viernes, 14 de abril de 2017

BLOG RADIOGRAFIA DEL PSOE
8ª ENTREGA
A.1 En la democracia republicana. (Continuación)

A 2.7. La Ley de Congregaciones Religiosas

Una vez conseguido que “las 5 patas” que enumeré en la 1ª Entrega sostuvieran a la República, el Gobierno abordó el último de los trabajos para modernizar España: la separación entre el Estado y la iglesia católica, o cualquier otra iglesia.

No se entendería la necesidad de la promulgación durante la 2ª República de la Ley de Confesiones y Congregaciones Religiosas, que es su título completo, sin conocer la evolución de la Iglesia Católica en Europa desde el siglo XII hasta la contemporaneidad. Por ello se relacionan a continuación unos hitos de esa evolución.
En el año 1139, en el Concilio Lateranense II, la iglesia católica decreto el celibato para sus clérigos. Como consecuencia de ese decreto los ministros de la iglesia no podían tener hijos reconocidos y, por tanto, no tenían herederos, con lo que las riquezas que hubieran acumulado pasaban a las congregaciones. Durante los siguientes cuatrocientos años la Iglesia Católica acumuló ingentes riquezas.

Nota del autor: La aparente razón de esos cánones era que los sacerdotes se aplicaran a tareas espirituales, sin que les distrajesen de ellas pasiones como las que tenían sus fieles. Pero, como les pasa a las hojas de los árboles y a los tejidos, las razones tienen un haz y un envés; el haz es la espiritualidad, el envés es la avidez de riquezas.

La iglesia católica fue, sobre todo en España, punta de lanza de la colonización de territorios. El ejemplo de España es de libro: durante la guerra contra los musulmanes los reyes o condes cristianos establecían en los territorios recién conquistados monasterios, a los que asignaban tierras, y les concedían prebendas y mercedes. Así fijaban alrededor de ellos aldeas y poblaciones. Las órdenes a las que concedían los monasterios llegaron a ser muy ricas, y por tanto poderosas.

En los primeros años del siglo XVI aparecieron diversos ensayos sobre las regalías, prendiendo la opinión, particularmente en Inglaterra, de que esas riquezas deberían ser del Estado, es decir del Rey - de ahí el nombre de regalías -.

Nota del autor: Según el Diccionario “regalía” es: Preeminencia, prerrogativa o excepción particular y privativa que en virtud de suprema potestad ejerce un soberano en su reino; p.ej, el batir moneda. 

Las diatribas del fraile Savonarola contra Julio de Médici , el Papa Clemente VII, que provocaron la expulsión de Florencia de los Médicis - cuándo Clemente VII volvió a gobernar en Florencia, desmintiendo su nombre, no se mostró clemente, y convirtió a Savonarola en “churrasco a la pira”-, los desenfrenos del Papa Borgia, y  el pecado de simonía que era la venta de las bulas de indulgencias, crearon en los otros reinos cristianos un ambiente de ira contra Roma, a la que apelaban “La Gran Ramera”.
El 31 de octubre de 1517 Martín Lutero clava en la puerta de la iglesia de Wittenberg sus 95 tesis -al menos eso dice la tradición-. Comienza así la Reforma Luterana.
En el año 1534 el rey de Inglaterra, Enrique VIII, al que el Papa le negaba permiso para casarse con Ana Bolena, de quien estaba encaprichado pero, también, de la que esperaba que le diese un heredero varón, rompe con Roma y se proclama Jefe de una nueva iglesia, la Iglesia Anglicana. Desde entonces los soberanos de Inglaterra son los “Papas” de la Iglesia Anglicana.
Para ello el Parlamento de Inglaterra promulgó en el año 1534 el Acta de Supremacía. No tuvo muchas dificultades para lograrlo porque ya muchos ingleses eran seguidores de las ideas de Lutero.

La Iglesia Católica reacciona rápidamente y establece con los soberanos y príncipes de España, Francia, Portugal, Italia, y los territorios germánicos católicos, lo que durante siglos se conoció como la “Alianza del trono y el Altar”. Para ello la Iglesia proclamó la consubstancialidad de religión y monarquía.
Esa alianza les permite mantener sus privilegios, y aumentar sus riquezas.

Nota del autor: Si se consulta en el diccionario qué es la consubstancialidad, en su 2ª acepción dice: “En la doctrina católica dicho de una de las tres personas divinas: Que comparte la misma sustancia con las otras dos”, lo que equivale a decir que los reyes son personas sagradas. La consubstancialidad de la religión con la monarquía la abolió el Papa PIO XI, pero el Cardenal Gomá y otros jerarcas de la Iglesia española la resucitaron para Franco, porque con la leyenda “Caudillo de España por la Gracia de Dios”, que aparecía en las monedas, se establecía la  consubstancialidad de la religión con el franquismo.

En la España del siglo XIX, eminentemente agrícola, la acumulación de tierras en las llamadas “manos muertas”, mientras crecía el número de jornaleros que, como figura en la 4ª entrega, son quienes no poseen tierras, dio lugar, en el clásico movimiento pendular, a las llamadas “Desamortizaciones”, primero a la de Mendizábal en 1836, y luego a la de Mádoz de 1855.
Pero la Iglesia española pronto se recuperó del quebranto, porque algunas órdenes religiosas  lograban con socaliñas, sobre todo de las viudas ricas y sin hijos, que las nombrasen herederas.

Nota del autor: A pesar de su indudable tono panfletario, la novela de Blasco Ibáñez  “La araña negra”, retrata una realidad irrefutable de la que muchos españoles participaban.

La Constitución Francesa debió influir bastante en la redacción de la española, particularmente la “Ley de separación de las Iglesias y el Estado” aprobada el 9 de diciembre de 1905, por la que se establecía en Francia la enseñanza laica.
Además la opinión pública española era mayoritariamente partidaria de una enseñanza laica, como quedó de manifiesto en las votaciones para la aprobación de la Constitución republicana.
Dicha Constitución mandataba al Gobierno para proclamar las leyes necesarias para darle contenido, y la Ley de Congregaciones era una de ellas.
Basta con repasar algunos artículos de la Constitución de la República:

Título preliminar.

Artículo 3. El Estado español no tiene religión oficial.

Y sigue en otros títulos:

Artículo 26. Todas las confesiones religiosas serán consideradas como Asociaciones sometidas a una ley especial.
El Estado, las regiones, las provincias y los Municipios, no mantendrán, favorecerán, ni auxiliarán económicamente a las Iglesias, Asociaciones e Instituciones religiosas.
Una ley especial regulará la total extinción, en un plazo máximo de dos años, del presupuesto del Clero.
Quedan disueltas aquellas Órdenes religiosas que estatutariamente impongan, además de los tres votos canónicos, otro especial de obediencia a autoridad distinta de la legítima del Estado.  Sus bienes serán nacionalizados y afectados a fines benéficos y docentes.
Las demás Órdenes religiosas se someterán a una ley especial votada por estas Cortes Constituyentes y ajustada a las siguientes bases:
   1. Disolución de las que, por sus actividades, constituyan un peligro para la seguridad del Estado.
   2. Inscripción de las que deban subsistir, en un Registro especial dependiente del Ministerio de justicia.
   3. Incapacidad de adquirir y conservar, por sí o por persona interpuesta, más bienes que los que, previa justificación, se destinen a su vivienda o al cumplimiento directo de sus fines privativos.
   4. Prohibición de ejercer la industria, el comercio o la enseñanza.
   5. Sumisión a todas las leyes tributarias del país.
   6. Obligación de rendir anualmente cuentas al Estado de la inversión de sus bienes en relación con los fines de la Asociación.
   Los bienes de las Órdenes religiosas podrán ser nacionalizados.

Artículo 48. El servicio de la cultura es atribución esencial del Estado, y lo prestará mediante instituciones educativas enlazadas por el sistema de la escuela unificada.
La enseñanza primaria será gratuita y obligatoria.
Los maestros, profesores y catedráticos de la enseñanza oficial son funcionarios públicos. La libertad de cátedra queda reconocida y garantizada.

Nota del autor: La consecuencia de los anteriores artículos fueron la prohibición inmediata de las actividades de la Compañía de Jesús, los jesuitas, por su voto de obediencia al Papa, y la incautación de sus bienes en España. Algunos bienes, como el enorme paquete de acciones de Unión Eléctrica Madrileña que tenían, no fueron fáciles de requisar. 
Es importante resaltar que en esta España de la 2ª Restauración Borbónica han sucedido, y están sucediendo, cosas como que el meapilas  de Álvarez del Manzano le entregase del presupuesto del Ayuntamiento 5 millones de pesetas a unas monjas ¡de Sevilla!; o que Esperanza Aguirre subvencionara un año, de igual presupuesto, con 450.000 euros a Ignacito Arsuaga, el del autobús del pene y de las niñas que no tienen pilila, como en la canción, o regalase hectáreas de terreno a órdenes enseñantes ultramontanas para erigir colegios como el J.H Newman. He de dejar claro que no fueron concesiones de ocupación por cincuenta años, lo que venía siendo lo habitual, sino terrenos en propiedad.
Otra de las cosas que suceden es el impago del IBI por establecimientos de la Iglesia Católica que les generan beneficios.  
O la inmatriculación de templos y otros monumentos a nombre de la Iglesia Católica, consecuencia de un Decreto-Ley promulgado en la legislatura en la que Aznar tuvo mayoría absoluta.
Compárense en orden esas tres informaciones con el Artículo 26, con el punto 5 del citado artículo, y con el punto 3 del mismo; y, si se leen prescindiendo del apasionamiento político,  se convendrá conmigo que la Constitución de la República confería a los españoles más libertades y más igualdad que la actual Constitución Española.

Indudablemente era una enorme labor la que se echaron sobre sus espaldas el Gobierno y los ministros. De entrada el propio Presidente de la República tenía sus dudas sobre su promulgación porque su familia, fervientemente católica, le presionaba para que no se promulgase.
Prácticamente desde el mes el 21 de febrero de 1933, en cuya tarde se votó el primer artículo de la ley, no hay día en el que Azaña no haga anotaciones en su Diario referentes a la misma.
Las manifestaciones a la prensa de una hija del Presidente hace que Azaña escriba: “Se cuenta por ahí que una hija de Alcalá-Zamora ha dicho que su padre pondría el veto a la Ley de Congregaciones” (1).
La presentación por el diputado de Acción Republicana, Fernández Clérigo, de una enmienda al proyecto de Congregaciones, pidiendo que se incapacite a los frailes para enseñar individualmente alarma a Azaña que teme una nueva dilación, por lo que ordena al diputado de su partido que la retire. Escribe en los Diarios Robados: “Conseguí que Fernández Clérigo retirase su propuesta, aunque de mala gana” (2).

Nota del autor: Juro que aunque parezca  un chiste lo del apellido “Clérigo”, no lo es.

El Presidente Alcalá-Zamora vuelve a intentar frenar la votación del proyecto, está vez por miedo a que se incauten edificios  destinados a enseñanza que fueron propiedad de las órdenes religiosas. Azaña consigna la conversación mantenida con Alcalá-Zamora, y el modo en el que le tranquilizó: “Entonces yo le digo que propondré a la Comisión parlamentaria una adición al artículo último que diga textualmente eso: que el Gobierno solicitará de las Cortes los recurso y medios, etcétera. – Muy bien dice el Presidente” (3).
La oposición hizo correr la especie de que el Gobierno iba a tramitar el proyecto de Congregaciones por el método de urgencia, lo cual impediría un posible veto del Presidente de la Republica. Éste casi enloquece, hasta que le desmintieron tal propósito del Gobierno. Pero quedó el remusgo de un posible veto.

Por fin, el 17 de mayo de 1933 se aprobó en las Cortes la Ley de Confesiones y Congregaciones Religiosas. El resultado de la votación fue: 278 votos a favor, 50 votos en contra.
Al explicar su voto los radicales dijeron que votaron a favor por la introducción de la adición al artículo último.
Lo anterior le sirvió a Santiago Alba para intentar erosionar al gobierno, para ello pidió la palabra, los socialistas no quisieron oírle, y aquél les llamó genizaros. Así anota Azaña lo que sucedió en las Cortes después del insulto de Alba: “El escándalo fue tremendo. Se precipitaron sobre él para pegarle. Saltaban de banco en banco. Rodaban por el suelo. (…) Le gritaban ¡Ladrón¡ y otros insultos consonantes. La ex mujer de Alba, que no pierde sesión, coreaba desde la tribuna lo insultos de la mayoría.” (4).

A pesar de haberse votado la ley tantas veces citada, España no rompió en esos momentos las relaciones con el Estado Vaticano.
Las órdenes religiosas se dirigieron al Presidente de la República para que no aprobase la Ley de Congregaciones, alentados por la tardanza del mismo en refrendarla con su firma.
Dos semanas más tarde consigna Azaña en su diario: “Las oposiciones, singularmente los católicos y los agrarios, esperan que el Presidente ponga el veto” (5).
Con esos dimes y diretes llegaron a cruzarse apuestas sobre si se firmaría o no se firmaría la ley.
Por fin la Ley de Congregaciones fue firmada el 2 de junio de 1933, y llevada inmediatamente a La Gaceta de Madrid para su publicación.

Los obispos publicaron un documento advirtiendo a los legisladores que todos aquellos que hubieran participado en la elaboración de la ley citada serían reos de excomunión; entre ellos el Presidente de la República. A eso alude Azaña cuando, con su estilo conciso, escribe en su diario: “Cuentan que esas cosas han sembrado la desolación y el espanto en la familia de don Niceto. Refieren una escena de lágrimas entre el obispo de Madrid y la mujer del Presidente.” (6).
Según Azaña en esos días había en Madrid un tolle tolle con lo de la excomunión a los autores de la Ley de Congregaciones,


A 2.8. Casas Viejas.

Los llamados sucesos de Casas Viejas supusieron un baldón para el Gobierno de Azaña, mermando fuertemente el prestigio de éste como gobernante.
Son de sobre conocidos porque el franquismo los utilizó para tapar sus propias expediciones de castigo, que tanto utilizaron en Marruecos los Martes africanistas.

No obstante haré una síntesis de lo que fue esa masacre:
El Gobierno de Azaña, ante la propuesta de un dirigente catalán de la CNT de iniciar una huelga revolucionaria - anuncio que el Comité Central de la CNT no hizo suyo- , envió fuerzas del orden a aquellas poblaciones en las que había más peligro de que se produjeran insurrecciones. 
El 11 de enero de 1933, llega a Jerez de la Frontera una compañía de guardias de asalto, al mando de un capitán,  Manuel Rojas; allí fueron informados de que estaba cortada la línea telefónica en Casas Viejas.  También de que campesinos afiliados a la CNT habían rodeado el cuartel de la Guardia Civil de esa pedanía, custodiado por un sargento y tres guardias., y habían intentado asaltarlo. En el tiroteo resultaron heridos de mucha gravedad el sargento y un número - morirían en días sucesivos-. No se menciona para nada en los testimonios judiciales posteriores si en la casa-cuartel vivían familiares de los guardias.
Esa misma tarde llegan un sargento y doce números, y liberan a los compañeros que quedaban en el cuartel y ocupan el pueblo. Con ello los vecinos huyen al campo o se encierran en sus casas.
A media tarde llegan refuerzos de las fuerzas de orden público, cuatro guardiaciviles y doce guardias de asalto, al mando del teniente Fernández Artal. Buscan a los responsables del asalto al cuartel, y detienen a dos presuntos asaltantes que, “convenientemente estrechados a preguntas”, señalan como cabecillas de la insurrección  a Francisco Cruz (ª) Seisdedos, a sus dos hijos y a su yerno.
Éstos eran de los que se habían encerrado en sus casas. La casa era en realidad un chozo con un ruedo de piedra, y paredes y techos de barro y varas, tan frecuentes entonces en la baja Andalucía. 
Al intentar forzar la puerta los de dentro responden con disparos, un guardia de asalto muere a la puerta y otro queda herido. Con las primeras oscuridades de la noche los guardias intentan sin éxito el asalto de la choza.

En la madrugada llegan refuerzos, lo que restaba de la compañía; en total ochenta y cinco guardias de asalto al mando del capitán Rojas. Éste ordenó emplazar las ametralladoras, disparar contra el chozo, y luego incendiarlo.
Acabada la masacre da orden de entrar en las casas del pueblo para detener a los cenetistas más destacados; doce de ellos fueron encontrados, esposados, llevados ante el cadáver del guardia al pie del chozo incendiado, y asesinados.
En total 27 víctimas: 19 hombres, 2 mujeres, 1 niño, 3 guardias, y los 2 guardiaciviles del primer día.

La prensa enemiga de la República, ABC, El Debate, y La Tierra, clamaron contra el Gobierno. También otros periódicos más afines a Azaña, lo hicieron. La opinión pública estaba horrorizada. Sin embargo, Azaña no se enteraba. Creía que sus indudables dotes de tribuno, y su mayoría en el Congreso, le permitirían salir indemne, y así fue …durante un tiempo.

Nota del autor: El capitán Rojas era cuñado del Director de Seguridad, el militar Arturo Menéndez. Aquel confesó ante el tribunal que le juzgaba que su cuñado le había dado órdenes verbales de no hacer prisioneros ni heridos, y de aplicar la Ley de Fugas.   


A 2.9. El hombre que pudo gobernar

El desprestigio de Azaña motivado por los sucesos narrados en el punto anterior, unida a la animadversión que él y Alcalá-Zamora se tenían - Azaña opinaba que el Presidente estaba chocho - hizo que el Presidente buscara personas para darle el encargo de formar gobierno.
Azaña escribe en su diario:
“Estando en esto llamó Prieto por teléfono y me dijo que había citado a todos los ministros aquí en el ministerio. Fueron llegando los demás, y el último con gran retraso, Prieto.
Nos dijo que Besteiro había rehusado en encargo de formar Gobierno; que el Presidente se lo había conferido a él, Prieto, y que tenía autorización de su partido para aceptar: pero que antes de hacerlo, tenía que plantear una cuestión previa, a saber: si por mi parte o por parte de los ministros, se tomaría como deslealtad que se encargara de formar ministerio. Le dije que de ninguna manera podría tomarlo a deslealtad. Le animé a que aceptase y le deseé mucho acierto” (7).
Prieto después de la conversación con Azaña y con los miembros del Gobierno relatada en el párrafo anterior, acudió esa misma tarde a comunicarle al Presidente su aceptación. Una vez comunicada volvió a reunirse con Azaña para pedirle que estuviera en el nuevo Gobierno que él iba a presidir, no lo hace porque le fueran necesario los pocos escaños que Acción Republicana tenía, sino porque conoce que Azaña es un gran trabajador, que tiene la cabeza bien amueblada, y porque es el único que tiene relación con militares republicanos o neutrales, lo que le permitirá llegar a término la reforma del Ejército. Prieto conoce el memorial de agravios de Sanjurjo en el que el punto más importante era la exigencia de los socialistas del Gobierno. Por eso le dice Azaña que necesita <<su autoridad moral>> sobre los otros ministros.

Alcalá-Zamora le había dicho a Azaña que quería que en el nuevo gobierno hubiera ministros del Partido Radical, para que el Gobierno fuera menos izquierdista que hasta entonces. No habló de buscar el centro, ese lugar inexistente que ahora es moda política, pero esa era su intención.

El desenlace del asunto lo consigna así Azaña en su diario: “Estando en esto, entró Indalecio Prieto, como un bólido. Nos dijo que aguardásemos todavía y que tuviéramos un poco de paciencia mientras los socialistas llegaban a un acuerdo <<Estamos -dijo Prieto conmovido- en el cuarto de hora más dramático de la crisis>> Prieto era partidario de contar con la colaboración de los radicales, y así se lo había propuesto a los socialistas. <<Pero se ha atravesado Largo>>, añadió Prieto. Creía que la opinión de Largo iba a prevalecer. <<Es ir a un abismo>> exclama Prieto. La razón de su alarma es que si fracasa su combinación, se producirá una situación de derechas, o predominantemente lerrouxista” (8). Prevaleció la opinión de Largo Caballero, y Prieto no gobernó. 

Nota del autor: Prieto acertó en sus vaticinios.

Desconozco si esa fue la primera vez que el PSOE erró al identificar a su enemigo, y escribo enemigo y no adversario, porque es enemigo quien te quiere destruir; pero sí conozco que no fue la última vez que se equivocó.
No sabremos nunca lo que habría sucedido de gobernar el PSOE. Es absurdo hacer elucubraciones del tipo ¿qué hubiera pasado si…? , porque sería una ucronía, y por tanto una acción inane. Pero si sabemos lo que ocurrió: se cumplieron los vaticinios de Prieto; la derecha y los enemigos de la República gobernaron durante el conocido como  bienio negro.

Continuará en la próxima entrega.

Alfredo Sancho Cavo
                                                          


BIBLIOGRAFÍA:
(1)     Manuel Azaña. Los cuadernos robados.04/03/1933
(2)     Manuel Azaña. Los cuadernos robados.04/03/1933
(3)     Manuel Azaña. Los cuadernos robados.11/05/1933
(4)     Manuel Azaña. Los cuadernos robados.17/05/1933
(5)     Manuel Azaña. Los cuadernos robados.31/05/1933
(6)     Manuel Azaña. Los cuadernos robados.04/06/1933
(7)     Manuel Azaña. Los cuadernos robados.10/06/1933
(8)     Manuel Azaña. Los cuadernos robados.11/06/1933











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