BLOG
RADIOGRAFIA DEL PSOE
10ª
ENTREGA
A.1 En la democracia republicana. (Continuación)
A 2.11. El bienio
negro. Amnistía para Sanjurjo.
Diego Martínez Barrio, al que había cedido el testigo Lerroux, su jefe y
correligionario, recibe, el 9 de octubre de 1933, el encargo del Presidente de
formar gobierno para la vigilancia del proceso electoral contado en la 9ª
entrega.
Aprovechando la lenidad del Gobierno, ese mismo día se fuga de la cárcel
Juan March Ordinas. No se fugó solo, le acompañó en su huida el oficial de
guardia de prisiones, Eugenio Vargas.
A la tarde, March, llega a la Línea de la Concepción, acompañado de
Eugenio Vargas y de Víctor Ruiz-Albéniz, que no se separan de él; y cruzan a
Gibraltar. Enterado de que España está preparando el envío de una petición de
extradición a Londres, el día 10 se embarca en un trasatlántico británico que
hace escala en Marsella, donde desembarca. Desde allí va a París, donde se queda.
Nota del autor: Aunque este
blog es la radiografía del PSOE, y no la
de March, merece la pena detenerse en este personaje.
Primero para
decir que Víctor Ruiz- Albéniz es el abuelo de Gallardón. Era periodista, pero,
además un furibundo militarista; una persona de extrema derecha. Durante la
guerra fue el corresponsal de guerra de Franco. Con su nieto sí se cumple lo de
tal palo tal astilla.
Segundo,
algo que la “teoría de las catástrofes” nos enseña: una catástrofe es el
resultado de una suma de incidencias,
cada una de las cuales por sí no da lugar a sucesos de mucha gravedad, pero que
en conjunción simultánea provoca la catástrofe
Un ejemplo
muy cercano en el tiempo es la catástrofe de
la central nuclear de Fukushima. El terremoto fue una circunstancia que
por sí sola no hubiera provocado la catástrofe; tampoco el tsunami por sí solo
la hubiera provocado si la central estuviera ubicada cuarenta o cincuenta
metros más alta; incluso estando en la actual ubicación, la situación no sería
catastrófica, como lo es ahora, si los grupos electrógenos de funcionamiento en
emergencia hubieran seguido dando alimentación eléctrica a las bombas de
refrigeración del reactor; y, dentro del grado de catástrofes, no sería tan peligrosa
para las personas si alguien hubiera sido capaz de haber encontrado una teoría
fiable, antes de la construcción de todas las centrales nucleares que hay en
funcionamiento en el mundo, de qué ocurre cuando el núcleo del reactor se
funde, que hubiera permitido la elaboración de unos protocolos de actuación
para ese caso. Hoy desconocemos que es lo que está pasando en el interior del
reactor, y no tenemos protocolos. Hoy tenemos un gravísimo peligro para los
japoneses, e incluso para países cercanos, que en caso de explosión del núcleo,
pueden ser afectados por la radiactividad,
como ocurrió con el incendio del grafito, y posterior explosión, de la
central ucrania de Chernobyl.
March era contrabandista
de armas, y de tabaco, y parece ser que en la primera guerra mundial abasteció a los barcos y submarinos germanos.
La 2ª
República para terminar con sus fechorías aprobó una ley “ad personam”. En mi
opinión, las leyes que así se califican suelen ser injustas, ya que en el
código penal suele existir suficiente tipología de delitos para no necesitar
hacer una “ley a la carta”
Al
defenderla en las Cortes, el ministro Jaime Carner exclamó: ‘O la República somete
a March, o March someterá la República.
Carner
demostró con esa frase que tenía dotes proféticas.
Como
consecuencia de esa ley, la inquina de March contra la República, era de lo que
en tiempos que no imperaba la corrección política se llamaba ‘odio africano’.
Y eso motivó
la catástrofe: March financió los costes del Dragón Rapide , el
avión que llevó a Franco de Canarias a Marruecos para sublevar el Ejército de África,
incluyendo el soborno de cuanto funcionario fuera necesario para el buen
resultado de la operación; y para que luego callasen la boca. Más tarde financió
con largueza a los facciosos para que hicieran la guerra.
La leyenda
habla de que entregó a Franco un cheque en blanco.
La guerra
fue una catástrofe para el pueblo. Se confirmó así la teoría de las
catástrofes.
En
la 9ª entrega se relacionan los resultados electorales del PSOE, y del resto de
las izquierdas, en las elecciones generales del 19 de noviembre de 1933.
Asustados por la debacle electoral que
las urnas habían puesto de manifiesto en la 1ª vuelta, dirigentes del PSOE, con
Azaña, y otros miembros de partidos republicanos, visitan al Presidente, Niceto
Alcalá-Zamora, con la pretensión -según Diego Martínez Barrio, que es el que lo
ha contado- de que se revertiese la
situación, y que, valiéndose de su prerrogativa presidencial, otorgase la
confianza a alguien de ellos capaz de garantizar la continuidad de la
República. No consiguieron lo que pretendían.
Nota
del autor: Aunque el
testimonio de Martínez Barrio, no es de mucho fiar dado que él era lerrouxista, era de los que habían ganado, no lo hubieran podido conseguir, porque esa vuelta
hacía la preponderancia eclesiástica era, precisamente, lo que Alcalá-Zamora
había pretendido. Y al PSOE y al resto de partidos que no quisieron coaligarse
para esos comicios, solo les quedó llorar por la leche derramada.
No sé si corresponde aquí, en el caso que haya sido
cierta la visita, que exclame el “a
buenas horas mangas verdes”, o el “vana ilusión” de la romanza de Dª
Francisquita, pero al menos uno de los dichos se lo merecen.
El
PSOE estaba alarmadísimo. No sólo porque las leyes que había elaborado el
Gobierno presidido por Azaña, en las que aquel partido había tenido tres
ministros, estaban siendo sistemáticamente derogadas, sino también por el
deterioro de la imagen de la República ante los españoles, consecuencia del
baile de gobiernos.
Pero
había algo que alarmaba aún más a sus dirigentes: el programa de Gil Robles
-ahora diríamos “su agenda oculta”-. Su programa difería del de Herrera Oria, éste
quería hacer de España un Vaticano, mientras Gil Robles se inspiraba en el
canciller austriaco, el cristiano social Dollfuss, y quería instaurar una
dictadura, en tres etapas:
1.
Conseguir la mayoría absoluta.
2.
Derogar las leyes que había promulgado el PSOE y elaborar una nueva legislación
de carácter ultramontano.
3.
Instaurar una dictadura presidida por él, y gobernar por decreto.
Nota
del autor: Dollfuss fue
un político austriaco; perteneciente al partido socialcristiano. En 1932 accede
al cargo de canciller. En 1933 disuelve
el Parlamento, y empieza a gobernar por decreto, instaurando una dictadura
personal. Con motivo de una huelga no dudó en emplazar las ametralladoras en la
calle y disparar contra una manifestación de obreros.
Los nazis
austriacos intentaron en mayo de 1934 un golpe de estado para instaurar el
nazismo en Austria; no lo consiguieron, pero si asesinaron el día 25 al
canciller.
Es muy
curioso que Dollfuss haya inspirado a un partido fascista como la CEDA, y también
al PSOE, cuyo pensamiento político está en las antípodas del de la CEDA. A Gil
Robles ya he escrito para qué; al PSOE para alarmarle por la entrada de
ministros de la CEDA, de pensamiento político idéntico al de las huestes de
Dollfuss, y apoyar la huelga revolucionaria
declarada por los sindicatos.
El
primer Gobierno salido de las urnas de 1933 fue presidido Lerroux, con el apoyo
parlamentario de la CEDA, que no entró en el gabinete.
Este
apoyo, que garantizaba la continuidad en el tiempo del régimen republicano, fue
rechazado por algunos de los partidos
que formaban la Unión de Derechas y Agrarios, separándose de ella, y llamando traidor a Gil Robles. Inmediatamente
los separados empiezan a conspirar contra el régimen republicano, para lo que
pidieron a Italia armas para derrocarlo.
Nota
del autor: Es decir,
estuvieron conspirando hasta el 18 de julio de 1936; tres años.
En
el programa de las derechas estaba incluida una amnistía general. La aprobación
por las Cortes de la Ley de Amnistía se produjo el 20 de abril de 1934. Con
ello salieron de la cárcel Sanjurjo y
sus cómplices del fallido putsch del 20 de agosto de 1932. Sólo la decidida
voluntad de Álcalá-Zamora de introducir una cláusula en la ley, que les impedía
reintegrarse al Ejército, impidió que Sanjurjo quedara totalmente impune de su
felonía.
Entonces,
Sanjurjo, a quien, al no estar ya en el
Ejército, no le era útil conspirar en España, se instala en Estoril, donde sí
podía conspirar sin tener encima a la policía española: y así lo hizo hasta el
18 de julio de 1936. Más de 2 años conspirando.
A 2.12. ¡A por los
trescientos!
La CEDA siguiendo, el
pautado del programa de Gil Robles, consideró que era el momento de gobernar o,
si esto no fuera posible, de que se celebrasen elecciones. La razón de aceptar esto
último era que, estando varios líderes del PSOE, y de los partidos de la
izquierda, encarcelados por la huelga, creían tener asegurada la mayoría
absoluta, que cifraban en 300 diputados.
Para poder gobernar retiraron
su confianza al gobierno de Chapaprieta -partido radical- al que apoyaban; pero
no contaron con que Alcalá-Zamora,
receloso de dar el poder a un partido accidentalísta,
es decir al que la República le importaba menos de un ardite, convocase
elecciones. Éste convocó la primera vuelta de las elecciones para el 16 de
febrero de 1936, y las segunda para el 23 de febrero del mismo año.
Nota del autor: ¿Es coincidencia la fecha prevista para la
celebración de la segunda vuelta de las elecciones con la del fallido golpe 23
de febrero de 1981, o se eligió a propósito para el Tejerazo porque los
franquistas nunca aceptaron el resultado de las elecciones de 1936?
El día 15, víspera las
elecciones, la Puerta del Sol apareció con un cartelón de 300 m2
colocado en el edificio de enfrente del ministerio de la Gobernación, con la
efigie de Gil Robles y el lema “a por los trecientos”.
Otro
grito empleado por la CEDA en la campaña electoral era “¡Por Dios y por
España!”, que luego íbamos a oír los españoles durante cuarenta años.
Las izquierdas habían
aprendido la lección de 1933 y se habían coaligado. El partido más importante
de izquierdas era, con mucho, el PSOE, pero fue Azaña, tan amigo de cabildeos,
el que logró la conjunción electoral.
A esa coalición se la
empezó a llamar “Frente Popular”, quizás por similitud con el Frente Popular,
la coalición de gobierno que presidía Leon Blum en Francia. Pero no pudieron
encontrar un nombre más falso, porque no aparece en ninguna parte del documento
de coalición, y porque, como figura en el párrafo anterior, lo de Francia era
una coalición de gobierno - para entendernos: lo que fue la conjunción
republicano-socialista de 1931 a 1933- , mientras que la coalición de 1936 era
solo para aprovechas las ventajas que la ley electoral otorgaba a las
coaliciones.
A Azaña lo de Frente
Popular le indignaba, y donde quiera que hiciera falta dejaba claro que ese no
era el nombre del documento que el 15 de enero habían firmado los coaligados. El
franquismo sí lo empleó de forma peyorativa para desacreditar esas elecciones
y, por ende, a la República.
El resultado de las
elecciones fue una “vuelta de tortilla”, consecuencia de una participación
alta, y de ir coaligados los partidos de izquierdas, sin que esta vez los
partidos anarquistas hicieran propaganda para que la gente no fuera a votar, muy
al contrario que en las elecciones de 1933, en las que la CNT y la FAI hicieron
una brutal propaganda para que los obreros no votaran.
La decepción de los cedistas con los resultados de las
votaciones fue tal que muchos de ellos se dieron de baja de la CEDA, sobre todo
las JAP, los grupos de choque creados por Herrera Oria, que se afiliaron a
Falange.
El partido más votado
fue el PSOE, cuya cabeza de lista era Indalecio Prieto, que obtuvo 99 escaños.
Gil Robles, cabeza de lista de la CEDA, solo obtuvo 88, magro botín para
alguien que esperaba 300.
Otros
resultados dejan de manifiesto algunas falsedades del franquismo, como que en
1936 mandaba en España el PC. Sus resultados electorales: el 3,5 de los votos,
desmienten la propaganda de los golpistas del 18 de julio.
Y el resultado de
Falange: 0 escaños, y el 0,07 de los votos, demuestra cómo se puede fascistizar
desde la nada un país para servir a un
dictador.
Otros datos
correspondientes a esas elecciones son:
a) El Distrito con
mayor número de diputados era la ciudad de Barcelona que aportaba Barcelona 20,
seguido de Madrid que aportaba 17.
b) El no conseguir
Falange ni un solo diputado, tuvo como consecuencia que Primo de Rivera perdiera el aforamiento.
El resultado por
provincias aparece en el mapa adjunto:

Elecciones Generales de 1936
En color rosa PSOE: mayoría de izquierdas.
En color azul: mayoría de derechas.
En color verde: mayoría de centro.
Del
mapa se extraen inmediatamente las siguientes consecuencias:
Ø
Las
provincias en azul, mayoritariamente de carácter agrario, en las que había
muchos pequeños propietarios agrícolas,
se unieron desde el primer momento al golpe de estado de Franco. Casi todas las
de Castilla La Nueva y las de Castilla La Vieja.
Ø
Las
provincias industriales, y aquellas otras donde existían latifundios, y por
tanto un gran número de jornaleros, permanecieron fieles a la Republica
Ø
En
lo que ahora es el País Vasco Álava fue a las derechas, Guipúzcoa hizo lo
mismo, y solo en Vizcaya sacaron mayoría las izquierdas.
Un grupo de generales que esperaban que Alcalá-Zamora hubiera entregado el Gobierno a
Gil-Robles, y no hubiera convocado elecciones, tan pronto aquél las convocó se
conjuraron para sublevarse el día 19 de febrero, si la izquierda las ganaba.
Pero no fueron ellos
solos. El de “No fue posible la Paz” - Gil Robles- fue a visitar a Manuel
Portela para instarle a que anulara los comicios y declarase el <<estado
de guerra>>. Lo mismo hizo Calvo Sotelo. Pero ninguno consiguió que
Portela vulnerase la legalidad.
Uno
de esos generales traidores, Francisco Franco Bahamonde, desde su puesto de
Jefe del Estado Mayor del Ejército, corrió a dar las órdenes pertinentes a los mandos
militares para que declarasen el estado de guerra, con lo que el poder recaería
en manos de él.
Personalmente telefoneó a los generales
Rodríguez del Barrio y Goded, para para que encontrasen cómplices. Sin embargo
tanto uno como otro fracasaron en sus intentos de lograr sacar a las tropas a
la calle y hacer una asonada.
Enterado
el todavía presidente del gobierno, Manuel Portela, y el ministro de la Guerra,
el general Nicolás Molero, desautorizaron a Franco.
Pero además Franco se encontró con la
negativa a ser sus cómplices de quienes menos lo esperaba: del director de la
Guardia Civil, el General Pozas, y del jefe de la policía, general Miguel Nuñez de Prado.
Por ello, el valiente hombre
bajito y atiplado (1), desistió.
Para tratar de
justificar lo injustificable, su felonía, Franco, y los generales cómplices,
argumentaron que en las elecciones de 1936 hubo fraude. Sin embargo no opinaba
así el presidente del Gobierno, que había sido nombrado por Alcalá-Zamora para
crear una fuerza política de centro- otra vez aparece ese centro tan
escurridizo, y que produce catástrofes- para competir con derechas e izquierdas.
Éstas
son las declaraciones de Manuel Portela, presidente del Gobierno al que había
derrotado la coalición de izquierdas:
"Las elecciones realizadas en febrero de
1936 con todo el orden deseado, han consagrado el triunfo del Frente Popular;
tengo, para afirmarlo, la autoridad que me da la presidencia de este Gobierno.
La gestión electoral fue reconocida por los partidos de la derecha como una
legalidad de su derrota. No puede hablarse en justicia de que se falseó el
sufragio, porque ello significaría un alegre embuste. Estoy dispuesto a
afirmarlo en todo momento, para que la conducta de cada cual quede en su lugar.
"
Continuará
en la próxima entrega.
Alfredo Sancho Cavo
BIBLIOGRAFÍA:
(1)
Juan
Benet. Herrumbrosas lanzas.