jueves, 29 de enero de 2015

La crisis actual está afectando a la salud psíquica de las personas mayores

Pedro Vázquez Bomati


La crisis económica no afecta solo a los desempleados (que también), sino que lo hace de manera muy
directa, a la salud psíquica de las personas mayores.
Hoy en día, las personas mayores deben dedicar una buena parte de sus ingresos (y también de sus
ahorros, logrados a lo largo de los años con grandes sacrificios), en apoyar a sus hijos con sus familias,
desahuciados, sin trabajo y sin hogar, mientras que por otra parte, ven que no les llegan las ayudas a
las que tienen derecho, en caso de que sean dependientes.
Y todo esto genera una situación de estrés, depresión o estados de ansiedad, que desemboca en un
grave impacto psicosocial y emocional, que incide en su calidad de vida. Ya se calcula que cerca de un
5% de las personas mayores en España, sufren depresión o algún problema psíquico (patologías ansiosas
causadas por el exceso de demanda de su entorno familiar).
La crisis afecta a la salud síquica y física de las personas mayores,
En una edad en la que deberían poder disfrutar de su jubilación, muchas personas se ven obligadas a la
asunción de excesivas responsabilidades como el cuidado continuo de los nietos (los abuelos españoles
son los que más cuidan a los niños de sus hijos en toda Europa) y hay que tener en cuenta que para
una persona de 70 u 80 años puede resultar muy agotador, física y psicológicamente, ocuparse de
sus nietos (llevarlos y recogerlos del colegio o guardería, estar con ellos en el parque y darles de comer,
entre otros.
Sufren directamente las consecuencias de la crisis económica en su bolsillo porque han perdido poder
adquisitivo, o se ven en la coyuntura de hacer frente a nuevos gastos, como la manutención de sus
hijos y nietos.
La gran mayoría de padres que trabajan deben optar por las guarderías para el cuidado de sus bebés,
pues es difícil la conciliación familiar con los horarios laborales que hoy imponen las empresas. Y es
que evitar la guardería supone un ahorro, nada despreciable, aunque sea a costa de los abuelos, para
quienes supone problemas asociados.
Pero sin duda, una de las consecuencias económicas y psicológicas más duras de la crisis es perder
la vivienda al haber avalado a sus hijos por la concesión de un préstamo que no han podido pagar.
Y el verdadero drama llega cuando se ven obligados abandonar su vivienda. Algo que, por desgracia,
ocurre con más frecuencia de lo debido por falta de medidas del Gobierno actual (y el anterior), y la
incomprensión del Sector Financiero (bancos, Cajas, Financieras, etc.), problema que hay que solucionar
ya con una modificación en profundidad de la Ley Hipotecaria o buscando otras soluciones a estudiar.
La depresión es el trastorno mental más frecuente en los ancianos, sobre todo, en las ancianas.
Muchos médicos de atención primaria juzgan la depresión geriátrica como un trastorno muy difícil de
identificar, por el hecho de que abarca múltiples formas de presentación, se confunda a menudo con la
demencia y pasa socialmente desapercibida como un achaque más, propio de la tercera edad, cuando
en realidad no forma parte del proceso normal de envejecimiento.

1 comentario:

  1. Estoy de acuerdo con Pedro Vazquez en todo lo que expone sobre salud mental de muchos afectados por cargas familiares de rebote y preocupaciones médicas. Yo tambien conozco muy de cerca otro tipo de casos: profesionales no asalariados como los arquitectos que con la crisis inmobiliaria se han quedado sin encargos de una forma absoluta con su correspondiente caida de ingresos en una edad bastante alta (mas de 65 años) y con una sensación de fracaso profesional y verse apartados de los últimos avances técnicos. A estos casos que conozco se les podría responsabilizar de falta de previsión pero , a pesar de ser profesionales de mayor grado, su dedicación profesional les hizo en muchos casos no prever el pinchazo de la citada burbuja.

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