Hay que fomentar la cultura del diálogo
Fernando Martos
Las elecciones andaluzas han puesto al día la necesidad de pactos para poder gobernar.
El 77% de los españoles (Demoscopia, EL PAÍS 12/4/15) considera importante que en la escena política pasen a compartir el protagonismo público varios partidos de ámbito nacional. Aunque hay quien afirma que la historia económica mundial rechaza que este hecho sea bueno.
Personalmente creo que antes de la cultura del Pacto de la que ahora se habla mucho, hay que fomentar algo imprescindible para el desarrollo continuo de la Democracia, la cultura del diálogo que en España nunca ha existido, con la excepción del inicio de la Transición. Momentos económicos y políticos muy difíciles. Sin experiencia para definir un futuro, se configuró bastante bien el inicio de un camino que nos ayudó a olvidar el túnel del franquismo. La ruptura del diálogo, por la soberbia que dan las mayorías absolutas, nos han impedido tomar las medidas oportunas frente a las causas externas e internas que han conformado la situación actual. Hay que encontrar mediante el diálogo, tanto en las formas como en los objetivos, el camino para resolver los problemas de las personas a nivel colectivo e individualmente.
Andalucía ha hablado. El diálogo ha de llevar a sus representantes a lograr un gobierno y una oposición, un pacto, anteponiendo ambas los intereses de los ciudadanos a los de sus respectivas formaciones. Desde mi punto de vista ni la oposición tiene que dar a los gobiernos un cheque en blanco, ni tampoco estar al acoso y derribo. Así mismo el gobierno debe apreciar que la oposición representa a unos ciudadanos que aspiran a que sus ideas se lleven a cabo. Decía Ángel Gabilondo que viene a traer el diálogo para resolver los problemas de las personas. Bienvenido sea ese diálogo que debe partir de la idea de que todos tienen ideas útiles.
En España hay una rica tradición asociativa, vecinal, de padres y madres de alumnos, sindical, etc., en la que conviven personas de distintas ideologías y formaciones políticas llegando a constituir auténticas escuelas democráticas, y así, desarrollando la cultura del diálogo, han sabido trabajar por los intereses de sus asociados. Aquellas entidades que olvidaron este diálogo desaparecieron o carecen de gran predicamento. Lo mismo ocurre en los partidos que se han olvidado de este diálogo y por tanto de la democracia interna.
Me alegra comprobar que cada vez hay mas intervinientes en nuestro blog.
ResponderEliminarLo que dice Fernando Martos es, ademas de muy deseable, algo tambien muy dificil.
La transición fomentó esta dialogo por varios motivos entre los cuales había uno muy marcado. El miedo a no avanzar hacia la DEMOCRACIA E e incluso se podía retroceder los muy pequeños pasos que se habían dado en el postfranquismo. Los Pactos de la Moncloa parecen imposibles con la cultura de enfrentamiento que existe en la actualidad y yo considero que ahora ese miedo al retroceso es casi inexistente y por el contrario ha aumentado de forma inmensa una suma de egoismos que no solo son políticos si no que tambien han aparecido otros egoismos y ambiciones que se mezclan muy mucho con lo económico y sobe todo con el enriqueciiento de la excesivamente nuemerosa pleyade de inmorales que han llegado a la política.
Además de lo que he apuntado tambien hay en la sociedad española una manera que comportarse en el aspecto colectivo que resulta sorpendente y me figuro que habrá sido estudiado por sociólogos.El dialogo resulta muy dificil en muchas acciones colectivas y yo tengo experiencia de las Juntas de las Comunidades de vecinos y propietarios de unas viviendas.
Hay un dejadez de interés en asistir a las mismas y mucos de los que debían dialogar se inhiben y cuando hay un problema medianamente grave los enfrentamientos son tremendos y se procuce algo tan frecuente como disparatado como negarse a pagar sus cuotas si la decisión votada por mayoría no le agrada.
Esta opinión os parecerá muy ridícula en comparación con lo que se está decidiendo en Andalucía pero lo apunto en detrimento de la buena memoria que tenemos de la Transición. Los protagonistas políticos de esTransición eran más solidarios y los ciudadnos teníamos mucha ilusión y bastante miedo para obstaculizar lo que se estaba avanzando.
En la situación actual de Andalucía me parecen erroneas las posturas del PSOE queriendo eludir las responsabilidades políticas de Griñan y Chaves y las de PODEMOS y C's que exigen esas dimisiones o bajas y, en el caso de PODEMOS siguen sin concretar y aspiran a llegar al poder con el único mérito de denunciar los defectos de otros y siguen siendo ambiguos en sus posibles acciones de gobierno.