sábado, 17 de enero de 2015

PEQUEÑAS GOTAS PARA ABRIR POLÉMICAS ENTRE TERTULIANOS

Eduardo Segovia

EL CAPITALISMO-gran enemigo de la sociedad trabajadora y honesta- consiguió eliminar como antagonista al COMUNISMO y para que nos olvidemos de este asunto, que nos ha dejado a su merced, se ha centrado en hacernos ver que nuestro enemigo es el islamismo.

Acabo de escuchar a J.C. Rodríguez Ibarra una opinión que me parece razonable y juiciosa. ¿ANTE QUIEN SE MANIFIESTAN LOS DIRIGENTES POLÍTICOS EN PARIS?  Normalmente los ciudadanos que nos sentimos disgustados o agredidos por alguno u otro gobierno o autoridad nos manifestamos para protestar y mostrar esa indignación  como colectivo.
Estos gobernantes  ¿Ante quien protestan, si tienen el máximo poder?  ¿Ante Dios?
A continuación expreso mi opinión:
Si lo que pretenden es demostrar que el mundo no islámico es un bloque frente a los creyentes radicales, eso les  hará sentirse menos comprendidos y crecerá su enfrentamiento y su intolerancia.
El asunto del islamismo (radical en su fe y violento contra el mundo no islámico)  es mucho más grave que  el de las burlas  de una revista satírica sobre sus creencias.
En este caso se produjo un disparatado desequilibrio entre la ofensa y la reacción.
En el mundo más cercano yo he sido testigo de  broncas violentísimas originadas por un insulto y nadie ha defendido que el insultado debía aceptar el insulto y responder con moderación. El insulto era insulto y no había libertad de expresión que lo amparase pero si el insultado se pasa en la respuesta la ley le castiga.
Si una revista insulta a las creencias de alguien el insultado puede responder de forma análoga y si pretende vengarse según su criterio y de forma violenta se le aplica la ley pero eso no quiere decir que tenga que aceptar con una sonrisa lo que considera un insulto.
En el caso de asuntos entre religiones y civilizaciones no podemos esperar que los creyentes extremados vayan a denunciar a la revista ante el Tribunal Internacional de La Haya

SEGURIDAD Y LIBERTAD

Desde luego estoy de acuerdo con la defensa de los derechos ciudadanos frente a los posibles abusos de las fuerzas públicas que se encargan de velar por nuestra seguridad pero no por ello debemos esperar a que se produzcan hechos contra nuestra seguridad y no prever los delitos por no molestar la sensibilidad (muy subjetiva) del daño a nuestros derechos y nuestra libertad.
Si en esta defensa de la seguridad colectiva se producen acciones abusivas tenemos la posibilidad de denunciar dicho abuso y el Estado debe ser capaz de castigar los abusos y al mismo tiempo defender a los ciudadanos.


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