domingo, 10 de mayo de 2015

Elecciones en el Reino Unido


Fernando Magro




Supongo que alguna pregunta se planteará en los actos de la campaña por los resultados de Reino Unido (RU), y deben contestarse porque el PP los va a utilizar a su favor.

Antes se dijo hasta la saciedad que Grecia no era España. Interesaba para ponernos por encima sin disimulo. No habíamos sido rescatados y ellos sí. Habían mentido a la UE en las cuentas. Éramos la quinta potencia europea y ellos estaban a la cola. Se dijo de todo  y por todos. El final fue curioso. Ganó Syriza y la campaña contra el  resultado ha sido y es demoledora. Nadie se acuerda de que Rajoy apoyó personalmente a la derecha de Samaras que había llevado a Grecia a esa situación de ajuste durísimo que fue insoportable para la ciudadanía. Ahora se quiere humillar a los griegos a través,  primero de su peculiar académico-ministro Varoulakis, y luego, de Tsipras, su primer ministro. Lo que se quiere dejar claro es que mandan los acreedores y que los ajustes de los países del sur y con más dificultades deben proseguir para salir adelante. La austeridad es buena y necesaria para que los acreedores sigan tranquilos, la desigualdad es conveniente para generar más competitividad  y que asegurará una salida  de la crisis a favor del norte más rico con el miedo y el dolor de los de menos renta a los que se culpa de despilfarro, derroche e indolencia y corrupción.

Ahora toca el RU. El PP dirá que las encuestas se equivocaron y se equivocarán en España, que los ciudadanos ha apostado  en el RU, sin decir que lo han hecho especialmente en Inglaterra, por el ajuste, por el rechazo a los inmigrantes que  abusan del estado de bienestar, en suma por el miedo. Y eso se convierte en la llamada a la seguridad y estabilidad frente a experimentos desconocidos que puedan conllevar más impuestos y más inmigrantes. El resultado británico es más complicado de interpretar al margen de la mediocridad de los líderes en confrontación. La derecha británica en general y la inglesa en particular es euroescéptica y siempre han mirado con recelo al continente, ya decía Thatcher que por algo Dios había separado el RU del continente. Cameron lo ha fomentado junto con una política de ajuste duro a pesar de disponer de la capacidad de un banco central y una moneda que le ha permitido afrontar la devaluación necesaria de otra manera más similar a la de EEUU, con lo que el resultado ha sido menos dramático en términos sociales que en el sur de Europa, aunque también ha sido intenso especialmente en los ajustes del sistema sanitario público.

Pero en un RU menos autonómico que  España a pesar de tener distintas selecciones de futbol y otros deportes, y con una estructura territorial más centralizada, aunque se diga otra cosa, Cameron afrontó con decisión el planteamiento secesionista de Escocia, que podía suscitarlo con argumentos históricos sólidos unidos a su buena posición económica por su aprovechamiento del petróleo próximo.

Cameron apostó y ganó. Pero ¿qué es lo que ganó? Fundamentalmente el reforzamiento del sentimiento independentista de Escocia y su mayor adhesión, por contraste, a la UE, pero de paso logró destrozar la opción laborista que apostó por la permanencia en el RU y no por la secesión, y allí, era mayoritario. Ahí están los resultados: el laborismo, dado el sistema electoral mayoritario británico, ha prácticamente desaparecido de Escocia de forma radical y con ello han desparecido esos más de 50 parlamentarios de los Comunes de  Londres, siendo sustituidos por los del partido nacionalista escocés con los que nadie quiere tratos, por la defensa nacionalista del RU de los dos grandes partidos. Se parece bastante el asunto a lo que ha ocurrido en Cataluña. Allí ha sufrido especialmente el PSC tanto para futuros procesos autonómicos, como generales, y se ha reforzado la opción secesionista, aunque con la particularidad favorable, en este caso para el resultado final unionista,  de la división en dos partes de esa opción nacionalista con planteamientos socio-económicos distanciados. Pero sí Cameron consiguió eliminar al laborismo escocés para un proceso de elecciones generales, aquí el PP ha conseguido algo parecido con su política en Cataluña, en relación con el PSC y sin esos más de 20 diputados que  se  obtenían se va a dificultar mucho la gobernabilidad socialista a final de año.

Pero otra gran diferencia que hay que señalar es que en el RU el sistema electoral es radicalmente mayoritario y aquí, proporcional corregido, y el miedo y la búsqueda de seguridad y estabilidad primando al gobierno conservador, tiene unos efectos electorales más radicales que en un sistema proporcional. Donde éste es más corregido más favorece las opciones conservadoras como es el caso de Castilla-León.
Otra gran diferencia es que en RU está muy consolidado el sistema bipartidista. En esta ocasión se partía de un hecho poco frecuente, la coalición con los liberales en el gobierno a la que se ha añadido la novedad del partido nacionalista escocés sustituyendo allí, al laborista. Los otros partidos presentes, por ejemplo,  Verdes, UKIP (fuertemente aerófobo y xenófobo), han tenido voz y muchos votos, pero no diputados, por el sistema mayoritario, como ocurriría aquí con ese sistema con C’s y Podemos.

El otro hecho destacado a valorar es lo que significan las coaliciones asimétricas y mucho más en sistemas mayoritarios. El partido liberal prácticamente ha desaparecido después de cinco años de coalición. Un partido pequeño en terreno centrista ha sido, una vez, más fagocitado por el grande y ello favorecido, de nuevo, por el sistema mayoritario. Cuidado por tanto con las coaliciones siempre, pero mucho más en periodos de crisis con el miedo presente y las llamadas a estabilidad y seguridad. El ejemplo alemán también está ahí, con liberales en el anterior gobierno de Merkel. Veremos qué pasa con la experiencia actual del SPD, pero lo pasado anteriormente  también fue malo para la izquierda.

Resultado  y respuesta.
El resultado en el RU ahí está. Y su aprovechamiento por el PP va a ser rotundo. Seguridad, estabilidad, crecimiento económico que puede irse a pique si no se sigue el camino y se votan aventuras o se vuelve al modelo generador de la crisis que encarna el partido socialista.
La respuesta es sencilla. El RU no es España. Es una gran potencia con singularidades de relieve dentro de la UE: moneda y banco central; llevan  200 años de democracia; un sistema político muy centralizado con fuerte preponderancia de Inglaterra sobre Gales, Escocia e Irlanda del Norte; tiene un sistema electoral radicalmente mayoritario por circunscripciones uninominales (650).

Repercusiones posibles del “éxito” de  Cameron.
Exacerbación de dos nacionalismos: el inglés que reclamará un referéndum sobre la permanencia en Europa y el escocés que reclamará un referéndum para separarse del Reino Unido y permanecer en Europa, y ello a su vez, incrementará las reivindicaciones autonomistas y federalistas de Gales y la peculiar Irlanda del Norte con su todavía no consolidada salida del doble terrorismo. El Reino Unido en su conjunto exigirá más federalismo.
Las consecuencias en lo político y social serán seguramente, más ajustes; más desigualdad; más dificultades para los inmigrantes; más deterioro de los servicios públicos esenciales y del estado de bienestar y en consecuencia  menos valores europeos y más valores del otro lado del Atlántico.

Deberíamos darnos cuenta con estas experiencias de que debemos reivindicar con más energía cada día una revisión de la ley electoral: de la circunscripción y la proporcionalidad  y del federalismo.

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