Lázaro González
En este año 2015, lleno de citas electorales, los ciudadanos y ciudadanas de este país vamos a ser bombardeados constantemente con encuestas de todos los pelajes, muchas de ellas sin otro valor técnico que el de crear opinión a favor del partido político de preferencia del medio que las financia. Las encuestas encauzan opinión y eso lo saben bien quienes las pagan y quienes las publican.
Hay una serie de parámetros básicos que se suelen respetar habitualmente como los referidos al tamaño, la significación y aleatoridad de las muestras, pero no siempre. No las respetan por ejemplo algunos llamados "barómetros de opinión" realizados en caliente por los medios de comunicación de masas tras un acontecimiento político importante. Y desde luego no merecen ninguna credibilidad los resultados de las opiniones espontaneas de los oyentes cuando se les pregunta sobre un tema concreto sobre el que el medio está informando, bien sea la radio o la televisión.
Pero la trampa mayor suele estar en el tipo de preguntas que se hacen en la encuesta. Las más evidentes y también más frecuentes son aquellas que por su formulación inducen a una respuesta determinada. Hay otras que son demasiado genéricas y se prestan a que las personas encuestadas respondan cualquier cosa. Otras son demasiado técnicas y difíciles de responder por quienes no tienen una amplia información o formación política. Otro tipo frecuente de preguntas son aquellas que se formulan en forma de opiniones que se defienden con más frecuencia en el ,medio que las realiza- Un tongo muy burdo.
No me extiendo más, pues lo único que quería comentaros que os fijéis en el tipo de preguntas que hacen las encuestas para juzgar su seriedad y fiabilidad.
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