viernes, 28 de abril de 2017

 BLOG RADIOGRAFIA DEL PSOE
10ª ENTREGA

A.1 En la democracia republicana. (Continuación)

A 2.11. El bienio negro. Amnistía para Sanjurjo. 
Diego Martínez Barrio, al que había cedido el testigo Lerroux, su jefe y correligionario, recibe, el 9 de octubre de 1933, el encargo del Presidente de formar gobierno para la vigilancia del proceso electoral contado en la 9ª entrega.
Aprovechando la lenidad del Gobierno, ese mismo día se fuga de la cárcel Juan March Ordinas. No se fugó solo, le acompañó en su huida el oficial de guardia de prisiones, Eugenio Vargas.
A la tarde, March, llega a la Línea de la Concepción, acompañado de Eugenio Vargas y de Víctor Ruiz-Albéniz, que no se separan de él; y cruzan a Gibraltar. Enterado de que España está preparando el envío de una petición de extradición a Londres, el día 10 se embarca en un trasatlántico británico que hace escala en Marsella, donde desembarca. Desde allí va a París, donde se queda.

 Nota del autor: Aunque este blog es la radiografía del PSOE,  y no la de March, merece la pena detenerse en este personaje.

Primero para decir que Víctor Ruiz- Albéniz es el abuelo de Gallardón. Era periodista, pero, además un furibundo militarista; una persona de extrema derecha. Durante la guerra fue el corresponsal de guerra de Franco. Con su nieto sí se cumple lo de tal palo tal astilla.
  
Segundo, algo que la “teoría de las catástrofes” nos enseña: una catástrofe es el resultado de  una suma de incidencias, cada una de las cuales por sí no da lugar a sucesos de mucha gravedad, pero que en conjunción simultánea provoca la catástrofe
Un ejemplo muy cercano en el tiempo es la catástrofe de  la central nuclear de Fukushima. El terremoto fue una circunstancia que por sí sola no hubiera provocado la catástrofe; tampoco el tsunami por sí solo la hubiera provocado si la central estuviera ubicada cuarenta o cincuenta metros más alta; incluso estando en la actual ubicación, la situación no sería catastrófica, como lo es ahora, si los grupos electrógenos de funcionamiento en emergencia hubieran seguido dando alimentación eléctrica a las bombas de refrigeración del reactor; y, dentro del grado de catástrofes, no sería tan peligrosa para las personas si alguien hubiera sido capaz de haber encontrado una teoría fiable, antes de la construcción de todas las centrales nucleares que hay en funcionamiento en el mundo, de qué ocurre cuando el núcleo del reactor se funde, que hubiera permitido la elaboración de unos protocolos de actuación para ese caso. Hoy desconocemos que es lo que está pasando en el interior del reactor, y no tenemos protocolos. Hoy tenemos un gravísimo peligro para los japoneses, e incluso para países cercanos, que en caso de explosión del núcleo, pueden ser afectados por la radiactividad,  como ocurrió con el incendio del grafito, y posterior explosión, de la central ucrania de Chernobyl.    

March era contrabandista de armas, y de tabaco, y parece ser que en la primera guerra mundial abasteció  a los barcos y submarinos germanos.
La 2ª República para terminar con sus fechorías aprobó una ley “ad personam”. En mi opinión, las leyes que así se califican suelen ser injustas, ya que en el código penal suele existir suficiente tipología de delitos para no necesitar hacer una “ley a la carta”
Al defenderla en las Cortes, el ministro Jaime Carner exclamó: ‘O la República somete a March, o March someterá la República.
Carner demostró con esa frase que tenía dotes proféticas.

Como consecuencia de esa ley, la inquina de March contra la República, era de lo que en tiempos que no imperaba la corrección política se llamaba  ‘odio africano’.
Y eso motivó la catástrofe:  March  financió los costes del Dragón Rapide , el avión que llevó a Franco de Canarias a Marruecos para sublevar el Ejército de África, incluyendo el soborno de cuanto funcionario fuera necesario para el buen resultado de la operación; y para que luego callasen la boca. Más tarde financió con largueza a los facciosos para que hicieran la guerra.
La leyenda habla de que entregó a Franco un cheque en blanco.  
La guerra fue una catástrofe para el pueblo. Se confirmó así la teoría de las catástrofes.

En la 9ª entrega se relacionan los resultados electorales del PSOE, y del resto de las izquierdas, en las elecciones generales del 19 de noviembre de 1933. Asustados por la debacle electoral  que las urnas habían puesto de manifiesto en la 1ª vuelta, dirigentes del PSOE, con Azaña, y otros miembros de partidos republicanos, visitan al Presidente, Niceto Alcalá-Zamora, con la pretensión -según Diego Martínez Barrio, que es el que lo ha contado- de que se revertiese  la situación, y que, valiéndose de su prerrogativa presidencial, otorgase la confianza a alguien de ellos capaz de garantizar la continuidad de la República. No consiguieron lo que pretendían.

Nota del autor: Aunque el testimonio de Martínez Barrio, no es de mucho fiar dado que él era lerrouxista, era de los que habían ganado, no lo hubieran podido conseguir, porque esa vuelta hacía la preponderancia eclesiástica era, precisamente, lo que Alcalá-Zamora había pretendido. Y al PSOE y al resto de partidos que no quisieron coaligarse para esos comicios, solo les quedó llorar por la leche derramada.
No sé si corresponde aquí, en el caso que haya sido cierta la visita,  que exclame el “a buenas horas mangas verdes”, o el “vana ilusión” de la romanza de Dª Francisquita, pero al menos uno de los dichos se lo merecen.

El PSOE estaba alarmadísimo. No sólo porque las leyes que había elaborado el Gobierno presidido por Azaña, en las que aquel partido había tenido tres ministros, estaban siendo sistemáticamente derogadas, sino también por el deterioro de la imagen de la República ante los españoles, consecuencia del baile de gobiernos.

Pero había algo que alarmaba aún más a sus dirigentes: el programa de Gil Robles -ahora diríamos “su agenda oculta”-. Su programa difería del de Herrera Oria, éste quería hacer de España un Vaticano, mientras Gil Robles se inspiraba en el canciller austriaco, el cristiano social Dollfuss, y quería instaurar una dictadura, en tres etapas:

1. Conseguir la mayoría absoluta.
2. Derogar las leyes que había promulgado el PSOE y elaborar una nueva legislación de carácter ultramontano.
3. Instaurar una dictadura presidida por él, y gobernar por decreto.


Nota del autor: Dollfuss fue un político austriaco; perteneciente al partido socialcristiano. En 1932 accede al cargo de canciller.  En 1933 disuelve el Parlamento, y empieza a gobernar por decreto, instaurando una dictadura personal. Con motivo de una huelga no dudó en emplazar las ametralladoras en la calle y disparar contra una manifestación de obreros.
Los nazis austriacos intentaron en mayo de 1934 un golpe de estado para instaurar el nazismo en Austria; no lo consiguieron, pero si asesinaron el día 25 al canciller.

Es muy curioso que Dollfuss haya inspirado a un partido fascista como la CEDA, y también al PSOE, cuyo pensamiento político está en las antípodas del de la CEDA. A Gil Robles ya he escrito para qué; al PSOE para alarmarle por la entrada de ministros de la CEDA, de pensamiento político idéntico al de las huestes de Dollfuss, y apoyar la huelga revolucionaria  declarada por los sindicatos.

El primer Gobierno salido de las urnas de 1933 fue presidido Lerroux, con el apoyo parlamentario de la CEDA, que no entró en el gabinete.
Este apoyo, que garantizaba la continuidad en el tiempo del régimen republicano, fue rechazado  por algunos de los partidos que formaban la Unión de Derechas y Agrarios, separándose de ella,   y llamando traidor a Gil Robles. Inmediatamente los separados empiezan a conspirar contra el régimen republicano, para lo que pidieron a Italia armas para derrocarlo.

Nota del autor: Es decir, estuvieron conspirando hasta el 18 de julio de 1936; tres años.

En el programa de las derechas estaba incluida una amnistía general. La aprobación por las Cortes de la Ley de Amnistía se produjo el 20 de abril de 1934. Con ello salieron de la cárcel  Sanjurjo y sus cómplices del fallido putsch del 20 de agosto de 1932. Sólo la decidida voluntad de Álcalá-Zamora de introducir una cláusula en la ley, que les impedía reintegrarse al Ejército, impidió que Sanjurjo quedara totalmente impune de su felonía.
Entonces, Sanjurjo, a quien, al  no estar ya en el Ejército, no le era útil conspirar en España, se instala en Estoril, donde sí podía conspirar sin tener encima a la policía española: y así lo hizo hasta el 18 de julio de 1936. Más de 2 años conspirando.


A 2.12. ¡A por los trescientos!

La CEDA siguiendo, el pautado del programa de Gil Robles, consideró que era el momento de gobernar o, si esto no fuera posible, de que se celebrasen elecciones. La razón de aceptar esto último era que, estando varios líderes del PSOE, y de los partidos de la izquierda, encarcelados por la huelga, creían tener asegurada la mayoría absoluta, que cifraban en 300 diputados.
Para poder gobernar retiraron su confianza al gobierno de Chapaprieta -partido radical- al que apoyaban; pero no contaron  con que Alcalá-Zamora, receloso de dar el poder a un partido accidentalísta, es decir al que la República le importaba menos de un ardite, convocase elecciones. Éste convocó la primera vuelta de las elecciones para el 16 de febrero de 1936, y las segunda para el 23 de febrero del mismo año.

Nota del autor: ¿Es coincidencia la fecha prevista para la celebración de la segunda vuelta de las elecciones con la del fallido golpe 23 de febrero de 1981, o se eligió a propósito para el Tejerazo porque los franquistas nunca aceptaron el resultado de las elecciones de 1936?

El día 15, víspera las elecciones, la Puerta del Sol apareció con un cartelón de 300 m2 colocado en el edificio de enfrente del ministerio de la Gobernación, con la efigie de Gil Robles y el lema “a por los trecientos”.
Otro grito empleado por la CEDA en la campaña electoral era “¡Por Dios y por España!”, que luego íbamos a oír los españoles durante cuarenta años.

Las izquierdas habían aprendido la lección de 1933 y se habían coaligado. El partido más importante de izquierdas era, con mucho, el PSOE, pero fue Azaña, tan amigo de cabildeos, el que logró la conjunción electoral.
A esa coalición se la empezó a llamar “Frente Popular”, quizás por similitud con el Frente Popular, la coalición de gobierno que presidía Leon Blum en Francia. Pero no pudieron encontrar un nombre más falso, porque no aparece en ninguna parte del documento de coalición, y porque, como figura en el párrafo anterior, lo de Francia era una coalición de gobierno - para entendernos: lo que fue la conjunción republicano-socialista de 1931 a 1933- , mientras que la coalición de 1936 era solo para aprovechas las ventajas que la ley electoral otorgaba a las coaliciones.
A Azaña lo de Frente Popular le indignaba, y donde quiera que hiciera falta dejaba claro que ese no era el nombre del documento que el 15 de enero habían firmado los coaligados. El franquismo sí lo empleó de forma peyorativa para desacreditar esas elecciones y, por ende, a la República.  

El resultado de las elecciones fue una “vuelta de tortilla”, consecuencia de una participación alta, y de ir coaligados los partidos de izquierdas, sin que esta vez los partidos anarquistas hicieran propaganda para que la gente no fuera a votar, muy al contrario que en las elecciones de 1933, en las que la CNT y la FAI hicieron una brutal propaganda para que los obreros no votaran.
La decepción de los cedistas con los resultados de las votaciones fue tal que muchos de ellos se dieron de baja de la CEDA, sobre todo las JAP, los grupos de choque creados por Herrera Oria, que se afiliaron a Falange.
El partido más votado fue el PSOE, cuya cabeza de lista era Indalecio Prieto, que obtuvo 99 escaños. Gil Robles, cabeza de lista de la CEDA, solo obtuvo 88, magro botín para alguien  que esperaba 300.

Otros resultados dejan de manifiesto algunas falsedades del franquismo, como que en 1936 mandaba en España el PC. Sus resultados electorales: el 3,5 de los votos, desmienten la propaganda de los golpistas del 18 de julio.
Y el resultado de Falange: 0 escaños, y el 0,07 de los votos, demuestra cómo se puede fascistizar  desde la nada un país para servir a un dictador.

Otros datos correspondientes a esas elecciones son:
a) El Distrito con mayor número de diputados era la ciudad de Barcelona que aportaba Barcelona 20, seguido de Madrid que aportaba 17.
b) El no conseguir Falange ni un solo diputado, tuvo como consecuencia que Primo de Rivera    perdiera el aforamiento.
El resultado por provincias aparece en el mapa adjunto:


Elecciones Generales de 1936
              En color rosa PSOE: mayoría de izquierdas.
En color azul: mayoría de derechas.
En color verde: mayoría de centro.

Del mapa se extraen inmediatamente las siguientes consecuencias:

Ø Las provincias en azul, mayoritariamente de carácter agrario, en las que había muchos pequeños propietarios  agrícolas, se unieron desde el primer momento al golpe de estado de Franco. Casi todas las de Castilla La Nueva y las de Castilla La Vieja.
Ø Las provincias industriales, y aquellas otras donde existían latifundios, y por tanto un gran número de jornaleros, permanecieron fieles a la Republica
Ø En lo que ahora es el País Vasco Álava fue a las derechas, Guipúzcoa hizo lo mismo, y solo en Vizcaya sacaron mayoría las izquierdas.

Un grupo de generales que esperaban que Alcalá-Zamora hubiera entregado el Gobierno a Gil-Robles, y no hubiera convocado elecciones, tan pronto aquél las convocó se conjuraron para sublevarse el día 19 de febrero,  si la izquierda las ganaba. 
Pero no fueron ellos solos. El de “No fue posible la Paz” - Gil Robles- fue a visitar a Manuel Portela para instarle a que anulara los comicios y  declarase el <<estado de guerra>>. Lo mismo hizo Calvo Sotelo. Pero ninguno consiguió que Portela vulnerase la legalidad.
Uno de esos generales traidores, Francisco Franco Bahamonde, desde su puesto de Jefe del Estado Mayor del Ejército, corrió  a dar las órdenes pertinentes a los mandos militares para que declarasen el estado de guerra, con lo que el poder recaería en manos de él.
Personalmente telefoneó a los generales Rodríguez del Barrio y Goded, para para que encontrasen cómplices. Sin embargo tanto uno como otro fracasaron en sus intentos de lograr sacar a las tropas a la calle y hacer una asonada.
Enterado el todavía presidente del gobierno, Manuel Portela, y el ministro de la Guerra, el general Nicolás Molero, desautorizaron a Franco.
Pero además Franco se encontró con la negativa a ser sus cómplices de quienes menos lo esperaba: del director de la Guardia Civil, el General Pozas, y del jefe de la policía, general Miguel Nuñez de Prado.
Por ello, el valiente hombre bajito y atiplado (1), desistió.
Para tratar de justificar lo injustificable, su felonía, Franco, y los generales cómplices, argumentaron que en las elecciones de 1936 hubo fraude. Sin embargo no opinaba así el presidente del Gobierno, que había sido nombrado por Alcalá-Zamora para crear una fuerza política de centro- otra vez aparece ese centro tan escurridizo, y que produce catástrofes- para competir con derechas e izquierdas.
Éstas son las declaraciones de Manuel Portela, presidente del Gobierno al que había derrotado la coalición de izquierdas:  
"Las elecciones realizadas en febrero de 1936 con todo el orden deseado, han consagrado el triunfo del Frente Popular; tengo, para afirmarlo, la autoridad que me da la presidencia de este Gobierno. La gestión electoral fue reconocida por los partidos de la derecha como una legalidad de su derrota. No puede hablarse en justicia de que se falseó el sufragio, porque ello significaría un alegre embuste. Estoy dispuesto a afirmarlo en todo momento, para que la conducta de cada cual quede en su lugar. "

Continuará en la próxima entrega.

Alfredo Sancho Cavo

                                                                                                                                                                                                  

BIBLIOGRAFÍA:
(1)     Juan Benet. Herrumbrosas lanzas. 

    

sábado, 22 de abril de 2017

BLOG RADIOGRAFIA DEL PSOE
9ª ENTREGA
A.1 En la democracia republicana. (Continuación)

A 2.8. La caída de Azaña 
Las generaciones que cuando se proclamó la 2ª República aún no habíamos nacido, tenemos la errónea impresión que los republicanos eran personas de pensamiento izquierdista. Conozco a algunas personas de ideas izquierdistas que llevan en la billetera la enseña republicana porque asocian República con izquierdismo, y están absolutamente equivocados en el silogismo.
Las personas que en el primer tercio del siglo pasado impulsaron el advenimiento de la República eran personas de clase acomodada, e incluso de clase pudiente, por tanto cultivadas; pero no eran de izquierdas. Pertenecían a la burguesía; eran una élite de la sociedad de entonces, muchas de ellas ateneístas.
Para confirmar lo anterior basta con nombrar a tres de los que más batallaron por implantarla: José Ortega y Gasset, Miguel Maura, y Manuel Azaña.
Creían que el mal de España era culpa de la corrupción de los Borbones, y de la de sus cortesanos, y que bastaba con echarlos a ellos del país y traer a la República. No entendieron que el mal de España era el propio pueblo español: personas analfabetas en su gran mayoría; y que tenían “costumbre de obedecer”.
Por eso idealizaron la República, quizás quisieron copiar los valores de la República Francesa, pero solo copiaron el de Libertad, y se olvidaron de los otros dos valores: Igualdad y Fraternidad. Lo cual no debe extrañarnos porque la igualdad con el pueblo, a ellos, que se consideraban una élite, les debía de producir erisipela.
Como figuraba en la 8ª entrega, Alcalá-Zamora, asustado por el ambiente político que había contra Azaña, encargó a Indalecio Prieto la formación del Gobierno, pero no lo hizo por simpatía hacia él, sino porque el PSOE era la minoría mayoritaria en las Cortes.
Al no permitirle sus compañeros del PSOE formar gobierno, el Presidente le pasó el encargo a Marcelino Domingo, cuyo grupo seguía en escaños en el Congreso a ese partido. También Domingo tropezó con el escollo que suponía integrar a los lerrouxistas en el gobierno, tal como deseaba el Presidente, por lo que éste, para no disolver las Cortes y convocar elecciones, renovó su confianza a Azaña.

Como ya escribí en la entrega del viernes pasado, Alcalá-Zamora, en busca de ese centro político que solo existe en la mente de algunos políticos, buscó incorporar al Gobierno a partidos de derechas. Esto cuenta Azaña que les dijo el Presidente de la República:
“Examinemos la situación política: la composición del parlamento no se corresponde fielmente a la del país. Hubo ya una desviación inicial porque las fuerzas de la derecha, cohibidas o asustadas en aquellos primeros momentos no llevaron a las Cortes la representación correspondiente a su realidad numérica en la nación” (1).

Para ensanchar la base electoral de su Gobierno, como como le pedía el Presidente, Azaña incorpora a ERC y, aunque a regañadientes, al Partido Federal, para lo que nombra ministro a Franchy Roca, dirigente de ese partido. Logra así una mayoría confortable en el Congreso, lo que le permite lograr la aprobación de las leyes que estaban pendientes
Sobre ese ministro escribe Azaña la siguiente maldad: “Cuando se levantó el Consejo, Casares me dijo: -Este señor Franchy ni siquiera es tonto”. (2).

La oposición, crecida por la mala gestión que Azaña hizo de Casas Viejas, intentaba impedirle gobernar, utilizando para ello el filibusterismo, y haciendo el jabalí. Así lo escribe Azaña en su diario: “El discurso de Lerroux, como pieza oratoria es muy flojo, y como polémica peor. Ha caído en el nuevo modo de argumentar puesto en uso, como los jabalíes del tipo de Ortega y de Balbontín. Dan por cierto un hecho, y en cuanto se les desmiente tocan retirada. Lerroux ha levantado mucho la voz, acusando, como si lo supiera con certeza, al ministro de la Gobernación, de haber ordenado a los gobernadores civiles que no obedeciesen al nuevo Gobierno, si nos sucedía un ministerio lerrouxista; y al protestar Casares, muy indignado, contra semejante patraña, Lerroux  ha recogido velas, viniendo a decir: ¡Ah! Bueno, bueno, si usted lo niega, será así; pero quizás algún funcionario a sus órdenes…etcétera, etcétera” (3)

Nota del autor: El filibusterismo es una forma de entorpecer la labor de un Gobierno acosándole a preguntas. Azaña señala que un diputado llegó a presentar más de 500 preguntas al Gobierno sobre un proyecto de ley.
En nuestros días, una diputada del PP, asturiana, presentó al Gobierno Zapatero unas 800 preguntas. Esta persona es descendiente del sastre que prestando dinero a los vástagos de la decadente aristocracia ovetense hizo una inmensa fortuna; se considera que la fortuna de sus herederos, ella es uno de ellos,  es la mayor de Asturias.
Se sobreentiende en el texto de Azaña que Casares era el ministro de la Gobernación.
Hacer el jabalí es tratar de menoscabar la confianza en el Gobierno, es una versión ‘light’  del “calumnia que algo queda” de los falangistas. Lo importante de lo escrito por Azaña es que “Ortega” es Eduardo Ortega y Gasset, hermano de José Ortega y Gasset, el que en su discurso ante las Cortes Constituyentes en 1931 dijo: “Tres cosas que no podemos venir a hacer aquí: ni el payaso, ni el tenor, ni el jabalí.”, y el que más tarde dijo:”¡No es eso! ¡No es eso!” Claro que también escribió: yo soy yo, y mi circunstancia, y posiblemente tuviera un discurso distinto para cada circunstancia.
Sin embargo, inasequible al desaliento, Ramírez, el que otrora firmaba Pedro J. Ramírez, escribe una diatriba contra las alcaldesas Carmena y Colau, el 20 junio de 2015, en ese panfletillo que publica, acusándolas de “hacer el jabalí”, lo cual es una contradicción es sus términos, puesto que ellas son el gobierno local, y por tanto, ¿contra qué gobierno hacen el jabalí? Este ‘conspiranoico’ sujeto, cuya ignorancia unida a su facundia le hace incurrir en frecuentes ‘arquitrabes’, no quiere darse cuenta de que ya solo es un kleenex desechado por los poderes económicos; ya no les útil puesto que ya gobiernan, e incluso tienen en el Gobierno Rajoy un ministro: Guindos.

Para Azaña la conjunción republicano-socialista, cuyo Gobierno presidía, era un medio pero no un fin. Nada más alejado de la ideología de Acción Republicana, el partido que Azaña fundó en 1925, que la ideología del partido que fundó en el siglo XIX don Pablo Iglesias. Lo cual aclara lo que consigna en su Diario: “La protesta contra los socialistas aumenta, y es aprovechada por toda la oposición antirrepublicana. La protesta no nace de la legislación social; vine de abajo arriba, y surge del conflicto cotidiano entre propietarios y braceros” (4).
Vuelve a Azaña, pocos días después, a retomar el tema, sobre el que escribe:” Nos reunimos los de Acción Republicana para examinar la bases que han presentado los radical-socialistas, como programa de un Gobierno de coalición. Lo que tienen de intencionado, va contra los socialistas lo demás, o es francamente absurdo, o no tiene valor ni interés alguno. (…) Como la presión antisocialista viene de los campos donde la lucha entre braceros y propietarios es más violenta, el efecto se nota en los diputados por las provincias manchegas, andaluzas y extremeñas” (5).

Nota del autor: Parece que Azaña, cuando escribe lo anterior, quiere poner sus reflexiones sobre el particular por escrito, para luego llevar a sus correligionarios una decisión que tenía tomada hace tiempo: un gobierno solo de republicanos, presidido por él. Y la protesta de los pequeños propietarios agrícolas, que eran parte muy importante de sus votantes, era un argumento de peso para convencer a sus huestes de abandonar a los socialistas.

Sin embargo, en menos de un mes los radical-socialistas, o algunos de los fundadores de ese partido como Marcelino Domingo, cambiaron de idea. Al menos eso es lo que escribe Azaña en su Diario: “Marcelino Domingo pronuncia un discurso en un teatro de Madrid, replicando lo que dijo Gordón la semana anterior. (…) Domingo, que más de una vez, en conversaciones particulares, me ha dicho que <<ya era bastante de socialismo>>, se lanza sin reservas en su discurso a la unión con los socialistas”. (6).

Nota del autor: Marcelino Domingo Sanjuán fundó, con Álvaro de Albornoz, el Partido republicano radical-socialista en 1929, y Gordón era uno de los dirigentes de ese partido.

Las leyes pendientes se iban aprobando en la Cámara, y Azaña empieza a darse cuenta de que si el gobierno dimite habrá nuevas elecciones, y los partidos que lo componen se presentaran cada uno por su cuenta, con lo que la victoria de las derechas sería segura. Empieza entonces a echar sus cuentas, y escribe en su Diario lo siguiente:
“Quisiera cerrar las Cortes antes de setiembre y convocar elecciones parciales para primeros de octubre. Hay cerca de treinta vacantes. De ellas, yendo juntos los partidos que están en el Gobierno podríamos ganar doce o catorce  puestos, los demás serían para los radicales y las derechas. Mientras estemos en el Gobierno, la coalición electoral puede realizarse sin dificultad, y en muchas provincias, en las que hay una sola vacante, ganaríamos las mayorías, pero en cuanto el Gobierno se deshaga y los socialistas salgan del poder, será dificilísimo que se pongan de acuerdo con los republicanos para las elecciones. (…) Lo que puede esperarse en unas elecciones parciales, mientras subsista este Gobierno, que puede imponer cohesión y disciplina a los partidos que lo forman, no serían probables una elecciones generales, presididas por otro ministerio, porque en cuanto éste se descomponga cada partido querrá ir por su lado”.(7) .

Nota del autor: Azaña comete un lapsus en esta anotación, pues deja al descubierto que no considera a los socialistas como republicanos de ahí la distinción que hace en la frase ‘y los socialistas salgan del poder será dificilísimo que se pongan de acuerdo con los republicanos para las elecciones’.
Azaña, tiene base para dudar que los socialistas sean republicanos, porque la realidad mostrada por aquellos en 1925 era de connivencia con la monarquía. Era entonces, Julián Besteiro, presidente del PSOE, y Secretario General de la UGT, y en un error político grave, propone al partido colaborar con la Dictadura de Primo de Rivera, lo que equivale a sostener a Alfonso XIII.
Indalecio Prieto se opone y se exilia; al poco tiempo, Largo Caballero, que había creído en la palabra de Primo de que tan pronto saneara la economía dejaría el poder, se cae del burro al ver que éste se aferra al sillón, y se une a Indalecio Prieto en su lucha por lograr el establecimiento de la República.
    
El miedo de Azaña al desastre se acentúa, según lo demuestra la anotación que pocos días después hace en los Cuadernos Robados. “¿Quién nos sustituirá? ¡El lerrouxismo! ¡Adiós República, si cae en tales manos! (8).
Su inquina hacia El Presidente aflora de nuevo, y escribe en su Diario: “Fernando ha estado  ayer en La Granja y don Niceto le habló mal de Pascua, a quien odia porque Pascua y otros diputados socialistas, médicos, se opusieron a la elección de don Niceto alegando que está loco. Y don Niceto lo sabe” (9).

Nota del autor: Pascua es un diputado socialista al que Azaña ofrece ser embajador.

Los socialistas se dan cuenta de que Azaña intenta “hacerles la cama” y le niegan su apoyo, con lo que el Gobierno cae.

El 12 de setiembre de 1933, Azaña resigna.

A 2.9. La destrucción de la República  
El Presidente ve la ocasión de cambiar la legislación poco tiempo atrás votada, especialmente la que regula las relaciones entre la iglesia católica y el Estado, cuya aprobación fue para él, clerical convencido, un trágala.
Para ello disuelve las Cortes y convoca elecciones generales para el 19 de noviembre, en las que las mujeres, por primera vez en España, tienen el derecho de ejercicio del voto.

El preámbulo del decreto de  convocatoria da la razón a los médicos que diagnosticaron la insania mental del Presidente, porque contiene la siguiente frase: “Buscar orientación y armonía definitiva, acudiendo a la consulta directa de la voluntad popular”

Las elecciones se celebraron a doble vuelta, con listas abiertas, condiciones electorales bastante modernas, y que otros países europeos - Francia, por ejemplo- están aplicando todavía- : por ejemplo, que en la segunda vuelta solo participaban aquellos que hubiesen alcanzado, al menos el 8% de los votos.

Las derechas, que en las elecciones de 1931 se presentaron desunidas, en éstas lo hicieron coaligadas con el nombre de Unión de Derechas y Agrarios, pero era la Confederación de Derechas Autónomas, la CEDA, adherida a la coalición, la que manejaba el cotarro.

En el PSOE había distintas opiniones; mientras Indalecio Prieto, era partidario de una coalición con los partidos republicanos de izquierdas, como en 1931, Largo Caballero se oponía. Se impuso la opinión de éste, y el PSOE consiguió 59 escaños, y perdió 56. 
Lástima que Largo no haya vivido lo suficiente para poder haber leído lo que escribió un socialista alemán, de cuyo nombre no quiero acordarme, cuando después de la guerra hubo gobiernos del PSD: “Gobernar es saber elegir, entre una mierda y una mierda mayor”.
Lo malo es que algunos políticos cuando actúan, sólo tienen en cuenta los intereses de su partido, olvidando que sus decisiones afectan a millones de conciudadanos para bien o para mal.
El juego político es como ese juego de billar, el snooker, en el que intervienen varias bolas de distintos colores, a las que el jugador golpea con una bola blanca para introducirlas por tragantes situados en las esquinas y en los laterales de la mesa; cada bola introducida tiene, según su color, asignado un valor en puntos. Los buenos jugadores no solo tienen en cuenta la posición en el tapete de la bola que van a introducir sino también la del resto de las bolas, para tener en cuenta en qué posición quedarán si hay un retruque. Por eso, los buenos políticos cuando actúan para favorecer a su partido tienen en cuenta cómo afectará esa actuación a las otras bolas, que son los electores.

La ganadora de las elecciones fue la CEDA, que obtuvo 115 escaños. La presidía Gil Robles, un clerical de la ACNP, pero el que movía los hilos era Herrera Oria, que puso en las calles a las fanáticas Juventudes de Acción Popular -su partido-; a las JAP.

Nota del autor: Tengo en mi biblioteca un infumable libro que publicó Gil Robles en 1968, cuyo título es ‘No fue posible la Paz’, pero debería haber sido: ‘No fue posible la Paz… porque queríamos la guerra’.
Y en efecto, una declaración de guerra fue el Manifiesto que la “Coalición Antimarxista” - así se intitulaba la CEDA en Madrid - publicó en El Debate el 1 de noviembre: “Los gobiernos republicanos impusieron su concepción materialista y anticatólica de la vida y de la sociedad” y su “antiespañolismo” por lo que los candidatos de la coalición antimarxista defenderán resueltamente y a todo trance la necesidad de una inmediata derogación, por la vía que en cada caso proceda, de los preceptos, tanto constitucionales como legales, inspirados en designios laicos y socializantes (…). Trabajarán sin descanso para lograr la cancelación de todas las disposiciones confiscadoras de la propiedad y persecutorias de la persona, de las asociaciones y de las creencias religiosas”.

Nota del autor: Obsérvese que ya aparecen en el manifiesto palabras como “antiespañolismo”, descalificativo aplicado con profusión por el franquismo, y “antimarxismo”, que luego en el franquismo se cambió por “anticomunismo”.
Herrera Oria aspiraba a que España fuera una teocracia, un nuevo Vaticano, y en el manifiesto citado, en el que se advierte su pluma, lo deja entrever.
Lo de la insania mental  de Alcalá-Zamora es patente al considerar donde queda, después del Manifiesto de la CEDA, la “armonía definitiva’ del preámbulo del decreto de convocatoria. Y eso que era solo un programa, y aún no se habían celebrado elecciones.

 Pero hubo algo que le dio la puntilla a la República; algo que erosionó su credibilidad, y fue la sucesión en los dos años del bienio negro de hasta 10 gobiernos. Fue una exacerbación del parlamentarismo, que aprovechó luego la propaganda caudillista del franquismo –el “uno que mande”-, sin aclararnos, por descontado, que el 18 de julio muchos de esos parlamentarios se hicieron franquistas. 
La identificación entre República y caos, impregnó tanto el sentir de las gentes, que cuando llegué a Madrid a estudiar, si en nuestros juegos de adolescentes alborotábamos, siempre aparecía alguna persona que nos reprendía gritando: Esto parece una república. 

El historiador Santos Juliá escribe: “Desde setiembre de 1933 a diciembre de 1935 se sucedieron siete crisis totales, y se turnaron cinco presidentes, algunos de los cuales hicieron varias crisis parciales (…) Azaña fue mucho más parco: al frente de gobiernos constitucionales, sin turnar con nadie, se mantuvo cerca de 21 meses.(10). 

A 2.10. La huelga revolucionaria de octubre de 1934
Como ya he escrito en anteriores entregas, la situación económica en España se deterioraba. A las consecuencias del fin de la 1ª Guerra Mundial, se unían los estragos de la Gran Depresión americana de 1929. Los mineros del carbón no tenían trabajo, y en las cuencas asturianas apareció el hambre.
En esas circunstancias la UGT, y otros sindicatos, convocan una huelga general, que toma carácter revolucionario. La convocatoria es secundada con fuerza en Asturias por las circunstancias descritas en el párrafo anterior; en las dos semanas que van del 5 al 19 de octubre, los mineros se hacen con el poder en la zona central de Asturias.

Es interesante leer lo que se escribe aún en sitios como Wikipedia sobre aquellos sucesos: “Los mineros disponían de armas y dinamita y la revolución estaba muy bien organizada. Se ataca a los puestos de la Guardia Civil, las iglesias, los ayuntamientos etcétera, estando casi toda Asturias en manos de los mineros, incluidas las fábricas de armas de Trubia y La Vega. Hubo actos de pillaje y violencia no achacables  a la organización revolucionaria”
.        
Nota del autor: Éste es de los escritos más ponderados la enciclopedía citada. Los muchos revisionistas de derechas tiran mano del mes de la huelga, octubre, para hacer una analogía con la Revolución de Octubre rusa, para, sustituyendo rusa por asturiana, hacerlas comparables.
Aun siendo más cercano a la verdad hay en el párrafo que he transcrito falsedades como “casi toda Asturias” cuando solo era el centro de la provincia, que aun siendo el que tenía la mayor población es, con mucho, el de menor superficie.
Otra falsedad es: “disponían de armas y dinamita”, porque las únicas armas de las que podrían disponer serían escopetas de caza, y no muchas, porque las escopetas no estaban económicamente a su alcance. Pero no cuenta que en Gijón y en Oviedo había tropas del Ejército, que disponían de armas, y que permanecieron acuarteladas sin oponerse a los mineros.
Utiliza de forma subliminal lo de “incluidas las fábricas de armas de Trubia y La Vega”, como si las hubieran ocupado para conseguir cañones y mosquetones, cuando en las huelgas revolucionarias lo usual es que los obreros ocupen las empresas. En Gijón los sublevados se apoderaron de los astilleros, y no por eso pretendían  fabricar destructores. Ni al ocupar Fábrica de Mieres, Duro-Felguera, y Moreda querían fabricar hierro y acero.

El Gobierno de la CEDA llama a Franco, que cuando la huelga general de 1917 ya había sido  destinado a Asturias para reprimir a los huelguistas de esa región. 
Éste pide traer de África a los Regulares, es decir los moros, a los que emplea contra los que eran compatriotas suyos, que tenían aun en las retinas las imágenes de barbarie que los moros habían cometido con los españoles hacía menos de diez años, y que habían leído las descripciones que los periódicos españoles habían hecho de esa barbarie.
La represión de Franco fue feroz, y produjo bastantes más muertes que las que produjeron los mineros. A los dirigentes obreros que no mataron los encarcelaron en espera de juicio. Como el Gobierno consideró que la sublevación era una guerra, los juicios fueron sumarísimos.
Largo Caballero fue detenido en Madrid el 14 de octubre, y encarcelado, bajo la acusación de ser el cabecilla de la huelga revolucionaria. Era diputado a Cortes, por lo que el fiscal envió un suplicatorio al Parlamento para poder juzgarlo. Las Cortes, en manos de las derechas, se apresuraron a levantar la inmunidad de Largo, que menos de un mes más tarde, el 10 de noviembre pasa a ser imputado por  un tribunal militar acusado de rebelión militar.
Se ocupa de su defensa el que durante muchos años fue considerado el mejor abogado penalista español, Luis Jiménez de Asúa. Éste presenta un recurso al Tribunal Supremo para que Largo sea juzgado por un tribunal civil. Después de denegaciones y nuevos recursos lo consigue.
El 25 de noviembre de 1935 comienza el juicio oral. La sentencia se publica el 30 de noviembre, y Largo Caballero resulta absuelto de todos los cargos.

 Nota del autor: En esta época del revisionismo histórico, que inició el terrorista convicto e ideólogo del Grapo, Pio Moa, dos imitadores del mismo aparecen en el buscador Google si se teclea Largo Caballero. Y sus artículos están situados en la parte alta de la página; uno el 2º; otro el 5º, inmediatamente detrás de UGT; y todavía hay otro, Generalísimo Franco.com, que ocupa el 10 º lugar.
Como el primer libelo se colgó hace más de un año, y el segundo hace cuatro, y teniendo en cuenta la falta de interés de ambos escritos, su permanencia en la primera página del buscador es señal inequívoca de que lo consiguen haciendo entradas continuas mediante el uso de un robot, porque desde luego si fuera por su contenido estarían situados en la página 100 como mínimo.

Uno de estos pseudohistoriadores es Pedro Fernández Barbadillo. Este partidario del insulto, excreta, en algo llamado “Libertad Digital”, lo siguiente: “La vida de Francisco Largo Caballero resume el sino del PSOE: una persona sin ideales ni cultura que se consagra a la conquista del poder”
¡No!,  si se refiere Fernández a los ideales de “mitad monje, mitad soldado” o de “hacer guardia sobre los luceros”, no son los ideales de Largo. Sus ideales fueron los de “Libertad, Igualdad, Fraternidad”
También me sorprende que alguien que me parece que idolatra al que dijo: “cuando oigo hablar de cultura, saco la pistola”, se ocupe de ella, hable de la cultura de los demás.
Largo era un hombre suficientemente culto para su época, en la que los ascendientes de Fernández, y otros hombres de la Iglesia Católica,  no querían que los humildes supieran leer. Hombre inteligente y tenaz, Largo Caballero consiguió una cultura superior a los señoritingos de su época.
Largo Caballero logró que la UGT tuviera en  128.000 afiliados en el año 1914, mil veces más que lectores tuvo el artículo de Barbadillo.

El otro pertenece a la estirpe del “calumnia que algo queda”, tan usada por los miembros de Falange. El cebo que emplea para que se lea su escrito es: “La guerra empezó porque un alucinado socialista quería el poder”. Y lo escribe en algo muy largo, que no sé si es un libro o un blog, que titula “Verdades que ofenden”, del que no encontré quien lo firma. Posiblemente sea un libelo colectivo.
Pero tengo tanto respeto por la libertad de expresión que sus mentiras no me han ofendido.

Sí he sentido vergüenza ajena, pero de la UGT, en la que trabajan las  personas suficientes para poder hacer que los libelos queden arrinconados a las últimas páginas de la entrada “Francisco Largo Caballero”

 Continuará en la próxima entrega.

Alfredo Sancho Cavo
                                                                                      

BIBLIOGRAFÍA:
(1)     Manuel Azaña. Los cuadernos robados.13/06/1933
(2)     Manuel Azaña. Los cuadernos robados.01/07/1933
(3)     Manuel Azaña. Los cuadernos robados.15/06/1933
(4)     Manuel Azaña. Los cuadernos robados.27/06/1933
(5)     Manuel Azaña. Los cuadernos robados.28/06/1933
(6)     Manuel Azaña. Los cuadernos robados.30/07/1933
(7)     Manuel Azaña. Los cuadernos robados.08/08/1933
(8)     Manuel Azaña. Los cuadernos robados.15/08/1933
(9)     Manuel Azaña. Los cuadernos robados.21/08/1933
(10) Santos Juliá. Introducción a “Los cuadernos borrados”. Página XXV