viernes, 31 de marzo de 2017

BLOG RADIOGRAFIA DEL PSOE
6ª ENTREGA

A. 1 En la democracia republicana. (Continuación)

A.2.4.1.2 La Guerra de Sucesión y el Tratado de Utrech (Continuación)
La muerte en 1700 de Carlos II sin descendencia cambió el panorama. A la herencia yacente en que se convirtieron los reinos españoles acudieron dos grandes potencias, Francia y Austria. Ambas  potencias se enfrentaron y estalló la llamada “Guerra de Sucesión”, que duró doce años, desde 1701 hasta 1713 en que se firmó el Tratado de Utrech. Venció la Casa de Borbón, y los españoles que habían tomado partido por un bando o por el otro, y sus descendientes que somos nosotros, perdimos Gibraltar, Mallorca (recuperada mucho años después), y los reinos de Nápoles y Sicilia.

Nota del autor: La prolongada permanencia británica en Mallorca sirvió, al menos, para que la ginebra actualmente  elaborada en esa isla sea, según los entendidos, tan buena como la ginebra inglesa.

Cataluña había tomado partido por el aspirante austriaco, y ganó el aspirante borbón, que reinó como Felipe V. A pesar de que muchos de los catalanes actuales embellecen la lucha de entonces como una lucha por la libertad, nada más lejos de la realidad, luchaban contra Paris y sus ideas, y por siglos de agravios económicos.
En Francia, a pesar del absolutismo del abuelo de Felipe V, ya circulaban las ideas de libertad que 50 años más tarde alumbraron la Enciclopedia. Y a Cataluña, sobre todo a los obispos de Vich y de Solsona, y a los clérigos de su grey, esas ideas les asustaban. Por tanto los catalanes actuales deben de felicitarse porque el austriaco hubiera sido derrotado, pues ello les alivió de siglos de oscurantismo.
Otra cosa fueron las represalias de Felipe V contra los barceloneses, sus “Decretos de Nueva Planta”, y las marrullerías que autorizó a emplear a los funcionarios castellanos desplazados a Cataluña para que molestaran a los ciudadanos catalanes.

Nota del autor: Durante los años del franquismo a los estudiantes nos decían que Felipe V aplicó el Decreto de Nueva Planta a Cataluña, y al no explicar en qué consistía, y llevar la palabra “Nueva”  que siempre nos transmite idea de modernidad, no nos parecía que encerrase en sí ninguna crueldad.
Felipe V aplicó al Reino de Aragón, al Reino de Valencia, y al Reino de Mallorca, esos Decretos como represalia por haber tomado partido por el pretendiente austriaco. Por ellos, esos tres reinos dejaban de serlo, dejaban de regir sus leyes, y sus fueros. Catalanes, valencianos, y   mallorquines pasaron a ser súbditos de Castilla, sin los derechos inherentes a  los súbditos del Reino de Castilla. Después de conocer esto algunos considerarán  que sí fue una crueldad.

Tal miedo les tenía Felipe V a los barceloneses que construyó una fortaleza, que se conoció como la Ciudadela, y que ocupaba el lugar que ocupa actualmente el parque barcelonés del mismo nombre.
En ella se encerraba el capitán general de Cataluña, los funcionarios castellanos, y el ejército que los sostenía; algo parecido a los fuertes en los que la caballería americana se encerraba en territorio indio, como vimos en tantas películas americanas.
Completó Felipe V el sojuzgamiento de Barcelona reconstruyendo y aumentando el castillo de Montjuic.  

A.2.4.2 Los agravios económicos a Cataluña consecuencia del Tratado de Utrech

En el punto anterior se recoge que por el Tratado de Utrech el Reino de Aragón pierde los reinos de Nápoles y de Sicilia. Es decir, a partir del momento de la firma del tratado, los catalanes que durante siglos mantuvieron un comercio intenso con Nápoles y Sicilia, sin tener que pagar aranceles, se encontraron con que para vender sus productos en unos territorios que hasta el día anterior eran suyos, tenían que pagar unos aranceles tan altos que no podían competir con los productos del reino de Austria, que era su nueva dueña.
Y todo ello para que Felipe V, que odiaba a los catalanes, fuera aceptado por las otras potencias como “Rey de España y de las Indias”.

Tal circunstancia provocó la postración económica de Cataluña, que duró hasta 1778 - 65 años, casi tres generaciones- fecha en la que Carlos III publica el “Reglamento y Aranceles Reales para el Comercio Libre de España a Indias”, por el que los puertos de Alicante, Barcelona, Cartagena, Gijón, La Coruña, Santander y Sevilla, pudieron enviar, y recibir productos, a y del Nuevo Mundo.

A.2.5. Las soluciones de Azaña a los dos nacionalismos.

Manuel Azaña y su gobierno, del que formaban parte tres ministros socialistas, eran conscientes de que sin anclar Cataluña y Euskadi al Estado español la 2ª República nacería muerta. Para ello impulsaron el estudio de ambos estatutos, su debate, los acuerdos necesarios, la tramitación parlamentaria, la aprobación por las Cortes, la promulgación, y la publicación en Gaceta de Madrid.
Así como el Estatuto de Autonomía de Cataluña, dentro de la dificultad que representaba llegar a un acuerdo entre las pretensiones estatales y las catalanistas, pudo tramitarse, a pesar de las opiniones en contra de su tramitación, el Estatuto de Autonomía del País Vasco sufrió un retraso por las pretensiones del PNV,  que en el borrador  del llamado Estatuto de Estella, proclamaba la “confesionalidad del Estado Vasco”, además de otras pretensiones que, al haberse aprobado y publicado la Constitución Española, eran imposibles de aceptar por ser inconstitucionales.

A.2.5.1 Estatuto de Autonomía de Cataluña

La mejor demostración del impulso que el Gobierno de Azaña dio al estudio del Estatuto, es que tan pronto como el 12 de agosto de 1932 -¡dos días después de la criminal intentona de Sanjurjo!- Azaña consigna en su diario: “He entregado a Bello el artículo de justicia, del Estatuto, ya aprobado por el Gobierno (1)”.

Pronto lleva el proyecto de Estatuto a votación. Por eso escribe, satisfecho, en su diario: “Comida en el Palace, con el grupo parlamentario catalán, que nos invita a Besteiro, a Bello y a mí .Terminamos con breves discursos, y nos vamos a las Cortes para las votaciones definitivas.
Extraordinaria concurrencia. El Salón parecía muy bien, con tanta gente. Se han hecho las dos votaciones, recibidas con grandes aplausos. Sánchez Román y Maura cometen el error de votar contra el Estatuto. Alba, más cuco, vota en pro (2)”.

Nota del autor: Tal invitación parece desmentir la creencia de que los catalanes son unos agarrados, que “la pela es la pela”; opinión quizás creada artificialmente.

No dejó Azaña de vigilar la marcha de la tramitación del Estatuto, proyecto que consideraba capital para la estabilidad territorial de España, y buena prueba de ello es lo que escribe en su diario: “Por la mañana, larga entrevista con el subsecretario de Gobernación. La Comisión mixta del Estatuto está atascada. Es necesario hacerla andar. Esplá me informa de lo que sucede. Han ido dejando para <<mañana>> los asuntos difíciles y ya es tiempo de acometerlos. (3)”.

Para deshacer algunas alcaldadas que se pretendían cometer en el Estatuto por inquinas particulares, no duda en pedir a los negociadores catalanes su opinión, por lo que consigna en su diario: “Por la noche recibí la nota de Pi y Suñer con sus observaciones sobre el decreto de valoración de servicios. Está mucho más cerca de lo que yo pienso que del proyecto de Viñuales (4).

Y vuelve a escribir en la mañana del mismo día: “(…) Entrevista con Pi y Suñer sobre la valoración de servicios. Hemos esperado en vano a Viñuales, para examinar juntos la cuestión. Viñuales (ministro de Hacienda) anda huido. (…) Viñuales no aparece ni en el ministerio, ni en su hospedaje, ni en casa de su novia (sabemos que va a casarse), saben dónde está; probablemente en algún restaurante de las afueras. He dicho a la Dirección de Seguridad que lo busquen.

Por último, el 23 de agosto de 1933, el Consejo de ministros aprueba el decreto de Traspaso del Orden Público a la Generalitat, y otro decreto transfiriendo el Servicio de Aviación Civil.
De ese Consejo escribe Azaña: “Después, hemos hablado de las valoraciones. Largo Caballero y Fernando han dicho que, después de examinar los textos, opinan en el asunto exactamente igual que yo (5).”

Los debates para aprobar el texto definitivo del Estatuto duraron 4 meses. El 9 de setiembre de 1933 el texto del llamado Estatuto de Nuria fue aprobado por las Cortes españolas por 314 votos a favor, y 24 en contra.

El 15 de setiembre de 1933 es firmado en San Sebastián por el Presidente de la República, Niceto Alcalá-Zamora.

Nota del autor: Contado así parece que las opiniones en contra de su tramitación, citadas más arriba, no hubieran sido apoyadas por manifestaciones en las calles y propaganda en periódicos y radios.
Pero la reacción fue intensa y poderosa. Toda la derecha se movilizó contra la tramitación del Estatuto, se destacaron la llamada Minoría Agraria y la Comunión Tradicionalista.
Salieron a la calle en manifestaciones, pegaron pasquines en las paredes, utilizaron los periódicos afines. Incluso parece ser que dos intelectuales como Ortega y Unamuno eran de la misma opinión que los opositores.
El hecho de que las manifestaciones fueran muy nutridas no demuestra más que es fácil sacar a la gente a la calle para defender sus privilegios o sus creencias religiosas. Lo difícil es conseguir que las personas salgan a la calle para defender su libertad; y que salgan para defender la libertad de otros que no son ellos - por ejemplo, las libertades y derechos del colectivo LGTB- es casi imposible.

Azaña, un hombre odiado por la derecha y los clérigos, fue un amante de su país y sus gentes.
Sobre el odio tengo una teoría. Cada persona tiene una capacidad determinada  de pasiones, distinta de la de otras personas, pero si no tiene una pasión, por ejemplo la envidia, queda más espacio para el resto. El odio es una pasión, y algunos clérigos no tienen otras pasiones, por lo que les queda mucho espacio para el odio furibundo.
La propaganda que contra él empleo el franquismo me hace recurrir a la opinión del historiador Gabriel Jackson, que ni es franquista, ni es clérigo, ni es español: “Manuel Azaña arriesgó la vida de su Gobierno y su prestigio personal en la aprobación del Estatuto. Para Azaña, como inteligente nacionalista español el Estatuto era un juego calculado en la construcción de una España unida por mutuos intereses y no por la fuerza militar. (6)”

Los españoles padecimos, en la época de la crispación esas manifestaciones de personas que nos intentaban imponer sus creencias y su moral. Algunos no lo hemos olvidado, a otros, como los componentes de la actual Gestora del PSOE parece que le hayan pasado una esponja por el cerebro que les ha borrado el recuerdo de los insultos -algunos terribles- que nos hicieron a los socialistas y al propio Presidente del Consejo de Ministros, José Luis Rodríguez Zapatero.
 En una de sus anotaciones escribe Azaña: “Prieto cuya aversión a los nacionalistas es conocida (7)”.
Nota del autor: Prieto, como los socialistas de entonces era internacionalista, consecuencia de la fraternidad que es uno de los tres valores socialistas. Por tanto nada más lejos de sus ideas políticas que los nacionalismos que son siempre excluyentes.
Además Prieto conocía que aquellos políticos catalanes con los que transaba, eran los representantes de una burguesía que solo 10 años atrás se dedicaba a matar obreros en las calles de Barcelona.

El detonante de todo lo ocurrido en Barcelona entre los años 1920 y 1925, fue la huelga de la compañía Barcelona Traction, Light and Power Company, Limited, que suministraba la electricidad a los tranvías, a los hogares, al alumbrado público, y a las empresas.
El éxito fue total para las organizaciones obreras, porque la huelga que se inició el 5 de febrero de 1919 duró 45 días, porque la huelga de La Canadiense - así se apodaba a la empresa por el origen del capital que la fundó- se convirtió en una huelga general, porque se consiguió la liberación de los obreros que habían sido detenidos, y por los logros sociales conseguidos  -mejoras salariales, y publicación del Decreto  de 8 horas de trabajo-.

Sin embargo, como ya escribí en anterior entrega, la terminación de la 1ª Guerra Mundial afectó a la economía española, y muy particularmente a la de Cataluña. Vinieron los despidos y las rebajas de sueldos, y con ellos las huelgas. Para contrarrestarlas, para “romper la huelga”, la patronal, aglutinada en torno a la Lliga Regionalista, creó un sindicato amarillo, el llamado Sindicat Lliure, y lo trufó de pistoleros. Las represalias  por las muertes de obreros crearon una espiral de violencia.
A lo anterior vino a unirse el criterio de “emplear mano dura” que adoptó Eduardo Dato, presidente del gobierno. Nombró al general Martínez Anido gobernador civil de Barcelona, que puso a la policía al servicio de la patronal, y de los pistoleros del Sindicat Lliure, y dio  vía libre a la “ley de fugas”.
Quienes hayan visto Luces de Bohemia quizás recuerden el personaje de “El Catalán”; Valle Inclán lo representa, en una escena, preso con Max Estrella, y entra la policía que le dice a “El Catalán: estás libre puedes irte. Éste sale de escena, y entre bastidores se oyen gritos de “se fuga” y varios disparos; cae el telón.

En el mes de noviembre de 1920, solo en Barcelona, hubo 22 muertos, entre ellos el del diputado Layret, abogado de los obreros.
La cuestión llegó a ser tan escandalosa que Julián Besteiro acusó  en el Congreso a Bugallal, presidente del Consejo de ministros, de instaurar la Ley de Fugas.
El 10 de marzo de 1923 es asesinado el dirigente de la CNT Salvador Seguí, El Noi del Sucre. Hace muchos años un testigo ocular del entierro del Noi del Sucre me contó que fue la mayor manifestación de duelo que había habido en Barcelona.
Años después, cuando acudí al entierro de los abogados de Atocha que los pistoleros de la patronal asesinaron, recordé lo que me habían contado. El desfile de miles de hombres y de mujeres, en silencio, con los labios apretados, y con la decisión en sus ojos de seguir luchando por las libertades, debió parecerse mucho al de los obreros del entierro de Salvador Seguí.
Quizás todos esos desordenes fueron los que hicieron a Besteiro pedir a sus compañeros del  PSOE que apoyaran, en 1925,  a la dictadura de Primo de Rivera; petición que al no ser atendida hizo que se diera de baja en dicho partido. Hacía así buena la frase: prefiero la injusticia al desorden, atribuida a Goethe; sin caer en la cuenta de que el mayor desorden es la injusticia.

A.2.5.2 Estatuto de Autonomía de Euskadi

En mayo de 1931, estando en estudio la Constitución de la República Española, se inició por el PNV la redacción de un Estatuto del País Vasco-Navarro. Llamado el Estatuto de Estella presentado a las Cortes Constituyentes el 22 de setiembre de 1931 por un grupo de alcaldes. No pudo ser tomado en consideración porque entre otras cosas señalaba la Confesionalidad Católica del Estado Vasco, lo cual chocaba de frente con el Articulo 3 del Título Preliminar de la Citada Constitución: El Estado español no tiene religión oficial.

En el “bienio negro” cuantos esfuerzos se hicieron por hacer un borrador de Estatuto fracasaron porque provincias españolistas como Álava, que no deseaban un Estatuto para Vizcaya, pusieron “palos en las ruedas”.
Y cuando en julio de 1936 ya estaba encauzado el borrador, y estaba previsto que pasara a la Cortes para su aprobación,  ocurrió el golpe de estado de Mola y Franco, que al resultar en parte fallido, provocó que el ejército faccioso agrediera a las provincias fieles a la República, y estalló la guerra.

Por fin los “enemigos de la Cruz y de la Patria” como les llamaban los periódicos  conservadores y tradicionalistas, promulgaron el 1 de octubre de 1936 el Estatuto de Autonomía Vasco.

Nota del autor: Prieto, cuando conoció la pretensión de los católicos vascos de que en el Estatuto figurase Confesionalidad Católica del Estado Vasco, dijo con ironía que querían ser el Gibraltar Vaticano.
Otras cláusulas del Estatuto de Estella eran también tan pintorescas como la anterior: poder firmar un concordato entre el Vaticano y el Estado vasco; el no reconocimiento de los derechos políticos de los españoles que trabajasen en el País Vasco-Navarro hasta después de 10 años de residir en el mismo; o reservarse las competencias sobre materias religiosas.
Subyace en el texto del Estatuto de Estella un miedo cerval a perder su propia identidad, a que sean los foráneos los que impongan la suya.

Desde entonces han pasado 80 años, pero todavía hay partidos como el FN francés, el holandés de Geert Wilders de extrema derecha, el derechista AfD alemán, que por miedo a perder su identidad hacen xenófobos a sus votantes. Es lo mismo que le pasa al Partido Republicano de Trump.  

Continuará en la próxima entrega.

Alfredo Sancho Cavo


                                                                                                                                          

BIBLIOGRAFÍA:
(1)     Manuel Azaña. Los cuadernos robados.12/08/1932
(2)     Manuel Azaña. Los cuadernos robados.09/09/1932
(3)     Manuel Azaña. Los cuadernos robados.29/05/1933
(4)     Manuel Azaña. Los cuadernos robados.18/08/1933
(5)     Manuel Azaña. Los cuadernos robados.23/08/1933
(6)     Gabriel Jackson. La Republica Española y la Guerra Civil 1931-1939. Editorial Crítica
(7)     Manuel Azaña. Los cuadernos robados.01/12/1932




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