domingo, 19 de julio de 2015



Hola, compañeros de tertulia.
Durante la mañana del domingo día 19 de julio  los contertulios Lázaro y Rafa  han estado enviando mensajes del Whatsapp sobre el articulo que aparecía en El País y lo criticaban con unanimidad por su vaciedad y poco contenido pero no llegaban a concretar que palabras o párrafos les decepcionaban o cual era la expectativa que quedaba defraudada con su lectura.
Afirmaban que “nada de nada”, “con lo que aquí dice no va a solucionar los problemas del país” y en general se mostraban de perfecto acuerdo para criticar que pidiera a los ciudadanos una gran dosis de fe en el líder y nada más.
Baje a comprar  El País y así podría tener opinión sobre lo que tan duramente criticaban.
El artículo se titula UNA NUEVA TRANSICIÓN y no pretende ofrecer soluciones inmediatas y mucho menos mágicas para los problemas que aplastan a nuestra sociedad. Se limita a exponer lo que el denomina “nueva Transición” y la compara de forma general con la Transición antigua y para ello comienza por exponer de forma sincera (y sin despreciarlos) los valores de la misma.
Voy a ver si puedo señalar algunos párrafos y los comento con un tipo de letra que facilite la lectura de lo que yo diga y lo diferencie del original.

UNA NUEVA TRANSICIÓN
 Pablo Iglesias Turrión.- El País 19 de Julio de 2015

Cuando daba clases, me gustaba mostrar a mis alumnos una secuencia memorable de la genial Queimada de Gillo Pontecorvo. En ella, el personaje que interpreta Marlon Brando, un agente al servicio del Imperio Británico y sus empresas, a propósito de la Revolución Francesa, dice que a veces 10 años pueden revelar las contradicciones de todo un siglo. Aquel movimiento que llenó las plazas españolas el 15 de mayo de 2011 señaló simbólicamente la crisis de nuestro régimen político, sus contradicciones, y marcó el inicio de una nueva Transición que sigue en marcha.
Esta frase que he subrayado es una verdad que al principio no vimos y que más tarde se ha hecho realidad y vosotros me decíais en las semanas previas  las elecciones europeas que el crecimiento de PODEMOS era culpa de la inoperancia y errores de la izquierda que no habían sabido detectar el malestar y alejamiento de mucha gente joven
El régimen político español que llamamos de 1978 en honor a su Constitución, es el resultado de nuestra exitosa Transición; un proceso de metamorfosis pilotado por las élites del franquismo y de la oposición democrática que hizo que España pasara de ser una dictadura a transformarse en una democracia liberal homologable. Como señala Emmanuel Rodríguez en su último libro, las élites políticas y económicas franquistas carecían de legitimidad pero contaban con casi todo el poder. Mientras, las élites de la izquierda clandestina casi sólo contaban con legitimidad; Vázquez Montalbán, con su fina ironía, llamó a esto “correlación de debilidades”.
Creo que este párrafo es indiscutible. No descubre el Mediterráneo pero es verdad
Aquel proceso de transformación contó con momentos normativos fundamentales en lo político, como los referendos que avalaron la Ley para la Reforma Política y la propia Constitución, y también en lo económico, como los Pactos de La Moncloa que abrieron el camino a la versión española de desarrollo neoliberal. El fracaso del golpe del 23-F que consolidó el prestigio de la Monarquía, la victoria del PSOE en 1982, y la incorporación de España a la Comunidad Europea y a la OTAN terminaron de consolidar nuestra Transición. El nuevo régimen se articuló sobre un sistema de dos grandes partidos nacionales, manejó bien la tensión catalana mediante un funcional sistema de reconocimiento mutuo entre las élites de Cataluña articuladas políticamente en torno a CIU y las españolas, y convivió con el terrorismo de ETA en un País Vasco en el que el PNV se convirtió en el partido hegemónico.
Como veis reparte elogios para muchos de los protagonistas de aquellos años y deja de meter dedos en los ojos de los componentes de la casta. Que son muchos.
Apoyada por un desarrollo sin precedentes de la cultura audiovisual y unos medios de comunicación que se consolidaron como los principales actores ideológicos, la base social del régimen de 1978 fueron unas nuevas y autopercibidas clases medias que asociaron el futuro de España a una promesa de modernización y mejora de sus condiciones y expectativas de vida que, en cierta  (gran) medida, se cumplió. La última etapa feliz de aquel régimen, que precedió a la crisis de 2008 y que fue protagonizada por el Partido Popular, se asentó sobre un modelo de desarrollo basado en el consumo mediante el crédito, en la especulación inmobiliaria y en la división del trabajo europeo.¿Que significa esto? La crisis financiera terminó por revelar los límites y peligros del modelo español y el envejecimiento de sus estructuras políticas, haciendo pagar a las clases medias y asalariadas los platos rotos.
En el párrafo anterior me parece que se  manifiesta exageradamente comedido pues NO  resalta con calificativos duros la negligencia política que aceptó, permitió e incluso alentó la burbuja económica e inmobiliaria que tantas veces hemos criticado
De aquellas instituciones del régimen de 1978 parece que hoy sólo gozan de relativa buena salud las Fuerzas Armadas (más modernas en buena medida gracias a que se abrieron al mundo), la Monarquía, gracias a la sustitución de Juan Carlos por Felipe, y el PNV, que seguramente espera su momento.
Leyendo lo anterior me pregunto: ¿Ya no ve Pablo Iglesias la casta?
El periódico en el que hoy escribo constituye quizá el más importante baluarte cultural de aquella Transición y de aquel régimen y, quizá por ello, allá por 2012 (mucho antes de Podemos), en un lucidísimo editorial titulado La urgencia de pactar percibió la crisis orgánica española y llamó a los partidos del régimen (PSOE y PP) a ponerse de acuerdo entre ellos para enfrentar una situación de vulnerabilidad del sistema de partidos que podría dar al traste con su histórica estabilidad.
Esto, que recuerdo que comentamos entre nosotros, es algo que no debemos olvidar. El medio de comunicación de mas prestigio democrático, y que nos aglutina, está tanto a o más derechizado que el  ABC, El Mundo y La Razón. Si el PSOE asustado por los apoyos que suscita PODEMOS se aprestara a hacer una coalición de salvamento de la Transición los ciudadanos  no se perdonaríamos.
Pero la década de transformaciones había comenzado ya. El proyecto europeo no había dejado de debilitarse como consecuencia de la crisis (así lo reconocía el presidente del Parlamento Europeo el día que me estrené en aquella Cámara) y en España, al tiempo que el problema catalán estallaba en todo su esplendor, Podemos desafiaba al bipartidismo con una fuerza inédita. Que a pesar de nuestra inexperiencia y de nuestros errores, a pesar de haber recibido más ataques que nadie, sigamos con las expectativas de ganar las elecciones intactas, es solo explicable por la excepcionalidad del momento. Que una fuerza política como Podemos, en la que sus órganos internos y sus candidatos son elegidos en primarias abiertas a la ciudadanía, sin listas bloqueadas, en la que nada menos que la política de alianzas se somete a referéndum, sea alternativa de gobierno, es sólo explicable por la excepcionalidad que vivimos.
Párrafo de autobombo. Las perspectivas estarán intactas para ellos y me figuro que no estarán tan ciegos como para no vislumbrar que la masa electoral que les apoya no son ni serán suficientes para ganar el solitario
La historia nunca está escrita (ignorar esto fue quizá el mayor error de algunos materialistas) y en los próximos meses va a dirimirse en España, siempre con un ojo mirando a Europa, la forma en la que se resolverá la nueva Transición en marcha. Las próximas elecciones, de hecho, no abren sólo una nueva legislatura sino quizá el inicio de un nuevo régimen político en el que muchas cosas habrán de cambiar. La política es siempre conflicto y nos tocará jugar nuestras cartas en un contexto difícil, en el que nos enfrentamos a adversarios muy poderosos que celebran hoy el acuerdo de Grecia como una victoria temporal de la razón cínica y de la reacción frente al europeísmo social. Sin embargo, Grecia no es España. Nuestro país cuenta con mucha más fuerza como actor en Europa y con unas instituciones públicas capaces de disciplinar a nuestras oligarquías corruptas, improductivas y defraudadoras simplemente haciendo cumplir la ley.
Este canto a la decencia y al cumplimiento de las leyes siempre es bienvenido pero para que se cumplan las leyes hay que contar con la Justicia y algunas decisiones últimas que además se han tomado con gran celeridad y sin que la precariedad de medios hayan impedido que el Sr. Rato vuelva a salir como un personaje injustamente acusado nos hacen pensar que muchos grupos de jueces parecen vivir en otra moralidad-
Llevamos un año preparándonos para ganar siendo la fuerza política que representa a las clases populares y a la sociedad civil, defendiendo un proyecto de país para las mayorías sociales basado en la regeneración de las instituciones, en la justicia social y en la soberanía. Para ello estamos comprometidos con la promoción de un nuevo pacto de convivencia social y territorial que habrá de articularse mediante un proceso constituyente que no se negocie en despachos, sino mediante un gran debate social, que haga que en la nueva Transición los protagonistas fundamentales no sean las élites políticas y económicas, sino los ciudadanos.
Lo que pide aquí es algo que parece clarísimo a otros muchos opinantes de distintas ideologías. Hay que hacer unos cambios en la moralidad y la decencia de instituciones políticas y de estructuras de poder civil y privado.
Él no menciona la terrible y denostada corrupción, lo que nos hace ver en cuanto se ha moderado dialécticamente, pero el acabar con la corrupción general, resolver de forma adecuada los anhelos independentistas de muchos catalanes, conseguir el laicismo de las instituciones  constituye una autentica transición que, obviamente, será UNA NUEVA TRANSICIÓN
Decía un lúcido socialista ruso que hay décadas en las que no sucede casi nada y semanas en las que las décadas se precipitan. Las semanas que nos esperan son de estas últimas. Trataremos de estar a la altura.

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