martes, 28 de octubre de 2014



CORRUPCIÓN  EN  LOS  ALTOS  NIVELES

La redada de la UCO de la Guardia Civil que se produjo en Madrid, Murcia, Valencia y León y que acabó con la imputación de mas de 50 personas y la detención casi 15 de ellas ha sido una gota o más bien un buen chorro que ha colmado la ciénaga de la corrupción y ante ella los dirigentes de los partidos políticos a los que pertenecen esos imputados han reaccionado de una forma algo más lógica y contundente que en otras ocasiones.
Veamos la reacción del Partido Popular.
El mismo día de la redada la Presidenta del PP de Madrid, Esperanza Aguirre, convocó una rueda de prensa en la sede de la calle Genova y se avergonzó  y lamentó por lo ocurrido y llego a pedir disculpas a los ciudadanos.
Sin embargo lo hacía como si fuera una víctima de la avaricia de unos determinados individuos que habían abusado de su confianza. Según ella su responsabilidad solo alcanzaba a  haberles nombrado en un rasgo de inocencia para que luego la engañaran.
Al día siguiente, el Presidente Nacional del PP y Presidente del Gobierno, acorralado por la opinión pública se ha visto obligado a hablar en el Senado de este último episodio y también se ha presentado como un ciudadano escandalizado.
Todo esto nos recuerda la secuencia tan mencionada de la película CASABLANCA cuando el oficial de la gendarmería francesa dice “Estoy escandalizado; me he enterado que en esta bar se juega”
El pasado 1 de Agosto el señor Rajoy se permitió  la desfachatez de subir a la tribuna del Congreso de Diputados y decirnos que con el señor Barcenas se había equivocado y que lo sentía “un mogollón”.
Y a continuación pensando que los ciudadanos ignorábamos o habíamos olvidado sus mensajes de “Se fuerte Luis, te llamaré mañana” no volvió a mencionar esa erupción que le salpicaba, mejor dicho  le empapaba de arriba abajo y empezó a querernos convencer de que su partido iba a legislar unas medidas de regeneración democrática que serían consensuadas con la oposición.
Estos gobernantes no pueden pretender que creamos que tienen intención de acabar  con estás prácticas de verdadera rapiña de las aportaciones que los contribuyentes hacemos con nuestros impuestos.
Nadie puede aspirar a que creamos que le han estado engañando sus inferiores en el Partido durante veinte años y que olvidemos sus numerosas manifestaciones públicas que si las dijera un acusado o su defensor en un juicio darían lugar a la condena del enjuiciado por el juez o el jurado más ingenuo.
Cuando esta tarde le oía decir que la anunciada regeneración democrática se haría aunque no hubiera apoyo de la oposición  me pareció percibir un cierto tono de amenaza.
Hasta donde llega la desfachatez.

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