No es eso, no es eso
Alfredo
Los resultados
de las elecciones del pasado domingo, con su corolario de que en algunos
ayuntamientos y CCAA no gobiernen los partidos de las listas más votadas, ha
tenido el efecto de una piedra arrojada a una ciénaga con ranas. Las ranas estábamos
adormecidas, unas más que otras, y ahora hemos salido todas a croar. Nunca he
visto a los españoles más preocupados por la política; y esos españoles que son
los periodistas se frotan las manos, porque las noticias no tienen que
buscarlas, se las dan hechas.
Por lo anterior
podría ser interesante que se conozca el contenido de la carta que envié el 18
de mayo a la Defensora del Lector de El País protestando sobre parte del
contenido de su editorial de título Pactos y exclusiones publicado el 3 de mayo. Pero si mi carta pudiera interesar
a alguien, lo que estoy seguro que interesará es la respuesta de la Defensora
que transcribo antes de mí carta:
“Estimado señor Sancho:
Comprendo su disconformidad con el editorial
que me cita, pero no tengo competencias en lo que respecta a la línea editorial
del periódico. Lo que sí hago con mucho gusto es reenviar su mensaje al
responsable de Opinión para que tenga constancia de su queja. Le agradezco su
mensaje.
Lola Galán
Defensora del Lector”
Defensora del Lector”
Me dejó intrigado el críptico “comprendo su
disconformidad” del comienzo, y aún no he logrado averiguar si quiere decir que
ella subscribe también mi carta.
La carta citada tantas veces es la siguiente:
Muy señora
mía: le escribo esta nota para hacerle conocer mi disconformidad con parte del
contenido del editorial de El País del pasado 3 de mayo.
Los editoriales son una parte nuclear de un
periódico porque muestran la tendencia política del medio considerado, y
pretenden crear opinión. Lo menos que puedo exigir a mi periódico es que sea
coherente, y que si no puede ser casto que sea cauto, es decir que si su
crítica no puede ser justa - no
quiero entrar en las razones de ello- que no sea tendenciosa.
Estos son los párrafos a los que me refiero más
arriba:
“Sin embargo, en un momento en
el que el diálogo y el consenso son prioritarios para la gobernabilidad en
todos los estamentos de España (Ayuntamientos, comunidades autónomas y Gobierno
central), no parece lo más indicado marcar unas líneas rojas tan tajantes como
ha hecho el PSOE antes de que se inicie la campaña electoral”.
Hay que tener cuajo para escribir lo anterior,
culpando al PSOE de no querer pactos con el PP, cuando el artículo de Raúl
Limón del día anterior en ese mismo periódico tenía el siguiente titular: “El
PP cierra la puerta a apoyar la investidura de Díaz”; eso es ver la realidad en
los espejos del callejón del Gato. No han sido ni castos ni cautos. ¡Muy
lamentable!
Ningún partido honrado puede pactar con “este” PP. ¡Si hasta los poderes
fácticos están promocionando a Ciutadan’s! “Este” PP, de seguir su acelerada
deriva hacia gobernar como Fidesz, corre el riesgo de convertirse en un partido
kleenex, es decir un partido al que al poder económico ya no le interesaría
contar con sus servicios; le puede pasar lo que a UPyD.
El otro párrafo del que disiento es:
“¿Qué hubiera sucedido en el
País Vasco en 2009 si el PP no hubiera facilitado la formación de un Gobierno
socialista encabezado por Patxi López? Se hubiera perdido la ocasión de romper
con la hegemonía nacionalista e iniciar una nueva etapa que condujo, entre
otras cosas, al debilitamiento y posterior alto el fuego de ETA.”
Y disiento porque
no se corresponde con la realidad. El primer paso para acabar con ETA fue
rechazar el “Plan Ibarreche”. Cuando Zapatero brindó al Lendakari Ibarrache la
posibilidad de dirigirse al Congreso para exponer su plan, sacó a la fiera de
su cubil vasco. Ibarreche sólo tenía una información parcial e ínfima de como
pensaban los españoles: la parte del País Vasco.
La votación en el Congreso le hizo ver la imposibilidad de conseguir la
aceptación de ese disparate que era el Plan Ibarreche.
La otra estrategia
que forjó la derrota de ETA, fue el acuerdo que Zapatero consiguió en el
Congreso para escuchar a ETA – solo votaron en contra el PP, y sus segundas
marcas electorales-.
Con este acuerdo
el PSOE, Zapatero, corrigió el error estratégico de dejar a PNV y a IU fuera
del “Pacto contra el terrorismo” que subscribió con el PP y otros partidos
satélites de éste.
Repasando su
editorial me da la impresión que a ese diario, que ha sido adalid de la lucha
contra el bipartidismo, le está ocurriendo lo del No es eso, no es
eso orteguiano.
Alfredo
Sancho Cavo
De entrada manifiesto mi felicitación a Alfredo Sancho por la calidad literaria de su intervención en este languideciente blog que creamos con ilusión hace varios meses.
ResponderEliminarAdemas de la claidad literaria me parece muy oportuna su defensa de las lineas maestras que la dirección del PSOE estableció antes de las elecciones del 24 de Mayo de 2015.
El partido político que ha sostenido al gobierno en esta última legislatura, este PP, se encuentra inmerso en un lodazal tan pestilente que cualquier acuerdo, pacto o negociación infectaría al partido que se arrimara a esos contactos desde el primer momento.
No me extraña que la respuesta de Lola Galán lleve encriptada una conformidad con la carta de Alfredo.
En este caso la Defensora del Lector, se aparta de la linea editorial de El País y deje entrever un pensamiento más independiente y honesto. No quiero hacer los consabidos juicios apriorísticos sobre la dependencia de los medios de comunicación, pero, tal y como han evolucionado las cosas en los últimos años parece muy sospechosa esa defensa de pactar con el PP para salvar la tan sobada "sostenibilidad" cuando hay "sotenibilidades" que son muletas carcomidas que se pueden romper en el peor de los momentos.
Gracias Alfredo por tu carta a El País y por informarnos de ella en el Blog.