CORRUPCIÓN EN LOS
ALTOS NIVELES
La redada de la UCO de la Guardia Civil que se produjo en
Madrid, Murcia, Valencia y León y que acabó con la imputación de mas de 50
personas y la detención casi 15 de ellas ha sido una gota o más bien un buen
chorro que ha colmado la ciénaga de la corrupción y ante ella los dirigentes de
los partidos políticos a los que pertenecen esos imputados han reaccionado de
una forma algo más lógica y contundente que en otras ocasiones.
Veamos la reacción del Partido Popular.
El mismo día de la redada la Presidenta del PP de Madrid,
Esperanza Aguirre, convocó una rueda de prensa en la sede de la calle Genova y
se avergonzó y lamentó por lo ocurrido y
llego a pedir disculpas a los ciudadanos.
Sin embargo lo hacía como si fuera una víctima de la avaricia
de unos determinados individuos que habían abusado de su confianza. Según ella
su responsabilidad solo alcanzaba a haberles nombrado en un rasgo de inocencia
para que luego la engañaran.
Al día siguiente, el Presidente Nacional del PP y Presidente
del Gobierno, acorralado por la opinión pública se ha visto obligado a hablar
en el Senado de este último episodio y también se ha presentado como un ciudadano
escandalizado.
Todo esto nos recuerda la secuencia tan mencionada de la película
CASABLANCA cuando el oficial de la gendarmería francesa dice “Estoy
escandalizado; me he enterado que en esta bar se juega”
El pasado 1 de Agosto el señor Rajoy se permitió la desfachatez de subir a la tribuna del
Congreso de Diputados y decirnos que con el señor Barcenas se había equivocado
y que lo sentía “un mogollón”.
Y a continuación pensando que los ciudadanos ignorábamos o
habíamos olvidado sus mensajes de “Se fuerte Luis, te llamaré mañana” no volvió
a mencionar esa erupción que le salpicaba, mejor dicho le empapaba de arriba abajo y empezó a
querernos convencer de que su partido iba a legislar unas medidas de regeneración democrática que serían
consensuadas con la oposición.
Estos gobernantes no pueden pretender que creamos que tienen
intención de acabar con estás prácticas
de verdadera rapiña de las aportaciones que los contribuyentes hacemos con
nuestros impuestos.
Nadie puede aspirar a que creamos que le han estado
engañando sus inferiores en el Partido durante veinte años y que olvidemos sus numerosas
manifestaciones públicas que si las dijera un acusado o su defensor en un
juicio darían lugar a la condena del enjuiciado por el juez o el jurado más
ingenuo.
Cuando esta tarde le oía decir que la anunciada regeneración democrática se haría aunque
no hubiera apoyo de la oposición me
pareció percibir un cierto tono de amenaza.
Hasta donde llega la desfachatez.