LES ALTRES
CATALANS
Les
altres catalans es el título
de un libro de Luis Carandel que en su
día causó mucho interés y fue muy comentado en Cataluña; no tuvo tantos
comentarios en el resto de España – ni siquiera puedo asegurar que el autor,
bilingüe, hubiera hecho una versión en castellano - , por eso es bastante poco
probable que lo recordéis con su nombre en catalán; pero si digo que también
escribió un libro que tituló “Celtiberia Show” os acordaréis de inmediato: el
autor es Luis Carandel.
El libro
citado es un estudio sociológico sobre la inmigración a Cataluña de personas de
regiones españolas que hablan castellano, por lo que el primer choque del
emigrante fue el de ponerse a trabajar en un entorno en el que predominaba,
prácticamente de forma absoluta, la lengua catalana.
Muchos de
esos inmigrantes se quedaron a vivir en Cataluña, y también sus
descendientes, la mayoría de los cuales
nacieron en Cataluña y hablan las dos lenguas.
En esta
segunda inmigración los lugares de origen de Les altres catalans fueron principalmente
Galicia y Andalucía.
Pueden darse
muchas razones para esas procedencias, pero hay dos que son incontrovertibles;
una es de carácter económico: la acelerada reducción de la mano de obra
campesina necesaria como consecuencia de la mecanización de la agricultura;
otra de carácter logístico: la existencia de dos trenes directos – el conocido
coloquialmente como “el Shanghai” que unía A Coruña y Barcelona- , y el que unía Sevilla con Barcelona.
La primera
razón forma parte de la historia económica de España, y por eso no creo que
alguna persona que lea este blog inicie una controversia sobre esa cuestión.
Por el
contrario la segunda razón se basa en el conocimiento empírico, por ello
intentaré explicar cómo era aquella España mísera de los años cincuenta, cuando
el PIB del país era inferior al de 1925,
veinticinco años atrás. Y lo hago para que aquel que no hubiera nacido
aún en 1950 o no supiera aún leer, lo lea y lo entienda. También para el que
aunque ese conocimiento forma parte de su historia vivida lo ha olvidado, o no
lo ha olvidado pero casi, o para aquel que no lo ha olvidado pero desearía
olvidarlo.
Siempre, en
alguna ciudad, en algún pueblo, en alguna pedanía, o en alguna aldea, hay un
primero en irse, y por ello él corre un albur, y más entonces que aunque a
algunos les parezca imposible no existía Internet, en los que en muchos pueblos
pequeños solo había teléfono en el ayuntamiento, y en el único bar del lugar, o en casa del
cura. No digamos ya en las pedanías y aldeas donde vivían esos emigrantes. Y si ese pueblo era lo suficientemente
importante como para tener centralita telefónica, para poder hablar desde ella por
conferencia con Barcelona, o con Madrid, o con Bilbao, había una lista de
espera de varias horas – entonces se llamaban “demoras”-.
¿Puede
entonces extrañar que ese primer emigrante, gente del campo no acostumbrada a
viajar, eligiera Barcelona como destino por su importancia industrial, pero
sobretodo porque el viaje era directo sin trasbordos? Luego sí, él, que fue al principio nuncio, sería después consulado
para los siguientes emigrantes de su
pueblo, o para familiares suyos o amigos de otros pueblos, o para amigos de sus
familiares o de sus amigos. Voy a contar dos casos, uno muy conocido, el otro
lo conocemos unos pocos:
ü
El fundador
del El Corte Inglés, Ramón Areces, emigró a Cuba; en La Habana entró a trabajar
en El Encanto, el gran almacén de otro asturiano, entonces quizás el más
importante gran almacén de América Latina; al cabo de un tiempo le escribió a
su primo, a la aldea donde ambos nacieron, para que fuese a trabajar a El Encanto.
Algunos recordaréis a su primo, se llamó José Fernández, pero fue más conocido
por el diminutivo asturiano: Pepín Fernández – sí, el fundador de Galerías
Preciados-.
ü
El otro es
el de una aldea –ahora en Asturias les ha dado por llamarlas pueblos – la
penúltima de los Picos de Europa; la última es Sotres que fue fin de etapa de
la Vuelta Ciclista este año. No tenían cura, pero tenían Escuela. No tuvieron
carretera hasta 1968; los coches llegaban hasta Arenas de Cabrales, y desde
allí hasta Tielve una senda, un camino de cabras que quien tenía posibles
recorría en caballería, y el que no los tenía en escarpines. En el año 1956 en
Tielve habría poco más veinte casas, y todos sus habitantes tenían un familiar
en Cuba, así que en esos tiempos en los que el café escaseaba, en Tielve
siempre había a la lumbre un puchero de café.
He escrito más
arriba el ordinal “segunda” porque hubo en los primeros años veinte otra emigración,
constituida por personas muchas de las cuales eran oriundas de Valencia, por lo
que al hablar valenciano no experimentaban el choque lingüístico que sufrieron
los que en el libro de Candel se estudian.
Las razones
de esa procedencia hay que buscarlas en el enorme desarrollo económico que
experimentaron dos áreas de España a causa de la 1ª Guerra Mundial: Vizcaya con
el suministro de hierro y acero, y el levante español con la agricultura,
principalmente con lo que hasta hace poco se conocía genéricamente como
“agrios”, es decir, naranjas y limones.
Al terminar
la guerra Vizcaya se resintió, pero aguantó porque España también utilizaba
productos siderúrgicos- las mansiones de Guecho son testimonio-, pero los
pueblos naranjeros se arruinaron porque Gran Bretaña y Alemania ya no compraban
naranjas ni lechugas para suministrar a sus ejércitos y a la población civil; desde
Gandía hasta la Valldigna los pueblos
quedaron casi deshabitados, muchos de sus habitantes emigraron a Barcelona.
Ambas
emigraciones han dado lugar a dos tipo de Les
altres cataláns. De los que hicieron la primera solo viven sus
descendientes, muchos de ellos son catalanes de cuarta o quinta generación por
lo que no tienen que demostrar su catalanismo. Sin embargo viven muchos de los
que hicieron la segunda y muchos más de sus
descendientes; estos últimos son catalanes de primera, o segunda o, a lo sumo,
de tercera generación. Son criollos, por
eso al igual que hicieron lo verdaderos criollos que daban a sus padres el
despectivo nombre de gachupín para demostrar que eran mejicanos, o venezolanos auténticos,
aquéllos tienen que demostrar que son catalanes auténticos, y en consecuencia
son nacionalistas catalanes.
Es cierto
que las quejas de los catalanes contra lo que ellos llaman genéricamente
“Madrid” las vengo oyendo desde hace muchos años. En el año 1956 pasé un ocio
largo en Barcelona; entonces yo era casi un preadolescente por lo que andaba
con gente muy joven, casi todos abominaban de “Madrid”: qué si en Barcelona no
se podían hacer edificios de más de 12 pisos – creo que ese era el límite- para
no sobrepasar al que se llama rascacielos de Diego de León – y que se lo
encontraban al abandonar Madrid en coche-, o el Edificio España, o la Torre de
Madrid; qué Madrid anuló el fichaje de Di Stefano por el Barcelona, para que no
jugaran en el mismo equipo Kubala y él. ¡En fin, uno era lo que oían en sus
casa, y otro lo que su pasión por el Barça les dictaba.
Prácticamente
he trabajado desde Madrid con empresas catalanas toda mi vida laboral, excepto
un periodo de 14 años en el que tuve mi propia empresa, la cual vendí a una
multinacional cuya representación en España estaba en Barcelona, por lo que mi
jefe directo, y director de país, era catalán, y lo era de primera generación.
Quizás por
eso en mis relaciones con los catalanes puedo ponerme en los “dos lados del
mostrador” sin violentarme.
La primera
ocasión en que me puse al otro lado del mostrador fue con el director y
propietario de una empresa en la que trabajé como Delegado en Madrid; fue mi
primer trabajo en esa ciudad; un día que vino a Madrid fuimos a comer a Parque
Moroso, un restaurante entonces muy de moda, y para llegar a él cogimos la
Carretera de Castilla, que acababan de convertir en autovía, pero para no
llamarla así emplearon el eufemismo de “desdoblamiento de calzada”; y luego cogimos
la nacional VI que era también autovía hasta Las Rozas. Mi jefe observaba todo;
cuando volvíamos de la comida me dijo muy educadamente y sin reproches
implícitos: señor Sancho – siempre me trató así- ¿sabe usted que para salir de
Barcelona por una carreta desdoblada hay que pagar peaje? Y esta persona
perteneciente a una de las más antiguas familias catalanas, no sospechoso de
desafección al Régimen, no alguien que tuviera que demostrar su catalanismo,
hizo que desde entonces procure ponerme al otro lado del mostrador en los
asuntos catalanes, y en el resto de asuntos.
Como quizás
alguien no entienda que quiero significar intentaré aclararlos con un ejemplo:
tengo un pariente muy querido que si en
su viaje a Barcelona ve en un establecimiento un letrero que diga tancat, se subleva, sin embargo le
parece de sí que en los establecimientos de Gijón haya letreros que digan pieslao o acutao. Es decir él siempre está de su lado del mostrador, ese lado
es propiedad suya y la propiedad es sacrosanta; el lado del otro, el del forastero
- así les llamamos- que no entiende esos letreros no lo ve, su lema es: que le
den ventorella, como a Barcala el de
la Casa de La Troya.
Si un padre
hace unos tres años escribía una Carta al Director del periódico El Comercio
quejándose de que a su hija no querían escolarizarla en bable, él estaba de su
lado del mostrador, pero ¡ay!, si un padre en Cataluña quiere que su hijo esté
escolarizado solo en castellano – 6 casos en toda Cataluña- y la administración
catalana le pone pegas es capaz de iniciar una colecta para que pueda
pleitear.
Y una forma
de entender lo que nos dice quien está al otro lado del mostrador es que no nos
nuble el entendimiento las mentiras simplificadas que siembran odio.
Otra forma es
el lenguaje que empleemos; para que se comprenda que quiero decir me apoyare también
en otro ejemplo: una amiga mía recientemente fallecida, mujer muy inteligente,
Licenciada en Ciencias Químicas – fue una de las primeras licenciadas en
esa especialidad de la Universidad de
Oviedo- comiendo en mi casa en los tiempos del raca-raca de Ibarreche y de los asesinatos de ETA, me dijo: ¡pero
si el País Vasco fue siempre
de España!; mi contestación fue la siguiente: el País Vasco es España. Y es que esa manera de
hablar es la que emplean los nacionalistas españolistas al referirse a esas
regiones en las que hay partidos nacionalistas de otro signo, son de España dicen, en lugar de reconocer que son España. Por eso hizo muy bien hace
pocos días “el malvado Mas” en aconsejar a Rajoy que para hablar de Cataluña deje
el tono imperial.
No creo que
alguien pueda negar que desde hace casi cuatro años todos los españoles estamos
inmersos en un inmenso carajal: lo
están los nacionalistas españolistas; lo están los nacionalistas catalanistas;
y lo estamos aquellos que no somos nacionalistas, que nos sentimos solidarios
con las personas, pero no idolatramos las piedras, ni los territorios – no sé si seremos pocos o muchos- .
Aquellos a los que nos gustaría que Cataluña siguiera estando en España, bien porque tengamos simpatía hacia sus
naturales, bien porque temamos los meses o años de “ruido y furia” que se
producirían si renuncia a ser España.
El problema
es que ese carajal se retroalimenta
de propaganda, porque como escribe Soledad Gallego-Díaz: “Propaganda es plantear la secesión de Cataluña como la única forma de
solucionar sus problemas (otra cosa es defender esa secesión por motivos
exclusivamente sentimentales o ideológicos)”.
Y
propaganda, pero españolista en este caso,
son también los artículos y los editoriales de prácticamente toda la
prensa madrileña, y las tertulias de
TVE, o de TV13, o de Telemadrid.
Y la más
dañina propaganda es la del gobierno Rajoy porque, como leerás más adelante, no
ha tenido empacho en utilizar la guerra sucia contra personas nacionalistas de
otro signo.
Por ello opino
que lo más importante es que podamos desenmascarar esas mentiras con la verdad,
por lo menos para mí lo es; lo más importante es tener los datos suficientes
para poder protegerse de las mentiras que unos y otros lanzan sobre los que no
somos nacionalistas catalanistas, ni nacionalistas españolistas, y que con ello
restablezcamos la cordura, y la política territorial española deje de ser una
pelea de fanáticos. Y esos datos son:
Ø La población catalana es el 16,10
% de la española.
Ø El PIB de Cataluña fue en 2014 el
13,51 % del PIB de España en el mismo año.
Otra cosa es
la utilización fraudulenta de las palabras, la lengua de madera, para hacernos
entender lo que no es. Y más cuando se
puede aplicar lo que un personaje de una conocida novela, al que se supone
británico, le dice a otro personaje, este se supone español: “El español es una lengua, mucho más que el
inglés y que otras, en las que con frecuencia ignoráis lo que estáis diciendo”.
Y así ocurre
que cuando los españoles escuchamos
“nación” nuestro cerebro traduce en la mayoría de los casos “Estado”. Por eso a
continuación escribiré las definiciones que el diccionario de la lengua
española da para diferentes vocablos; definiciones que luego me servirán para
argumentar sobre el empleo espurio de esas palabras por los partidarios de
ambos bandos:
Nación es el conjunto de personas de un
mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición
común.
Identidad. Conjunto de rasgos propios de un individuo o de una colectividad que los
caracterizan frente a los demás.
Nacional. Perteneciente relativo a una
nación.
Constitución Española. Capítulo I
Artículo 11.
1º. La
nacionalidad se adquiere, se conserva y se pierde de acuerdo con lo establecido
por la ley.
2º. Ningún
español de origen podrá ser privado de su nacionalidad.
Agravios
Conocer que
opiniones ofenden a las personas, para no volverá a proferirlas y así no
aumentar el agravio, forma parte de la estrategia para racionalizar la
convivencia en España y protegerla contra los motivos sentimentales.
Por lo que
conozco, el eslogan España nos roba,
ha ofendido a bastantes españoles
- evidentemente no a los de Cataluña, o no a muchos- . Como el que roba
es un ladrón, el que se ha sentido agraviado considera que a él es España, y
por tanto le han insultado los nacionalistas catalanes.
Del otro
lado del mostrador los catalanes, por la misma razón, se sienten agraviados
cuando ciudadanos de otras autonomías, sean o no políticos, llaman a los
catalanes peseteros, es decir “ruines,
tacaños, avariciosos”. Y les molesta más porque es evidente que parte de los
impuestos que los catalanes pagan permiten que otras autonomías obtengan un
suplemento de ingresos estatales.
Pero, a su
vez, los nacionalistas también hablan de agravios, y estos son directos a las
personas, a su propia libertad, porque son dosieres falsos urdidos por algunos
policías para meterlos en la cárcel, es decir hechos por personas que dependen del ministro del Interior, una de
cuyas labores es, precisamente, proteger al ciudadano contra campañas contra su
honra .
Los casos
más llamativos fueron por orden cronológico:
Una operación similar volvieron a
intentarla contra el anterior alcalde de Barcelona. Volvieron a cantar la
gallina, pero queda un daño irreparable para las relaciones entre españoles,
porque los medios de comunicación derechistas publican el falso informe, pero
no cuando los autores del mismo reconocen su falsedad.
“En plena campaña electoral de
las elecciones autonómicas del 25 de noviembre de 2012, el Ministerio del
Interior lanza una ofensiva para minar las posibilidades electorales de
Convergencia y Unió, el partido nacionalista que lidera el president de la
Generalitat, Artur Mas (…) La operación tiene dos patas. Los comisarios José
Luis Oliveras, jefe del Centro de Inteligencia contra el Crimen Organizado, y
Marcelino Martín Blas, jefe de Asuntos Internos de la Policía, se trasladan a
Barcelona el 29 de octubre de 2012. Convocan a una reunión a los fiscales
anticorrupción Fernando Bermejo y Emilio Sánchez Ulled para analizar varias
informaciones que poseen sobre el caso Palau (…) Este cónclave se hace al
margen del juez instructor (…) Los fiscales catalanes analizan la información
basada en fuentes que los comisarios no quieren revelar, pero que levanta la
sospecha de los
Fiscales (…) Hacen saber a sus
interlocutores que no ven razones para pedir al juez una orden de entrada y
registro. Los dos comisarios vuelven a Madrid con las manos vacías.
(…) El viernes 16 de noviembre, a
nueve días de las elecciones catalanas, la Policía pasa a la segunda fase de la
operación. Filtra al diario El Mundo lo que se presenta como un borrador de la
UDEF en el que se sostiene que Artur Mas y Jordi Pujol han recibido parte del
dinero que empresas constructoras habían abonado al Palau de la Música como
medio para lograr la adjudicación de obras públicas. El borrador sirve para
agitar las aguas. Enseguida se desmiente que la UDEF lo haya elaborado ni como
informe preliminar ni como borrador”. Casi han pasado 2 semanas de la publicación y
nadie del ministerio del Interior, ni Cosidó ni Fernández han reaccionado
Aquí el que
este blog firma quiere relacionar el fiasco del ministerio del Interior narrado
por Ekaizer, con la fecha de la extraña dimisión del Fiscal General del Estado, señor Torres-Dulce, el 18
de diciembre de 2014, menos de 40 días después del simulacro de referéndum que
hizo la Generalitat el 9 de noviembre. Los fiscales citados arribapudieron
cumplir con su deber negándose a prevaricar como los policías les pidieron,
porque el Fiscal General les apoyaba; el señor Torres-Dulce no quiso prostituir
el Ministerio Fiscal, pero no pudo soportar la presión a la que su jefe,
Catalá, ministro de Justicia, le sometió para que se querellase contra Mas por
el citado referéndum.
Sin embargo
si los que se sienten agraviados fueran capaces de aceptar que ambos
nacionalismos están hablando de dinero, y dejaran de lado las emociones, sería
mucho más fácil hacer bajar el souflé, porque
de las emociones pasaríamos a las matemáticas, al cálculo de cuánto es lo que
unos dan y otros reciben. Aprendí de
un caballero canario lo siguiente: sobre lo que se puede medir, contar, y
pesar, por qué porfiar.
Para ello
debe elaborarse una nueva ley de financiación autonómica que lleve incorporada
un sistema de control estadístico que dependa de un organismo independiente y
permita seguir el crecimiento de cada autonomía, con el fin de modular las
transferencias en función de los niveles de riqueza que aquellas vayan
alcanzando. No debe de ser muy complicado hacerlo cuando la UE ha retirado a
algunas autonomías españolas las transferencias para la convergencia europea,
porque han alcanzado el nivel medio de la riqueza de las regiones, es decir la
UE sí tiene estadísticas y las maneja.
Y Cataluña
si quiere seguir siendo España tiene
que aceptar que la actual CE, pero seguramente también la que la sustituya, tiene
legislado el principio de solidaridad entre autonomías. Y las autonomías
receptoras de fondos aceptar que la solidaridad de las que contribuyen tiene un
límite, porque estamos hablando de
dinero, y eso sí que no es la broma de la que habla Albiol.
Por si, lo
que no espero o es muy improbable -
adjetivo empleado por el impresentable gobernador del BE- los ciudadanos de
Cataluña decidieran no seguir siendo
España, debemos conocer como no afecta al resto de los españoles.
De acuerdo
con los datos citados anteriormente
estas serían las consecuencias:
·
Tendríamos
un “roto” importantísimo en el PIB, casi
un 14 %, lo que nos haría retroceder al
PIB de hace más de diez años. Eso se traduciría en una pérdida de ingresos por
impuestos de algo más del 16 %, dado que el valor añadido medio de los productos
catalanes es superior al de casi todas las otras autonomías.
Como también el nivel medio de cotización a la Seguridad Social es
mayor en Cataluña al ser más alto los salarios, y el nivel de actividad – menos
salarios de pocas horas a la semana o de pocos meses al año -, y ha de seguirse
pagando su pensión a los actuales pensionistas catalanes, queda menos tarta
para los pensionistas españoles.
·
España
perdería el 16,10 % de su población, 7.519.000 personas, se nos iría “una
Dinamarca”.
Como consecuencia de ello se reduciría el número de escaños que
ahora tenemos en el Parlamento Europeo, y no tendríamos ningún Comisario en la
Comisión Europea. Se consumaría que
España se colocase definitivamente en el “rincón de la Historia” eso de lo que
Aznar nos quería sacar, y al que Rajoy, con su antipolítica de mantenella y no enmendalla, nos está conduciendo.
Al final
a lo que estamos asistiendo los
ciudadanos “neutrales” es a una riña matrimonial. En ellas cada cónyuge le
advierte al otro de lo mal que le va a ir si se va. Pero no se construye un
relato con razones, porque ninguno cree
en las razones del otro.
En lugar de
reconocer que tanto los ciudadanos catalanes como los del resto de España,
saldríamos muy perjudicados si Cataluña se independizara, sus mensajes están
sólo basados en lo mal que les va a ir a los catalanes. Razón tienen quienes
dicen que mientras los nacionalistas catalanes reciben de los partidos de
“Junts pel Si” un mensaje para ellos
ilusionante, del Gobierno de España solo reciben una sarta de malos augurios,
como si fuera ya el cónyuge perdedor.
El domingo
se publicó un artículo de Juan Luis Cebrián, titulado Reconstruir el Estado que os recomiendo porque, en mi opinión, es
ecuánime y equitativo, y sosegado. En él el autor escribe sorprendido: “(…)Tanto
que ha sido incluso capaz de acallar las protestas por la corrupción y la
existencia de verdaderas bandas de delincuentes organizadas en torno a la
acción política”.
Pero tal
proceder, el que sigan pensando en votar a Mas, es fácil de explicar. Si en
Cataluña había bandas de delincuentes – políticos y empresarios- en el resto de
España había taza y media de lo mismo: Gürtel, Púnica, Pokemon, contabilidad de
Bárcenas, y, salvando las distancias los ERE. Y en las cuatro primeras tramas estaban
implicados miembros electos de alto nivel del PP, incluso en el caso Bárcenas
está salpicado Rajoy, a pesar de su “todo es falso, salvo algunas cosas”. Por
ello los votantes catalanes dicen: corrupción por corrupción prefiero la de los
míos.
Rajoy
permitiendo las sospechas de corrupción de todo el PP, sin poder atajarlas
porque quizás le afecten a él “algunas cosas”, ha destruido el Estado.
Cuando
Rajoy, y los empresarios conniventes con él
empezaron a recibir las encuestas de estos dos últimos meses les entró
pánico, se dieron cuenta de que el tontiloco de Albiol había acertado: no es broma.
En el
artículo mencionado se escribe: “La respuesta defensiva, a veces histérica, de
las autoridades de Madrid a la hora de enfrentar el problema, no hace sino
aumentar día a día el sentimiento de agravio que muchos ciudadanos catalanes
sienten, tengan o no la razón de su parte, ante las improvisaciones, arbitrariedades
y atribuladas advertencias que les llegan desde la capital del Estado”.
Sin embargo
el Gobierno del PP, en estos últimos días ha logrado algo que no ocurría desde
los tiempos de Franco, que todos los medios de comunicación tengan el mismo discurso.
Ahora lo tienen todos los medios de comunicación de Madrid; está estructurado
para que constituya una falsilla, aquella hoja de papel con líneas muy
señaladas, que se pone de bajo de otro en que se ha de escribir, para que
aquellas se transparenten y sirvan de guía para no escribir renglones torcidos.
Moragas ha cometido un enorme error, la gente no es tonta como aún cree él y el
resto del PP, y cuando las personas vemos que en prácticamente todos los medios
de comunicación de Madrid hay los mismos razonamientos, estructurados de forma
idéntica, decimos: ¡zape, Gobierno!, sois unos zarramplines.
El primer
tema es el de la “identidad nacional”. Sobre él recibí un e-mail de un amigo
que me hace la pregunta retórica siguiente: ¿A qué identidad se refieren? ¿Los
extremeños, asturianos o aragoneses no la tienen?
Escribo
retórica, porque no espero de un amigo que haga preguntas capciosas; si
meramente lo sospechase no le contestaría. Dejaría de considerarlo amigo.
Mi
respuesta, de acuerdo con el significado de esas palabras escritas más arriba
es ¡no!; los asturianos como tal colectividad no tenemos una identidad
nacional, al no ser nación. Cada uno de nosotros sí tenemos nuestra propia
identidad, pero aunque las modas y las televisiones tienden a homogeneizar los
colectivos, y a que tengamos costumbres similares, esas costumbres no son solo
patrimonio de los asturianos sino de todos los españoles, y de muchas personas
en el mundo: por ejemplo comer pizza es una costumbre de los italianos, pero
hoy es de medio mundo.
En los años
sesenta, beber sidra era, y hora también lo es, considerada una costumbre que
forma parte de la identidad asturiana, costumbre que en 1960 acababa en la
desembocadura del rio Nalón; en el occidente de Asturias no se bebía sidra, se bebía vino. Lo cual bien sentía yo cuando en Tapia de
Casariego no podía comer un centollo y que la bebida fuera la que me gusta para
con ese crustáceo, la sidra. Hoy sí se bebe sidra, la televisión hace mucho.
Otro de los
temas es el de la nacionalidad. Creyeron que eso iba a asustar a muchos
votantes catalanes, y montaron una mentira. El problema fue cuando el propio
Rajoy, dijo esa mentira, y en frente no estábamos uno de esos tontos que ellos
nos consideran, estaba un buen periodista, y como las mentiras tienen las patas
cortas pronto desmontó las mentiras de Rajoy, cuya cara al verse descubierto
fue la que pondría un lelo, de hecho lo es. ¿Quién viendo su cara en ese
momento le puede votar en las generales?
Como está
escrito en la CE, quien no es español de origen puede adquirir la nacionalidad
cumpliendo determinados requisitos- por eso Diego Costa, juega en la selección
española-; y de acuerdo con las mismas leyes que la regulan puede perderla.
Un español
de origen, por ejemplo mi nieto, no puede perderla nunca. Lo dice también la
CE. Y en ocasiones los españoles podemos tener más de una nacionalidad si el
segundo país lo admite.
Por tanto mintió Rajoy, porque
esa condición del español la conoce de sobra. Y ya en pleno delirio García
Margallo intentaba asustar basándose en lo que supuestamente dice en una
constitución de cuando se emanciparon las colonias españolas continentales.
Tiempos en que me parece que en España aún no se había promulgado La Pepa. El
caso es mentir y tratar de llevarnos al siglo XIX.
Y para el caso de las relaciones
con Europa, Rajoy dijo: “Está muy claro: un vaso es un vaso y un plato es un plato”. Todo un
tratado de Filosofía del Derecho, de Derecho Internacional, y de Derecho
Constitucional.
Decía Unamuno que prefería un sinvergüenza a un necio, porque los necios no
descansan. El problema para los españoles es cuando el necio es un zángano, y
además un sinvergüenza.
Otro asunto
de la falsilla, ese ya risible, es el del Barcelona. ¡Pero si todos los
escritos que se han publicado, fueran sobre Economía – caso del catedrático de
Edimburgo, Martínez Mora - , sea sobre Ciencias Políticas – caso del
catedrático de la Complutense Antonio Elorza –tenían siempre el estrambote de dónde
jugará el Barcelona. Como si eso nos importara a los españoles mucho, y no
tuviera fácil apaño con la UEFA.
Otro de los
temas, es una de esas mentiras simplificadas que sientan odio, solo puede estar urdido por un canalla, por un chantajista que quiere asustar a los
más desvalidos, a los pensionistas, es el de las pensiones. Los actuales
pensionistas catalanes no tienen que temer, el Estado Español ha de pagarles
sus pensiones, al igual que lo hace a quienes residen en Alemania, o en Suiza,
o en Argentina. Los futuros pensionistas catalanes, no creo que crean a Rajoy.
Sin embargo
a mí como pensionista en una posible España sin Cataluña si me preocupa. Los
catalanes tienen cotizaciones más altas que la media del resto; si no cotizan
la masa que se mete a “la máquina de embutir”
es menor, y en lugar de salir chorizos saldrán salchichas. Porque eso son
las pensiones en su forma actual, como una máquina de hacer chorizos.
De todo este carajal, si
Felipe González pudo decir “yo soy el problema y la solución”, los votantes debemos extraer esta conclusión:
Rajoy es el problema, pero no la
solución.
Rajoy es lo mismo que Arias Navarro. Un desastre. Inmoble. El
segundo, si no llega a ser cesado por el Rey, hubiera provocado una revolución,
y arrastrado al Rey en su caída. Rajoy si no pierde las elecciones generales
creará en Cataluña una situación imposible.
Ahora hay que sentarse y esperar hasta las elecciones de
diciembre. Y hacerles saber a los
enardecedores ignaros que en la República Federal Alemana hay un estado cuyo
nombre es Freistaat Bayern, cuya
traducción al español es: Estado Libre de Baviera.
Hasta
entonces combatamos todas esas pautadas amenazas y bravatas con el humor de Peridis, porque él nos da la solución:
esas cosas se arreglan con buena voluntad
Espero que ni por elementos separatistas, ni por provocadores oficiales u oficiosos, se produzcan incidentes después del día 27, aunque las palabras de Albiol diciendo: a cada acción una reacción, son ominosas. Para que no ocurran, a partir de las 00:00:01 del 28 de diciembre alguien ha de coger la batuta, y no puede ser Fernández.
Si así fuera, si no hubiera incidentes, mi vaticinio es que en diciembre, después de desincrustar a Rajoy y a todo el PP del Gobierno de España, España y Cataluña negociarán lealmente.
