán  que sí fue una crueldad.

Tal miedo les tenía Felipe V a los barceloneses que construyó una fortaleza, que se conoció como la Ciudadela, y que ocupaba el lugar que ocupa actualmente el parque barcelonés del mismo nombre.
En ella se encerraba el capitán general de Cataluña, los funcionarios castellanos, y el ejército que los sostenía; algo parecido a los fuertes en los que la caballería americana se encerraba en territorio indio, como vimos en tantas películas americanas.
Completó Felipe V el sojuzgamiento de Barcelona reconstruyendo y aumentando el castillo de Montjuic.  

A.2.4.2 Los agravios económicos a Cataluña consecuencia del Tratado de Utrech

En el punto anterior se recoge que por el Tratado de Utrech el Reino de Aragón pierde los reinos de Nápoles y de Sicilia. Es decir, a partir del momento de la firma del tratado, los catalanes que durante siglos mantuvieron un comercio intenso con Nápoles y Sicilia, sin tener que pagar aranceles, se encontraron con que para vender sus productos en unos territorios que hasta el día anterior eran suyos, tenían que pagar unos aranceles tan altos que no podían competir con los productos del reino de Austria, que era su nueva dueña.
Y todo ello para que Felipe V, que odiaba a los catalanes, fuera aceptado por las otras potencias como “Rey de España y de las Indias”.

Tal circunstancia provocó la postración económica de Cataluña, que duró hasta 1778 - 65 años, casi tres generaciones- fecha en la que Carlos III publica el “Reglamento y Aranceles Reales para el Comercio Libre de España a Indias”, por el que los puertos de Alicante, Barcelona, Cartagena, Gijón, La Coruña, Santander y Sevilla, pudieron enviar, y recibir productos, a y del Nuevo Mundo.

A.2.5. Las soluciones de Azaña a los dos nacionalismos.

Manuel Azaña y su gobierno, del que formaban parte tres ministros socialistas, eran conscientes de que sin anclar Cataluña y Euskadi al Estado español la 2ª República nacería muerta. Para ello impulsaron el estudio de ambos estatutos, su debate, los acuerdos necesarios, la tramitación parlamentaria, la aprobación por las Cortes, la promulgación, y la publicación en Gaceta de Madrid.
Así como el Estatuto de Autonomía de Cataluña, dentro de la dificultad que representaba llegar a un acuerdo entre las pretensiones estatales y las catalanistas, pudo tramitarse, a pesar de las opiniones en contra de su tramitación, el Estatuto de Autonomía del País Vasco sufrió un retraso por las pretensiones del PNV,  que en el borrador  del llamado Estatuto de Estella, proclamaba la “confesionalidad del Estado Vasco”, además de otras pretensiones que, al haberse aprobado y publicado la Constitución Española, eran imposibles de aceptar por ser inconstitucionales.

A.2.5.1 Estatuto de Autonomía de Cataluña

La mejor demostración del impulso que el Gobierno de Azaña dio al estudio del Estatuto, es que tan pronto como el 12 de agosto de 1932 -¡dos días después de la criminal intentona de Sanjurjo!- Azaña consigna en su diario: “He entregado a Bello el artículo de justicia, del Estatuto, ya aprobado por el Gobierno (1)”.

Pronto lleva el proyecto de Estatuto a votación. Por eso escribe, satisfecho, en su diario: “Comida en el Palace, con el grupo parlamentario catalán, que nos invita a Besteiro, a Bello y a mí .Terminamos con breves discursos, y nos vamos a las Cortes para las votaciones definitivas.
Extraordinaria concurrencia. El Salón parecía muy bien, con tanta gente. Se han hecho las dos votaciones, recibidas con grandes aplausos. Sánchez Román y Maura cometen el error de votar contra el Estatuto. Alba, más cuco, vota en pro (2)”.

Nota del autor: Tal invitación parece desmentir la creencia de que los catalanes son unos agarrados, que “la pela es la pela”; opinión quizás creada artificialmente.

No dejó Azaña de vigilar la marcha de la tramitación del Estatuto, proyecto que consideraba capital para la estabilidad territorial de España, y buena prueba de ello es lo que escribe en su diario: “Por la mañana, larga entrevista con el subsecretario de Gobernación. La Comisión mixta del Estatuto está atascada. Es necesario hacerla andar. Esplá me informa de lo que sucede. Han ido dejando para <<mañana>> los asuntos difíciles y ya es tiempo de acometerlos. (3)”.

Para deshacer algunas alcaldadas que se pretendían cometer en el Estatuto por inquinas particulares, no duda en pedir a los negociadores catalanes su opinión, por lo que consigna en su diario: “Por la noche recibí la nota de Pi y Suñer con sus observaciones sobre el decreto de valoración de servicios. Está mucho más cerca de lo que yo pienso que del proyecto de Viñuales (4).

Y vuelve a escribir en la mañana del mismo día: “(…) Entrevista con Pi y Suñer sobre la valoración de servicios. Hemos esperado en vano a Viñuales, para examinar juntos la cuestión. Viñuales (ministro de Hacienda) anda huido. (…) Viñuales no aparece ni en el ministerio, ni en su hospedaje, ni en casa de su novia (sabemos que va a casarse), saben dónde está; probablemente en algún restaurante de las afueras. He dicho a la Dirección de Seguridad que lo busquen.

Por último, el 23 de agosto de 1933, el Consejo de ministros aprueba el decreto de Traspaso del Orden Público a la Generalitat, y otro decreto transfiriendo el Servicio de Aviación Civil.
De ese Consejo escribe Azaña: “Después, hemos hablado de las valoraciones. Largo Caballero y Fernando han dicho que, después de examinar los textos, opinan en el asunto exactamente igual que yo (5).”

Los debates para aprobar el texto definitivo del Estatuto duraron 4 meses. El 9 de setiembre de 1933 el texto del llamado Estatuto de Nuria fue aprobado por las Cortes españolas por 314 votos a favor, y 24 en contra.

El 15 de setiembre de 1933 es firmado en San Sebastián por el Presidente de la República, Niceto Alcalá-Zamora.

Nota del autor: Contado así parece que las opiniones en contra de su tramitación, citadas más arriba, no hubieran sido apoyadas por manifestaciones en las calles y propaganda en periódicos y radios.
Pero la reacción fue intensa y poderosa. Toda la derecha se movilizó contra la tramitación del Estatuto, se destacaron la llamada Minoría Agraria y la Comunión Tradicionalista.
Salieron a la calle en manifestaciones, pegaron pasquines en las paredes, utilizaron los periódicos afines. Incluso parece ser que dos intelectuales como Ortega y Unamuno eran de la misma opinión que los opositores.
El hecho de que las manifestaciones fueran muy nutridas no demuestra más que es fácil sacar a la gente a la calle para defender sus privilegios o sus creencias religiosas. Lo difícil es conseguir que las personas salgan a la calle para defender su libertad; y que salgan para defender la libertad de otros que no son ellos - por ejemplo, las libertades y derechos del colectivo LGTB- es casi imposible.

Azaña, un hombre odiado por la derecha y los clérigos, fue un amante de su país y sus gentes.
Sobre el odio tengo una teoría. Cada persona tiene una capacidad determinada  de pasiones, distinta de la de otras personas, pero si no tiene una pasión, por ejemplo la envidia, queda más espacio para el resto. El odio es una pasión, y algunos clérigos no tienen otras pasiones, por lo que les queda mucho espacio para el odio furibundo.
La propaganda que contra él empleo el franquismo me hace recurrir a la opinión del historiador Gabriel Jackson, que ni es franquista, ni es clérigo, ni es español: “Manuel Azaña arriesgó la vida de su Gobierno y su prestigio personal en la aprobación del Estatuto. Para Azaña, como inteligente nacionalista español el Estatuto era un juego calculado en la construcción de una España unida por mutuos intereses y no por la fuerza militar. (6)”

Los españoles padecimos, en la época de la crispación esas manifestaciones de personas que nos intentaban imponer sus creencias y su moral. Algunos no lo hemos olvidado, a otros, como los componentes de la actual Gestora del PSOE parece que le hayan pasado una esponja por el cerebro que les ha borrado el recuerdo de los insultos -algunos terribles- que nos hicieron a los socialistas y al propio Presidente del Consejo de Ministros, José Luis Rodríguez Zapatero.
 En una de sus anotaciones escribe Azaña: “Prieto cuya aversión a los nacionalistas es conocida (7)”.
Nota del autor: Prieto, como los socialistas de entonces era internacionalista, consecuencia de la fraternidad que es uno de los tres valores socialistas. Por tanto nada más lejos de sus ideas políticas que los nacionalismos que son siempre excluyentes.
Además Prieto conocía que aquellos políticos catalanes con los que transaba, eran los representantes de una burguesía que solo 10 años atrás se dedicaba a matar obreros en las calles de Barcelona.

El detonante de todo lo ocurrido en Barcelona entre los años 1920 y 1925, fue la huelga de la compañía Barcelona Traction, Light and Power Company, Limited, que suministraba la electricidad a los tranvías, a los hogares, al alumbrado público, y a las empresas.
El éxito fue total para las organizaciones obreras, porque la huelga que se inició el 5 de febrero de 1919 duró 45 días, porque la huelga de La Canadiense - así se apodaba a la empresa por el origen del capital que la fundó- se convirtió en una huelga general, porque se consiguió la liberación de los obreros que habían sido detenidos, y por los logros sociales conseguidos  -mejoras salariales, y publicación del Decreto  de 8 horas de trabajo-.

Sin embargo, como ya escribí en anterior entrega, la terminación de la 1ª Guerra Mundial afectó a la economía española, y muy particularmente a la de Cataluña. Vinieron los despidos y las rebajas de sueldos, y con ellos las huelgas. Para contrarrestarlas, para “romper la huelga”, la patronal, aglutinada en torno a la Lliga Regionalista, creó un sindicato amarillo, el llamado Sindicat Lliure, y lo trufó de pistoleros. Las represalias  por las muertes de obreros crearon una espiral de violencia.
A lo anterior vino a unirse el criterio de “emplear mano dura” que adoptó Eduardo Dato, presidente del gobierno. Nombró al general Martínez Anido gobernador civil de Barcelona, que puso a la policía al servicio de la patronal, y de los pistoleros del Sindicat Lliure, y dio  vía libre a la “ley de fugas”.
Quienes hayan visto Luces de Bohemia quizás recuerden el personaje de “El Catalán”; Valle Inclán lo representa, en una escena, preso con Max Estrella, y entra la policía que le dice a “El Catalán: estás libre puedes irte. Éste sale de escena, y entre bastidores se oyen gritos de “se fuga” y varios disparos; cae el telón.

En el mes de noviembre de 1920, solo en Barcelona, hubo 22 muertos, entre ellos el del diputado Layret, abogado de los obreros.
La cuestión llegó a ser tan escandalosa que Julián Besteiro acusó  en el Congreso a Bugallal, presidente del Consejo de ministros, de instaurar la Ley de Fugas.
El 10 de marzo de 1923 es asesinado el dirigente de la CNT Salvador Seguí, El Noi del Sucre. Hace muchos años un testigo ocular del entierro del Noi del Sucre me contó que fue la mayor manifestación de duelo que había habido en Barcelona.
Años después, cuando acudí al entierro de los abogados de Atocha que los pistoleros de la patronal asesinaron, recordé lo que me habían contado. El desfile de miles de hombres y de mujeres, en silencio, con los labios apretados, y con la decisión en sus ojos de seguir luchando por las libertades, debió parecerse mucho al de los obreros del entierro de Salvador Seguí.
Quizás todos esos desordenes fueron los que hicieron a Besteiro pedir a sus compañeros del  PSOE que apoyaran, en 1925,  a la dictadura de Primo de Rivera; petición que al no ser atendida hizo que se diera de baja en dicho partido. Hacía así buena la frase: prefiero la injusticia al desorden, atribuida a Goethe; sin caer en la cuenta de que el mayor desorden es la injusticia.

A.2.5.2 Estatuto de Autonomía de Euskadi

En mayo de 1931, estando en estudio la Constitución de la República Española, se inició por el PNV la redacción de un Estatuto del País Vasco-Navarro. Llamado el Estatuto de Estella presentado a las Cortes Constituyentes el 22 de setiembre de 1931 por un grupo de alcaldes. No pudo ser tomado en consideración porque entre otras cosas señalaba la Confesionalidad Católica del Estado Vasco, lo cual chocaba de frente con el Articulo 3 del Título Preliminar de la Citada Constitución: El Estado español no tiene religión oficial.

En el “bienio negro” cuantos esfuerzos se hicieron por hacer un borrador de Estatuto fracasaron porque provincias españolistas como Álava, que no deseaban un Estatuto para Vizcaya, pusieron “palos en las ruedas”.
Y cuando en julio de 1936 ya estaba encauzado el borrador, y estaba previsto que pasara a la Cortes para su aprobación,  ocurrió el golpe de estado de Mola y Franco, que al resultar en parte fallido, provocó que el ejército faccioso agrediera a las provincias fieles a la República, y estalló la guerra.

Por fin los “enemigos de la Cruz y de la Patria” como les llamaban los periódicos  conservadores y tradicionalistas, promulgaron el 1 de octubre de 1936 el Estatuto de Autonomía Vasco.

Nota del autor: Prieto, cuando conoció la pretensión de los católicos vascos de que en el Estatuto figurase Confesionalidad Católica del Estado Vasco, dijo con ironía que querían ser el Gibraltar Vaticano.
Otras cláusulas del Estatuto de Estella eran también tan pintorescas como la anterior: poder firmar un concordato entre el Vaticano y el Estado vasco; el no reconocimiento de los derechos políticos de los españoles que trabajasen en el País Vasco-Navarro hasta después de 10 años de residir en el mismo; o reservarse las competencias sobre materias religiosas.
Subyace en el texto del Estatuto de Estella un miedo cerval a perder su propia identidad, a que sean los foráneos los que impongan la suya.

Desde entonces han pasado 80 años, pero todavía hay partidos como el FN francés, el holandés de Geert Wilders de extrema derecha, el derechista AfD alemán, que por miedo a perder su identidad hacen xenófobos a sus votantes. Es lo mismo que le pasa al Partido Republicano de Trump.  

Continuará en la próxima entrega.

Alfredo Sancho Cavo


                                                                                                                                          

BIBLIOGRAFÍA:
(1)     Manuel Azaña. Los cuadernos robados.12/08/1932
(2)     Manuel Azaña. Los cuadernos robados.09/09/1932
(3)     Manuel Azaña. Los cuadernos robados.29/05/1933
(4)     Manuel Azaña. Los cuadernos robados.18/08/1933
(5)     Manuel Azaña. Los cuadernos robados.23/08/1933
(6)     Gabriel Jackson. La Republica Española y la Guerra Civil 1931-1939. Editorial Crítica
(7)     Manuel Azaña. Los cuadernos robados.01/12/1932




viernes, 24 de marzo de 2017

BLOG RADIOGRAFIA DEL PSOE
5ª ENTREGA

A. 1 En la democracia republicana. (Continuación)

A.2.4. La “Cuestión catalana” y el nacionalismo vasco
En 1932 el gobierno que presidía Azaña abordó el problema de relación entre el Estado español y Cataluña, que llevaba arrastrándose más de dos siglos, y que 80 años más tarde seguimos los españoles sin querer resolver.

Igualmente las doctrinas de Sabino Arana habían creado un partido de ideología nacionalista y católica- su lema “Dios y Leyes Viejas” es suficiente claro al respecto-, el PNV, que tenía veleidades de independizarse del Estado español, lo que hacía necesario el estudio, el debate, y la aprobación en el Congreso, de un Estatuto que fuera fruto de un acuerdo entre los electos de Euskadi y los electos del resto de España, para mantener a Euskadi en el Estado español.

Nota del autor: Conscientemente utilizo el término “Estado español”, en lugar de emplear retóricamente el término “España”, como hacen los nacionalistas españolistas, porque tanto los catalanes como los vascos, me refiero naturalmente a los que piden la independencia, lo que quieren es tener otra leyes y normas distintas de las que nos hemos dado el resto de los españoles. Ni los catalanes ni los vascos, por mucho que lo deseasen podrían separarse de España, como tampoco Escocia de Gran Bretaña, solo un cataclismo geológico lo lograría.
El empleo de la retórica en estos asuntos, al igual que el sueño de la razón,  produce monstruos, sean éstos goyescos o no.

Las razones de las exigencias de los dos nacionalismos, y de los supuestos agravios que sus regiones han recibido, difieren totalmente. Pero sería imposible explicarlos sin utilizar una herramienta, la Historia, que aunque embotada por los años de manipulación que de la misma hizo el franquismo, en aras de la exaltación de su nacionalismo españolista, servirá para que los lectores tengan las bases del conocimiento necesario para formar su opinión sobre estas, nunca mejor dicho, cuestiones.

A.2.4.1 La Historia y el “victimismo catalán”
En la edad media los reinos eran “propiedad” del rey; por eso, porque eran de su propiedad, los podían dejar en herencia a sus hijos, e incluso partirlos. Y así Fernando I, rey de León y conde de Castilla, repartió sus bienes, sin pensar para nada en la unidad de una España que aún tardaría siglos en aparecer con ese nombre, entre sus tres hijos y sus dos hijas:
A Alfonso le dio el Reino de León; para Sancho creó el Reino de Castilla a partir del condado del mismo nombre; a García le dio el Reino de Galicia; a doña Urraca la ciudad de Zamora; y  a doña Elvira la ciudad de Toro.
Estos hermanos guerrearon entre sí, y Sancho II, rey de Castilla, fue muerto en el cerco de Zamora. Se acusó de la muerte a su hermano Alfonso, rey de León, y eso es lo que recoge el conocido romance:

Que te maten rey Alfonso
Manos torpes de villanos


A.2.4.1.1 El Monopolio del Comercio con las Indias

Aunque en la dictadura franquista se nos engañó con el “tanto monta” lo cierto es que Isabel era reina de Castilla y Fernando era rey de Aragón. Y que ambos reinos tenían sus cortes, sus leyes, y sus impuestos o pechos.
Por eso la empresa de apoyar a Colón en su búsqueda de una ruta más corta a la India -lugar donde existían productos como las especias, por las que se pagaba más que su peso en oro- , pudo ser una empresa en solitario de la Corona de Castilla; y ello es la realidad histórica, sea cierto o no lo de que Isabel I de Castilla empeñó sus joyas para pagar el primer viaje.
Colón en su viaje se topó con unas tierras que creyó que pertenecían al subcontinente asiático, a la India. Hasta que Vasco Núñez de Balboa se “topó” con el mar que bautizó como Mar del Sur el 25 de setiembre de 1513, Europa no supo que existía otro enorme continente entre ella y la India. De la existencia de dicho continente no llegó a tener conocimiento Cristóbal Colón porque había fallecido siete años antes.

Así que, a pesar de martirizarnos en el franquismo con canciones como “De Isabel y Fernando”, y el “tanto monta”, la realidad había sido muy otra, y el Reino de Castilla fue quien monopolizó los bienes de las nuevas tierras a las que llegó Colón.
La “prueba del algodón” es esta: Tan solo 11 años después de que Colón llegara a Guanahaní, por sendos decretos de Isabel I, el del 10 de enero y el del 14 de febrero de 1503, se crea la Real Casa de Contratación de Indias, y se fija su sede en Sevilla, una ciudad castellana, es decir del Reino de Castilla. Y esa ciudad se ve agraciada con el monopolio de puerto de partida y de llegada de todos los barcos que navegasen entre el Nuevo Mundo y España, con lo que monopolizó toda la actividad mercantil. Para ello se estableció un asiento (Tratado o ajuste de paces. DRAE) con otros reinos del Imperio Español, particularmente con los reinos de la Corona de Aragón, muy molestos por el monopolio económico que se concedía a Castilla.
Sevilla tuvo el monopolio del comercio de Indias hasta el año 1680, durante 177 años, fecha en la que a Cádiz le fue conferido el monopolio de la Carrera de Indias, es decir el monopolio de comerciar con América.
Si bien ciudades del Reino de Aragón como Barcelona, Mallorca, y Valencia, se sintieron discriminadas por haber concedido Isabel I el monopolio a Sevilla, la sangre no llegó al río porque mantenían un fructífero e intenso comercio con los reinos que Fernando “El Católico” poseía en Italia: Nápoles y Sicilia.

Nota del autor: Ahora parece que se ha puesto de moda negar que Isabel “La Católica” hubiese empeñado sus joyas para poder pagar los viajes de Colón, y así, Consuelo Varela (1), escribe  en una página web de título Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes:
La historiografía tradicional ha sostenido que la reina fue el principal apoyo con el que contó Colón para poder realizar su proyecto descubridor. Fue el propio Hernando Colón quien en ‘La Historia del Almirante’, la biografía que hizo de su padre, lanzó la pintoresca historia en la que aparece la reina católica ofreciendo empeñar sus joyas para financiar el viaje colombino. Una imagen sin duda muy bella que recogió gustoso fray Bartolomé de Las Casas -siempre ávido de adornar con bonitas anécdotas las noticias sobre la vida de Colón- en su “Historia General de las Indias”.

Me extrañó que se refutase sin apoyo alguno documental, y sin ningún argumento, una noticia escrita del propio hijo de Colón, que consta en el citado documento.
Pero más me extrañó el ataque solapado al Obispo de Chiapas, que no viene a cuento.
Siempre en estos casos acudo al antiquísimo dicho Cui prodest?, ¿a quién aprovecha? En otras palabras: “¿qué hay detrás?”

Y opino que lo que hay es un “lavado de imagen” de Isabel I de Castilla. El nacionalcatolicismo español lleva años intentando la beatificación de la reina católica, y desean quitar de su imagen las adherencias de sus tratos con los banqueros judíos, que fueron los que hicieron un empréstito con prenda sobre las joyas.
De paso, si pueden dar una patada en el culo a fray Bartolomé, al que  los nacionalistas españolistas le consideran el creador de la “leyenda negra”, mejor que mejor. Sin embargo el ensayo “Las venas abiertas de América Latina” de Eduardo Galeano prueba documentalmente que lo narrado hace cinco siglos por el Obispo de Chiapas fue solo la punta del iceberg de la crueldad de los españoles con los indios.

Pero nadie debe rasgarse las vestiduras por ello, y tildar de mal español al que reconoce nuestra crueldad, sin pensar cual era el entorno de las guerras en esos siglos. Por ejemplo en los 30 años que duró la guerra entre la Casa de Lancaster y la de York, la llamada guerra de las dos rosas, los prisioneros que tomaba un bando pasaban a ser esclavos de sus partidarios; y si un bando conquistaba un pueblo del otro bando, los que no morían se convertían en esclavos que podían ser vendidos  a otros países, en lo que si fuera ahora llamaríamos víctimas civiles.
Por tanto los españoles no hicimos con los indios más que lo que se venía haciendo en toda Europa en las guerras entre nosotros.

El empeño en desacreditar a Hernando Colón y al obispo de Chiapas, por el asunto de las joyas, está fuera de toda lógica. Fray Bartolomé empieza a escribir la “Historia General de las Indias” en 1527 en La Española, isla en la que vivía desde 1502, y de la que el hijo mayor de Colón, Diego Colón, fue Gobernador General del Virreinato de Indias desde 1509 a 1523. En ese largo tiempo Fray Bartolomé, como es natural, recabaría de Diego Colón cuantos documentos o recuerdos referentes a su padre le sirvieran para empezar la citada historia desde las Capitulaciones de Santa Fe.
Debe tenerse presente que Diego Colón acompañó a su padre siendo niño en su peregrinación por las Cortes de Portugal y de España para buscar apoyos para su viaje, y por tanto estaba perfectamente enterado de cómo se pagó el viaje desde Palos a Gunahaní.
Con tantos testimonios coincidentes sobre la verosimilitud del empeño de las joyas, la refutación sin argumentos ni documentos es pura futilidad.

Por otra parte está documentada la relación de Isabel de Castilla con dos judíos que tuvo como banqueros durante muchos años: Abraham Senneor e Isaac Abravanel.
Estos fueron banqueros de la reina desde 1473 hasta 1492 en el caso de Senneor –ya era banquero de la Corona de Castilla desde 1460- , y Abravanel desde 1483 a 1492.
Luego Isabel I de Castilla  y Fernando II de Aragón firmaron conjuntamente el Edicto de Granada el 31 de marzo de 1492, por el que se expulsaba a los judíos del Reino de Castilla.
El romance lo recuerda:
Ea, judíos, a enfardelar
Que mandan los reyes que passeys la mar

A.2.4.1.2 La Guerra de Sucesión y el Tratado de Utrech

Al fallecer Fernando II de Aragón, último rey de la casa de Trastámara, pasa a ser “propietaria” de los reinos españoles la Casa de Habsburgo, que muchos historiadores llaman Casa de Austria quizás para atenuar su fuerte nombre extranjero. El primer rey fue Carlos I, que no menoscabó las libertades del Reino de Aragón, más ocupado de sus guerras en Europa que de los reinos españoles.

Nota del autor: Con el fallecimiento de Fernando II muere el último rey de sangre totalmente española. Los sucesivos reyes de los reinos españoles fueron “oriundos”, ese término tan empleado hace años para designar a los futbolistas hijos o nietos de algún español o española.

Con Felipe II y el absolutismo, aunque se acentuó mucho la centralización del poder al instaurar la Corte definitiva en Madrid, siguieron existiendo los reinos de Castilla y de Aragón con sus instituciones, como en tiempos de Isabel I y Fernando II. Si cupiera alguna duda sobre lo anterior el episodio del Justicia Mayor de Aragón, Juan de Lanuza, la desecharía.


Nota del autor: La Corte fue durante siglos itinerante. Incluso con Felipe II lo fue, excepto un periodo de tiempo de 5 años en el que la fijó en Valladolid.

¿Qué razones tuvo Felipe II para instalar en la villa de Madrid su Corte? Una, sobradamente conocida y documentada, fue el pago a la Corona de una fuerte suma de dinero ofrecida por  el Cabildo de la Villa.

Otra, mucho menos conocida es una razón sentimental, que quizás justifica  su decisión de traslado de la Corte a Madrid.
A unas 7 leguas de Valladolid (35 kilómetros), siguiendo el Duero aguas arriba, hay una gran finca que hace años visité, y en la misma las ruinas calcinadas de una casa solariega. Esas ruinas fueron la morada de la amante de Felipe II durante los cinco años que la Corte estuvo en Valladolid. Parece ser que los cortesanos y los clérigos, celosos de la influencia de la dama sobre el Rey, e incapaces de apartarle de ella, empezaron a excitar contra la misma al populacho de los pueblos de alrededor, hasta que una noche gentes venidas de Valladolid incitaron a los campesinos a rodear la casa, y prenderle fuego con la dama y su servidumbre dentro de ella. Todos murieron.

Es  de suponer que Felipe II abandonaría horrorizado la ciudad del Pisuerga; en cualquier caso nunca jamás volvió a Valladolid.

La “Casa Quemada” está cerca de Quintanilla, ese pueblo al que le gustaba a Aznar ir a jugar al dominó, quizás porque el pueblo tiene un apellido que le dio el franquismo: “de Onésimo”, por el nombre del fundador de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (JONS), un partido fascista que imitó a las “Sturmabteilung” del nazismo. A alguien tan aguerrido como Aznar, que se presentó con el uniforme de Falange y las trinchas en su colegio, le debía entusiasmar respirar el aire del pueblo del fascista.

Continuará en la próxima entrega.

Alfredo Sancho Cavo
                                                                     

BIBLIOGRAFÍA:
(1)     Consuelo Varela. Isabel la Católica y Cristóbal Colón