PEQUEÑAS GOTAS PARA ABRIR POLÉMICAS ENTRE TERTULIANOS
Eduardo Segovia
EL CAPITALISMO-gran enemigo de la sociedad
trabajadora y honesta- consiguió eliminar como antagonista al COMUNISMO y para
que nos olvidemos de este asunto, que nos ha dejado a su merced, se ha centrado
en hacernos ver que nuestro enemigo es el islamismo.
Acabo de escuchar a J.C. Rodríguez Ibarra
una opinión que me parece razonable y juiciosa. ¿ANTE QUIEN SE MANIFIESTAN LOS
DIRIGENTES POLÍTICOS EN PARIS? Normalmente los ciudadanos que nos
sentimos disgustados o agredidos por alguno u otro gobierno o autoridad nos
manifestamos para protestar y mostrar esa indignación como
colectivo.
Estos gobernantes ¿Ante quien
protestan, si tienen el máximo poder? ¿Ante Dios?
A continuación expreso mi opinión:
Si lo que pretenden es demostrar que el
mundo no islámico es un bloque frente a los creyentes radicales, eso
les hará sentirse menos comprendidos y crecerá su enfrentamiento y
su intolerancia.
El asunto del islamismo (radical en su fe
y violento contra el mundo no islámico) es mucho más grave
que el de las burlas de una revista satírica sobre sus
creencias.
En este caso se produjo un disparatado
desequilibrio entre la ofensa y la reacción.
En el mundo más cercano yo he sido testigo
de broncas violentísimas originadas por un insulto y nadie ha
defendido que el insultado debía aceptar el insulto y responder con moderación.
El insulto era insulto y no había libertad de expresión que lo amparase pero si
el insultado se pasa en la respuesta la ley le castiga.
Si una revista insulta a las creencias de
alguien el insultado puede responder de forma análoga y si pretende vengarse
según su criterio y de forma violenta se le aplica la ley pero eso no quiere
decir que tenga que aceptar con una sonrisa lo que considera un insulto.
En el caso de asuntos entre religiones y
civilizaciones no podemos esperar que los creyentes extremados vayan a
denunciar a la revista ante el Tribunal Internacional de La Haya
SEGURIDAD Y LIBERTAD
Desde luego estoy de acuerdo con la
defensa de los derechos ciudadanos frente a los posibles abusos de las fuerzas
públicas que se encargan de velar por nuestra seguridad pero no por
ello debemos esperar a que se produzcan hechos contra nuestra seguridad y
no prever los delitos por no molestar la sensibilidad (muy subjetiva) del daño
a nuestros derechos y nuestra libertad.
Si en esta defensa de la seguridad
colectiva se producen acciones abusivas tenemos la posibilidad de denunciar
dicho abuso y el Estado debe ser capaz de castigar los abusos y al mismo tiempo
defender a los ciudadanos.
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