jueves, 5 de febrero de 2015

PODEMOS Y LA SEXTA COLUMNA

La 6ª TV emite en la noche de los sábados un híbrido de “Salsa Rosa” y de “Sálvame Diario”. Como diría uno de esos cursis que emplean el inglés para todo, menos para  entenderse con los ingleses: un talk show. La diferencia con esos “programas de la  entrepierna” es que la materia de “La Sexta Columna”  es la política – en minúscula,  porque la Política con mayúscula está ausente-.

Como los híbridos no se reproducen – la mula es un híbrido- es de esperar que, por  higiene política, cuando “La Sexta Columna” desaparezca no surja otro programa de su índole. Este deseo se formula porque la Política es el respeto no de las opiniones del adversario sino de él mismo, y programas como el citado malacostumbran a la gente a pensar que política  e insulto al discrepante es lo mismo.

Forma parte del programa una tertulia en la que oficia Marhuenda, con sus gestos abaciales, e interviene Eduardo Inda, que está cada vez más agresivo, hasta  convertirse en un auténtico desecho de redacción; tan fuera de lugar están sus  interrupciones agresivas que cabe la sospecha de que, como ocurre en ese tipo de
“televisión basura” citada al principio, todo esté ensayado. En ocasiones hace de acólito de ambos periodistas un tal Beaumont.  Son complemento de la tertulia  políticos de varios partidos y del inevitable Podemos. El resultado es un guirigay en el que todos se quitan la palabra a todos, destacando con mucho el citado Inda.

 En la tertulia del pasado sábado el invitado de Podemos era Luis Alegre, Secretario  de Participación Interna de Podemos. También participaban: por Ciutadans, el políticamente voluble Javier Nart; por el PSOE, el educado Antonio Miguel Carmona;  y políticos de otros partidos.

Se hablaba de la manifestación en ese día de Podemos. Nart opinó que había sido la manifestación más numerosa que había habido nunca en Madrid, afirmación que él sabía que era totalmente falsa, porque es lo
suficientemente viejo para haber conocido una decena de ellas más numerosas, y casi un centenar tan numerosas. ¿Por qué mintió a sabiendas? Porque Nart pertenece a la “casta”- la mentira política es inherente  a estas personas; el político que miente al ciudadano lo está despreciando, y lo desprecia porque lo considera de una casta inferior a la suya - , y por congraciarse con Podemos, porque su partido, Ciutadans,
lampa por unirse a otro para adquirir un musculo político que no tiene; primero lo intentó con UPyD, y “doña Inés” le rechazó, ahora lo intenta con Podemos.

Más tarde intervino Luis Alegre. Empezó diciendo que había un 10 % de familias que padecían pobreza energética. No se necesita ser un experto en comunicación mediática para comprender que cuando se da una cifra redonda no es exacta; se emplean cifras redondas para que el público pueda prestar atención y las retenga, cosa que no ocurre si se emplean las cifras exactas. Por otro lado la cifra que esgrimía está en todos los periódicos y emisoras; es decir no daba una noticia. Pero lo grave es que una vez enunciada no daba el remedio; Podemos hace diagnósticos pero jamás extiende una receta.

El señor Alegre debiera estar informado de que el Sistema Eléctrico Español es un oligopolio de oferta, y lo es porque Rato, como vicepresidente en el gobierno Aznar, promulgó una ley orgánica que conduce directamente a la indefensión del que contrata la electricidad, y a regalos como el billón de pesetas que Piqué – otro del PP- les entregó por los llamados CTC – su traducción provoca risa e indignación: Costes de Transición a la Competencia-.

Es cierto señor Alegre: ni el PP de Aznar, ni el de Rajoy, que tenían la mayoría suficiente para cambiar una Ley Orgánica lo hicieron; tampoco lo hizo el gobierno de Zapatero, pero es que siempre gobernó en minoría, no tenía votos para cambiarla. Por tanto denos su receta para solucionar la pobreza energética. Syriza se propone nacionalizar la compañía eléctrica griega; ¿qué piensa hacer Podemos, nacionalizar Endesa? , porque obras son amores y lo demás es demagogia.

En otro momento de la tertulia se habla de los recortes que el PP madrileño ha hecho a la Sanidad Pública de esta autonomía, en su intento de privatizarla para aumentar la desigualdad social, ya que en la desigualdad social basan su idea de sociedad.

Antonio Miguel Carmona dijo que a la Sanidad Pública madrileña la están defendiendo las “Mareas Blancas”, ante el gesto de extrañeza de Luis Alegre, le insiste y le pregunta  si conoce cada cuanto tiempo sale la marea; nuevo gesto de extrañeza de Alegre, que balbucea: todas las semanas. Carmona le informa de que hay “Marea Blanca” todos los terceros domingos de cada mes.

Tal desconocimiento de las manifestaciones quizás más importantes en Madrid           - tanto por el número de personas que participan como por la periodicidad de las mismas- por parte de nada menos que el Secretario de Participación Interna de Podemos, demuestra no solo la sensibilidad social de esta persona sino que lo único que le interesa es el poder; ya se ha convertido en casta.

Y hablando de “casta”: cualquiera que haya estudiado en una Universidad Pública, o en una ETS de Ingenieros, conoce sobradamente la casta docente que pulula en ellas; conoce las llamadas “capillitas” que mantienen los directores de departamento; conoce el corporativismo de la casta docente.

Ahora que la encuesta del CIS ha revuelto el gallinero político, con gallos que lanzan sus quiquiriquí ufanos porque piensan que el poder ya es suyo, y gallinas espantadas que cacarean pero no arriman el hombro para que la debacle no ocurra, es saludable recordar lo que pasó con el último Euskobarometro, que fue desmentido al día siguiente por una manifestación de Bildu.

Para quienes no conocen el Euskobarometro: es una encuesta periódica que dirige un Catedrático de la Universidad del País Vasco. Está muy acreditado porque siempre ha sido honesto al “cocinar” sus encuestas. En la que se cita, la primera fuerza política era el PNV, y la segunda Podemos, por delante de Bildu.

Al día siguiente Bildu sacó en Bilbao a la calle 85.000 personas según la policía autonómica; como las policías gubernativas siempre disminuyen la cifra de manifestantes si van contra el gobierno  entre un 30 % y un 50 %, se puede estimar que acudieron más de 100.000 personas; los que viven en Bilbao saben que reunir un sábado por la tarde 100.000 personas demuestra una capacidad de convocatoria grandísima. Si alguno tiene duda que lo compare con los 153.000 asistentes a la manifestación de Podemos, celebrada en una ciudad de más de tres millones de habitantes –compárense con los 349.000 de Bilbao-, y para la que se rebañaron asistentes de todos los puntos de España. ¿Qué había ocurrido? Que el autor de la encuesta, en su afán de favorecer a Podemos, en su corporativismo de casta docente  – la mayoría de la cúpula de Podemos lo son- “cocinó” en exceso  la encuesta, y el resultado estaba recocho, era falso.

Qué pena que el corporativismo de la casta docente haya arruinado la limpia trayectoria del Euskobarómetro.

Alfredo Sancho Cavo

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