BLOG RADIOGRAFIA DEL PSOE
8ª
ENTREGA
A.1 En la democracia republicana. (Continuación)
A 2.7. La Ley de
Congregaciones Religiosas
Una vez conseguido que
“las 5 patas” que enumeré en la 1ª Entrega sostuvieran a la República, el
Gobierno abordó el último de los trabajos para modernizar España: la separación
entre el Estado y la iglesia católica, o cualquier otra iglesia.
No se entendería la
necesidad de la promulgación durante la 2ª República de la Ley de Confesiones y Congregaciones Religiosas, que es su título
completo, sin conocer la evolución de la Iglesia Católica en Europa desde el
siglo XII hasta la contemporaneidad. Por ello se relacionan a continuación unos
hitos de esa evolución.
En el año 1139, en el
Concilio Lateranense II, la iglesia católica decreto el celibato para sus
clérigos. Como consecuencia de ese decreto los ministros de la iglesia no
podían tener hijos reconocidos y, por tanto, no tenían herederos, con lo que las
riquezas que hubieran acumulado pasaban a las congregaciones. Durante los
siguientes cuatrocientos años la Iglesia Católica acumuló ingentes riquezas.
Nota del autor: La aparente razón de esos cánones era que
los sacerdotes se aplicaran a tareas espirituales, sin que les distrajesen de
ellas pasiones como las que tenían sus fieles. Pero, como les pasa a las hojas
de los árboles y a los tejidos, las razones tienen un haz y un envés; el haz es
la espiritualidad, el envés es la avidez de riquezas.
La iglesia católica
fue, sobre todo en España, punta de lanza de la colonización de territorios. El
ejemplo de España es de libro: durante la guerra contra los musulmanes los
reyes o condes cristianos establecían en los territorios recién conquistados
monasterios, a los que asignaban tierras, y les concedían prebendas y mercedes.
Así fijaban alrededor de ellos aldeas y poblaciones. Las órdenes a las que concedían
los monasterios llegaron a ser muy ricas, y por tanto poderosas.
En los primeros años
del siglo XVI aparecieron diversos ensayos sobre las regalías, prendiendo la
opinión, particularmente en Inglaterra, de que esas riquezas deberían ser del
Estado, es decir del Rey - de ahí el nombre de regalías -.
Nota del autor: Según el Diccionario “regalía” es:
Preeminencia, prerrogativa o excepción particular y privativa que en virtud de
suprema potestad ejerce un soberano en su reino; p.ej, el batir moneda.
Las diatribas del
fraile Savonarola contra Julio de Médici , el Papa Clemente VII, que provocaron
la expulsión de Florencia de los Médicis - cuándo Clemente VII volvió a
gobernar en Florencia, desmintiendo su nombre, no se mostró clemente, y
convirtió a Savonarola en “churrasco a la pira”-, los desenfrenos del Papa
Borgia, y el pecado de simonía que era
la venta de las bulas de indulgencias, crearon en los otros reinos cristianos un
ambiente de ira contra Roma, a la que apelaban “La Gran Ramera”.
El 31 de octubre de
1517 Martín Lutero clava en la puerta de la iglesia de Wittenberg sus 95 tesis
-al menos eso dice la tradición-. Comienza así la Reforma Luterana.
En
el año 1534 el rey de Inglaterra, Enrique VIII, al que el Papa le negaba
permiso para casarse con Ana Bolena, de quien estaba encaprichado pero, también,
de la que esperaba que le diese un heredero varón, rompe con Roma y se proclama
Jefe de una nueva iglesia, la Iglesia Anglicana. Desde entonces los soberanos
de Inglaterra son los “Papas” de la Iglesia Anglicana.
Para
ello el Parlamento de Inglaterra promulgó en el año 1534 el Acta de Supremacía. No tuvo muchas
dificultades para lograrlo porque ya muchos ingleses eran seguidores de las
ideas de Lutero.
La
Iglesia Católica reacciona rápidamente y establece con los soberanos y
príncipes de España, Francia, Portugal, Italia, y los territorios germánicos
católicos, lo que durante siglos se conoció como la “Alianza del trono y el
Altar”. Para ello la Iglesia proclamó la consubstancialidad de religión y
monarquía.
Esa
alianza les permite mantener sus privilegios, y aumentar sus riquezas.
Nota
del autor: Si se
consulta en el diccionario qué es la consubstancialidad, en su 2ª acepción
dice: “En la doctrina católica dicho de una de las tres personas divinas: Que
comparte la misma sustancia con las otras dos”, lo que equivale a decir que los
reyes son personas sagradas. La consubstancialidad de la religión con la
monarquía la abolió el Papa PIO XI,
pero el Cardenal Gomá y otros jerarcas de la Iglesia española la resucitaron
para Franco, porque con la leyenda “Caudillo de España por la Gracia de Dios”,
que aparecía en las monedas, se establecía la
consubstancialidad de la religión con el franquismo.
En
la España del siglo XIX, eminentemente agrícola, la acumulación de tierras en
las llamadas “manos muertas”, mientras crecía el número de jornaleros que, como
figura en la 4ª entrega, son quienes no poseen tierras, dio lugar, en el
clásico movimiento pendular, a las llamadas “Desamortizaciones”, primero a la
de Mendizábal en 1836, y luego a la de Mádoz de 1855.
Pero
la Iglesia española pronto se recuperó del quebranto, porque algunas órdenes
religiosas lograban con socaliñas, sobre
todo de las viudas ricas y sin hijos, que las nombrasen herederas.
Nota
del autor: A pesar de
su indudable tono panfletario, la novela de Blasco Ibáñez “La araña negra”, retrata una realidad
irrefutable de la que muchos españoles participaban.
La
Constitución Francesa debió influir bastante en la redacción de la española,
particularmente la “Ley de separación de las Iglesias y el Estado” aprobada el 9 de diciembre
de 1905,
por la que se establecía en Francia la enseñanza laica.
Además
la opinión pública española era mayoritariamente partidaria de una enseñanza
laica, como quedó de manifiesto en las votaciones para la aprobación de la
Constitución republicana.
Dicha
Constitución mandataba al Gobierno para proclamar las leyes necesarias para
darle contenido, y la Ley de Congregaciones era una de ellas.
Basta
con repasar algunos artículos de la Constitución de la República:
Título preliminar.
Artículo 3. El Estado español no tiene religión oficial.
Y
sigue en otros títulos:
Artículo 26. Todas las confesiones
religiosas serán consideradas como Asociaciones sometidas a una ley especial.
El Estado, las regiones, las provincias y
los Municipios, no mantendrán, favorecerán, ni auxiliarán económicamente a las
Iglesias, Asociaciones e Instituciones religiosas.
Una ley especial regulará la total
extinción, en un plazo máximo de dos años, del presupuesto del Clero.
Quedan disueltas aquellas Órdenes
religiosas que estatutariamente impongan, además de los tres votos canónicos,
otro especial de obediencia a autoridad distinta de la legítima del
Estado. Sus bienes serán nacionalizados y afectados a fines
benéficos y docentes.
Las demás Órdenes religiosas se someterán a una ley especial votada
por estas Cortes Constituyentes y ajustada a las siguientes bases:
1. Disolución de las
que, por sus actividades, constituyan un peligro para la seguridad del Estado.
2.
Inscripción de las que deban subsistir, en un Registro especial dependiente del
Ministerio de justicia.
3. Incapacidad de
adquirir y conservar, por sí o por persona interpuesta, más bienes que los que,
previa justificación, se destinen a su vivienda o al cumplimiento directo de
sus fines privativos.
4. Prohibición de
ejercer la industria, el comercio o la enseñanza.
5. Sumisión a todas las
leyes tributarias del país.
6. Obligación de rendir
anualmente cuentas al Estado de la inversión de sus bienes en relación con los
fines de la Asociación.
Los
bienes de las Órdenes religiosas podrán ser nacionalizados.
Artículo
48. El servicio de la cultura es atribución esencial del Estado, y lo prestará
mediante instituciones educativas enlazadas por el sistema de la escuela
unificada.
La
enseñanza primaria será gratuita y obligatoria.
Los
maestros, profesores y catedráticos de la enseñanza oficial son funcionarios
públicos. La libertad de cátedra queda reconocida y garantizada.
Nota
del autor: La
consecuencia de los anteriores artículos fueron la prohibición inmediata de las
actividades de la Compañía de Jesús, los jesuitas, por su voto de obediencia al
Papa, y la incautación de sus bienes en España. Algunos bienes, como el enorme
paquete de acciones de Unión Eléctrica Madrileña que tenían, no fueron fáciles
de requisar.
Es
importante resaltar que en esta España de la 2ª Restauración Borbónica han
sucedido, y están sucediendo, cosas como que el meapilas de Álvarez del Manzano le entregase del
presupuesto del Ayuntamiento 5 millones de pesetas a unas monjas ¡de Sevilla!;
o que Esperanza Aguirre subvencionara un año, de igual presupuesto, con 450.000
euros a Ignacito Arsuaga, el del autobús del pene y de las niñas que no tienen
pilila, como en la canción, o regalase hectáreas de terreno a órdenes
enseñantes ultramontanas para erigir colegios como el J.H Newman. He de dejar
claro que no fueron concesiones de ocupación por cincuenta años, lo que venía
siendo lo habitual, sino terrenos en propiedad.
Otra de las
cosas que suceden es el impago del IBI por establecimientos de la Iglesia
Católica que les generan beneficios.
O la
inmatriculación de templos y otros monumentos a nombre de la Iglesia Católica,
consecuencia de un Decreto-Ley promulgado en la legislatura en la que Aznar
tuvo mayoría absoluta.
Compárense
en orden esas tres informaciones con el Artículo 26, con el punto 5 del citado
artículo, y con el punto 3 del mismo; y, si se leen prescindiendo del
apasionamiento político, se convendrá
conmigo que la Constitución de la República confería a los españoles más
libertades y más igualdad que la actual Constitución Española.
Indudablemente era una enorme labor la que se echaron sobre sus espaldas
el Gobierno y los ministros. De entrada el propio Presidente de la República
tenía sus dudas sobre su promulgación porque su familia, fervientemente
católica, le presionaba para que no se promulgase.
Prácticamente desde el mes el 21 de febrero de 1933, en cuya tarde se
votó el primer artículo de la ley, no hay día en el que Azaña no haga
anotaciones en su Diario referentes a la misma.
Las manifestaciones a la prensa de una hija del Presidente hace que
Azaña escriba: “Se cuenta por ahí que una hija de Alcalá-Zamora ha dicho que su
padre pondría el veto a la Ley de Congregaciones” (1).
La presentación por el diputado de Acción
Republicana, Fernández Clérigo, de una enmienda al proyecto de Congregaciones,
pidiendo que se incapacite a los frailes para enseñar individualmente alarma a
Azaña que teme una nueva dilación, por lo que ordena al diputado de su partido
que la retire. Escribe en los Diarios Robados: “Conseguí que Fernández Clérigo
retirase su propuesta, aunque de mala gana” (2).
Nota
del autor: Juro que
aunque parezca un chiste lo del apellido
“Clérigo”, no lo es.
El Presidente Alcalá-Zamora vuelve a
intentar frenar la votación del proyecto, está vez por miedo a que se incauten
edificios destinados a enseñanza que
fueron propiedad de las órdenes religiosas. Azaña consigna la conversación
mantenida con Alcalá-Zamora, y el modo en el que le tranquilizó: “Entonces yo
le digo que propondré a la Comisión parlamentaria una adición al artículo
último que diga textualmente eso: que el Gobierno solicitará de las Cortes los
recurso y medios, etcétera. – Muy bien dice el Presidente” (3).
La oposición hizo correr la especie de que
el Gobierno iba a tramitar el proyecto de Congregaciones por el método de
urgencia, lo cual impediría un posible veto del Presidente de la Republica.
Éste casi enloquece, hasta que le desmintieron tal propósito del Gobierno. Pero
quedó el remusgo de un posible veto.
Por fin, el 17 de mayo de 1933 se aprobó
en las Cortes la Ley de Confesiones y
Congregaciones Religiosas. El resultado de la votación fue: 278 votos a favor, 50 votos en contra.
Al explicar su voto los radicales dijeron
que votaron a favor por la introducción de la adición al artículo último.
Lo anterior le sirvió a Santiago Alba para
intentar erosionar al gobierno, para ello pidió la palabra, los socialistas no
quisieron oírle, y aquél les llamó genizaros.
Así anota Azaña lo que sucedió en las Cortes después del insulto de Alba:
“El escándalo fue tremendo. Se precipitaron sobre él para pegarle. Saltaban de
banco en banco. Rodaban por el suelo. (…) Le gritaban ¡Ladrón¡ y otros insultos consonantes. La ex mujer de Alba, que no
pierde sesión, coreaba desde la tribuna lo insultos de la mayoría.” (4).
A pesar de haberse votado la ley tantas
veces citada, España no rompió en esos momentos las relaciones con el Estado
Vaticano.
Las órdenes religiosas se dirigieron al
Presidente de la República para que no aprobase la Ley de Congregaciones,
alentados por la tardanza del mismo en refrendarla con su firma.
Dos semanas más tarde consigna Azaña en su
diario: “Las oposiciones, singularmente los católicos y los agrarios, esperan
que el Presidente ponga el veto” (5).
Con esos dimes y diretes llegaron a
cruzarse apuestas sobre si se firmaría o no se firmaría la ley.
Por fin la Ley de Congregaciones fue
firmada el 2 de junio de 1933, y
llevada inmediatamente a La Gaceta de Madrid para su publicación.
Los obispos publicaron un documento
advirtiendo a los legisladores que todos aquellos que hubieran participado en
la elaboración de la ley citada serían reos de excomunión; entre ellos el
Presidente de la República. A eso alude Azaña cuando, con su estilo conciso,
escribe en su diario: “Cuentan que esas cosas han sembrado la desolación y el
espanto en la familia de don Niceto. Refieren una escena de lágrimas entre el
obispo de Madrid y la mujer del Presidente.” (6).
Según Azaña en esos días había en Madrid
un tolle tolle con lo de la excomunión a los autores de la Ley de
Congregaciones,
A 2.8. Casas Viejas.
Los llamados sucesos de Casas Viejas
supusieron un baldón para el Gobierno de Azaña, mermando fuertemente el
prestigio de éste como gobernante.
Son de sobre conocidos porque el
franquismo los utilizó para tapar sus propias expediciones de castigo, que
tanto utilizaron en Marruecos los Martes africanistas.
No obstante haré una síntesis de lo que
fue esa masacre:
El Gobierno de Azaña, ante la propuesta de
un dirigente catalán de la CNT de iniciar una huelga revolucionaria - anuncio
que el Comité Central de la CNT no hizo suyo- , envió fuerzas del orden a
aquellas poblaciones en las que había más peligro de que se produjeran
insurrecciones.
El 11 de enero de 1933, llega a Jerez de
la Frontera una compañía de guardias de asalto, al mando de un capitán, Manuel Rojas; allí fueron informados de que
estaba cortada la línea telefónica en Casas Viejas. También de que campesinos afiliados a la CNT
habían rodeado el cuartel de la Guardia Civil de esa pedanía, custodiado por un
sargento y tres guardias., y habían intentado asaltarlo. En el tiroteo
resultaron heridos de mucha gravedad el sargento y un número - morirían en días
sucesivos-. No se menciona para nada en los testimonios judiciales posteriores
si en la casa-cuartel vivían familiares de los guardias.
Esa misma tarde llegan un sargento y doce
números, y liberan a los compañeros que quedaban en el cuartel y ocupan el
pueblo. Con ello los vecinos huyen al campo o se encierran en sus casas.
A media tarde llegan refuerzos de las
fuerzas de orden público, cuatro guardiaciviles y doce guardias de asalto, al
mando del teniente Fernández Artal. Buscan a los responsables del asalto al
cuartel, y detienen a dos presuntos asaltantes que, “convenientemente
estrechados a preguntas”, señalan como cabecillas de la insurrección a Francisco Cruz (ª) Seisdedos, a sus dos
hijos y a su yerno.
Éstos eran de los que se habían encerrado
en sus casas. La casa era en realidad un chozo con un ruedo de piedra, y
paredes y techos de barro y varas, tan frecuentes entonces en la baja
Andalucía.
Al intentar forzar la puerta los de dentro
responden con disparos, un guardia de asalto muere a la puerta y otro queda
herido. Con las primeras oscuridades de la noche los guardias intentan sin
éxito el asalto de la choza.
En la madrugada llegan refuerzos, lo que
restaba de la compañía; en total ochenta y cinco guardias de asalto al mando
del capitán Rojas. Éste ordenó emplazar las ametralladoras, disparar contra el
chozo, y luego incendiarlo.
Acabada la masacre da orden de entrar en
las casas del pueblo para detener a los cenetistas
más destacados; doce de ellos fueron encontrados, esposados, llevados ante el
cadáver del guardia al pie del chozo incendiado, y asesinados.
En total 27 víctimas: 19 hombres, 2
mujeres, 1 niño, 3 guardias, y los 2 guardiaciviles del primer día.
La prensa enemiga de la República, ABC, El
Debate, y La Tierra, clamaron contra el Gobierno. También otros periódicos más
afines a Azaña, lo hicieron. La opinión pública estaba horrorizada. Sin
embargo, Azaña no se enteraba. Creía que sus indudables dotes de tribuno, y su
mayoría en el Congreso, le permitirían salir indemne, y así fue …durante un
tiempo.
Nota
del autor: El capitán
Rojas era cuñado del Director de Seguridad, el militar Arturo Menéndez. Aquel
confesó ante el tribunal que le juzgaba que su cuñado le había dado órdenes
verbales de no hacer prisioneros ni heridos, y de aplicar la Ley de Fugas.
A 2.9. El hombre que
pudo gobernar
El desprestigio de Azaña motivado por los sucesos narrados en el
punto anterior, unida a la animadversión que él y Alcalá-Zamora se tenían - Azaña opinaba que el Presidente
estaba chocho - hizo que el Presidente buscara personas para darle el encargo
de formar gobierno.
Azaña escribe en su diario:
“Estando en esto llamó Prieto por teléfono y me dijo
que había citado a todos los ministros aquí en el ministerio. Fueron llegando
los demás, y el último con gran retraso, Prieto.
Nos dijo que Besteiro había rehusado en encargo de
formar Gobierno; que el Presidente se lo había conferido a él, Prieto, y que
tenía autorización de su partido para aceptar: pero que antes de hacerlo, tenía
que plantear una cuestión previa, a saber: si por mi parte o por parte de los
ministros, se tomaría como deslealtad que se encargara de formar ministerio. Le
dije que de ninguna manera podría tomarlo a deslealtad. Le animé a que aceptase
y le deseé mucho acierto” (7).
Prieto después de la conversación con
Azaña y con los miembros del Gobierno relatada en el párrafo anterior, acudió
esa misma tarde a comunicarle al Presidente su aceptación. Una vez comunicada
volvió a reunirse con Azaña para pedirle que estuviera en el nuevo Gobierno que
él iba a presidir, no lo hace porque le fueran necesario los pocos escaños que
Acción Republicana tenía, sino porque conoce que Azaña es un gran trabajador,
que tiene la cabeza bien amueblada, y porque es el único que tiene relación con
militares republicanos o neutrales, lo que le permitirá llegar a término la
reforma del Ejército. Prieto conoce el memorial de agravios de Sanjurjo en el
que el punto más importante era la exigencia de los socialistas del Gobierno.
Por eso le dice Azaña que necesita <<su autoridad moral>> sobre los
otros ministros.
Alcalá-Zamora le había dicho a Azaña que quería que en
el nuevo gobierno hubiera ministros del Partido Radical, para que el Gobierno
fuera menos izquierdista que hasta entonces. No habló de buscar el centro, ese
lugar inexistente que ahora es moda política, pero esa era su intención.
El desenlace del asunto lo consigna así Azaña en su
diario: “Estando en esto, entró Indalecio Prieto, como un bólido. Nos dijo que
aguardásemos todavía y que tuviéramos un poco de paciencia mientras los
socialistas llegaban a un acuerdo <<Estamos -dijo Prieto conmovido- en el
cuarto de hora más dramático de la crisis>> Prieto era partidario de
contar con la colaboración de los radicales, y así se lo había propuesto a los
socialistas. <<Pero se ha atravesado Largo>>, añadió Prieto. Creía
que la opinión de Largo iba a prevalecer. <<Es ir a un abismo>> exclama
Prieto. La razón de su alarma es que si fracasa su combinación, se producirá
una situación de derechas, o predominantemente lerrouxista” (8). Prevaleció la
opinión de Largo Caballero, y Prieto no gobernó.
Nota
del autor: Prieto
acertó en sus vaticinios.
Desconozco
si esa fue la primera vez que el PSOE erró al identificar a su enemigo, y
escribo enemigo y no adversario, porque es enemigo quien te quiere destruir; pero
sí conozco que no fue la última vez que se equivocó.
No sabremos nunca lo que habría sucedido de
gobernar el PSOE. Es absurdo hacer elucubraciones del tipo ¿qué hubiera pasado
si…? , porque sería una ucronía, y por tanto una acción inane. Pero si sabemos
lo que ocurrió: se cumplieron los vaticinios de Prieto; la derecha y los
enemigos de la República gobernaron durante el conocido como bienio
negro.
Continuará en la próxima entrega.
Alfredo Sancho Cavo
BIBLIOGRAFÍA:
(1) Manuel Azaña. Los cuadernos robados.04/03/1933
(2) Manuel Azaña. Los cuadernos robados.04/03/1933
(3) Manuel Azaña. Los cuadernos robados.11/05/1933
(4) Manuel Azaña. Los cuadernos robados.17/05/1933
(5) Manuel Azaña. Los cuadernos robados.31/05/1933
(6) Manuel Azaña. Los cuadernos robados.04/06/1933
(7) Manuel Azaña. Los cuadernos robados.10/06/1933
(8) Manuel Azaña. Los cuadernos robados.11/06/1933
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