viernes, 7 de abril de 2017

BLOG RADIOGRAFIA DEL PSOE
7ª ENTREGA

A.1 En la democracia republicana. (Continuación)

A 2.6. La modernización del Ejército

El Ejército que heredó la 2ª República era macrocéfalo. Como consecuencia de  las guerras de Cuba y Filipinas de 1898, los oficiales jóvenes que intervinieron ellas habían alcanzado los entorchados de general, bien por méritos de guerra, o por corrimiento del escalafón; e, igualmente, los que habían hecho la Guerra del RIF de 1911 habían alcanzado, por los mismos motivos que los anteriores, el grado de Jefes. Empleando un dicho muy utilizado años atrás: “Había más jefes que indios”.

La situación era insostenible, y la modernización pensada por el ministro de la cartera de Guerra, Azaña, pasaba por un “adelgazamiento” del Ejército. Había que reducir las plantillas a la mitad, sobraban 10.000 oficiales; y había que separar del Estado Mayor General a más de 100 generales. Pero además de eso había que modernizar la actitud y la aptitud de los militares que quedaran en las plantillas.

La cuestión era ardua y peligrosa. No se trataba, como ahora, de obreros a los que se les aplica un ERE y no tienen más defensa que la huelga, sino de un colectivo que tenía el monopolio de las armas de guerra, y que estaba dispuesto a empuñarlas y a asesinar al propio Azaña, como lo demostró el 10 de agosto de 1932.

Una muestra de que los planes de modernización estaban bien trazados es la compra del campo de maniobras de  Cerro Muriano, apoyada por el PSOE, y que aparece en Los cuadernos robados:
 “Al salir del Consejo me tropiezo con el general Ruiz Trujillo y con el presidente de la Diputación de Córdoba, que me aguardaban para hablar de la adquisición de Cerro Muriano. El asunto va bien, y podrá terminarse pronto si la burocracia no estorba. Lo he tomado con empeño, para dotar al ejército de lo más necesario. En toda Andalucía no hay un campo de instrucción. (1)”.  
 
Aunque los tres ministros socialistas apoyaban totalmente los planes de Azaña para modernizar el Ejército, otros socialistas, desde el periódico del partido, ponían palos en las ruedas de la modernización. Sobre eso escribe Azaña en sus diarios:
“A primera hora de la noche me visitan en el ministerio los diputados Peyre, Poza y Castillejo, que son militares, para quejarse de un artículo publicado en El Socialista, injurioso para los oficiales. El artículo dice que los asistentes se acuestan con las mujeres de los capitanes. (2)”.

Nota del autor: Se refiere Azaña al artículo publicado en El Socialista  el 30 de julio de 1932  de título “Psiquiatría militar” del que era autor Francisco Cruz Salido. Dejando aparte el agravio gratuito e impune hacia los militares, tal artículo era una carga de profundidad contra los esfuerzos de Azaña para hacer una reforma militar. Me pregunto por qué en el PSOE siempre ha de aparecer un “Jaimito” en el momento más inoportuno.

La calificación de inoportuno del artículo citado queda de manifiesto cuando 10 días más tarde el General Sanjurjo y otros cómplices asaltan con nocturnidad el Palacio de Buenavista, sede del Ministerio de la  Guerra y donde vivía su ministro, Azaña, con la intención de asesinar a éste.

Nota del autor: El franquismo, tan pronto ocupó Madrid, cambio el nombre de Salustiano Olózaga, que así se llamaba la calle por la que bajaron los conjurados para matar a Azaña, por el de “Héroes del 10 de agosto”. Lo que pone de manifiesto la índole de los franquistas: los franquistas que son asesinos son sus héroes. La democracia quitó el ignominioso nombre y le devolvió a la calle su nombre original de Olózaga, que por cierto fue primer ministro en la regencia de María Cristina, era de derechas, y fue tutor de Isabel II. Son tan ignorantes los franquistas que creyeron que Olózaga había sido poco menos que comunista.
La citada calle une la Puerta de Alcalá con La Castellana, por lo que basta con cruzar ésta para llegar a la calle Prim, en la que está la puerta de entrada principal del Palacio de Buenavista.
Durante un tiempo hubo en Olózaga unas oficinas de la embajada francesa, a las que acudí en ocasiones. No sé si siguen todavía.
Desde el punto de vista táctico tiene la ventaja de estar, en su arranque, elevada sobre La Castellana lo que permite una mayor rapidez en el avance.

A.2.6.1 La sublevación derrotada.

Pero el Gobierno no estaba inerme, y conocía los planes de los conspiradores; esto consigna Azaña en su Diario:
“He ido a las Cortes como de costumbre, y apenas llegué me sumergí en una de mis eternas comisiones. Esta vez era la agraria. Andábamos en conversaciones, entraba y salía mucha gente en el antedespacho de ministros. Llego Casares (ministro) y me dijo que estaba allí el Director de Seguridad (Menéndez) y que necesitaba hablarme.
Nos reunimos los tres solos, serían las seis de la tarde. Menéndez, que es muy locuaz y acalorado, me refirió que, según las últimas confidencias, el golpe es para esta noche, en Madrid. Se proponen asaltar el ministerio de la Guerra y la Telefónica. (3)”

Azaña estaba informado de todo: del nombre de los participantes; de la hora del golpe, que los asesinos habían fijado para las cuatro de la madrugada; y de que tenían cómplices para abrirles la puerta que desde la calle Prim da acceso al patio de entrada del Palacio.
Pero desconocía algo tan importante como que el jefe de los asesinos era Sanjurjo;  al menos así lo escribe en su Diario:
Los directores son Barrera, González Carrasco, Cavalvanti, Fernández Pérez, el coronel Benito, etcétera (…) Tienen respecto de mí persona, las peores intenciones. (Dios se lo pague). No suena el nombre de Sanjurjo (3)”

No soy admirador de Azaña, un hombre que en sus diarios deja translucir que se cree superior a todos los políticos de entonces, a muchos de los cuales desprecia, y no sólo les desprecia sino que los despelleja en sus comentarios, porque ¿qué es si no despellejar lo que consigna en su Diario respecto al general La Cerda?: “La Cerda es un incapaz, semiloco. Un desastrado, hasta en el vestir. Tiene una finca en la sierra de Ávila, creo que en las Navas. El general practica el naturismo y se pasea desnudo por el pinar. A cierta distancia va el asistente advirtiendo a los veraneantes: -Apártense, que viene el general en cueros. (4)”.
Pero sí admiro la capacidad de trabajo que tenía; la energía para oponerse a los enemigos de la República, y su sangre fría, de la cual lo que sigue es testimonio:

Estando todavía en el Congreso le avisan de un importante movimiento de tropas: el regimiento de Artillería a caballo, acantonado en Carabanchel, saldrá al anochecer en una marcha nocturna, y al amanecer se reunirán con el regimiento de Getafe para un ejercicio de tiro. No se pone nervioso, estudia la cuestión y considera que no debe sembrar alarmismos prohibiendo la maniobras, pero si enviar un mando de más galones  a Getafe.
Una vez tomada la decisión regresa desde el Congreso al ministerio de la Guerra, donde vive con su esposa Lola. Cena con ella,  con su ayudante Saravia, y con su cuñado.
Cuando llega el general Carnicero, que tiene más galones que los mandos de ambos regimientos, lo mete en un coche del ministerio, y lo envía a Getafe con la orden de tomar el mando de los dos regimientos. Eran las once de la noche.

A las 4 de la madrugada suben coches por Prim enfocando la puerta y las garitas de vigilancia para deslumbrar a los de dentro del ministerio. Empiezan los disparos que son contestados desde el ministerio. Los guardias de asalto apostados en la calle Conde de Xiquena, disparan a los coches. Los facciosos, al ver que no solo no sorprendieron a las fuerzas del ministerio sino que los sorprendidos son ellos, y viéndose cogidos entre dos fuegos, huyen, y atacan el cercano edificio de Correos - donde Gallardón se hizo un despacho con mayordomo-, para apoderase de sus instalaciones; son interceptados por la Guardia Civil de servicio, y hechos prisioneros.

Sanjurjo huye a Sevilla, ciudad en la que intenta hacerse fuerte.

A las 7 de la mañana de día 10, Azaña puede escribir en su Diario: “Todo sigue en calma. De provincias no hay más novedades que lo de Sevilla. (…) Hasta ahora sabemos que ha habido en Madrid diez o doce muertos, y unos noventa presos... (5)”.

La sublevación militar en Sevilla duró desde el día 10 hasta el día 11 a las tres de la mañana, hora en la que Sanjurjo intenta huir hacia Portugal, pero es detenido. Azaña ordena que se le lleve a Madrid para entregarlo a la justicia.

La opinión pública deseaba en su mayoría que Sanjurjo fuera condenado a muerte, al menos así lo expresaban la mayoría de los miles de telegramas, con nombre y apellidos, que se recibieron en la Presidencia del Consejo. Estaba muy reciente - 14 de diciembre de 1930, cuatro meses antes de la proclamación de la 2ª República - el fusilamiento de los capitanes Fermín Galán y García Hernández por proclamar la República desde el Ayuntamiento de Jaca, y por organizar dos columnas una al mando de Fermín Galán y la otra al mando de Sediles que se dirigieron hacia Huesca.

El abogado defensor de Sanjurjo fue Bergamín, poeta católico, amante de las corridas de toros, que volvió del exilio con la 2ª Restauración Borbónica; Bergamín acudió a   pedirle a Azaña el indulto del golpista convicto de lesa traición. 

Otra anotación de Azaña en su Diario, aunque la haga por referencias, es interesante porque se refiere al abuelo de José María Aznar: “Ciges cree saber por referencia de Mourlane Michelena, que Aznar estaba <<metido hasta el cuello>> en el complot, pero a primeros de junio se apartó por consejo de unos amigos. (6)” .

Nota del autor: Ciges Aparicio fue un periodista, afiliado al PSOE, que fue el último gobernador civil democrático de Ávila. El 4 de agosto de 1936 fue asesinado por los franquistas que se habían apoderado de la ciudad.
Mourlane Michelena era periodista de El Sol, se hizo de Falange, fue uno de los autores de la letra del “Cara al Sol”, y en los “forrenta” director de Arriba. 

También se van conociendo algunos errores cometidos por los defensores de la República. Sobre uno de ellos escribe Azaña:
“Como unos quince días antes de la sublevación, el hijo de Sanjurjo le preguntó  a Menéndez (Director de Seguridad): -¿Vigiláis a mi padre?/-¡Hombre no! ¡En qué cabeza cabe!/-Yo te juro por la vida de mi padre - añadió el hijo- que no se mete en nada.
Menéndez me repitió esta conversación, y no creía, impresionado por las palabras del hijo de Sanjurjo, que con tal juramento mintiese. Resultado: que la policía no tuvo pista de Sanjurjo y la noche del 9 al 10 de agosto no supimos dónde estaba hasta que llegó a Sevilla. (7)”.

Azaña suspendió la publicación del ABC de El Debate. Y estas son sus razones:
“En realidad el ABC y otros periódicos tienen gravísima culpa en la preparación de los sucesos del día 10. Han dado alas y esperanzas al movimiento, han hecho creer a esos idiotas de generales que el país se iría tras ellos. (8)”.

El 25 de agosto se publica la sentencia de la Sala 6ª del Tribunal Supremo. Sanjurjo es condenado a muerte.
Azaña reúne al Consejo de ministros y escribe: “Entramos en la cuestión de fondo, e invité a los ministros a que diesen su parecer. Prieto por sí, y por los otros dos ministros socialistas, votó por el indulto. (…)Voté yo el último, a favor del indulto. (9)”

Después piensa donde encarcelar a Sanjurjo; descartado Ocaña por la cercanía a Madrid, y Mahón por su falta de seguridad, elige el penal de El Dueso (Santoña). Pero no es presidio militar por lo que tiene que habilitarlo como tal. A las ocho y media lleva al Presidente de la República los decretos de indulto y de habilitación de El Dueso. Niceto Alcalá-Zamora los firma.

El estado de ánimo de Azaña se refleja en la anotación que hace esa misma noche en “Los Cuadernos Robados: “Estoy fatigado desde anoche, y un poco angustiado por el suceso, como si todavía no fuese seguro que le vamos a indultar. Nunca había tenido en la mano la vida de un hombre. Es mucho. ¿Me equivoco al dar a este asunto la solución que le he dado? Espero que no. (10)”.

Leído lo anterior queda claro que Azaña no fue el loco sanguinario que nos vendió el franquismo y la clerigalla. Cuando alguna vez le nombraban le adjetivaban de “monstruo”.  Era una forma de intentar justificarse, de que se olvidaran los muertos, los tirados a las cunetas, la cruel represión durante casi cuarenta años.
La paz existía en el año 36, fueron ellos los que la aniquilaron, aunque años más tarde uno de los principales responsables del golpe del 18 de julio de 1936, Gil Robles, escribiera el panfleto No fue posible la Paz, intentando justificar lo injustificable.

Nota del autor: No es este el lugar, ni tampoco el momento, pero algún día habrá que informar a los más jóvenes lo que fue el Ejército hasta los años ochenta del pasado siglo, porque el Ejército actual es totalmente distinto, para bien.
Contar lo que fue la expedición militar a la Conchinchina, para ocupar, conjuntamente con el ejército francés una porción de Vietnam de unos 75.000 km2    - una superficie como la Comunidad de Castilla-La Mancha - que incluía el fértil delta del Mekong. La ocupación española duró desde 1858 hasta 1862. Los franceses ocuparon el resto de Vietnam, hasta la batalla de Dien Bien Phu; luego ocuparon su lugar los estadounidenses -amparándose en la estrategia de las fichas de dominó de los hermanos Dulles,  que por su simplicidad podía ser entendida por los ciudadanos de USA- .
Claro que treinta y seis años después fuimos incapaces de defender las Islas Filipinas.
Un Ejército que solo ganaba batallas contra sus compatriotas en las guerras carlistas. Protagonista de pronunciamientos, de levantamientos, de ‘vicalvaradas’ y ‘paviadas’. Un Ejército que imponía su voluntad a la de los españoles.

Habrá que explicar que era eso de loS “soldados de cuota”

Pero sobre todo habrá que contar lo que fueron los “Martes africanistas” - así los llama Valle Inclán-. Habrá que contar que la profanación de un cementerio moro en el Rif, atravesado por las vías del ferrocarril que se construía para extraer el mineral de hierro de la mina de Minas del Rif -sociedad propiedad del conde de Romanones y de Alfonso XIII, al igual que Minas del Wissan- fue la chispa que encendió la sublevación de los rifeños.
Habrá que explicar que la llamada semana trágica del año 1909 fue consecuencia de la movilización de los reservistas de 1903 hasta 1907, que se llevaban con ellos a África “la llave de la despensa”, dejando a sus mujeres “viudas en vida”.

Habrá que explicar lo que fue el desastre de Annual – 22 y 23 de julio de 1921-, batalla en la que muchos oficiales escaparon, ajenos a su deber, con lo que la retirada ordenada no tardó en convertirse en una desbandada general bajo el fuego de los rifeños. Muchos de esos oficiales trufaron las tropas de Franco en la guerra, pero enfrente tenían otros españoles, por lo que no les entraba el pánico como en Annual y, además, contaban con los moros para emplearlos contra sus compatriotas.
 Sanjurjo era un Marte africanista, la prensa española le llamaba ‘El león del Rif, asombrada de que unos “moritos” – empleo el término empleado por el conspiranoico Pedro J. para insinuar que  la autoría del 15-M era del PSOE- hubieran derrotado al ejército español.
Como parece que el honor escaseaba entre esos Martes, Sanjurjo se fugó a Portugal. 

El 18 de julio, en el aeropuerto de Lisboa, el avión que le traía a España para ponerse al frente de la rebelión capotó al despegar. Fue un accidente de aviación como el que costó la vida a Mola, otro más de los competidores de Franco muertos en extrañas circunstancias. ¡Milagros del brazo incorrupto!

La ley Militar en su totalidad quedó aprobada en las Cortes el 4 de setiembre de 1932.

Sobre el asunto de los periódicos suspendidos por el Gobierno le viene a hablar Martín Luís Guzmán, íntimo de Azaña, periodista del diario LUZ que se intitula Diario de la República. Éste le refiere una entrevista con el director de El Debate, Ángel Herrera Oria, que le fue a visitar para que hiciera de intermediario con Azaña. Estaría dispuesto a que el partido que fundó, Acción Popular, se uniera a la República “si la política religiosa del Gobierno no fuese más allá y les dejasen la enseñanza”. Según Herrera las formas de gobierno son accidentales. También, consciente de que no era posible pensar en la firma de un Concordato, propone que el Gobierno haga un acuerdo secreto con el Vaticano, lo que decidiría a la Iglesia española a aceptar la Republica. Está asustado porque sabe que esta suspensión es distinta que las anteriores.

Nota del autor: Si se analiza lo anteriormente escrito se da uno cuenta que lo que proponía el clerical Herrera -no era aún sacerdote; no entró al seminario hasta tres años más tarde-, era lo mismo que hizo el 3 de enero de 1979 UCD: los acuerdos ‘aconstitucionales’ con el Vaticano. Son ‘acostitucionales’ porque al no estar promulgada la CE se aprobaron basándose en los Principios del Movimiento, que derogó la Constitución.
Ni Felipe González, ni José Luís Rodríguez Zapatero, se han atrevido a denunciar esos acuerdos y, si fuera preciso, negociar otros que se ajusten a la Constitución, y que sean aprobados en las Cortes.

En lo referente a la enseñanza lo que pedía Herrera fue lo que consiguió Eugenio Nasarre, de los negociadores del PSOE, ignorantes ellos de que a los clericales les ha hecho la boca un fraile.    

Azaña se lamenta de las consecuencias del golpe: “Los sucesos del 10 de agosto me han quitado no pocas ilusiones respecto al porvenir del ejército. Si el mal fuera incurable, no podremos tener un ejército respetable, y sin un ejército moderno, a donde va uno con España por el mundo, tal como están las cosas.
Algunos toman pie de los sucesos del 10 de agosto para decir que mi política militar ha fracasado. (…) Se imaginaban sin duda que sacar del Ejército 10.000 oficiales, separar del Estado Mayor general a más de 100 generales, reducir las plantillas a la mitad, y dejar paralizadas muchas carreras brillantes, además de segar los privilegios de los <<príncipes de la milicia>> era una operación que no tenía riesgos ni peligros y que todos se iban a aguantar (12)”.

Como ya escribí en la 4ª entrega el Gobierno completó la reforma militar, sacando los cuarteles de la Villa de Madrid, para lo que adquirió una gran finca en El Goloso.

Continuará en la próxima entrega.

Alfredo Sancho Cavo

                                                                                                     


BIBLIOGRAFÍA:
(1)     Manuel Azaña. Los cuadernos robados.22/07/1932
(2)     Manuel Azaña. Los cuadernos robados.04/08/1932
(3)     Manuel Azaña. Los cuadernos robados.09/08/1932
(4)     Manuel Azaña. Los cuadernos robados.27/08/1932
(5)     Manuel Azaña. Los cuadernos robados.10/08/1932
(6)     Manuel Azaña. Los cuadernos robados.15/08/1932
(7)     Manuel Azaña. Los cuadernos robados.20/08/1932
(8)     Manuel Azaña. Los cuadernos robados.20/08/1932
(9)     Manuel Azaña. Los cuadernos robados.25/08/1932
(10) Manuel Azaña. Los cuadernos robados.25/08/1932
(11) Manuel Azaña. Los cuadernos robados.25/08/1932

(12) Manuel Azaña. Los cuadernos robados.04/09/1932

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