lunes, 22 de febrero de 2016

GAMBITO DE DAMA

El último Blog que publiqué fue el 23 de octubre del año pasado. Había decidido dejar de escribir porque en las elecciones generales de diciembre hubo un 20,8 del censo electoral   que continuaron siendo cómplices, por acción o por omisión, de la corrupción inaudita del PP; porque, de ese conjunto de votos, un 8 % - unos 570.000 votos- corresponden no a irreductibles franquistas sino a personas jubiladas que unas por miedo a perder sus pensiones, y otras porque no perdonan a Zapatero que se las congelara, han votado al PP, que nos las tiene congeladas desde hace cuatro años; porque me había cansado de dar coces contra el aguijón de unos medios de comunicación serviles a la Patronal; porque el supuesto derecho a decidir, así, en abstracto,  sin completar la oración con el complemento “qué”, encandilaba a miles de catalanes, y era aprovechado por Podemos como un alibí para galvanizar a sus huestes, que por gozar aun del don de la juventud tienen sacralizado el voto como el súmmum de Democracia y de Libertad, desconocedores ellos, precisamente por su juventud, de que el voto es condición necesaria pero no suficiente para lograr lo que ambos conceptos encierran; porque, una vez más, afloraban los cainitas en la izquierda, fuesen de IU, fuesen los ratoncillos regionales del PSOE .
Si a lo anterior se unen las leyes y los triunfalistas mensajes de un gobierno sostenido por un partido putrefacto - leyes y mensajes que la cotidianidad desmentía - se comprenderá el asco que sentía, el cual se tradujo en una abulia, en una sosiega, que me impedía escribir.
Pero una conspiración de la Patronal para dar un golpe de estado incruento, ha hecho que de nuevo me suba a las almenas a gritar: Pueblo ¡Alerta!,  y este blog, de título Gambito de Dama, lo escribo para que el que esto leyere, y entendiere, reaccione para ayudar a dar un vuelco a la actual situación.
He escrito la Patronal, y no el Ibex como hacen algunos bienintencionados periodistas, porque el Ibex no tiene cara y la Patronal sí tiene caras, demasiadas, y una de las caras  que más apuesta por el triunfo de la derecha encarnada en Ciutadan´s es el presidente de la Cámara de Comercio de España y de Freixenet, José Luis Bonet.


José Luis Bonet, presidente de las Cámaras de Comercio / PABLO HOJAS..


Al señor de la foto le hizo una entrevista Virginia Martínez Crespo, entrevista que fue publicada en El País del pasado 17 de julio – víspera de una fecha nefasta- y la síntesis de lo que el señor de la foto dijo es, según la citada periodista: Los empresarios no son ogros, son gente que trabaja bien.

Efectivamente, algunos trabajaban “demasiado bien” como el confeso y convicto presidente de la Patronal, Gerardo Díaz Ferrán, que dejo en la calle a cientos de trabajadores de Viajes Marsáns, y defraudó o estafó -eso lo dirá la sentencia en breve- a miles de viajeros. Parafraseando al bardo del Avón en Julio Cesar: “Pero Díaz Ferrán no es un ogro”; “pero tampoco son ogros los empresarios que corrompen a los políticos mediante dádivas para obtener contratos públicos”, cuyos contratos pagamos todos los españoles con nuestros impuestos, incluido el fuerte sobreprecio que necesariamente llevan los mismos para cubrir el importe de la dádiva. Todavía ninguno de los empresarios de la “Púnica”, ni de la “Taula”, ni de los que aparecen en la doble contabilidad de Bárcenas, han sido investigados; “pero esos empresarios no son ogros”. 

Paso explicar cómo comenzó mi alarma:
Primero fue la sorpresa que me causó la lectura del tendencioso editorial de El País del 22 de enero pasado cuyo título intentaba ser contundente: Rajoy no puede, Sánchez no debe. Desde el título ya intentaban convencernos.
De las intenciones de Rajoy escribían: Es, en cualquier caso, un proyecto imposible e indeseable.
Y sobre las intenciones de Pedro Sánchez escribieron: El secretario general de los socialistas, Pedro Sánchez, está decidido a trabajarse una alternativa y es obvio que tiene derecho a ello. Pero los pobres resultados que obtuvo en las urnas le obligan a una combinación muy heterogénea y, por lo que se ha filtrado hasta ahora, claramente inconveniente para los intereses generales.
En ninguna de las dos descalificaciones anteriores dan argumentos. Solamente en el caso de Pedro Sánchez enseñan la patita: “claramente inconveniente para los intereses generales”. Emplean así la sofistería para ocultar que esos intereses generales son los de la Patronal.
Ladinamente no nombran para nada a Ciutadan’s en todo el Editorial.

No desconozco que desde que Antonio Caño volvió de Washington, y tomaron fuertes posiciones en el accionariado de ese diario dos extraños accionistas estadounidenses, El País pasó de ser una empresa periodística a ser un instrumento de la Patronal. Y, siguiendo las instrucciones de la misma, desde el primer momento apoyó la idea del consejero delegado del Banco Sabadell, Josep Oliú, de crear un “Podemos de derechas”. Para ello cogieron a un pequeño partido españolista que solo tenía implantación en Cataluña, y le revistieron de juventud para que diese idea de modernidad; le pusieron como asesor al economista neoliberal Luis Garicano - con las mismas ideas liberales que Aguirre- , y que, entre otras cosas, ha postulado que la contribución de las empresas a la jubilación de sus empleados se divida en dos partes: una que iría a la Seguridad Social, y otra que iría a cualquiera de los fondos bancarios para jubilación.  Como se ve este economista no es tan moderno, está anclado en 1976, en la nefasta “Escuela de Chicago” de Milton Friedman, esas son ya ideas periclitadas, tienen una ranciedad de más de cuarenta años.
Otro toque de atención me vino al recordar una “exclusiva” de Antena 3, anterior en unos días al Editorial de El País, en la que hablaban de un viaje en un avión militar de, ¡vade retro!, Maduro. Y aprovechaban que en el viaje viajaron como invitados el padre de un preso de ETA, y un carguillo de Podemos, para decir que ese partido era amigo de los etarras y de Maduro. Pero ahí, por lo menos en lo que a mí, respecta marraron: era claro que se trataba de lo que en Artillería se conoce como tiro por elevación – fui Alférez de ese Arma en la Milicia Universitaria-. Lo que parecía ir contra Podemos iba en realidad contra Pedro Sánchez.

¿Por qué contra Pedro Sánchez? Porque así como Zapatero legisló para dar libertades y derechos a los ciudadanos – matrimonio de personas del mismo sexo; cuarto supuesto de la interrupción del embarazo; asignatura de Educación para la Ciudadanía; catequesis católica en las aulas no obligatoria, y sin que formara parte de la nota media- , solo promulgó una ley mixta económico-social: Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia.
Por las leyes de libertad personal Zapatero sufrió el continuo acoso en las calles de la cúpula católica dirigida por Rourco, y de los clericales del PP. Fue la segunda etapa de la crispación; la primera fue en 1996 cuando el “váyase señor González” y el eslogan: “PSOE paro, despilfarro, y corrupción”, eslogan que ahora le va al PP como anillo al dedo.
Sin embargo la Patronal no atacó a Zapatero; sí los sindicatos que le hicieron un huelga general. Y no lo atacaron porque, entre Sebastián y mi colega Elena Salgado, contentaron a la Patronal; además de que durante la burbuja inmobiliaria había dinero para todos, sobre todo para las empresas.

Pero veamos cuales son los anuncios que ha hecho Pedro Sánchez de lo que haría si llegara  a ser presidente del Gobierno de España:

Ø  Derogación de la Contrarreforma Laboral.
Ø  Puesta al día del Estatuto de los Trabajadores.
Ø  Reactivación del Pacto de Toledo.
Ø  Subida de impuestos a las rentas más altas.
Ø  Derogación de la Ley Wert

¿Alguien se cree que un empresariado que se ha malacostumbrado durante estos cuatro terribles años al despido libre, al trabajo de dos horas al día, a los contrato fraudulentos, al pago en negro, a que no se paguen las horas extraordinarias aunque sea obligatorio trabajarlas, renunciarán a estas comodidades sin lucha? Esa vuelta a la dignidad laboral, a la disminución de la desigualdad – nada corrige mejor la desigualdad que unos impuestos progresivos y personales-  , y a la contribución a la SS ajustada al salario real, obligaría al empresariado a sudar la camiseta, y todos tendemos a la ley del mínimo esfuerzo.
Las derogaciones y acciones citadas más arriba tienen, a diferencia de las leyes de Zapatero, un fuerte contenido económico. Incluso la derogación de la Ley Wert lo tiene, en lo que a becas para igualdad de oportunidades se refiere.

Pero hay en la Patronal otros actores que no son propiamente empresarios sino presidentes de empresa nombrados a dedo hace años por el PP, cuando este partido, al conseguir mayoría absoluta en el año 2000, inició la tercera amortización – la primera fue la de Mendizábal y la segunda la de Madoz -, y de esta manera Cesar Alierta, Francisco González, y José Folgado, todos nombrados por el PP, pasaron a presidir alguna de las empresas más importantes de España.
Veamos lo méritos de los tres primeros nombrados:

ü  Cesar Alierta fue nombrado por el PP presidente de Tabacalera, entonces de propiedad pública, para privatizarla. Parece ser que un sobrino suyo conoció que se iba a privatizar y qué precio ofrecía Altadis, la empresa compradora; compró acciones, y ganó bastante dinero, pero no se pudo comprobar que hubiera habido información privilegiada.
Cuando Juan Villalonga, compañero de pupitre de Aznar, y consejero delegado de Telefónica, cayó en desgracia con Ana Botella por abandonar la cena de Nochevieja para correr a ver a una mujer que no era su esposa, se le tuvo que buscar un sustituto, y ese sustituto fue Alierta.

ü  Francisco González era un agente de cambio y bolsa muy amigo de Aznar. Cuando Felipe González quiso unificar la banca pública española - formada entonces por:  Banco de Alicante, Banco de Crédito Agrícola, Banco de Crédito Local, Banco Exterior de España, Banco Hipotecario de España, y la Caja Postal de Ahorros (la joya de la corona)- creó   la Corporación Bancaria de España. Esta entidad cambió su nombre por el de Argentaria.
En el año 1996  el gobierno de Aznar nombró a Francisco González presidente de Argentaria. Y en el año 1999 la entidad se fusiona con el Banco Bilbao Vizcaya. Esa extraña fusión en la que el banco pequeño – Argentaria- pasa a cogobernar uno de los mayores bancos privados de España –BBV- pone a un íntimo de Aznar en la cúspide del poder económico. Ese cogobierno termina pronto porque trasciende un renuncio del otro copresidente, Emilio Ibarra, y de algunos de los consejeros vascos del banco, e Ibarra y esos consejeros se ven obligados a dimitir. Se alzan así González y el PP, con el santo y la peana.

ü  José Folgado ha sido siempre persona de partido. Fue Secretario de Estado de Hacienda, y más tarde de Energía. Como premio, el PP de Rajoy le nombró presidente de Red Eléctrica Española. Su sueldo actual en ese puesto inane supera los setenta millones de pesetas.

Es evidente que ninguno de ellos es empresario puesto que lo que en primera instancia define al empresario es la asunción del riesgo de tener una parte importante de su patrimonio en la empresa. Los tres son unos ordeñadores puestos por el PP. Y los tres tienen miedo a Pedro Sánchez, porque conocen que si llega a ser nombrado presidente del Gobierno de España serán defenestrados.
¿Alguien puede suponer que se resignarán a dejar la ubre que les está enriqueciendo? Sólo los inocentes, los cándidos.
Lucharán para que Pedro Sánchez no salga investido, y para ello emplearán la potencia económica de las empresas que dirigen – Telefónica, BBVA, Red Eléctrica Española- porque en esa lucha no van a poner ni un duro de su bolsillo.  Y con ese potencial comprarán Editoriales, periodistas, tertulianos, y lo que haga falta. Incluso hay dinero para hacer un nuevo Tamayazo.

Una vez analizados el Editorial de El País, y la supuesta primicia del video de Antena Tres,   la estrategia de la Patronal quedó al descubierto: hacer un gambito, lance del ajedrez que consiste en sacrificar una pieza para obtener una posición dominante. En este caso era un Gambito de Dama, y la pieza a sacrificar era Rajoy, que debería haberse presentado a la investidura puesto que presidía el partido con más diputados, ser derrotado, y dimitir. Pedro Sánchez, tal como pedía El País y pedían algunos sedicentes socialistas incrustados en la Comisión Ejecutiva de ese partido, no se postularía para presidente del Gobierno. Luego aparecería Rivera como salvador, y la Patronal gobernaría, porque Rivera pactaría de igual a igual con un PP sin Rajoy.
Sin embargo esa estrategia empezó a resquebrajarse cuando Ciutadan’s sacó en las elecciones menos diputados – un cuarenta por ciento menos- de los que auguraban las encuestas publicadas por los medios de la Patronal. Esas encuestas no eran inocentes, estaban recochas de tanta cocina, y buscaban el voto concomitante o, dicho en Román Paladino, el voto de los que se suben al carro del vencedor – muchos más de los que se cree-  y votan al partido que dan como ganador las encuestas. Pero les salió mal.
El factor humano se volvió contra la estrategia mencionada en el párrafo anterior cuando Rajoy no tuvo arrestos para presentarse a la investidura; Pedro Sánchez sí los tuvo; y Felipe VI cumplió el mandato constitucional encargándole la formación de Gobierno. 

¿Por qué Rajoy, tan obediente siempre a la Patronal, desoyó la petición de ésta de que se presentará a la votación de investidura para perderla ? Por su factor humano.
Dejando aparte su soberbia, Rajoy sabe que sí Pedro Sánchez formara gobierno él no se quedaría como jefe de la oposición mayoritaria, ni seguiría siendo presidente del PP. Tendría que renunciar a su fuero actual, y entonces todo el estiércol de la Gürtel, de la doble contabilidad de Barcena, de las Púnicas, y de las Taulas, caería sobre él.
Lo que mientras gobierne solo son delitos indiciarios, de perder el Gobierno se convertirían  en sólidas pruebas. Le pasaría los mismo que a Berlusconi; pero a éste su edad le está salvando de pisar la cárcel, y Rajoy es más joven. Por eso no quiere pasar de ser conocido como Rajoy a ser conocido como Berlusjoy.


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