domingo, 11 de junio de 2017

BLOG RADIOGRAFIA DEL PSOE
Xv ª ENTREGA

D.2  Un tiempo nuevo.
El 1 de enero de 1979 se abre en España un tiempo nuevo. Un tiempo para el que un gran porcentaje de los españoles que entonces ya vivíamos no contábamos con aguja de marear; no habíamos vivido nunca en democracia, y no sabíamos si eso de la Democracia se comía con cuchara o con tenedor.
Desconocíamos que la Democracia es un horizonte hacia el que hay que remar continuamente; que la Democracia requiere de nosotros que hagamos un trabajo continuo para mantenerla.
Por eso hay gentes que prefieren el “uno que mande”; el caudillo o el líder religioso que piensa y actúa por ellos.
D.2.1 El tiempo de las palabras
Desde la muerte del tirano, en los medios de comunicación aparecieron palabras y locuciones nuevas, nunca oídas, y los españoles tuvimos que aprestar los oídos para asimilarlas: bunker; consenso; acoso y derribo; desencanto, pactar; penenes; poderes fácticos; ruido de sables, trampa saducea, transición, etcétera.

Otras, antiguas, murieron por el desgaste de su uso durante 40 años: Adhesión inquebrantable; Caudillo; espada más limpia de Occidente; excombatiente; enemigo de España; Generalísimo; lucecita de El Pardo, mal español.
Y otras, también muy antiguas, permanecieron: conspiración; dramático; golpe de estado.   
D. 2.2 La edulcoración del pasado.

Desde entonces han pasado cuarenta años y, lo que ocurre siempre, quienes vivimos aquel tiempo tendemos a olvidar los dramáticos sucesos de entonces. Eso es moneda corriente; éramos mucho más jóvenes, y asociamos nuestro bienestar juvenil con el espíritu de la época. Olvidamos que en los versos de las coplas: Cómo a nuestro parescer/ cualquier tiempo pasado fue mejor, hay un nuestro que limita el sentido de la frase.

Lo que ya no comprendo es con qué intención, desde la primera legislatura de Rodríguez Zapatero, ha habido medios de comunicación que nos quieren vender una paz y un consenso que, como al general Armada, en la Transición ni estaba ni se le esperaba. ¿Será que solo piden el consenso cuando no gobierna el PP?

De hecho fueron tiempos turbulentos, dramáticos, en ocasiones trágicos, y esperpénticos en otras.

Desde luego, el lapso de tiempo que se conoce como la Transición fue todo menos tranquilo, porque fue sangrienta, con golpes de Estado frustrados, y tanques en las calles, con partidos que desaparecieron por implosión, y otros que después de 100 años de existencia abjuraron de uno de sus principios: el marxismo.   

Estas son las informaciones que confirman lo anteriormente escrito, y que espero desmientan tantos mitos que hay sobre la Transición.

D2.2.1 El no consenso de la Constitución.
Lo que sí es cierto es que todos los que tenían opinión política, incluido Juan Carlos I, eran conscientes de la necesidad de una nueva Constitución que fuera aceptada y aprobada por los españoles; no impuesta por las armas como lo fueron los Principios del Movimiento, ni otorgada por el Rey.
Lo cual no es óbice para que una parte importante de los opinantes desearan que la nueva Constitución fuera una copia más o menos actualizada de los Principios del Movimiento. Por ejemplo Alianza Popular: “Como herederos del régimen anterior, los exministros franquistas Manuel Fraga, Laureano López Rodó, Federico Silva Muñoz, Antonio Carro, Gonzalo Fernández de la Mora, y Licinio de la Fuente, agrupados en AP, creían que bastaría con reformar las Leyes Fundamentales (del Movimiento), de alguna de las cuales habían sido personalmente artífices”. (1)

El borrador de la Constitución, la ponencia constitucional, se debatía a puerta cerrada, y en total secreto. Se redactaba en una comisión que no informaba de los acuerdos que tomaba.
Aun así y todo, algo transcendía por comentarios de los líderes de los partidos, por ejemplo  el disenso sobre el sistema electoral: “UCD y AP querían impedir que se constitucionalizara un sistema proporcional y habían impuesto en el borrador que el tema se tratara en una ley orgánica posterior. El PSOE, que ya tenía expectativas de poder, consideraba el asunto casus belli”. (2)   

Pero lo anterior fueron solo escarceos comparado con la bomba que supuso la publicación en la revista “Cuadernos para el Diálogo” del borrador que les filtró Pablo Castellanos.
La ponencia recogía libertades personales - como el divorcio- ; los derechos sindicales no se limitaban, ni tampoco el derecho a la huelga; en lo referente a la Enseñanza no aparecía la obligación del Estado de subvencionar los centros privados ; el articulado de la Organización Territorial de Estado incluía el término “nacionalidades” - en el texto finalmente aprobado para la CE, las nacionalidades figuran en artículo 2-; en Economía se hacía un esbozo de una posible intervención del Estado en las empresas.

Al conocer ese borrador todos los poderes fácticos, excepto la Iglesia Católica, se subieron a las almenas. La Iglesia no se inmuto, conocía el borrador porque los clericales de UCD le informaban puntualmente de los puntos de la ponencia que eran aceptados, y le bastó  para conseguir lo que más le importaba: la subvención del Estado a la enseñanza privada, y la libertad de los padres para elegir colegio para su hijo, una mención en la CE a los acuerdos internacionales firmados por España. Y uno de esos acuerdos era el que tenía pactado en secreto con Mayor Oreja que firmaría España con el Estado Vaticano tan pronto como se hubiera promulgado la Constitución. En la 14ª entrega he escrito sobre ese lesivo acuerdo firmado el 3 de enero de 1979.

Previamente a la redacción final sobre la enseñanza ya otro de los poderes fácticos, los clericales, movilizados por el Opus Dei, y otras asociaciones como Fe y Comunión, enviaron al Senado cerca de 50.000 cartas de padres solicitando lo mismo que luego se escribió en los tantas veces citados acuerdos.

Otro de los poderes fácticos, los empresarios encuadrados en la CEOE, acudieron al llamamiento que con el título “Reaccionemos”, les hizo su presidente Carlos Ferrer Salat. Llenaron el Palacio de los Deportes de Madrid, y consiguieron que el esbozo de intervención de las empresas desapareciera del articulado constitucional.

Pero las aguas bajaban negras, y el 17 de mayo de mayo, Jesús Sancho Rof, presentó por sorpresa una enmienda que abría la puerta a la suspensión de derechos fundamentales. Felipe González se plantó en el Congreso y declaró solemnemente: “El consenso ha quedado roto. Nos veremos obligados a incluir la reforma constitucional en nuestro programa”. (3)

Nota del autor: El tal Sancho Rof era el inteligente ministro que decía que la enfermedad que súbitamente afectó a  miles de personas la producía “un bichito que si caía al suelo se moría”. Luego se descubrió que la producía el envenenamiento por utilizar aceite de oliva mezclado con aceite de colza tratado con un colorante para que no se empleara en alimentación, producto  que varios empresarios, conocedores de esa prohibición, pusieron a la venta. ¡Canallas!

Por ello sorprende que protagonistas como Felipe González, pasados casi 20 años de la promulgación de la CE, manifieste: “La ruptura la supone la Constitución. Y en ese sentido la ruptura llega a ser pactada porque, en realidad, es un consenso entre las fuerzas políticas, incluso entre aquellos que salían del propio régimen anterior”. (4)
La frase deja a las claras al introducir González la salvedad “en ese sentido”, que éste no quiere reconocer que la Iglesia Católica, mediante una trampa saducea -otra locución muy empleada entonces-, impuso el nacionalcatolicismo. Y lo que es peor, que él durante tres mayorías absolutas, no hizo nada para acabar con esa tropelía. Por eso hace jeribeques para exculparse.

Es cierto que la CE no fue otorgada, pero no es menos cierto que los poderes fácticos lograron lo que querían, convirtiendo el borrador de ponencia escrito más arriba en una “Constitución de mínimos”.   

D. 2.2.2 El no debatiré.

El 23 de febrero, en plena campaña electoral, Adolfo Suárez se niega a mantener con Felipe González un debate en TVE. ¡Toma consenso!.

Nota del autor: Tal error estratégico suele ser consecuencia de la forma de pensar de los politólogos que aconsejan a los políticos. El  razonamiento de éstos es: “tú no vas a aumentar votos si ganas el debate, y vas a perder muchos si no lo ganas”. Es una visión muy a corto plazo y, por tanto, no tienen en cuenta las consecuencias de tal acción. También hay una razón de interés personal de esos consejeros: les importa el presente, cobran si logran ese éxito electoral, si no lo consiguen son despedidos; no les importa el futuro de quien les paga, porque aplican la máxima: después de mí el diluvio.
Pero, como ya he escrito en otras entregas, la Política es como ese juego de billar llamado “snooker”, y en este caso al golpear la bola de “no debate” el Pedro Arriola de turno debía haber pensado en las otras bolas que eran los votantes. Y para un porcentaje de votantes la imagen de Suárez quedo ligeramente erosionada por no haber aceptado debatir.

D.3 Elecciones libres ¡por fin!

Las elecciones generales que habían sido convocadas el 29 de diciembre del año anterior, se celebraron como estaba previsto los días 1 de marzo y  3 de abril.

Pero antes de estas hubo otras elecciones a Cortes Constituyentes, el 15 de junio de 1977, hace ahora 40 años. Suárez  se propuso que no hubiera sombra de pucherazo, y lo consiguió pero un continuo conspirador, Rafael Ansón, estuvo a punto de provocar una catástrofe: “Una actuación de Rafael Ansón, entonces director general de Radiotelevisión Española, estuvo a punto de cargarse el complicado mecanismo de consenso establecido entre el Gobierno y la oposición. La cuestión no era nueva. Un sondeo de opinión, de paternidad desconocida y,  según algunas fuentes, inexistente, trataba de establecer la prioridad en la comparecencia de los partidos en la televisión española por las supuestas intenciones de voto que arrojaban las técnicas demoscópicas de Rafael Ansón. Solo una mediación del entonces subsecretario  del Ministerio de Información y Turismo, Sabino Fernández Campos - que después sería Jefe de la Casa del Rey- paró el despropósito de que Ansón adivinara el voto de los españoles. El 15 de junio las urnas le quitaron la razón”. (5)   

Pero esas urnas dieron sorpresas: no ocurrió lo que el conocimiento empírico de otras elecciones celebradas inmediatamente después de la caída de dictaduras -Italia, Grecia, Portugal- hacía suponer. “En particular, cuatro factores sorprenden a los analistas de primera hora: el éxito del PSOE, una organización con una presencia muy escasa en la oposición al franquismo hasta su última hora; el (relativo) fracaso del PCE (entonces el partido) que, por el contrario, había mantenido una visibilidad altísima y un protagonismo político y social muy marcados, especialmente durante la última etapa del franquismo; la limitadísima presencia de las formaciones que se reclamaban de forma más o menos explícita herederas del franquismo; y, quizá en menor medida que los anteriores, la total irrelevancia electoral de la Democracia Cristiana que había sido el polo de referencia más activo de una oposición de centro al franquismo de los años sesenta”. (6)

Con esas sorpresas el PSOE se colocó como el primer partido de la oposición.

Nota del autor: Puesto a hablar de sorpresas me sorprende que Wert se sorprenda del fracaso de la formación de Ruiz-Giménez, y más porque el escrito que he entrecomillado lo escribió en 1995, es decir ocho años después de que abandonara el escaño de diputado por el PP que ocupaba. En esa época ya se conocía que los españoles no éramos de centro.
Pero además es que los demócratas cristianos, del tipo de la DC italiana, militaban entonces en UCD: desde Marcelino Oreja Aguirre a Landelino Lavilla, pasando por varios de los componentes del grupo Tácito, eran todos de ese tipo de D.C. que es más bien Democracia Católica.

D. 3.1 Elecciones Generales Legislativas.

Después de más de cuarenta años sin que se hubieran celebrado unas Elecciones Legislativas,  el jueves 1 de marzo de 1979 España las votó en libertad. Muchos de los que entonces votamos nunca antes habíamos votado en este tipo de elecciones.
Los resultados de las mismas son los que figuran en la Tabla 1.


Tabla 1
ELECCIONES GENERALES LEGISLATIVAS DE 1979
AL CONGRESO
Diputados a elegir: 350
Censo: 26.836.490.          Votantes: 18.259.162            Abstención:  32,6 %                       
Partido
Votos
%
Escaños
Comparación
elecciones 1977
UCD
6.268.593
34,8
168
+ 2
PSOE
5.469.813    
30,4
121
+ 3
PCE
1.938.487
10,8
23
+ 4
CD
1.088.578
6,1
10
- 6
Otros
1.992.960

28


ELECCIONES GENERALES LEGISLATIVAS DE 1979
AL SENADO
Senadores a elegir: 208
Censo: 26.836.490.          Votantes: 18.096. 492                                         
Partido
Votos
%
Senadores
Comparación
elecciones 1977
UCD
6.268.593
34,8
118
+ 12
PSOE
5.469.813    
30,4
61
+ 14
PCE
1.938.487
10,8
0
- 1
CD
1.088.578
6,1
3
+ 1
Otros
1.992.960

26



En total fueron 13 los partidos que consiguieron escaño. En el apartado “Otros” de la Tabla 1 se agrupan los escaños y senadores de los otros 8 partidos que también lo consiguieron.

El PSOE aumentó el número de escaños en tres, consolidándose como el primer partido de la oposición. Esto, como escribí en la 13ª entrega, volvió a ser interpretado por los comentaristas políticos de entonces como un símbolo de estabilidad política; imaginaron que se abría una etapa en la que ambos partidos - UCD y PSOE-, se turnarían en el Gobierno, y que España era ya tan democrática como Gran Bretaña. Vana ilusión; no se querían enterar del tifón que sacudía a los españoles.
EL Partido Socialista de Cataluña formó grupo propio en el Congreso.

Como detalle destacar que por primera y única vez Fuerza Nueva consiguió 1 escaño, el de su cabeza de lista el notorio notario Blas Piñar.

D. 3.2. Elecciones Locales.

El martes 3 de abril de 1979 se celebraron las elecciones locales. En la Tabla 2 se recoge un resumen de los resultados.



Tabla 2
ELECCIONES LOCALES DE 1979
Censo: 26.590.734   Votantes: 16.621.868     Abstención: 37,5
Partido
Votos
%
Concejales
UCD
5.018.784 
30,6
28.960
PSOE
4.616.131 
28,2
12.077
PCE
2.139.673 
13,1
3.732
CiU
504.832
3,1
1.756
CD
489.581 
3,0
2.339
Independientes
1.661.664
10,1
14.684

El PSOE bien sólo bien en coalición con el PCE, consiguió las alcaldías de 17 capitales de provincia, entre ellas Madrid, todas las catalanas y todas las valencianas, y las de las ciudades más grandes como Gijón o Vigo.
Esta toma del poder local le permitió demostrar a los ciudadanos que el partido sabía gobernar, y fue la base que le sirvió para ganar en 1982 las elecciones generales con mayoría absoluta

En la Tabla 2 están agrupados como independientes todos aquellos ediles que se presentaron sin estar adscritos a ningún partido, porque así los agrupó la Junta Electoral al no poder adscribirles a partido alguno.
En la mayoría de los casos su “independencia” no era tal, eran alcaldes y concejales franquistas que siguieron en sus puestos hasta estas elecciones, y aprovecharon los medios, y los dineros,  de los ayuntamientos para revalidar la vara de alcalde o la concejalía.
Queda validado que su ideología era la franquista sin más que comparar los resultados obtenidos por Coalición Democrática en la Tabla 1 - 6,1 % de los votos - con los resultado obtenidos en la Tabla 2 - 3,0 % de los votos- .
Nadie puede pensar que en un mes los votantes de CD le hubieran cogido tanto asco que hubieran dejado de votar a ese partido en un 50 %. Es simple y llanamente que en las generales votaron al partido, y en las locales se votaron a sí mismos.
En las tres elecciones celebradas desde 1976 - Constituyentes, Legislativas, y Locales – la abstención fue creciendo. Entre las Constituyentes y las Legislativas el porcentaje de abstención creció el 54 %, y siguió creciendo en las locales.
Algunos lo achacaron al cansancio de los ciudadanos por tantas votaciones. Pero el cansancio no justificaría tan gran desplome de los porcentajes.
Sin embargo sí que hay algo que justificaría un incipiente desencanto con la democracia, palabra que años más adelante estará en boca de todos los medios de comunicación. Y lo que lo justificaría es que el año 1979, y el anterior,  España estaba siendo azotada por un huracán de balas, dinamita, y secuestros.

D.4 El huracán.

Ahora, pasados casi 40 años, me pregunto cómo los españoles pudimos resistir aquel sin vivir diario, lleno de momentos dramáticos, sin que el Estado saltase por los aires. Estábamos como ahora está Irak, pero ellos padecen el terrorismo porque Bush, Blair, Aznar, y Durao Barroso - que puso la cama- , convirtieron a Irak en un estado fallido. Pero, los ciudadanos españoles, acostumbrados a vivir en un país que tuvo durante cuarenta años la paz de los cementerios, ¿cómo resistimos?; ¿y los políticos?, porque muchos dirigentes y militantes del PSOE, y de otros partidos fueron asesinados por ETA; ¿y las Fuerzas de Orden Público? Opino que todos aguantamos porque una gran mayoría estábamos hambrientos democracia, queríamos ser ciudadanos libres.

 ¿Y los militares? Pienso que dos personas lograron hacerles observar la disciplina debida: Juan Carlos I  y el General Gutiérrez Mellado. Más adelante ampliaré esta parte.   

Una estadística no exhaustiva: en los 6 meses que van de enero a junio de 1979 el rio de sangre alcanzó a todos los españoles:
Ciudadanos anónimos, como los que el GRAPO asesinó el 26 de mayo colocando un bomba en la cafetería California 47; murieron 8 personas y 40 resultaron heridas. 
Entre ETA y el GRAPO asesinaron en ese corto lapso de tiempo a 5 personas anónimas, además de los asesinados en California 47; 21 Guardiaciviles; 6 Policías Nacionales; 2 Policías Municipales; 1 Magistrado; 1 Teniente General, 2 Generales, y un comandante. También continuó la “guerra sucia”, y el Batallón Vasco Español atentó el 13 de enero contra el miembro de ETA conocido con el alias de Peixoto.

Nota del autor: Quiero detenerme en el atentado de Goya 47 por razones personales y para que no se olvide el nombre del GRAPO ni el de su ideólogo: el convicto Pio Moa.

Los equipos eléctricos para el funcionamiento de esa cafetería los diseñé y fueron construidos en mi fábrica. Frecuenté durante muchos años California 47, porque me quedaba cerca -vivía entonces en el Bº de Salamanca-, y porque se diferenciaba en sus productos de las otras cafeterías. Unas veces, sobre todo en los meses de verano, acudía solo, pero muchas más veces lo hacía con mi esposa y con mi hijo, entonces un niño, por lo que pudimos haber sido otras  víctimas inocentes más de ese extraño grupo terrorista.
El año anterior la ETA había volado la cafetería Rolando de la calle Correo. Esa voladura ha sido recordada todos los años por los gobiernos del PP; la del GRAPO no la recordaron nunca más.
No solo no la han recordado, sino que poderes económicos de derechas -¡perdón! acabo de escribir una tautología - han subvencionada a Pio Mora, un convicto de haber sido el ideólogo del Grapo que funge de historiador, para que publicara libros acusando al PSOE, sin prueba alguna, de todo lo malo que ocurría en España. A él mismo le leí alardear de que, con otro terrorista armado con pistola, salió a buscar un Policía Armado para matarlo; él llevaba un martillo.
Veinte años más tarde, Martín Villa, ministro que fue de Gobernación con Suárez, contesta en una entrevista : “No obedeció a ninguna conspiración ni a ninguna trama oculta al frente de la cual se encontrara alguien con mando en los secuestradores de Oriol y Villaescusa; con mando en ETA que seguía matando (…)” (5).

Es extraño que Martín Villa se resista a nombrar al grupo autor del secuestro que provocó un “ruido de sables” horrísono; secuestro que estuvo a punto de provocar un golpe de Estado por las personalidades de las víctimas: el uno, Antonio María de Oriol, Presidente del Consejo de Estado, y miembro de una larga familia de afiliados a la Comunión Tradicionalista; el otro, el capitán General Emilio Villaescusa, Jefe del Estado Mayor Central del Ejercito hasta junio del año anterior, y entonces Presidente del Consejo Supremo de Justicia Militar.
¡Es muy extraño!, parece obedecer a las mismas consignas que he señalado más arriba.

No se ha podido demostrar si ese grupo terrorista fue una creación de la propia policía de entonces - al estilo de la novela de G.K. Chesterton “El hombre que fue jueves” - pero sí corrió el rumor de que algo tenía que ver con ellos el comisario Conesa.

Roberto Conesa era jefe superior de Policía de Valencia cuando esos sucesos. Recomendado a Martín Villa, vino a Madrid  y, rápidamente, liberó a los secuestrados.
El entrevistador, Juan G. Ibáñez, le hace a Martín Villa la siguiente pregunta: ¿nunca sospechó que Conesa, que había sabido infiltrarse en el mundo de la extrema izquierda, movía el mismo algunos hilos dentro de ese mundo?
La respuesta de Martín Villa es antológica: “En aquella época hasta se dijo que los GRAPO eran una organización dirigida por Ricardo Conesa, y por el ministro del interior (…) Conesa no estaba en la dirección de los GRAPO. Que procurara infiltrarse en los GRAPO entraba en sus obligaciones”. (6)

De repente el antiguo Jefe del SEU, Martín Villa, recobró la memoria y dijo GRAPO. 

D.Los militares.

El “ruido de sables”, que se empezó a escuchar desde el mismo día de la muerte de Franco, fue in crescendo según aumentaban los atentados terroristas.
Los militares se consideraban albaceas del tirano porque él así lo proclamó el 27 de mayo de 1972 en el Cerro de Garabitas de la casa de Campo: “Todo quedará atado y bien atado bajo la guardia fiel de nuestro Ejército”.
Muchos de ellos consideraban al Vicepresidente del Gobierno, el teniente General Gutiérrez Mellado, un traidor. Los muros no podían con el peso de pintadas del tenor de “Guti = inepto y masón”.

Cada vez que Gutiérrez Mellado acudía a los funerales por un miembro de las Fuerza de Orden Público, o por los de un militar asesinado por ETA, era insultado; además muchas veces los presentes cantaban el “Cara al sol” haciendo el saludo facista.
La insubordinación llegó a tanto que Juan Carlos I, el día 6 de enero de 1979, ante los militares reunidos con motivo de la Pascua Militar dice: “El espectáculo de una indisciplina, de una actitud irrespetuosa, es francamente bochornoso”.

Aun así y todo, los militares siguieron insultando al “Guti” y conspirando, en vista de la lenidad de las penas que se aplicaron a conspiradores e indisciplinados, de lo cual son dos ejemplos lo que sigue:

  •     La sentencia impuesta a los conspiradores de la “Operación Galaxya”, Tejero e Ynestrillas, que solo fue de seis y siete meses respectivamente. Lo que les animó a perpetrar el esperpento del 23-F.
  •         El incidente del 16 de noviembre de 1978, en Cartagena: “El vicepresidente de la Defensa  fue increpado por el general Atarés Peña, que mandaba la guardia Civil de la zona. En abierta insubordinación, le dedicó insultos de ‘traidor’, ‘masón’ y demás retahíla, proferidos ante una reunión contaba con más de 200 generales, almirantes, jefes, oficiales, y suboficiales”. (10)

Un Consejo de Guerra presidido por Milans del Bosch - el que el 23 F mandó sacar los tanques a las calles de Valencia-, le absolvió.

Pero no acabaron aquí las conspiraciones: “El último ensayo golpista antes de la tejerada fue la intentona protagonizada por el general Luis Torres Rojas cuando aún ocupaba el mando de la División Acorazada número 1. De esa intentona informó Diario 16 el 24 de enero de 1980. Entonces se produjo la ira de del ministro de Defensa, Agustín Rodríguez Sahagún, para quien se trataba de rumores, fantasías y especulaciones absurdas y alarmistas sin fundamento alguno. Tampoco estuvo más sagaz la oposición. Felipe González sostuvo ante los periodistas ‘la posibilidad de que en el fondo se trate de una columna de humo montada desde el Ejecutivo para infundir miedo y  frenar no solo el referéndum andaluz, sino la avalancha crítica desencadenada contra UCD por su decisión de retrasar el proceso autonómico’”. (11) 

Continuará en la próxima entrega.

Alfredo Sancho Cavo
                                                                                                            
BIBLIOGRAFÍA:
(1)     Soledad Gallego-Díaz y Bonifacio de la Cuadra. La Constitución.
(2)     Soledad Gallego-Díaz y Bonifacio de la Cuadra. La Constitución.
(3)     Soledad Gallego-Díaz y Bonifacio de la Cuadra. La Constitución.
(4)     Sol Alameda. Felipe González
(5)     Augusto Delkader. Las primeras elecciones libres
(6)     José Ignacio Wert.Juego de paradojas
(7)     Juan G. Ibáñez. Entrevista a Rodolfo Martín Villa.
(8)     Juan G. Ibáñez. Entrevista a Rodolfo Martín Villa.
(9)     Miguel Ángel Aguilar. Ruido de sables.
(10) Miguel Ángel Aguilar. Ruido de sables.
(11) Miguel Ángel Aguilar. Ruido de sables.



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