domingo, 18 de junio de 2017

BLOG RADIOGRAFIA DEL PSOE
Xvi ª ENTREGA

E.1 El PSOE hace una OPA sobre el PSP.

 El PSOE y el PSP de Tierno Galván se unieron bajo las siglas del primero el 29 de abril de 1978. El partido opado desapareció. El equipo de González no quería socialistas a su izquierda y los neutralizó.

Para ello fue fundamental la situación económica del PSP en esos momentos. Su fundador, Tierno Galván, había avalado personalmente un crédito bancario de 80 millones de pesetas (480.000 €), cifra que sí hoy es elevada, en ese año suponía una gran fortuna; y el viejo profesor que se había dado cuenta de que nunca podría sacar más votos que el PSOE, se integró en el partido que asumía esa deuda.
Además otros dirigentes del PSP, que como José Bono no estaban dispuestos a emprender una larga travesía del desierto, influyeron en la aceptación de la OPA.

E.2 En Cataluña se unen los socialistas.

Los tres partidos socialistas surgidos después de la dictadura franquista se unificaron el 16 de julio de 1978 con el nombre de PSC-PSOE. Su ideología es socialdemócrata y catalanista.

E.3 El día en el que el PSOE abjuró del marxismo.

E. 3. 1 Cien años de honradez y firmeza

El 2 de mayo de 1979, el PSOE celebró los 100 años de la fundación del partido. El lema que figuraba en todos los enormes cartelones publicitarios era: 100 años de honradez y firmeza. Pero algo más que el lema contenían los cartelones y las hojas volanderas: la efigie de Felipe González a la derecha de la de Pablo Iglesias.

Entre bastantes dirigentes del partido no sentó nada bien la personalización del PSOE en Felipe González, más aún cuando el llamado “culto a la personalidad” era motivo de crítica en otros partidos políticos. Pero la fuerza de los dirigentes andaluces unida a la de dirigentes madrileños como Solana, se impuso.   

Nota del autor: Desgraciadamente como consecuencia de que la osamenta del PSOE había  pegado un estirón (aumento tumultuoso de afiliaciones), hubo años después corrupciones y corruptelas, por lo que, cuando fueron públicas, lo de la “honradez” sirvió para escarnecer al  PSOE.

Tampoco entiendo lo de la “firmeza”, cuando el PSOE de Felipe González se distinguió por la muestras de “cintura política” que demostró su Secretario General. 

 E. 3. 2 Abjuración del marxismo.

Los resultados de las elecciones del 1 de marzo no dejaron satisfecho a Felipe González. 
Consideraba que Suarez le había hecho una jugada cuando salió en TVE pidiendo, sin citar al PSOE, que no se votase a un partido marxista; y que eso le había impedido ganar las elecciones. “Le sentó tan mal que ni siquiera cumplió con el trámite de cortesía de felicitar al ganador”. (1).
Y, lo que era peor: conocía, por conversaciones con otros dirigentes de partidos socialdemócratas europeos, que el “imperio” no dejaría que en España gobernase un partido que mantenía el marxismo en sus Estatutos.

Era el momento, una vez conseguida la unidad de los socialistas, de que el mensaje del PSOE fuera el de la moderación.  

Empezó por ello a preparar su “Bad Godesberg” en el 28º Congreso del PSOE.

Nota del autor: El 15 de noviembre de 1959 en un apacible lugar residencial cercano a Bonn, que entonces ostentaba la capitalidad de la Bundesrepublik, el SPD  - Sozialdemocratische Partei Deustchlands - renunció al marxismo.
En el año 1966 cené en Bad Godesberg en un castillo medieval. Desconozco si en él se celebró el Congreso del SPD, pero si fue allí no resulta extraño que hubieran abandonado el marxismo, su lujo hace abandonarlo a cualquiera.

Fue en Barcelona, el 8 de mayo de 1978, donde Felipe González, Primer Secretario del PSOE - ese era el título que entonces tenía-, en una reunión con casi medio centenar de periodistas dejó caer que iba a pedirle al partido la renuncia al marxismo.
Los periodistas, en una escena que recordaba otra de “Primera Página”, la película de Wilder,  salieron de estampida a buscar teléfonos, ya que solo se podía hablar desde hacía dos años por el TAV - un teléfono montado en el coche - , pero todavía no por los teléfonos móviles, que no llegaron hasta 1980 y a pocas manos porque a fin de ese año solo había unos 30.000 en toda España.

Pronto Guerra le hizo un quite a Felipe: restó transcendencia a su declaración. No quería alertar a los socialistas que consideraban el marxismo inherente al PSOE. Más aún cuando solo faltaban 11 días para el inicio del 28º Congreso.

La cosa llegó a extremos tan ridículos que quince años después Pablo Castellanos publicó un libro, y en él reproducía una circular que la Ejecutiva envió el día 9 a las Agrupaciones, decía: “En ningún momento nuestro primer secretario habló de abandonar el marxismo”.

Nota del autor: Guerra, que es un hombre culto, es obvio que conoce la obra de Orwell “1984”, pero al redactar la circular no le repugnó utilizar la ‘neolengua’ que éste imaginó para la ‘distopía’ que escribió.

En aquellos amenes, Felipe González presentó el 17 de mayo, primer día del Congreso, el informe de la Ejecutiva. Cuando esperaba una aprobación a la búlgara, una veintena de intervenciones criticaron duramente su labor. Sometida a votación la gestión de la Ejecutiva el resultado arrojado fue: 68 % a favor, 10 % en contra, y una importante abstención del 20 % que no es habitual en este tipo de votaciones.

Luis Gómez Llorente que tenía ascendencia sobre los llamados críticos, fue advertido por Guerra de la determinación de González de no aceptar los postulados del 27º Congreso. 
Convinieron en una solución digna de Guerra, un “tahúr del Misisipi” como él llamo a Suarez: que dando por supuesto el desconocimiento de la militancia sobre lo que se aprobó en ese Congreso, se redactara una ponencia haciendo referencia a los principios de Congresos anteriores.

En la Comisión Política Gómez Llorente defendió el acuerdo con Guerra. Pero se impusieron las tesis de Francisco Bustelo y de Alfonso Puerta,

E. 3.2.1 La noche del avellano

Así se llegó a la noche del 19 de mayo. Francisco Bustelo, senador del PSOE, y uno de los dirigentes más críticos  con el liderazgo de González, pidió a los congresistas un claro apoyo a la propuesta de mantener la línea política marxista. Insistió en no dar a la ciudadanía la impresión de que el PSOE “iniciaba un vergonzante giro a la derecha”. (2) Fue muy aplaudido por unos exultantes congresistas puestos en pie.

Para contrarrestar su discurso, e intentar echar agua al vino, Joaquín Almunia que era responsable de Economía de UGT, presentó una ponencia con tesis alejadas del marxismo. Prácticamente fue abucheado, dado el ambiente de fronda que reinaba en el Congreso.

Nota del autor: La “fronde” fue una insurrección de los aristócratas franceses contra su Rey; esa palabra, españolizada en fronda, se utiliza en  política para definir un ambiente de rechazo de los militantes de un partido a sus dirigentes.

Incluso la intervención de Felipe González no entusiasmo a los congresistas. En un discurso vacuo y sin espíritu, se presentó como “la voz de aquellos militantes que no siendo marxistas, no se atrevían a hablar en las tribunas ni en las mesas. Y argumentó con las incongruencias y absolutismo de los países con regímenes marxista”. (3)

Nota del autor: En Política, como en los demás ámbitos de la vida hay que saber relacionar. Fue el mediocre actor y peor Presidente, Ronald Reagan, el que empleó esa falsa imagen de “la mayoría silenciosa”. Es falsa porque no se puede cuantificar si es “mayoría” o es “minoría”.
Entonces, González la empleó sin éxito. Pero otros políticos siguen recurriendo a ese recurso retórico; así don “Trancredo” abusa de la frase “la inmensa mayoría de los españoles”.  

E. 3.2.2 Cuando Alfonso Guerra devino en espía.

Así lo han contado:
“A la mañana siguiente, muy temprano Enrique Tierno inició consultas para ver si podía organizar una candidatura sin González, Los guerristas se movilizaron de inmediato. Un miembro del equipo organizativo, apostado frente a la sala donde estaba Tierno, comunicando por radio-transmisor todas las idas y venidas: ‘Sale Castellano’. ‘Entra Gómez Llorente’. (4)

Los llamados críticos fueron incapaces de conseguir una unión entre ellos que permitiera presentar al 28º Congreso una candidatura de Ejecutiva.

E. 3.2.3 Bronca y división de opiniones

Como es lógico las dificultades de los críticos llegaban a conocimiento de González, y bien fuera él, o Guerra, o, incluso, Julio Feo, trazaron una inteligente estrategia. Convocaron de nuevo a los medios de comunicación, e invitaron a personas de relieve simpatizantes de Felipe González.
Así lo contó Joaquín Prieto: “González regresó al congreso, salió a la tribuna de oradores y pronunció aquel discurso cubierto ampliamente por los medios públicos de comunicación - Suarez se portó muy bien, reconoce uno de los dirigentes que vivieron aquel congreso - , en el que dijo aquello de ‘nunca he sido un junco que mueve el viento en la dirección que sopla’, y ‘hay que ser socialista antes que marxista’.
‘Si hago política perdiendo fuerza moral y razones morales, prefiero apagar’, continuó González. ‘porque yo no estoy en la política por la política. Estoy porque hay un discurso ético, que no suena demasiado revolucionario, que no suena demasiado demagógico, pero que es el que mueve a Felipe González en la política’. Y su crítica al congreso: ‘no había que haber discutido la mayoría del tiempo la cuestión de principios y la mínima parte del tiempo de los problemas de la esta sociedad’. Una bronca en toda regla, acogida con gritos diversos, los de ‘PSOE’, ‘PSOE’ predominaban entre los delegados, y los de ‘Felipe’, ‘Felipe’ entre los invitados”. (5)

Nota del autor: La anotación “Suarez se portó muy bien”, no es baladí ya que todos los medios de comunicación públicos estaban en manos de Suarez, tanto en Madrid como en provincias, y entre ellos estaban los Periódicos del Movimiento. Con la distancia que el tiempo nos permite el puzle se completa, se comprende la generosidad de Suarez, y que no aprovechase esa debilidad del PSOE para convertirlo en un partido marginal, porque quince años después Suárez da una razón: ”Era un tema interno. Pensando en el futuro me parecía que Felipe González aglutinaba a un sector muy importante de la izquierda española, y que, conociendo al personaje como yo le conocía, ese sector iba a ser moderado. Es la percepción que tuve entonces. Yo quería la estabilidad del sistema que nacía de una forma tan singular, y sabía que algunos líderes debían desempeñar un papel clave. (6). 


E. 3.2.4 La Gestora.

Fue el propio dimisionario, Felipe González, el que propuso la creación de una Gestora. El presidente del 28º Congreso, José Federico de Carvajal, persona muy afín a González, quedó como presidente provisional de la Gestora.

E. 3.2.5 El pucherazo.

Mientras los participantes en el congreso discutían si el marxismo era galgo o era podenco, Alfonso Guerra cocinó un pucherazo.
Así lo cuenta Santos Juliá: “Alfonso Guerra lograba que  el 28º Congreso aprobara un reforma de estatutos que además de prohibir las tendencias organizadas y las corrientes de opinión cambiaba el sistema de representación de manera que en adelante, suprimido el derecho de voto por agrupaciones locales, las provinciales enviarían una delegación única con un único voto. El sistema indirecto de elección y el voto único por delegación dejaba en manos de una minoría fácilmente controlable por los organismos ejecutivos centrales, la aprobación de las resoluciones y la elección de la ejecutiva.
Aparte de incrementar el peso de la delegación andaluza, este sistema reforzó el poder de la ejecutiva y el control de los órganos centrales, del aparato, sobre el conjunto del partido”. (7)

Alfonso Guerra allanaba así el camino para el retorno del bwana.

Es por lo anterior lógico que Luis Gómez Llorente intentara combatir “la dependencia de un partido respecto de un hombre”, y a esa dependencia la llamó Felipismo.

E. 3.2.6 El retorno del  Bwana.

El Congreso extraordinario para resolver las disensiones del 28º Congreso se celebró en Madrid los días 28 y 29 de setiembre.

Como consecuencia del pucherazo de Alfonso Guerra el número de delegados se redujo casi a la décima parte. En total asistieron 421 delegados. De ellos, casi el 25 % eran de la Federación Andaluza; mientras de la Federación Madrileña no llegaban al 11 %; como era en la que estaban encuadrados más “críticos”, éstos fueron fácilmente derrotados.

Felipe González fue elegido Secretario General con el 86 % de los votos. Con él salieron elegidos, como Presidente Ramón Rubial, y como Vice-Secretario General Alfonso Guerra.

Nota del autor: Recupera así, Felipe González la denominación originaria para el máximo dirigente, interrumpida durante el exilio del PSOE en Francia donde se utilizó la denominación de “primer secretario”.

E. 4. Un referéndum.

El 28 de febrero de 1980 se celebró en Andalucía un referéndum. Se trataba de dilucidar si el pueblo andaluz deseaba acceder a la autonomía por el artículo 151 o por el 143, ambos de la CE.

UCD tenía interés en que se prefiriera el 143 por varias razones, una para que los “autonomías de primera”, es decir las que desde el primer momento tendrían mayores competencias solo fueran los llamados territorios históricos, manteniendo así el centralismo tan apreciado por las derechas; la otra porque si se elegía obtenerla mediante los requisitos que señala el artículo 151, Andalucía se convertiría en un feudo del PSOE.

Sometida a referéndum - lo exige el propio artículo - la preferencia de los andaluces se decantó por el artículo 151, con el 55,4 % de los votos. La abstención fue muy elevada: el 36 %.

El ministro Clavero Arévalo encontró el método para igualar por enrase todas las autonomías: el llamado café para todos, que es más a menos en lo que estamos ahora.  

Nota del autor: Es conveniente recordar estos datos para poder rebatir a aquellos que magnificaron la abstención cuando el referéndum del Estatut.

E.5 La moción de censura.

El 30 de mayo de 1980 Felipe González presentó una moción de censura contra Suárez. El resultado de la misma tuvo dos ganadores: un ganador oficial, es decir el que más votos obtuvo, que fue Suárez; y un ganador virtual que fue Felipe González.
El mismo Suárez lo reconoce: “A mí me presentan una moción de censura y la gano legalmente, pero la pierdo moralmente”. (8).

Suárez se quedó sólo, le respaldaron solamente los votos de su partido.
Felipe González, que como escribo más arriba se  había deslastrado del marxismo, se mostró ante los muchísimos españoles que aún no le conocían como un orador sólido, y lo más importante con carisma; las cámaras de televisión - la nueva herramienta de marketing, cosechadora de votos - le adoraban. Empezó la época del grito de las mujeres en los mítines: “Felipe, capullo, queremos un hijo tuyo”.
Ilusionó a unos españoles que estábamos atrapados entre el terrorismo y la involución.

Pero lo más importante de la estrategia de Felipe González, la razón de su moción de censura - dejando aparte la de desgastar a Suárez -, fue la de dar a conocer al PSOE, un partido que entonces solo contaba con 101. 082 militantes, como alternativa de poder.
Tanto ante los medios de comunicación españoles, como ante los corresponsales extranjeros, el PSOE y su líder quedaron como una alternativa de Gobierno, moderados en sus planteamientos económicos; ansiosos de reformar una Administración Pública que todavía usaba manguitos y seguía anclada en el “vuelva usted mañana”, 

Aunque el 17 de octubre de 1977, en Washington, González había rechazado la posibilidad de que España ingresara en la Alianza Atlántica, para la importante opinión del “imperio” ya no era marxista y sus veleidades de neutralismo - en lo que coincidía con el pueblo español que tenía memoria de su neutralidad en las dos guerras mundiales - el perfil que de él tenía la Secretaría de Estado era el de alguien con la cintura política suficiente para cambiar de opinión si hiciera falta.
En unos tiempos en que Europa vivía en régimen de “libertad vigilada”, era imprescindible contar con el beneplácito de USA.

Además el “imperio” nunca perdonó a Suárez sus abrazos con Arafat, y Fidel Castro,  y que fuese partidario de declarar a España “país no alineado”. Muestra de ello fueron sus continuas confrontaciones con el prepotente embajador estadounidense, Terence Todman.  

E.6 El extraño caso de la reunión PSOE - Alfonso Armada.

El 30 de octubre de 1980 se celebró una entrevista de dos diputados del PSOE, Joan Reventós y Enrique Múgica, con el gobernador militar de Lérida, el general Alfonso Armada, en casa del alcalde de Lérida Antoni Siurana, del PSC.  Así lo contaron, 15 años después, Alfonso Armada y Adolfo Suárez.

El primero, entrevistado por José Luis Barbería, dice: “Se han contado muchas cosas de eso, pero yo voy a contar la pura verdad. Ciurana, el alcalde de Lérida, con el que yo me llevaba muy bien, vino una mañana, me llama y me dice si quiero ir a su casa a comer con unos amigos. No recuerdo si en aquel momento me dijo que los otros invitados eran Múgica y Reventós. Yo le dije: ‘Hombre, yo a tu casa voy siempre que me lo digas’.
De esa comida di cuenta al entonces capitán general de Barcelona, y éste se lo transmitió al jefe del Estado Mayor. Al Rey se lo conté yo personalmente más tarde.
Múgica en esa comida, me hizo preguntas sobre Sabino Fernández Campos. ¿Qué opina usted de Sabino? Me preguntó por Sáenz de Santa María, por algún otro militar. De golpe no hablamos nada, de Gobierno no hablamos nada. (9)

Suárez, entrevistado por Sol Alameda, con la presencia de Javier Pradera, Santos Juliá, Javier Tussell, a la pregunta: “¿Estaba al tanto de las reuniones de algún socialista con los mandos militares?”, contesta: “Sí, lo leías en la prensa. Preguntaba a los dirigentes de los partidos y,  naturalmente, te decían que no había nada.
Yo podía tener otra información, como presidente del Gobierno, de los servicios de información, que la tenía, podía darle mayor o menor verosimilitud. Lo que no cabía, ni cabe,  es que una fuerza política realmente democrática estuviera jugando a operaciones de esa índole”. (10)

Nota del autor: Hasta aquí la noticia; voy a tratar de convertirla en información.
Reventós y Múgica no eran “diputados de base”. El primero era el fundador del PSC; el segundo miembro de la ejecutiva del PSOE.
Alfonso Armada era un militar franquista por tradición familiar, pero sobre todo él lo era porque  se incorporó al ejército de Franco con 16 años,  luchó en ese bando toda la guerra, y al terminar ésta combatiendo en la División Azul.
Y ahora las preguntas incómodas: ¿era conocedor González de que sus compañeros se iban a entrevistar con Armada? ¿Quién solicitó la entrevista? ¿Estaba la cúpula del PSOE dispuesta a que nos gobernara un general franquista con tal de echar del poder a Suárez?
Si Felipe González no era conocedor de que se iba a celebrar la entrevista, ¿por qué no desautorizó inmediatamente a sus compañeros?
En mi opinión porque sí estaba enterado; repitió, cincuenta años más tarde, el error de Julián Besteiro que  propuso que el PSOE sostuviera la dictadura de Primo Rivera, por una idea del orden a mi juicio mal entendida. Y con eso desgarró al PSOE de entonces.

Esta cuestión del apoyo a un general, franquista acérrimo, es algo tan grave para el líder de un partido democrático que de las contestaciones a la misma dependerá  la imagen tanto de González  como del PSOE de la época. 

E.7 Acoso y derribo de un presidente de Gobierno.

Suárez que en las elecciones constituyentes del 15 de junio de 1977, cuyo aniversario fue el jueves pasado, consiguió con el 34,4 % de los votos el 47 % de los escaños - consecuencia del “puchero” de MartínVilla – lo que le permitió gobernar casi sin oposición, el 2 de marzo de 1979 se encontró que aunque había superado ligeramente el número de votos y escaños de aquellas, era mucho más  difícil gobernar en 1979 que  dos años antes.
Estas dificultades le hicieron exclamar al darse cuenta de que la suma de los votos del PSOE y de los votos del PSP superaba a la de UCD: “Que gobiernen ellos si ganan,     - le comentó a su entonces vicepresidente, Alfonso Ossorio -, a ver si son capaces de hacerlo con el Ejército que tenemos”. (11)

Una de las razones de esa dificultad fue que la CE había sido promulgada, y en ella quedaba muy claro cuál era el funcionamiento del Parlamento. Tuvo por ello que pactar a diestra y a siniestra, con partidos políticos que eran adversarios, y hasta enemigos suyos.
Pero acostumbrado a mandar, que es lo mismo que “decir”, no estaba acostumbrado a pactar, que requiere “escuchar”. Y sus propios errores, como dilatar el asunto del Estatuto de Andalucía, que a Felipe González, que estaba obsesionado con que se produjera la rápida promulgación del mismo, le llevó al gaffe  de decir sobre el intento fallido de Torres Rojas: “ hay la posibilidad de que en el fondo se trate de una columna de humo montada desde el Ejecutivo para infundir miedo y  frenar no solo el referéndum andaluz, sino la avalancha crítica desencadenada contra UCD por su decisión de retrasar el proceso autonómico” - (léase XVª entrega), le condujeron a duros enfrentamientos.

Errores aparte se inició un periodo de hostigamiento a Suárez, y ese acoso le venía tanto del exterior, - era la estrategia del PSOE-, como del  interior de la coalición UCD -aún no había celebrado el congreso para convertirse en partido- .
Así se veía en la prensa: “El ambiente social en torno suyo se hallaba cada vez más enrarecido. Por un lado los ortodoxos del franquismo, de cuyas filas era oriundo el presidente, no le perdonaban lo que consideraban su traición al disolver el Movimiento e impulsar una reforma política que había constituido el suicidio del régimen. Por otro los militares se encontraban enfrentados abiertamente con él por la legalización del partido comunista, pues se habían sentido engañados por promesas que les habría hecho en sentido contrario. El mundo financiero tampoco le era favorable: le contemplaba como un advenedizo, poco familiarizado con las necesidades de la política económica y, en cierta medida, alguien todavía vecino a las tesis de la ‘revolución pendiente’ falangista (…) Las fuerzas de orden y de seguridad eran cada vez más incontrolables y se quejaban de la falta de contundencia en la respuesta a la ofensiva terrorista de ETA, que en aquellos años fue particularmente virulenta. (Ya por esa época hubo varios incidentes de guerra sucia contra el terrorismo, protagonizados por elementos de la policía y  la Guardia Civil, en una edición primera de lo que luego se convertirá en el GAL). (12)

Nota del autor: Sería sorprendente el mutismo de Juan Luis Cebrían sobre la colaboración de los media - la mayoría eran franquistas, particularmente la Prensa del Movimiento- en el acoso y derribo, sino se conociese el dicho venezolano: “caimán no come caimán”.

El acoso de la oposición, capitaneada por el PSOE, empezó al día siguiente de que se conocieran los resultados de las elecciones legislativas. Ya el 28 de marzo la oposición le hizo conocer a Suarez, y a la opinión pública, que si como éste planeaba no había debate después del discurso de su investidura se retirarían del hemiciclo. Dos días más tarde, el 30 de marzo, Suarez se sometió en el Congreso a un debate y una votación; ganó la votación y quedó investido como presidente.

El acoso, sobre todo el interno, unido a la dimisión de algún ministro, hizo que Suárez remodelase el Gobierno hacía lo que entonces se consideró una derechización, con gran regocijo del PSOE.
El 8 de setiembre de 1980, Suarez presentó su cuarto gobierno. Pero ese gobierno incluía una bomba de relojería: Fernández Ordoñez traía bajo el brazo un proyecto de Ley del Divorcio.

El impulso que ello le dio le animo a presentar una semana después, el 16 de setiembre, la “cuestión de confianza”. La ganó ampliamente; aparentemente no estaba solo.

Pero la realidad era muy otra, dos frases  muy comentadas de Pío Cabanillas la resumen: “Cuerpo a tierra que vienen los nuestros”, y “Yo ya no sé si soy de los nuestros”. La ironía del gallego resume en dos expresiones lo que hubiera necesitado, para entender lo que ocurría, un voluminoso “Tratado sobre el Odio Político entre Compañeros”. 

Sin embargo los ánimos no se calmaron, esto es lo que se ha escrito sobre aquellos años dramáticos: “En el otoño de 1980, en los cenáculos madrileños todo el mundo hablaba ya con naturalidad de la inminencia de un pronunciamiento, o algo semejante, si las cosas seguían tan mal”. (13) 

Pero en la razón de su acoso interior, sobre todo por parte de los Demócratas Cristianos  -se deberían llamar Demócratas Católicos- , había otros factores que Cebrián no menciona: un Papa nuevo, y una Conferencia Episcopal nueva.

El 16 de octubre de 1978 hubo “fumata bianca” en el Vaticano. Salió elegido un Papa polaco  que tomó el nombre de Juan Pablo II. Era un papa que venía del frio; se cumplió, una vez más, el dicho de que la vida imita al arte, puesto que ya en 1968, solo diez años antes, la máquina de propaganda estadounidense estrenó la película “Las sandalias del pescador”
Pertenecía el Papa Wojtyla a una  Iglesia de resistencia, a la que no había llegado el aggiornamento del Vaticano II, impulsado por el Papa Juan XXIII. Era un integrista.
El Opus Dei, que nunca aceptó el Vaticano II, y otras sectas integristas como los Legionarios de Cristo, cuyo jefe el pervertido Marcial Maciel, se hizo íntimo amigo del Wojtyla,  encontraron en él un aliado y protector. De él consiguió el Opus Dei, el 19 de noviembre de 2006, la concesión de una prelatura que le negaron los Papas anteriores. Los integristas envolvieron al Papa en una telaraña, convirtiéndose en sus consejeros, especialmente en los últimos años en los que sus facultades se debilitaron mucho.

El 23 de febrero de 1981 fue nombrado presidente de la Conferencia Episcopal el arzobispo de Oviedo, Gabino Díaz Merchán. No he leído que a nadie le haya llamado la atención la coincidencia de que en dicho día Merchán llegue a la cúpula episcopal y Tejero llegue al Congreso.  
Así como monseñor Tarancón, su antecesor, se conformó con lo que  había conseguido con la firma de los Acuerdos (leer 14ª Entrega), y sobre una posible Ley de Divorcio era reticente pero no beligerante, Díaz Merchán era beligerante tal como le exigía el Papa y su entorno.

Como nos enseña la teoría de las catástrofes, por sí solas las circunstancias de un posible despecho del demócratacatólico, Landelino Lavilla, “por no ocupar un lugar preeminente en el Gobierno” (14), ni la derrota del espíritu del Vaticano II por el surgir impetuoso de los integrismos, ni el acoso del PSOE, ni la barbarie de los terrorismos y la guerra sucia - ETA, GRAPO, y BVE- hubieran dado lugar a lo que ocurrió después. Fueron la conjunción de todas ellas las que desencadenaron la catástrofe.

Pero además se unía a las causas anteriores la “maldición española”: cada vez que España iniciaba el camino de la Democracia la coyuntura económica se lo impedía. Fue así en los comienzos de la 2ª República, cuando la Gran Depresión americana hundió la economía española; se volvió a repetir a partir de 1976 por la epidemia mundial de la stagflatión, la mezcla corrosiva de estancamiento e inflación - en España ésta alcanzó el nivel del 27 % -

Las siguientes informaciones explican lo que entonces ocurría en la economía mundial, y como ello afectaba a los españoles:

En 1973 se produjo otra más de las guerras entre judíos y árabes, la llamada “guerra del Yom Kippur” porque se inició el 6 de octubre, fecha en la que los judíos celebraban el día de la expiación. La perdió la coalición de los estados árabes, que nunca más han llegado a inquietar a Israel. Estos emplearon entonces su arma secreta, el petróleo, y empezaron a racionarlo. La subida de los precios fue imparable: a primero de año el barril estaba a 1,65 $;  en noviembre ya estaba a 3,45 $; en diciembre a alcanzó los 9,30 $; e inicia el año 1974 con un precio del barril de 14,30 $.
Es evidente que la multiplicación por 10 del precio del oro negro en menos de 6 meses, tenía que afectar muy negativamente a una economía capitalista cuya sangre era el petróleo. Se produjo lo que se llamó el “choque energético”.

Los españoles aprendimos otra palabra: petrodólares, que se incorporó al diccionario.
Y empezaron a visitarnos unos sujetos tocados con la kufiyya, rodeados de su harén, y con una escolta de hombres fuertemente armados- . Venían a Marbella a hacer lo que hacían en el Líbano antes de que este país fuera desestabilizado por los israelíes: jugar en el casino; beber alcohol; alquilar prostitutas; y comprar y vender armas.  

Quizás el impacto económico no hubiera sido tan grave si el 15 de agosto de 1971  el presidente americano, Richard Nixon, no hubiera denunciado los acuerdos de Breton Woods que su país había firmado, y derogado la convertibilidad del dólar y el oro, dando lugar a una economía regida por el monetarismo.
El déficit de USA, consecuencia de los enormes gastos de su guerra contra Vietnam, estaban drenando a gran velocidad las reservas de oro de Fort Knox, y los que vendían a los estadounidenses empezaron recibir billetes que ya no podían convertir en oro. Se estableció así lo que don José María Castañeda Chornet nos enseñó que se llamaba “sistema fiduciario”; basado en la fe, en la confianza.

Estas dos circunstancias, sobre todo la primera, afectaron gravemente a España, un país que importaba en ese tiempo el 65 % de la energía que consumía, y cuyas exportaciones de productos en general solo cubrían el 45 % de las importaciones.

Si a lo anterior unimos que el Régimen, ya en sus estertores, para mantener a los españoles calmados, hizo caso omiso de lo que ocurría y no subió los precios de los carburantes - la gasolina se mantuvo en las 6 pesetas litro - , vaciando de divisas el Banco de España; que para que los obreros no salieran a las calles el Sindicato Vertical pedía en todos los convenios salariales “la inflación más dos puntos”; que se había devaluado la peseta un 20 %; que prácticamente nadie pagaba el impuestos directos porque no regía el IRPF, sino aquella cosa tan evanescente que eran los signos externos; y que la inflación   alcanzó el27 % , hemos de convenir que el 21 de noviembre de 1975 los españoles nos encontrábamos inmersos en  “la tormenta perfecta”.   

E. 7.1 La dimisión

En un dramático mensaje por televisión que dirigió a los españoles el 29 de enero de 1991, Adolfo Suárez, presidente del Gobierno de España, anunció que había presentado su dimisión irrevocable al Rey.
Empezó su discurso diciendo: “Me voy sin que nadie me lo haya pedido”. Continuó con la frase: “La continuidad de una obra exige un cambio de personas, y yo no quiero que el sistema democrático de convivencia sea, una vez más, un paréntesis en la vida de España”.

No mencionó ninguno de los motivos que le habían  llevado a dimitir.

Nota del autor: Ante la primera frase  ha habido comentarista político que le increpa porque sí que eran muchos los que querían que se fuera. Opino que aquí Suarez quiso informarnos que no se lo había pedido el Rey, el único que, para él, podía pedírselo.

Ni siquiera 15 años más tarde, en la entrevista a la que hago referencia en el punto 6, aclaró los motivos. Solamente un ligera insinuación cuando la periodista Sol Alameda le dice:” Cuando dimite en su  despedida dice aquella frase de que no quiere que la democracia se convierta de nuevo en un paréntesis. ¿Qué quería decir?”. (15) La respuesta de Suarez no puede ser más esclarecedora: “Había muchos problemas en UCD que amenazaban con su desintegración. Se planteaba contra mí un fuerte acoso y derribo por parte del PSOE. Todo producía una grave inestabilidad política que podía ser un peligro para nuestra incipiente democracia”.

Nota del autor: Opino que lo dice claro. Está harto. ¡Qué vengan los socialistas a gobernar!      

El acoso a Suarez terminó con su dimisión, y propició lo que él no quería, una inestabilidad política que sirvió de excusa a los militares y sus aliados: los poderes fácticos civiles - clérigos, clericales, clases pudientes - y las injerencias de otros países, para dar el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981.

Continuará en la próxima entrega.

Alfredo Sancho Cavo

                                                                                                     


BIBLIOGRAFÍA:
(1)     Joaquín Prieto. Catarsis en el PSOE.
(2)     Joaquín Prieto. Catarsis en el PSOE.
(3)     Joaquín Prieto. Catarsis en el PSOE.
(4)     Joaquín Prieto. Catarsis en el PSOE.
(5)     Joaquín Prieto. Catarsis en el PSOE.
(6)     Sol Alameda. Adolfo Suarez.
(7)     Santos Juliá. La renuncia al marxismo.
(8)     Sol Alameda. Adolfo Suarez.
(9)     José Luis Barbería. Alfonso Armada.
(10) Sol Alameda. Adolfo Suarez.
(11) Joaquín Prieto. Catarsis en el PSOE.
(12) Juan Luis Cebrián. Acoso y derribo de Suárez.
(13) Juan Luis Cebrián. Acoso y derribo de Suárez.
(14) Juan Luis Cebrián. Acoso y derribo de Suárez.

(15) Sol Alameda. Adolfo Suarez.

domingo, 11 de junio de 2017

BLOG RADIOGRAFIA DEL PSOE
Xv ª ENTREGA

D.2  Un tiempo nuevo.
El 1 de enero de 1979 se abre en España un tiempo nuevo. Un tiempo para el que un gran porcentaje de los españoles que entonces ya vivíamos no contábamos con aguja de marear; no habíamos vivido nunca en democracia, y no sabíamos si eso de la Democracia se comía con cuchara o con tenedor.
Desconocíamos que la Democracia es un horizonte hacia el que hay que remar continuamente; que la Democracia requiere de nosotros que hagamos un trabajo continuo para mantenerla.
Por eso hay gentes que prefieren el “uno que mande”; el caudillo o el líder religioso que piensa y actúa por ellos.
D.2.1 El tiempo de las palabras
Desde la muerte del tirano, en los medios de comunicación aparecieron palabras y locuciones nuevas, nunca oídas, y los españoles tuvimos que aprestar los oídos para asimilarlas: bunker; consenso; acoso y derribo; desencanto, pactar; penenes; poderes fácticos; ruido de sables, trampa saducea, transición, etcétera.

Otras, antiguas, murieron por el desgaste de su uso durante 40 años: Adhesión inquebrantable; Caudillo; espada más limpia de Occidente; excombatiente; enemigo de España; Generalísimo; lucecita de El Pardo, mal español.
Y otras, también muy antiguas, permanecieron: conspiración; dramático; golpe de estado.   
D. 2.2 La edulcoración del pasado.

Desde entonces han pasado cuarenta años y, lo que ocurre siempre, quienes vivimos aquel tiempo tendemos a olvidar los dramáticos sucesos de entonces. Eso es moneda corriente; éramos mucho más jóvenes, y asociamos nuestro bienestar juvenil con el espíritu de la época. Olvidamos que en los versos de las coplas: Cómo a nuestro parescer/ cualquier tiempo pasado fue mejor, hay un nuestro que limita el sentido de la frase.

Lo que ya no comprendo es con qué intención, desde la primera legislatura de Rodríguez Zapatero, ha habido medios de comunicación que nos quieren vender una paz y un consenso que, como al general Armada, en la Transición ni estaba ni se le esperaba. ¿Será que solo piden el consenso cuando no gobierna el PP?

De hecho fueron tiempos turbulentos, dramáticos, en ocasiones trágicos, y esperpénticos en otras.

Desde luego, el lapso de tiempo que se conoce como la Transición fue todo menos tranquilo, porque fue sangrienta, con golpes de Estado frustrados, y tanques en las calles, con partidos que desaparecieron por implosión, y otros que después de 100 años de existencia abjuraron de uno de sus principios: el marxismo.   

Estas son las informaciones que confirman lo anteriormente escrito, y que espero desmientan tantos mitos que hay sobre la Transición.

D2.2.1 El no consenso de la Constitución.
Lo que sí es cierto es que todos los que tenían opinión política, incluido Juan Carlos I, eran conscientes de la necesidad de una nueva Constitución que fuera aceptada y aprobada por los españoles; no impuesta por las armas como lo fueron los Principios del Movimiento, ni otorgada por el Rey.
Lo cual no es óbice para que una parte importante de los opinantes desearan que la nueva Constitución fuera una copia más o menos actualizada de los Principios del Movimiento. Por ejemplo Alianza Popular: “Como herederos del régimen anterior, los exministros franquistas Manuel Fraga, Laureano López Rodó, Federico Silva Muñoz, Antonio Carro, Gonzalo Fernández de la Mora, y Licinio de la Fuente, agrupados en AP, creían que bastaría con reformar las Leyes Fundamentales (del Movimiento), de alguna de las cuales habían sido personalmente artífices”. (1)

El borrador de la Constitución, la ponencia constitucional, se debatía a puerta cerrada, y en total secreto. Se redactaba en una comisión que no informaba de los acuerdos que tomaba.
Aun así y todo, algo transcendía por comentarios de los líderes de los partidos, por ejemplo  el disenso sobre el sistema electoral: “UCD y AP querían impedir que se constitucionalizara un sistema proporcional y habían impuesto en el borrador que el tema se tratara en una ley orgánica posterior. El PSOE, que ya tenía expectativas de poder, consideraba el asunto casus belli”. (2)   

Pero lo anterior fueron solo escarceos comparado con la bomba que supuso la publicación en la revista “Cuadernos para el Diálogo” del borrador que les filtró Pablo Castellanos.
La ponencia recogía libertades personales - como el divorcio- ; los derechos sindicales no se limitaban, ni tampoco el derecho a la huelga; en lo referente a la Enseñanza no aparecía la obligación del Estado de subvencionar los centros privados ; el articulado de la Organización Territorial de Estado incluía el término “nacionalidades” - en el texto finalmente aprobado para la CE, las nacionalidades figuran en artículo 2-; en Economía se hacía un esbozo de una posible intervención del Estado en las empresas.

Al conocer ese borrador todos los poderes fácticos, excepto la Iglesia Católica, se subieron a las almenas. La Iglesia no se inmuto, conocía el borrador porque los clericales de UCD le informaban puntualmente de los puntos de la ponencia que eran aceptados, y le bastó  para conseguir lo que más le importaba: la subvención del Estado a la enseñanza privada, y la libertad de los padres para elegir colegio para su hijo, una mención en la CE a los acuerdos internacionales firmados por España. Y uno de esos acuerdos era el que tenía pactado en secreto con Mayor Oreja que firmaría España con el Estado Vaticano tan pronto como se hubiera promulgado la Constitución. En la 14ª entrega he escrito sobre ese lesivo acuerdo firmado el 3 de enero de 1979.

Previamente a la redacción final sobre la enseñanza ya otro de los poderes fácticos, los clericales, movilizados por el Opus Dei, y otras asociaciones como Fe y Comunión, enviaron al Senado cerca de 50.000 cartas de padres solicitando lo mismo que luego se escribió en los tantas veces citados acuerdos.

Otro de los poderes fácticos, los empresarios encuadrados en la CEOE, acudieron al llamamiento que con el título “Reaccionemos”, les hizo su presidente Carlos Ferrer Salat. Llenaron el Palacio de los Deportes de Madrid, y consiguieron que el esbozo de intervención de las empresas desapareciera del articulado constitucional.

Pero las aguas bajaban negras, y el 17 de mayo de mayo, Jesús Sancho Rof, presentó por sorpresa una enmienda que abría la puerta a la suspensión de derechos fundamentales. Felipe González se plantó en el Congreso y declaró solemnemente: “El consenso ha quedado roto. Nos veremos obligados a incluir la reforma constitucional en nuestro programa”. (3)

Nota del autor: El tal Sancho Rof era el inteligente ministro que decía que la enfermedad que súbitamente afectó a  miles de personas la producía “un bichito que si caía al suelo se moría”. Luego se descubrió que la producía el envenenamiento por utilizar aceite de oliva mezclado con aceite de colza tratado con un colorante para que no se empleara en alimentación, producto  que varios empresarios, conocedores de esa prohibición, pusieron a la venta. ¡Canallas!

Por ello sorprende que protagonistas como Felipe González, pasados casi 20 años de la promulgación de la CE, manifieste: “La ruptura la supone la Constitución. Y en ese sentido la ruptura llega a ser pactada porque, en realidad, es un consenso entre las fuerzas políticas, incluso entre aquellos que salían del propio régimen anterior”. (4)
La frase deja a las claras al introducir González la salvedad “en ese sentido”, que éste no quiere reconocer que la Iglesia Católica, mediante una trampa saducea -otra locución muy empleada entonces-, impuso el nacionalcatolicismo. Y lo que es peor, que él durante tres mayorías absolutas, no hizo nada para acabar con esa tropelía. Por eso hace jeribeques para exculparse.

Es cierto que la CE no fue otorgada, pero no es menos cierto que los poderes fácticos lograron lo que querían, convirtiendo el borrador de ponencia escrito más arriba en una “Constitución de mínimos”.   

D. 2.2.2 El no debatiré.

El 23 de febrero, en plena campaña electoral, Adolfo Suárez se niega a mantener con Felipe González un debate en TVE. ¡Toma consenso!.

Nota del autor: Tal error estratégico suele ser consecuencia de la forma de pensar de los politólogos que aconsejan a los políticos. El  razonamiento de éstos es: “tú no vas a aumentar votos si ganas el debate, y vas a perder muchos si no lo ganas”. Es una visión muy a corto plazo y, por tanto, no tienen en cuenta las consecuencias de tal acción. También hay una razón de interés personal de esos consejeros: les importa el presente, cobran si logran ese éxito electoral, si no lo consiguen son despedidos; no les importa el futuro de quien les paga, porque aplican la máxima: después de mí el diluvio.
Pero, como ya he escrito en otras entregas, la Política es como ese juego de billar llamado “snooker”, y en este caso al golpear la bola de “no debate” el Pedro Arriola de turno debía haber pensado en las otras bolas que eran los votantes. Y para un porcentaje de votantes la imagen de Suárez quedo ligeramente erosionada por no haber aceptado debatir.

D.3 Elecciones libres ¡por fin!

Las elecciones generales que habían sido convocadas el 29 de diciembre del año anterior, se celebraron como estaba previsto los días 1 de marzo y  3 de abril.

Pero antes de estas hubo otras elecciones a Cortes Constituyentes, el 15 de junio de 1977, hace ahora 40 años. Suárez  se propuso que no hubiera sombra de pucherazo, y lo consiguió pero un continuo conspirador, Rafael Ansón, estuvo a punto de provocar una catástrofe: “Una actuación de Rafael Ansón, entonces director general de Radiotelevisión Española, estuvo a punto de cargarse el complicado mecanismo de consenso establecido entre el Gobierno y la oposición. La cuestión no era nueva. Un sondeo de opinión, de paternidad desconocida y,  según algunas fuentes, inexistente, trataba de establecer la prioridad en la comparecencia de los partidos en la televisión española por las supuestas intenciones de voto que arrojaban las técnicas demoscópicas de Rafael Ansón. Solo una mediación del entonces subsecretario  del Ministerio de Información y Turismo, Sabino Fernández Campos - que después sería Jefe de la Casa del Rey- paró el despropósito de que Ansón adivinara el voto de los españoles. El 15 de junio las urnas le quitaron la razón”. (5)   

Pero esas urnas dieron sorpresas: no ocurrió lo que el conocimiento empírico de otras elecciones celebradas inmediatamente después de la caída de dictaduras -Italia, Grecia, Portugal- hacía suponer. “En particular, cuatro factores sorprenden a los analistas de primera hora: el éxito del PSOE, una organización con una presencia muy escasa en la oposición al franquismo hasta su última hora; el (relativo) fracaso del PCE (entonces el partido) que, por el contrario, había mantenido una visibilidad altísima y un protagonismo político y social muy marcados, especialmente durante la última etapa del franquismo; la limitadísima presencia de las formaciones que se reclamaban de forma más o menos explícita herederas del franquismo; y, quizá en menor medida que los anteriores, la total irrelevancia electoral de la Democracia Cristiana que había sido el polo de referencia más activo de una oposición de centro al franquismo de los años sesenta”. (6)

Con esas sorpresas el PSOE se colocó como el primer partido de la oposición.

Nota del autor: Puesto a hablar de sorpresas me sorprende que Wert se sorprenda del fracaso de la formación de Ruiz-Giménez, y más porque el escrito que he entrecomillado lo escribió en 1995, es decir ocho años después de que abandonara el escaño de diputado por el PP que ocupaba. En esa época ya se conocía que los españoles no éramos de centro.
Pero además es que los demócratas cristianos, del tipo de la DC italiana, militaban entonces en UCD: desde Marcelino Oreja Aguirre a Landelino Lavilla, pasando por varios de los componentes del grupo Tácito, eran todos de ese tipo de D.C. que es más bien Democracia Católica.

D. 3.1 Elecciones Generales Legislativas.

Después de más de cuarenta años sin que se hubieran celebrado unas Elecciones Legislativas,  el jueves 1 de marzo de 1979 España las votó en libertad. Muchos de los que entonces votamos nunca antes habíamos votado en este tipo de elecciones.
Los resultados de las mismas son los que figuran en la Tabla 1.


Tabla 1
ELECCIONES GENERALES LEGISLATIVAS DE 1979
AL CONGRESO
Diputados a elegir: 350
Censo: 26.836.490.          Votantes: 18.259.162            Abstención:  32,6 %                       
Partido
Votos
%
Escaños
Comparación
elecciones 1977
UCD
6.268.593
34,8
168
+ 2
PSOE
5.469.813    
30,4
121
+ 3
PCE
1.938.487
10,8
23
+ 4
CD
1.088.578
6,1
10
- 6
Otros
1.992.960

28


ELECCIONES GENERALES LEGISLATIVAS DE 1979
AL SENADO
Senadores a elegir: 208
Censo: 26.836.490.          Votantes: 18.096. 492                                         
Partido
Votos
%
Senadores
Comparación
elecciones 1977
UCD
6.268.593
34,8
118
+ 12
PSOE
5.469.813    
30,4
61
+ 14
PCE
1.938.487
10,8
0
- 1
CD
1.088.578
6,1
3
+ 1
Otros
1.992.960

26



En total fueron 13 los partidos que consiguieron escaño. En el apartado “Otros” de la Tabla 1 se agrupan los escaños y senadores de los otros 8 partidos que también lo consiguieron.

El PSOE aumentó el número de escaños en tres, consolidándose como el primer partido de la oposición. Esto, como escribí en la 13ª entrega, volvió a ser interpretado por los comentaristas políticos de entonces como un símbolo de estabilidad política; imaginaron que se abría una etapa en la que ambos partidos - UCD y PSOE-, se turnarían en el Gobierno, y que España era ya tan democrática como Gran Bretaña. Vana ilusión; no se querían enterar del tifón que sacudía a los españoles.
EL Partido Socialista de Cataluña formó grupo propio en el Congreso.

Como detalle destacar que por primera y única vez Fuerza Nueva consiguió 1 escaño, el de su cabeza de lista el notorio notario Blas Piñar.

D. 3.2. Elecciones Locales.

El martes 3 de abril de 1979 se celebraron las elecciones locales. En la Tabla 2 se recoge un resumen de los resultados.



Tabla 2
ELECCIONES LOCALES DE 1979
Censo: 26.590.734   Votantes: 16.621.868     Abstención: 37,5
Partido
Votos
%
Concejales
UCD
5.018.784 
30,6
28.960
PSOE
4.616.131 
28,2
12.077
PCE
2.139.673 
13,1
3.732
CiU
504.832
3,1
1.756
CD
489.581 
3,0
2.339
Independientes
1.661.664
10,1
14.684

El PSOE bien sólo bien en coalición con el PCE, consiguió las alcaldías de 17 capitales de provincia, entre ellas Madrid, todas las catalanas y todas las valencianas, y las de las ciudades más grandes como Gijón o Vigo.
Esta toma del poder local le permitió demostrar a los ciudadanos que el partido sabía gobernar, y fue la base que le sirvió para ganar en 1982 las elecciones generales con mayoría absoluta

En la Tabla 2 están agrupados como independientes todos aquellos ediles que se presentaron sin estar adscritos a ningún partido, porque así los agrupó la Junta Electoral al no poder adscribirles a partido alguno.
En la mayoría de los casos su “independencia” no era tal, eran alcaldes y concejales franquistas que siguieron en sus puestos hasta estas elecciones, y aprovecharon los medios, y los dineros,  de los ayuntamientos para revalidar la vara de alcalde o la concejalía.
Queda validado que su ideología era la franquista sin más que comparar los resultados obtenidos por Coalición Democrática en la Tabla 1 - 6,1 % de los votos - con los resultado obtenidos en la Tabla 2 - 3,0 % de los votos- .
Nadie puede pensar que en un mes los votantes de CD le hubieran cogido tanto asco que hubieran dejado de votar a ese partido en un 50 %. Es simple y llanamente que en las generales votaron al partido, y en las locales se votaron a sí mismos.
En las tres elecciones celebradas desde 1976 - Constituyentes, Legislativas, y Locales – la abstención fue creciendo. Entre las Constituyentes y las Legislativas el porcentaje de abstención creció el 54 %, y siguió creciendo en las locales.
Algunos lo achacaron al cansancio de los ciudadanos por tantas votaciones. Pero el cansancio no justificaría tan gran desplome de los porcentajes.
Sin embargo sí que hay algo que justificaría un incipiente desencanto con la democracia, palabra que años más adelante estará en boca de todos los medios de comunicación. Y lo que lo justificaría es que el año 1979, y el anterior,  España estaba siendo azotada por un huracán de balas, dinamita, y secuestros.

D.4 El huracán.

Ahora, pasados casi 40 años, me pregunto cómo los españoles pudimos resistir aquel sin vivir diario, lleno de momentos dramáticos, sin que el Estado saltase por los aires. Estábamos como ahora está Irak, pero ellos padecen el terrorismo porque Bush, Blair, Aznar, y Durao Barroso - que puso la cama- , convirtieron a Irak en un estado fallido. Pero, los ciudadanos españoles, acostumbrados a vivir en un país que tuvo durante cuarenta años la paz de los cementerios, ¿cómo resistimos?; ¿y los políticos?, porque muchos dirigentes y militantes del PSOE, y de otros partidos fueron asesinados por ETA; ¿y las Fuerzas de Orden Público? Opino que todos aguantamos porque una gran mayoría estábamos hambrientos democracia, queríamos ser ciudadanos libres.

 ¿Y los militares? Pienso que dos personas lograron hacerles observar la disciplina debida: Juan Carlos I  y el General Gutiérrez Mellado. Más adelante ampliaré esta parte.   

Una estadística no exhaustiva: en los 6 meses que van de enero a junio de 1979 el rio de sangre alcanzó a todos los españoles:
Ciudadanos anónimos, como los que el GRAPO asesinó el 26 de mayo colocando un bomba en la cafetería California 47; murieron 8 personas y 40 resultaron heridas. 
Entre ETA y el GRAPO asesinaron en ese corto lapso de tiempo a 5 personas anónimas, además de los asesinados en California 47; 21 Guardiaciviles; 6 Policías Nacionales; 2 Policías Municipales; 1 Magistrado; 1 Teniente General, 2 Generales, y un comandante. También continuó la “guerra sucia”, y el Batallón Vasco Español atentó el 13 de enero contra el miembro de ETA conocido con el alias de Peixoto.

Nota del autor: Quiero detenerme en el atentado de Goya 47 por razones personales y para que no se olvide el nombre del GRAPO ni el de su ideólogo: el convicto Pio Moa.

Los equipos eléctricos para el funcionamiento de esa cafetería los diseñé y fueron construidos en mi fábrica. Frecuenté durante muchos años California 47, porque me quedaba cerca -vivía entonces en el Bº de Salamanca-, y porque se diferenciaba en sus productos de las otras cafeterías. Unas veces, sobre todo en los meses de verano, acudía solo, pero muchas más veces lo hacía con mi esposa y con mi hijo, entonces un niño, por lo que pudimos haber sido otras  víctimas inocentes más de ese extraño grupo terrorista.
El año anterior la ETA había volado la cafetería Rolando de la calle Correo. Esa voladura ha sido recordada todos los años por los gobiernos del PP; la del GRAPO no la recordaron nunca más.
No solo no la han recordado, sino que poderes económicos de derechas -¡perdón! acabo de escribir una tautología - han subvencionada a Pio Mora, un convicto de haber sido el ideólogo del Grapo que funge de historiador, para que publicara libros acusando al PSOE, sin prueba alguna, de todo lo malo que ocurría en España. A él mismo le leí alardear de que, con otro terrorista armado con pistola, salió a buscar un Policía Armado para matarlo; él llevaba un martillo.
Veinte años más tarde, Martín Villa, ministro que fue de Gobernación con Suárez, contesta en una entrevista : “No obedeció a ninguna conspiración ni a ninguna trama oculta al frente de la cual se encontrara alguien con mando en los secuestradores de Oriol y Villaescusa; con mando en ETA que seguía matando (…)” (5).

Es extraño que Martín Villa se resista a nombrar al grupo autor del secuestro que provocó un “ruido de sables” horrísono; secuestro que estuvo a punto de provocar un golpe de Estado por las personalidades de las víctimas: el uno, Antonio María de Oriol, Presidente del Consejo de Estado, y miembro de una larga familia de afiliados a la Comunión Tradicionalista; el otro, el capitán General Emilio Villaescusa, Jefe del Estado Mayor Central del Ejercito hasta junio del año anterior, y entonces Presidente del Consejo Supremo de Justicia Militar.
¡Es muy extraño!, parece obedecer a las mismas consignas que he señalado más arriba.

No se ha podido demostrar si ese grupo terrorista fue una creación de la propia policía de entonces - al estilo de la novela de G.K. Chesterton “El hombre que fue jueves” - pero sí corrió el rumor de que algo tenía que ver con ellos el comisario Conesa.

Roberto Conesa era jefe superior de Policía de Valencia cuando esos sucesos. Recomendado a Martín Villa, vino a Madrid  y, rápidamente, liberó a los secuestrados.
El entrevistador, Juan G. Ibáñez, le hace a Martín Villa la siguiente pregunta: ¿nunca sospechó que Conesa, que había sabido infiltrarse en el mundo de la extrema izquierda, movía el mismo algunos hilos dentro de ese mundo?
La respuesta de Martín Villa es antológica: “En aquella época hasta se dijo que los GRAPO eran una organización dirigida por Ricardo Conesa, y por el ministro del interior (…) Conesa no estaba en la dirección de los GRAPO. Que procurara infiltrarse en los GRAPO entraba en sus obligaciones”. (6)

De repente el antiguo Jefe del SEU, Martín Villa, recobró la memoria y dijo GRAPO. 

D.Los militares.

El “ruido de sables”, que se empezó a escuchar desde el mismo día de la muerte de Franco, fue in crescendo según aumentaban los atentados terroristas.
Los militares se consideraban albaceas del tirano porque él así lo proclamó el 27 de mayo de 1972 en el Cerro de Garabitas de la casa de Campo: “Todo quedará atado y bien atado bajo la guardia fiel de nuestro Ejército”.
Muchos de ellos consideraban al Vicepresidente del Gobierno, el teniente General Gutiérrez Mellado, un traidor. Los muros no podían con el peso de pintadas del tenor de “Guti = inepto y masón”.

Cada vez que Gutiérrez Mellado acudía a los funerales por un miembro de las Fuerza de Orden Público, o por los de un militar asesinado por ETA, era insultado; además muchas veces los presentes cantaban el “Cara al sol” haciendo el saludo facista.
La insubordinación llegó a tanto que Juan Carlos I, el día 6 de enero de 1979, ante los militares reunidos con motivo de la Pascua Militar dice: “El espectáculo de una indisciplina, de una actitud irrespetuosa, es francamente bochornoso”.

Aun así y todo, los militares siguieron insultando al “Guti” y conspirando, en vista de la lenidad de las penas que se aplicaron a conspiradores e indisciplinados, de lo cual son dos ejemplos lo que sigue:

  •     La sentencia impuesta a los conspiradores de la “Operación Galaxya”, Tejero e Ynestrillas, que solo fue de seis y siete meses respectivamente. Lo que les animó a perpetrar el esperpento del 23-F.
  •         El incidente del 16 de noviembre de 1978, en Cartagena: “El vicepresidente de la Defensa  fue increpado por el general Atarés Peña, que mandaba la guardia Civil de la zona. En abierta insubordinación, le dedicó insultos de ‘traidor’, ‘masón’ y demás retahíla, proferidos ante una reunión contaba con más de 200 generales, almirantes, jefes, oficiales, y suboficiales”. (10)

Un Consejo de Guerra presidido por Milans del Bosch - el que el 23 F mandó sacar los tanques a las calles de Valencia-, le absolvió.

Pero no acabaron aquí las conspiraciones: “El último ensayo golpista antes de la tejerada fue la intentona protagonizada por el general Luis Torres Rojas cuando aún ocupaba el mando de la División Acorazada número 1. De esa intentona informó Diario 16 el 24 de enero de 1980. Entonces se produjo la ira de del ministro de Defensa, Agustín Rodríguez Sahagún, para quien se trataba de rumores, fantasías y especulaciones absurdas y alarmistas sin fundamento alguno. Tampoco estuvo más sagaz la oposición. Felipe González sostuvo ante los periodistas ‘la posibilidad de que en el fondo se trate de una columna de humo montada desde el Ejecutivo para infundir miedo y  frenar no solo el referéndum andaluz, sino la avalancha crítica desencadenada contra UCD por su decisión de retrasar el proceso autonómico’”. (11) 

Continuará en la próxima entrega.

Alfredo Sancho Cavo
                                                                                                            
BIBLIOGRAFÍA:
(1)     Soledad Gallego-Díaz y Bonifacio de la Cuadra. La Constitución.
(2)     Soledad Gallego-Díaz y Bonifacio de la Cuadra. La Constitución.
(3)     Soledad Gallego-Díaz y Bonifacio de la Cuadra. La Constitución.
(4)     Sol Alameda. Felipe González
(5)     Augusto Delkader. Las primeras elecciones libres
(6)     José Ignacio Wert.Juego de paradojas
(7)     Juan G. Ibáñez. Entrevista a Rodolfo Martín Villa.
(8)     Juan G. Ibáñez. Entrevista a Rodolfo Martín Villa.
(9)     Miguel Ángel Aguilar. Ruido de sables.
(10) Miguel Ángel Aguilar. Ruido de sables.
(11) Miguel Ángel Aguilar. Ruido de sables.