sábado, 26 de septiembre de 2015

LES ALTRES CATALANS


LES ALTRES CATALANS
Les altres catalans es el título de un libro de Luis Carandel que en su día causó mucho interés y fue muy comentado en Cataluña; no tuvo tantos comentarios en el resto de España – ni siquiera puedo asegurar que el autor, bilingüe, hubiera hecho una versión en castellano - , por eso es bastante poco probable que lo recordéis con su nombre en catalán; pero si digo que también escribió un libro que tituló “Celtiberia Show” os acordaréis de inmediato: el autor es Luis Carandel.

El libro citado es un estudio sociológico sobre la inmigración a Cataluña de personas de regiones españolas que hablan castellano, por lo que el primer choque del emigrante fue el de ponerse a trabajar en un entorno en el que predominaba, prácticamente de forma absoluta, la lengua catalana.
Muchos de esos inmigrantes se quedaron a vivir en Cataluña, y también sus descendientes,  la mayoría de los cuales nacieron en Cataluña y hablan las dos lenguas.
En esta segunda inmigración los lugares de origen de Les altres catalans fueron principalmente Galicia y Andalucía.
Pueden darse muchas razones para esas procedencias, pero hay dos que son incontrovertibles; una es de carácter económico: la acelerada reducción de la mano de obra campesina necesaria como consecuencia de la mecanización de la agricultura; otra de carácter logístico: la existencia de dos trenes directos – el conocido coloquialmente como “el Shanghai” que unía A Coruña y Barcelona- , y  el que unía Sevilla con Barcelona.

La primera razón forma parte de la historia económica de España, y por eso no creo que alguna persona que lea este blog inicie una controversia sobre esa cuestión.
Por el contrario la segunda razón se basa en el conocimiento empírico, por ello intentaré explicar cómo era aquella España mísera de los años cincuenta, cuando el PIB del país era inferior al de 1925,  veinticinco años atrás. Y lo hago para que aquel que no hubiera nacido aún en 1950 o no supiera aún leer, lo lea y lo entienda. También para el que aunque ese conocimiento forma parte de su historia vivida lo ha olvidado, o no lo ha olvidado pero casi, o para aquel que no lo ha olvidado pero desearía olvidarlo.
Siempre, en alguna ciudad, en algún pueblo, en alguna pedanía, o en alguna aldea, hay un primero en irse, y por ello él corre un albur, y más entonces que aunque a algunos les parezca imposible no existía Internet, en los que en muchos pueblos pequeños solo había teléfono en el ayuntamiento,  y en el único bar del lugar, o en casa del cura. No digamos ya en las pedanías y aldeas donde vivían esos emigrantes.  Y si ese pueblo era lo suficientemente importante como para tener centralita telefónica, para poder hablar desde ella por conferencia con Barcelona, o con Madrid, o con Bilbao, había una lista de espera de varias horas – entonces se llamaban “demoras”-.
¿Puede entonces extrañar que ese primer emigrante, gente del campo no acostumbrada a viajar, eligiera Barcelona como destino por su importancia industrial, pero sobretodo porque el viaje era directo sin trasbordos? Luego sí, él,  que fue al principio nuncio, sería después consulado  para los siguientes emigrantes de su pueblo, o para familiares suyos o amigos de otros pueblos, o para amigos de sus familiares o de sus amigos. Voy a contar dos casos, uno muy conocido, el otro lo conocemos unos pocos:

ü  El fundador del El Corte Inglés, Ramón Areces, emigró a Cuba; en La Habana entró a trabajar en El Encanto, el gran almacén de otro asturiano, entonces quizás el más importante gran almacén de América Latina; al cabo de un tiempo le escribió a su primo, a la aldea donde ambos nacieron, para que fuese a trabajar a El Encanto. Algunos recordaréis a su primo, se llamó José Fernández, pero fue más conocido por el diminutivo asturiano: Pepín Fernández – sí, el fundador de Galerías Preciados-.

ü  El otro es el de una aldea –ahora en Asturias les ha dado por llamarlas pueblos – la penúltima de los Picos de Europa; la última es Sotres que fue fin de etapa de la Vuelta Ciclista este año. No tenían cura, pero tenían Escuela. No tuvieron carretera hasta 1968; los coches llegaban hasta Arenas de Cabrales, y desde allí hasta Tielve una senda, un camino de cabras que quien tenía posibles recorría en caballería, y el que no los tenía en escarpines. En el año 1956 en Tielve habría poco más veinte casas, y todos sus habitantes tenían un familiar en Cuba, así que en esos tiempos en los que el café escaseaba, en Tielve siempre había a la lumbre un puchero de café.
         
He escrito más arriba el ordinal “segunda” porque hubo en los primeros años veinte otra emigración, constituida por personas muchas de las cuales eran oriundas de Valencia, por lo que al hablar valenciano no experimentaban el choque lingüístico que sufrieron los que en el libro de Candel se estudian.
Las razones de esa procedencia hay que buscarlas en el enorme desarrollo económico que experimentaron dos áreas de España a causa de la 1ª Guerra Mundial: Vizcaya con el suministro de hierro y acero, y el levante español con la agricultura, principalmente con lo que hasta hace poco se conocía genéricamente como “agrios”, es decir, naranjas y limones.
Al terminar la guerra Vizcaya se resintió, pero aguantó porque España también utilizaba productos siderúrgicos- las mansiones de Guecho son testimonio-, pero los pueblos naranjeros se arruinaron porque Gran Bretaña y Alemania ya no compraban naranjas ni lechugas para suministrar a sus ejércitos y a la población civil; desde Gandía hasta la  Valldigna los pueblos quedaron casi deshabitados, muchos de sus habitantes emigraron  a Barcelona.

Ambas emigraciones han dado lugar a dos tipo de Les altres cataláns. De los que hicieron la primera solo viven sus descendientes, muchos de ellos son catalanes de cuarta o quinta generación por lo que no tienen que demostrar su catalanismo. Sin embargo viven muchos de los que hicieron la segunda y  muchos más de sus descendientes; estos últimos son catalanes de primera, o segunda o, a lo sumo, de tercera generación. Son criollos, por eso al igual que hicieron lo verdaderos criollos que daban a sus padres el despectivo nombre de gachupín para demostrar que eran mejicanos, o venezolanos auténticos, aquéllos tienen que demostrar que son catalanes auténticos, y en consecuencia son nacionalistas catalanes.

Es cierto que las quejas de los catalanes contra lo que ellos llaman genéricamente “Madrid” las vengo oyendo desde hace muchos años. En el año 1956 pasé un ocio largo en Barcelona; entonces yo era casi un preadolescente por lo que andaba con gente muy joven, casi todos abominaban de “Madrid”: qué si en Barcelona no se podían hacer edificios de más de 12 pisos – creo que ese era el límite- para no sobrepasar al que se llama rascacielos de Diego de León – y que se lo encontraban al abandonar Madrid en coche-, o el Edificio España, o la Torre de Madrid; qué Madrid anuló el fichaje de Di Stefano por el Barcelona, para que no jugaran en el mismo equipo Kubala y él. ¡En fin, uno era lo que oían en sus casa, y otro lo que su pasión por el Barça les dictaba.

Prácticamente he trabajado desde Madrid con empresas catalanas toda mi vida laboral, excepto un periodo de 14 años en el que tuve mi propia empresa, la cual vendí a una multinacional cuya representación en España estaba en Barcelona, por lo que mi jefe directo, y director de país, era catalán, y lo era de primera generación.
Quizás por eso en mis relaciones con los catalanes puedo ponerme en los “dos lados del mostrador” sin violentarme.
La primera ocasión en que me puse al otro lado del mostrador fue con el director y propietario de una empresa en la que trabajé como Delegado en Madrid; fue mi primer trabajo en esa ciudad; un día que vino a Madrid fuimos a comer a Parque Moroso, un restaurante entonces muy de moda, y para llegar a él cogimos la Carretera de Castilla, que acababan de convertir en autovía, pero para no llamarla así emplearon el eufemismo de “desdoblamiento de calzada”; y luego cogimos la nacional VI que era también autovía hasta Las Rozas. Mi jefe observaba todo; cuando volvíamos de la comida me dijo muy educadamente y sin reproches implícitos: señor Sancho – siempre me trató así- ¿sabe usted que para salir de Barcelona por una carreta desdoblada hay que pagar peaje? Y esta persona perteneciente a una de las más antiguas familias catalanas, no sospechoso de desafección al Régimen, no alguien que tuviera que demostrar su catalanismo, hizo que desde entonces procure ponerme al otro lado del mostrador en los asuntos catalanes, y en el resto de asuntos.

Como quizás alguien no entienda que quiero significar intentaré aclararlos con un ejemplo: tengo un pariente  muy querido que si en su viaje a Barcelona ve en un establecimiento un letrero que diga tancat, se subleva, sin embargo le parece de sí que en los establecimientos de Gijón haya letreros que digan pieslao o acutao. Es decir él siempre está de su lado del mostrador, ese lado es propiedad suya y la propiedad es sacrosanta; el lado del otro, el del forastero - así les llamamos- que no entiende esos letreros no lo ve, su lema es: que le den ventorella, como a Barcala el de la Casa de La Troya.
Si un padre hace unos tres años escribía una Carta al Director del periódico El Comercio quejándose de que a su hija no querían escolarizarla en bable, él estaba de su lado del mostrador, pero ¡ay!, si un padre en Cataluña quiere que su hijo esté escolarizado solo en castellano – 6 casos en toda Cataluña- y la administración catalana le pone pegas es capaz de iniciar una colecta para que pueda pleitear. 
  
Y una forma de entender lo que nos dice quien está al otro lado del mostrador es que no nos nuble el entendimiento las mentiras simplificadas que siembran odio.
Otra forma es el lenguaje que empleemos; para que se comprenda que quiero decir me apoyare también en otro ejemplo: una amiga mía recientemente fallecida, mujer muy inteligente, Licenciada en Ciencias Químicas – fue una de las primeras licenciadas en esa  especialidad de la Universidad de Oviedo- comiendo en mi casa en los tiempos del raca-raca de Ibarreche y de los asesinatos de ETA, me dijo: ¡pero si el País Vasco fue  siempre de España!; mi contestación fue la siguiente: el País Vasco es España. Y es que esa manera de hablar es la que emplean los nacionalistas españolistas al referirse a esas regiones en las que hay partidos nacionalistas de otro signo, son de España  dicen, en lugar de reconocer que son España. Por eso hizo muy bien hace pocos días “el malvado Mas” en aconsejar a Rajoy que para hablar de Cataluña deje el tono imperial.

No creo que alguien pueda negar que desde hace casi cuatro años todos los españoles estamos inmersos en un inmenso carajal: lo están los nacionalistas españolistas; lo están los nacionalistas catalanistas; y lo estamos aquellos que no somos nacionalistas, que nos sentimos solidarios con las personas, pero no idolatramos las piedras, ni los territorios     – no sé si seremos pocos o muchos- . Aquellos a los que nos gustaría que Cataluña siguiera estando en España, bien porque tengamos simpatía hacia sus naturales, bien porque temamos los meses o años de “ruido y furia” que se producirían si renuncia a ser España.

El problema es que ese carajal se retroalimenta de propaganda, porque como escribe Soledad Gallego-Díaz: “Propaganda es plantear la secesión de Cataluña como la única forma de solucionar sus problemas (otra cosa es defender esa secesión por motivos exclusivamente sentimentales o ideológicos)”.
Y propaganda, pero españolista en este caso,  son también los artículos y los editoriales de prácticamente toda la prensa madrileña, y las tertulias  de TVE, o de TV13, o de Telemadrid.
Y la más dañina propaganda es la del gobierno Rajoy porque, como leerás más adelante, no ha tenido empacho en utilizar la guerra sucia contra personas nacionalistas de otro signo.

Por ello opino que lo más importante es que podamos desenmascarar esas mentiras con la verdad, por lo menos para mí lo es; lo más importante es tener los datos suficientes para poder protegerse de las mentiras que unos y otros lanzan sobre los que no somos nacionalistas catalanistas, ni nacionalistas españolistas, y que con ello restablezcamos la cordura, y la política territorial española deje de ser una pelea de fanáticos. Y esos datos son:

Ø  La población catalana es el 16,10 % de la española.
Ø  El PIB de Cataluña fue en 2014 el 13,51 % del PIB de España en el mismo año.
   
Otra cosa es la utilización fraudulenta de las palabras, la lengua de madera, para hacernos entender  lo que no es. Y más cuando se puede aplicar lo que un personaje de una conocida novela, al que se supone británico, le dice a otro personaje, este se supone español: “El español es una lengua, mucho más que el inglés y que otras, en las que con frecuencia ignoráis lo que estáis diciendo”.
Y así ocurre que  cuando los españoles escuchamos “nación” nuestro cerebro traduce en la mayoría de los casos “Estado”. Por eso a continuación escribiré las definiciones que el diccionario de la lengua española da para diferentes vocablos; definiciones que luego me servirán para argumentar sobre el empleo espurio de esas palabras por los partidarios de ambos bandos:

Nación es el conjunto de personas de un mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común.
Identidad. Conjunto de rasgos propios de un individuo o de una colectividad que los caracterizan frente a los demás.
Nacional. Perteneciente relativo a una nación.

Constitución Española. Capítulo I
Artículo 11.

1º. La nacionalidad se adquiere, se conserva y se pierde de acuerdo con lo establecido por la ley.
2º. Ningún español de origen podrá ser privado de su nacionalidad.


Agravios

Conocer que opiniones ofenden a las personas, para no volverá a proferirlas y así no aumentar el agravio, forma parte de la estrategia para racionalizar la convivencia en España y protegerla contra los motivos sentimentales.

Por lo que conozco, el eslogan España nos roba, ha ofendido a bastantes españoles               - evidentemente no a los de Cataluña, o no a muchos- . Como el que roba es un ladrón, el que se ha sentido agraviado considera que a él es España, y por tanto le han insultado los nacionalistas catalanes.
Del otro lado del mostrador los catalanes, por la misma razón, se sienten agraviados cuando ciudadanos de otras autonomías, sean o no políticos, llaman a los catalanes peseteros, es decir “ruines, tacaños, avariciosos”. Y les molesta más porque es evidente que parte de los impuestos que los catalanes pagan permiten que otras autonomías obtengan un suplemento de ingresos estatales.

Pero, a su vez, los nacionalistas también hablan de agravios, y estos son directos a las personas, a su propia libertad, porque son dosieres falsos urdidos por algunos policías para meterlos en la cárcel, es decir hechos por personas que  dependen del ministro del Interior, una de cuyas labores es, precisamente, proteger al ciudadano contra campañas contra su honra .

Los casos más llamativos fueron por orden cronológico:

*   Filtración a la prensa de un informe pretendidamente oficial -tenía el membrete y el sello del Ministerio del Interior- en que se afirmaba que Mas tenía dinero en Suiza. El escandalo inicial fue mayúsculo, pero pronto las cañas se tornaron lanzas cuando el falsamente acusado anuncio la presentación de una querella, porque entonces los policías autores de un documento más falso que El protocolo de los sabios de Sión  cantaron  la gallina, y como disculpa de su felonía dijeron que lo habían hecho para que no se rompiera España. No me consta que hayan sido expulsados del cuerpo.
Una operación similar volvieron a intentarla contra el anterior alcalde de Barcelona. Volvieron a cantar la gallina, pero queda un daño irreparable para las relaciones entre españoles, porque los medios de comunicación derechistas publican el falso informe, pero no cuando los autores del mismo reconocen su falsedad.
*     A pesar de sus anteriores fracasos altos cargos de la policía, muy cercanos por tanto a Fernández, volvieron a intentarlo, o al menos eso es lo que denuncia Ernesto Ekaizer en su artículo en El País del 13 de setiembre parte del cual transcribo:
“En plena campaña electoral de las elecciones autonómicas del 25 de noviembre de 2012, el Ministerio del Interior lanza una ofensiva para minar las posibilidades electorales de Convergencia y Unió, el partido nacionalista que lidera el president de la Generalitat, Artur Mas (…) La operación tiene dos patas. Los comisarios José Luis Oliveras, jefe del Centro de Inteligencia contra el Crimen Organizado, y Marcelino Martín Blas, jefe de Asuntos Internos de la Policía, se trasladan a Barcelona el 29 de octubre de 2012. Convocan a una reunión a los fiscales anticorrupción Fernando Bermejo y Emilio Sánchez Ulled para analizar varias informaciones que poseen sobre el caso Palau (…) Este cónclave se hace al margen del juez instructor (…) Los fiscales catalanes analizan la información basada en fuentes que los comisarios no quieren revelar, pero que levanta la sospecha de los
Fiscales (…) Hacen saber a sus interlocutores que no ven razones para pedir al juez una orden de entrada y registro. Los dos comisarios vuelven a Madrid con las manos vacías.
(…) El viernes 16 de noviembre, a nueve días de las elecciones catalanas, la Policía pasa a la segunda fase de la operación. Filtra al diario El Mundo lo que se presenta como un borrador de la UDEF en el que se sostiene que Artur Mas y Jordi Pujol han recibido parte del dinero que empresas constructoras habían abonado al Palau de la Música como medio para lograr la adjudicación de obras públicas. El borrador sirve para agitar las aguas. Enseguida se desmiente que la UDEF lo haya elaborado ni como informe preliminar ni como borrador”.  Casi han pasado 2 semanas de la publicación y nadie del ministerio del Interior, ni Cosidó ni Fernández han reaccionado

Aquí el que este blog firma quiere relacionar el fiasco del ministerio del Interior narrado por Ekaizer, con la fecha de la extraña dimisión del Fiscal  General del Estado, señor Torres-Dulce, el 18 de diciembre de 2014, menos de 40 días después del simulacro de referéndum que hizo la Generalitat el 9 de noviembre. Los fiscales citados arribapudieron cumplir con su deber negándose a prevaricar como los policías les pidieron, porque el Fiscal General les apoyaba; el señor Torres-Dulce no quiso prostituir el Ministerio Fiscal, pero no pudo soportar la presión a la que su jefe, Catalá, ministro de Justicia, le sometió para que se querellase contra Mas por el citado referéndum.

Sin embargo si los que se sienten agraviados fueran capaces de aceptar que ambos nacionalismos están hablando de dinero, y dejaran de lado las emociones, sería mucho más fácil hacer bajar el souflé, porque de las emociones pasaríamos a las matemáticas, al cálculo de cuánto es lo que unos dan y otros reciben. Aprendí de un caballero canario lo siguiente: sobre lo que se puede medir, contar, y pesar, por qué porfiar.
Para ello debe elaborarse una nueva ley de financiación autonómica que lleve incorporada un sistema de control estadístico que dependa de un organismo independiente y permita seguir el crecimiento de cada autonomía, con el fin de modular las transferencias en función de los niveles de riqueza que aquellas vayan alcanzando. No debe de ser muy complicado hacerlo cuando la UE ha retirado a algunas autonomías españolas las transferencias para la convergencia europea, porque han alcanzado el nivel medio de la riqueza de las regiones, es decir la UE sí tiene estadísticas y las maneja.
Y Cataluña si quiere seguir siendo España tiene que aceptar que la actual CE, pero seguramente también la que la sustituya, tiene legislado el principio de solidaridad entre autonomías. Y las autonomías receptoras de fondos aceptar que la solidaridad de las que contribuyen tiene un límite, porque estamos hablando de dinero, y eso sí que no es la broma de la que habla Albiol.

Por si, lo que no espero  o es muy improbable - adjetivo empleado por el impresentable gobernador del BE- los ciudadanos de Cataluña decidieran no seguir siendo España, debemos conocer como no afecta al resto de los españoles.
De acuerdo con los datos  citados anteriormente estas serían las consecuencias:

·        Tendríamos un “roto” importantísimo en el PIB,  casi un 14 %, lo que nos haría  retroceder al PIB de hace más de diez años. Eso se traduciría en una pérdida de ingresos por impuestos de algo más del 16 %, dado que el valor añadido medio de los productos catalanes es superior al de casi todas las otras autonomías.
Como también el nivel medio de cotización a la Seguridad Social es mayor en Cataluña al ser más alto los salarios, y el nivel de actividad – menos salarios de pocas horas a la semana o de pocos meses al año -, y ha de seguirse pagando su pensión a los actuales pensionistas catalanes, queda menos tarta para los pensionistas españoles.

·        España perdería el 16,10 % de su población, 7.519.000 personas, se nos iría “una Dinamarca”.
Como consecuencia de ello se reduciría el número de escaños que ahora tenemos en el Parlamento Europeo, y no tendríamos ningún Comisario en la Comisión Europea.  Se consumaría que España se colocase definitivamente en el “rincón de la Historia” eso de lo que Aznar nos quería sacar, y al que Rajoy, con su antipolítica de mantenella y no enmendalla, nos está conduciendo.

Al final a  lo que estamos asistiendo los ciudadanos “neutrales” es a una riña matrimonial. En ellas cada cónyuge le advierte al otro de lo mal que le va a ir si se va. Pero no se construye un relato con razones, porque ninguno  cree en las razones del otro.
En lugar de reconocer que tanto los ciudadanos catalanes como los del resto de España, saldríamos muy perjudicados si Cataluña se independizara, sus mensajes están sólo basados en lo mal que les va a ir a los catalanes. Razón tienen quienes dicen que mientras los nacionalistas catalanes reciben de los partidos de “Junts pel Si” un mensaje  para ellos ilusionante, del Gobierno de España solo reciben una sarta de malos augurios, como si fuera ya el cónyuge perdedor.

El domingo se publicó un artículo de Juan Luis Cebrián, titulado Reconstruir el Estado que os recomiendo porque, en mi opinión, es ecuánime y equitativo, y sosegado. En él el autor escribe sorprendido: “(…)Tanto que ha sido incluso capaz de acallar las protestas por la corrupción y la existencia de verdaderas bandas de delincuentes organizadas en torno a la acción política”.
Pero tal proceder, el que sigan pensando en votar a Mas, es fácil de explicar. Si en Cataluña había bandas de delincuentes – políticos y empresarios- en el resto de España había taza y media de lo mismo: Gürtel, Púnica, Pokemon, contabilidad de Bárcenas, y, salvando las distancias los ERE. Y en las cuatro primeras tramas estaban implicados miembros electos de alto nivel del PP, incluso en el caso Bárcenas está salpicado Rajoy, a pesar de su “todo es falso, salvo algunas cosas”. Por ello los votantes catalanes dicen: corrupción por corrupción prefiero la de los míos.
Rajoy permitiendo las sospechas de corrupción de todo el PP, sin poder atajarlas porque quizás le afecten a él “algunas cosas”, ha destruido el Estado.

Cuando Rajoy, y los empresarios conniventes con él  empezaron a recibir las encuestas de estos dos últimos meses les entró pánico, se dieron cuenta de que el tontiloco de Albiol  había acertado: no es broma.
En el artículo mencionado se escribe: “La respuesta defensiva, a veces histérica, de las autoridades de Madrid a la hora de enfrentar el problema, no hace sino aumentar día a día el sentimiento de agravio que muchos ciudadanos catalanes sienten, tengan o no la razón de su parte, ante las improvisaciones, arbitrariedades y atribuladas advertencias que les llegan desde la capital del Estado”.

Sin embargo el Gobierno del PP, en estos últimos días ha logrado algo que no ocurría desde los tiempos de Franco, que todos los medios de comunicación tengan el mismo discurso. Ahora lo tienen todos los medios de comunicación de Madrid; está estructurado para que constituya una falsilla, aquella hoja de papel con líneas muy señaladas, que se pone de bajo de otro en que se ha de escribir, para que aquellas se transparenten y sirvan de guía para no escribir renglones torcidos. Moragas ha cometido un enorme error, la gente no es tonta como aún cree él y el resto del PP, y cuando las personas vemos que en prácticamente todos los medios de comunicación de Madrid hay los mismos razonamientos, estructurados de forma idéntica, decimos: ¡zape, Gobierno!, sois unos zarramplines.

El primer tema es el de la “identidad nacional”. Sobre él recibí un e-mail de un amigo que me hace la pregunta retórica siguiente: ¿A qué identidad se refieren? ¿Los extremeños, asturianos o aragoneses no la tienen?
Escribo retórica, porque no espero de un amigo que haga preguntas capciosas; si meramente lo sospechase no le contestaría. Dejaría de considerarlo amigo.
Mi respuesta, de acuerdo con el significado de esas palabras escritas más arriba es ¡no!; los asturianos como tal colectividad no tenemos una identidad nacional, al no ser nación. Cada uno de nosotros sí tenemos nuestra propia identidad, pero aunque las modas y las televisiones tienden a homogeneizar los colectivos, y a que tengamos costumbres similares, esas costumbres no son solo patrimonio de los asturianos sino de todos los españoles, y de muchas personas en el mundo: por ejemplo comer pizza es una costumbre de los italianos, pero hoy es de medio mundo.
En los años sesenta, beber sidra era, y hora también lo es, considerada una costumbre que forma parte de la identidad asturiana, costumbre que en 1960 acababa en la desembocadura del rio Nalón; en el occidente de Asturias no se bebía sidra, se bebía  vino.  Lo cual bien sentía yo cuando en Tapia de Casariego no podía comer un centollo y que la bebida fuera la que me gusta para con ese crustáceo, la sidra. Hoy sí se bebe sidra, la televisión hace mucho.

Otro de los temas es el de la nacionalidad. Creyeron que eso iba a asustar a muchos votantes catalanes, y montaron una mentira. El problema fue cuando el propio Rajoy, dijo esa mentira, y en frente no estábamos uno de esos tontos que ellos nos consideran, estaba un buen periodista, y como las mentiras tienen las patas cortas pronto desmontó las mentiras de Rajoy, cuya cara al verse descubierto fue la que pondría un lelo, de hecho lo es. ¿Quién viendo su cara en ese momento le puede votar en las generales?
Como está escrito en la CE, quien no es español de origen puede adquirir la nacionalidad cumpliendo determinados requisitos- por eso Diego Costa, juega en la selección española-; y de acuerdo con las mismas leyes que la regulan puede perderla.
Un español de origen, por ejemplo mi nieto, no puede perderla nunca. Lo dice también la CE. Y en ocasiones los españoles podemos tener más de una nacionalidad si el segundo país lo admite.
Por tanto mintió Rajoy, porque esa condición del español la conoce de sobra. Y ya en pleno delirio García Margallo intentaba asustar basándose en lo que supuestamente dice en una constitución de cuando se emanciparon las colonias españolas continentales. Tiempos en que me parece que en España aún no se había promulgado La Pepa. El caso es mentir y tratar de llevarnos al siglo XIX.
Y para el caso de las relaciones con Europa, Rajoy dijo: “Está muy claro: un vaso es un vaso y un plato es un plato”. Todo un tratado de Filosofía del Derecho, de Derecho Internacional, y de Derecho Constitucional.
Decía Unamuno que prefería un sinvergüenza a un necio, porque los necios no descansan. El problema para los españoles es cuando el necio es un zángano, y además un sinvergüenza.
Otro asunto de la falsilla, ese ya risible, es el del Barcelona. ¡Pero si todos los escritos que se han publicado, fueran sobre Economía – caso del catedrático de Edimburgo, Martínez Mora - , sea sobre Ciencias Políticas – caso del catedrático de la Complutense Antonio Elorza –tenían siempre el estrambote de dónde jugará el Barcelona. Como si eso nos importara a los españoles mucho, y no tuviera fácil apaño con la UEFA.

Otro de los temas, es una de esas mentiras simplificadas que sientan odio, solo puede estar urdido por un canalla, por un chantajista que quiere asustar a los más desvalidos, a los pensionistas, es el de las pensiones. Los actuales pensionistas catalanes no tienen que temer, el Estado Español ha de pagarles sus pensiones, al igual que lo hace a quienes residen en Alemania, o en Suiza, o en Argentina. Los futuros pensionistas catalanes,  no creo que crean a Rajoy.
Sin embargo a mí como pensionista en una posible España sin Cataluña si me preocupa. Los catalanes tienen cotizaciones más altas que la media del resto; si no cotizan la masa que se mete a “la máquina de embutir”  es menor, y en lugar de salir chorizos saldrán salchichas. Porque eso son las pensiones en su forma actual, como una máquina de hacer chorizos.

De todo este carajal, si Felipe González pudo decir “yo soy el problema y la solución”,  los votantes debemos extraer esta conclusión: Rajoy es el problema, pero no la solución.
Rajoy es lo mismo que Arias Navarro. Un desastre. Inmoble. El segundo, si no llega a ser cesado por el Rey, hubiera provocado una revolución, y arrastrado al Rey en su caída. Rajoy si no pierde las elecciones generales creará en Cataluña una situación imposible.

Ahora hay que sentarse y esperar hasta las elecciones de diciembre. Y hacerles saber  a los enardecedores ignaros que en la República Federal Alemana hay un estado cuyo nombre es Freistaat Bayern, cuya traducción al español es: Estado Libre de Baviera.

Hasta entonces combatamos todas esas pautadas amenazas y bravatas con el  humor de Peridis, porque él nos da la solución: esas cosas se arreglan con buena voluntad




Espero que ni por elementos separatistas, ni por provocadores oficiales u oficiosos, se produzcan incidentes después del día 27, aunque las palabras de Albiol diciendo: a cada acción una reacción, son ominosas. Para  que no ocurran, a partir de las 00:00:01 del 28 de diciembre alguien ha de coger la batuta, y no puede ser Fernández. 

Si así fuera, si no hubiera incidentes, mi vaticinio es que en diciembre, después de desincrustar a Rajoy y a todo el PP del Gobierno de España, España y Cataluña negociarán lealmente.


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