sábado, 2 de junio de 2018

EN EL DÍA DE HOY


Pedro Sánchez tiene todo el derecho a escribir: 
"En el día de hoy, cautivo y desarmado el partido franquista, han alcanzado los partidos democráticos sus últimos objetivos. La guerra ha terminado". 
Y le da ese derecho el haber logrado con su investidura que hoy día 2 de junio de 2018 termine el franquismo, representado desde la promulgación de la Constitución Española de 1978 por el que ahora, después de varias mutaciones del nombre, se llama Partido  Popular. 

Una característica del franquismo, y por ende de las personas que son de ideología franquista, es el desprecio de las personas; este tipo de desprecio es raíz de todos los fascismos - los de derechas y los de izquierdas -, y llevado al extremo conduce a la aniquilación del otro. 
Esto lo hemos vivido en España, durante la dictadura de Franco, con el terrorismo de Estado implantado por él;un terror mas intenso desde 1939 hasta finales de los años cincuenta. 
Y M. Rajoy, presidente aún del Gobierno, hizo el día 1, por si a alguno le quedara alguna duda de su ideología franquista, una demostración de ese desprecio huyendo de la sesión de la tarde del Debate de Investidura, y refugiándose en un lujoso restaurant. 
Para más befa, sobre el pupitre de su escaño se veía el bolso de Sáenz de Santamaría, desconozco si fue idea de ella u orden de M. Rajoy. 

Pero parece que al menos a uno le queda esa duda. Se trata de William Genieys, investigador del CNRS - el equivalente a nuestro CSIC- , que el 21 de diciembre pasado, el mismo día de las elecciones en Cataluña, publicó en Le Monde un artículo de título: "¿Como se puede pretender hoy que los franquistas han retornado a España? No debió de quedar muy satisfecho con su arenga, visto el resultado de las elecciones, y cuando se conoció que Pedro Sánchez presentaría una moción de censura volvió a acogerse a la hospitalidad del mismo diario, y publicó ¡exactamente el mismo artículo, cambiándole solo la fecha!   

Pero en toda guerra hay daños colaterales, y los ha sufrido Rivera. El no de Rivera a la investidura lo ha hecho cómplice de la corrupción, cuando su bandera, al menos de labios para afuera , es la lucha contra la corrupción política. En un artículo publicado en El País por Gabriela Cañas de título: "El traspiés de Ciudadanos", califica su no como error, y escribe:
"A la formación naranja le ha traicionado la ambición que alimentaba su éxito demoscópico. Convencida de que las urnas le brindarían la victoria inmediata, no calibró a tiempo la fuerza arrolladora de la voluntad general de echar a Mariano Rajoy de La Moncloa y que ese, y no otro, era ahora el ineludible objetivo de consenso político y social".

Rivera ha demostrado en la votación de investidura que, en el mejor de los casos, no tiene cintura política, o tenía el móvil desconectado. ¿No ha caído en la cuenta que los ciudadanos  al oírle votar no al candidato, interpretaríamos que está conforme con la corrupción del PP? ¿Por qué no se abstuvo? 
Quizás el "Error Rivera" sea consecuencia de su dependencia de determinados poderosos económicos que viven en Cataluña, aunque sus banco y empresas hayan hecho el Catalunexit, y son los que han corrido con los gastos de implantación de Ciutadan's en todo el ámbito nacional, y de su conversión en Ciudadanos.
  
Tuvo más cintura o mejor conexión telefónica la canaria Ana Oramas, que si en un principio dijo que votaría no, luego lo reconsideró y se abstuvo. Claro que una subvención del 75 % del precio del billete en los vuelos de los canarios  bien vale una abstención, la cual le dará votos, y de paso mejorará enormemente la cuenta de explotación de Binter.


Alfredo Sancho Cavo