BLOG RADIOGRAFIA DEL PSOE
6ª ENTREGA
A. 1 En la democracia republicana. (Continuación)
A.2.4.1.2 La Guerra de Sucesión y el Tratado de Utrech
(Continuación)
La muerte en 1700 de Carlos II sin
descendencia cambió el panorama. A la herencia yacente en que se convirtieron
los reinos españoles acudieron dos grandes potencias, Francia y Austria.
Ambas potencias se enfrentaron y estalló
la llamada “Guerra de Sucesión”, que duró doce años, desde 1701 hasta 1713 en
que se firmó el Tratado de Utrech. Venció la Casa de Borbón, y los españoles
que habían tomado partido por un bando o por el otro, y sus descendientes que
somos nosotros, perdimos Gibraltar, Mallorca (recuperada mucho años después), y
los reinos de Nápoles y Sicilia.
Nota
del autor: La
prolongada permanencia británica en Mallorca sirvió, al menos, para que la
ginebra actualmente elaborada en esa
isla sea, según los entendidos, tan buena como la ginebra inglesa.
Cataluña había tomado partido por el
aspirante austriaco, y ganó el aspirante borbón, que reinó como Felipe V. A
pesar de que muchos de los catalanes actuales embellecen la lucha de entonces
como una lucha por la libertad, nada más lejos de la realidad, luchaban contra
Paris y sus ideas, y por siglos de agravios económicos.
En Francia, a pesar del absolutismo del
abuelo de Felipe V, ya circulaban las ideas de libertad que 50 años más tarde
alumbraron la Enciclopedia. Y a Cataluña, sobre todo a los obispos de Vich y de
Solsona, y a los clérigos de su grey, esas ideas les asustaban. Por tanto los
catalanes actuales deben de felicitarse porque el austriaco hubiera sido
derrotado, pues ello les alivió de siglos de oscurantismo.
Otra cosa fueron las represalias de Felipe V
contra los barceloneses, sus “Decretos de Nueva Planta”, y las marrullerías que
autorizó a emplear a los funcionarios castellanos desplazados a Cataluña para
que molestaran a los ciudadanos catalanes.
Nota
del autor: Durante los
años del franquismo a los estudiantes nos decían que Felipe V aplicó el Decreto
de Nueva Planta a Cataluña, y al no explicar en qué consistía, y llevar la
palabra “Nueva” que siempre nos
transmite idea de modernidad, no nos parecía que encerrase en sí ninguna
crueldad.
Felipe V
aplicó al Reino de Aragón, al Reino de Valencia, y al Reino de Mallorca, esos
Decretos como represalia por haber tomado partido por el pretendiente austriaco.
Por ellos, esos tres reinos dejaban de serlo, dejaban de regir sus leyes, y sus
fueros. Catalanes, valencianos, y
mallorquines pasaron a ser súbditos de Castilla, sin los derechos
inherentes a los súbditos del Reino de
Castilla. Después de conocer esto algunos considerarán que sí fue una crueldad.
Tal miedo les tenía Felipe V a los
barceloneses que construyó una fortaleza, que se conoció como la Ciudadela, y
que ocupaba el lugar que ocupa actualmente el parque barcelonés del mismo
nombre.
En ella se encerraba el capitán general de
Cataluña, los funcionarios castellanos, y el ejército que los sostenía; algo
parecido a los fuertes en los que la caballería americana se encerraba en
territorio indio, como vimos en tantas películas americanas.
Completó Felipe V el sojuzgamiento de
Barcelona reconstruyendo y aumentando el castillo de Montjuic.
A.2.4.2 Los
agravios económicos a Cataluña consecuencia del Tratado de Utrech
En el punto
anterior se recoge que por el Tratado de Utrech el Reino de Aragón pierde los
reinos de Nápoles y de Sicilia. Es decir, a partir del momento de la firma del
tratado, los catalanes que durante siglos mantuvieron un comercio intenso con
Nápoles y Sicilia, sin tener que pagar aranceles, se encontraron con que para
vender sus productos en unos territorios que hasta el día anterior eran suyos,
tenían que pagar unos aranceles tan altos que no podían competir con los
productos del reino de Austria, que era su nueva dueña.
Y todo ello para
que Felipe V, que odiaba a los catalanes, fuera aceptado por las otras
potencias como “Rey de España y de las Indias”.
Tal circunstancia
provocó la postración económica de Cataluña, que duró hasta 1778 - 65 años,
casi tres generaciones- fecha en la que Carlos III publica el “Reglamento y Aranceles
Reales para el Comercio Libre de España a Indias”, por el que los puertos de
Alicante, Barcelona, Cartagena, Gijón, La Coruña, Santander y Sevilla, pudieron
enviar, y recibir productos, a y del Nuevo Mundo.
A.2.5. Las
soluciones de Azaña a los dos nacionalismos.
Manuel Azaña y su
gobierno, del que formaban parte tres ministros socialistas, eran conscientes
de que sin anclar Cataluña y Euskadi al Estado español la 2ª República nacería
muerta. Para ello impulsaron el estudio de ambos estatutos, su debate, los
acuerdos necesarios, la tramitación parlamentaria, la aprobación por las
Cortes, la promulgación, y la publicación en Gaceta de Madrid.
Así como el
Estatuto de Autonomía de Cataluña, dentro de la dificultad que representaba
llegar a un acuerdo entre las pretensiones estatales y las catalanistas, pudo
tramitarse, a pesar de las opiniones en contra de su tramitación, el Estatuto
de Autonomía del País Vasco sufrió un retraso por las pretensiones del
PNV, que en el borrador del llamado Estatuto de Estella, proclamaba la
“confesionalidad del Estado Vasco”, además de otras pretensiones que, al
haberse aprobado y publicado la Constitución Española, eran imposibles de
aceptar por ser inconstitucionales.
A.2.5.1 Estatuto de Autonomía de Cataluña
La mejor
demostración del impulso que el Gobierno de Azaña dio al estudio del Estatuto,
es que tan pronto como el 12 de agosto de 1932 -¡dos días después de la
criminal intentona de Sanjurjo!- Azaña consigna en su diario: “He entregado a
Bello el artículo de justicia, del
Estatuto, ya aprobado por el Gobierno (1)”.
Pronto lleva el
proyecto de Estatuto a votación. Por eso escribe, satisfecho, en su diario: “Comida
en el Palace, con el grupo parlamentario catalán, que nos invita a Besteiro, a
Bello y a mí .Terminamos con breves discursos, y nos vamos a las Cortes para
las votaciones definitivas.
Extraordinaria concurrencia. El Salón parecía muy bien,
con tanta gente. Se han hecho las dos votaciones, recibidas con grandes
aplausos. Sánchez Román y Maura cometen el error de votar contra el Estatuto.
Alba, más cuco, vota en pro (2)”.
Nota
del autor: Tal
invitación parece desmentir la creencia de que los catalanes son unos
agarrados, que “la pela es la pela”; opinión quizás creada artificialmente.
No dejó Azaña de
vigilar la marcha de la tramitación del Estatuto, proyecto que consideraba
capital para la estabilidad territorial de España, y buena prueba de ello es lo
que escribe en su diario: “Por la mañana, larga entrevista con el subsecretario
de Gobernación. La Comisión mixta del Estatuto está atascada. Es necesario
hacerla andar. Esplá me informa de lo que sucede. Han ido dejando para
<<mañana>> los asuntos difíciles y ya es tiempo de acometerlos. (3)”.
Para deshacer
algunas alcaldadas que se pretendían cometer en el Estatuto por inquinas
particulares, no duda en pedir a los negociadores catalanes su opinión, por lo
que consigna en su diario: “Por la noche recibí la nota de Pi y Suñer con sus
observaciones sobre el decreto de valoración de servicios. Está mucho más cerca
de lo que yo pienso que del proyecto de Viñuales (4).
Y vuelve a
escribir en la mañana del mismo día: “(…) Entrevista con Pi y Suñer sobre la
valoración de servicios. Hemos esperado en vano a Viñuales, para examinar
juntos la cuestión. Viñuales (ministro de Hacienda) anda huido. (…) Viñuales no
aparece ni en el ministerio, ni en su hospedaje, ni en casa de su novia
(sabemos que va a casarse), saben dónde está; probablemente en algún
restaurante de las afueras. He dicho a la Dirección de Seguridad que lo
busquen.
Por último, el 23
de agosto de 1933, el Consejo de ministros aprueba el decreto de Traspaso del
Orden Público a la Generalitat, y otro decreto transfiriendo el Servicio de
Aviación Civil.
De ese Consejo
escribe Azaña: “Después, hemos hablado de las valoraciones. Largo Caballero y
Fernando han dicho que, después de examinar los textos, opinan en el asunto
exactamente igual que yo (5).”
Los debates para
aprobar el texto definitivo del Estatuto duraron 4 meses. El 9 de setiembre de
1933 el texto del llamado Estatuto de Nuria fue aprobado por las Cortes
españolas por 314 votos a favor, y 24 en contra.
El 15 de
setiembre de 1933 es firmado en San Sebastián por el Presidente de la
República, Niceto Alcalá-Zamora.
Nota
del autor: Contado así
parece que las opiniones en contra de su tramitación, citadas más arriba, no
hubieran sido apoyadas por manifestaciones en las calles y propaganda en periódicos
y radios.
Pero la
reacción fue intensa y poderosa. Toda la derecha se movilizó contra la
tramitación del Estatuto, se destacaron la llamada Minoría Agraria y la
Comunión Tradicionalista.
Salieron a
la calle en manifestaciones, pegaron pasquines en las paredes, utilizaron los
periódicos afines. Incluso parece ser que dos intelectuales como Ortega y
Unamuno eran de la misma opinión que los opositores.
El hecho de
que las manifestaciones fueran muy nutridas no demuestra más que es fácil sacar
a la gente a la calle para defender sus privilegios o sus creencias religiosas.
Lo difícil es conseguir que las personas salgan a la calle para defender su
libertad; y que salgan para defender la libertad de otros que no son ellos -
por ejemplo, las libertades y derechos del colectivo LGTB- es casi imposible.
Azaña, un
hombre odiado por la derecha y los clérigos, fue un amante de su país y sus
gentes.
Sobre el
odio tengo una teoría. Cada persona tiene una capacidad determinada de pasiones, distinta de la de otras personas,
pero si no tiene una pasión, por ejemplo la envidia, queda más espacio para el
resto. El odio es una pasión, y algunos clérigos no tienen otras pasiones, por
lo que les queda mucho espacio para el odio furibundo.
La propaganda que contra él empleo el franquismo me
hace recurrir a la opinión del historiador Gabriel Jackson, que ni es
franquista, ni es clérigo, ni es español: “Manuel Azaña arriesgó la vida de su Gobierno y su prestigio personal en la
aprobación del Estatuto. Para Azaña, como inteligente nacionalista español el Estatuto era un
juego calculado en la construcción de una España unida por mutuos intereses y
no por la fuerza militar. (6)”
Los
españoles padecimos, en la época de la crispación esas manifestaciones de
personas que nos intentaban imponer sus creencias y su moral. Algunos no lo
hemos olvidado, a otros, como los componentes de la actual Gestora del PSOE
parece que le hayan pasado una esponja por el cerebro que les ha borrado el
recuerdo de los insultos -algunos terribles- que nos hicieron a los socialistas
y al propio Presidente del Consejo de Ministros, José Luis Rodríguez Zapatero.
En una de sus anotaciones escribe Azaña: “Prieto cuya
aversión a los nacionalistas es conocida (7)”.
Nota
del autor: Prieto, como
los socialistas de entonces era internacionalista, consecuencia de la
fraternidad que es uno de los tres valores socialistas. Por tanto nada más
lejos de sus ideas políticas que los nacionalismos que son siempre excluyentes.
Además
Prieto conocía que aquellos políticos catalanes con los que transaba, eran los
representantes de una burguesía que solo 10 años atrás se dedicaba a matar
obreros en las calles de Barcelona.
El detonante
de todo lo ocurrido en Barcelona entre los años 1920 y 1925, fue la huelga de
la compañía Barcelona
Traction, Light and Power Company, Limited, que suministraba la
electricidad a los tranvías, a los hogares, al alumbrado público, y a las
empresas.
El éxito fue total para
las organizaciones obreras, porque la huelga que se inició el 5 de febrero de
1919 duró 45 días, porque la huelga de La Canadiense - así se apodaba a la
empresa por el origen del capital que la fundó- se convirtió en una huelga
general, porque se consiguió la liberación de los obreros que habían sido
detenidos, y por los logros sociales conseguidos -mejoras salariales, y publicación del
Decreto de 8 horas de trabajo-.
Sin embargo, como ya escribí en anterior entrega, la terminación
de la 1ª Guerra Mundial afectó a la economía española, y muy particularmente a
la de Cataluña. Vinieron los despidos y las rebajas de sueldos, y con ellos las
huelgas. Para contrarrestarlas, para “romper la huelga”, la patronal, aglutinada
en torno a la Lliga Regionalista, creó un sindicato amarillo, el llamado
Sindicat Lliure, y lo trufó de pistoleros. Las represalias por las muertes de obreros crearon una
espiral de violencia.
A lo anterior vino a unirse el criterio de “emplear mano dura”
que adoptó Eduardo Dato, presidente del gobierno. Nombró al general Martínez
Anido gobernador civil de Barcelona, que puso a la policía al servicio de la
patronal, y de los pistoleros del Sindicat Lliure, y dio vía libre a la “ley de fugas”.
Quienes hayan visto Luces de Bohemia quizás recuerden el
personaje de “El Catalán”; Valle Inclán lo representa, en una escena, preso con
Max Estrella, y entra la policía que le dice a “El Catalán: estás libre puedes
irte. Éste sale de escena, y entre bastidores se oyen gritos de “se fuga” y varios
disparos; cae el telón.
En el mes de noviembre de 1920, solo en Barcelona, hubo 22
muertos, entre ellos el del diputado Layret, abogado de los obreros.
La cuestión llegó a ser
tan escandalosa que Julián Besteiro acusó
en el Congreso a Bugallal, presidente del Consejo de ministros, de
instaurar la Ley de Fugas.
El 10 de marzo de 1923 es
asesinado el dirigente de la CNT Salvador Seguí, El Noi del Sucre. Hace muchos
años un testigo ocular del entierro del Noi del Sucre me contó que fue la mayor
manifestación de duelo que había habido en Barcelona.
Años después, cuando acudí al entierro de los abogados de Atocha
que los pistoleros de la patronal asesinaron, recordé lo que me habían contado.
El desfile de miles de hombres y de mujeres, en silencio, con los labios
apretados, y con la decisión en sus ojos de seguir luchando por las libertades,
debió parecerse mucho al de los obreros del entierro de Salvador Seguí.
Quizás todos esos desordenes fueron los que hicieron a Besteiro
pedir a sus compañeros del PSOE que
apoyaran, en 1925, a la dictadura de
Primo de Rivera; petición que al no ser atendida hizo que se diera de baja en
dicho partido. Hacía así buena la frase: prefiero la injusticia al desorden,
atribuida a Goethe; sin caer en la cuenta de que el mayor desorden es la
injusticia.
A.2.5.2 Estatuto de Autonomía de Euskadi
En mayo de 1931,
estando en estudio la Constitución de la República Española, se inició por el
PNV la redacción de un Estatuto del País Vasco-Navarro. Llamado el Estatuto de Estella
presentado a las Cortes Constituyentes el 22 de setiembre de 1931 por un grupo
de alcaldes. No pudo ser tomado en consideración porque entre otras cosas
señalaba la Confesionalidad Católica del Estado Vasco, lo cual chocaba de
frente con el Articulo 3 del Título Preliminar de la Citada Constitución: El
Estado español no tiene religión oficial.
En el “bienio
negro” cuantos esfuerzos se hicieron por hacer un borrador de Estatuto
fracasaron porque provincias españolistas como Álava, que no deseaban un
Estatuto para Vizcaya, pusieron “palos en las ruedas”.
Y cuando en julio
de 1936 ya estaba encauzado el borrador, y estaba previsto que pasara a la
Cortes para su aprobación, ocurrió el
golpe de estado de Mola y Franco, que al resultar en parte fallido, provocó que
el ejército faccioso agrediera a las provincias fieles a la República, y
estalló la guerra.
Por fin los “enemigos de la Cruz y de la Patria” como les llamaban los
periódicos conservadores y
tradicionalistas, promulgaron el 1 de octubre de 1936 el Estatuto de Autonomía
Vasco.
Nota
del autor: Prieto,
cuando conoció la pretensión de los católicos vascos de que en el Estatuto figurase
Confesionalidad Católica del Estado Vasco, dijo con ironía que querían ser el Gibraltar
Vaticano.
Otras cláusulas
del Estatuto de Estella eran también tan pintorescas como la anterior: poder
firmar un concordato entre el Vaticano y el Estado vasco; el no reconocimiento
de los derechos políticos de los españoles que trabajasen en el País
Vasco-Navarro hasta después de 10 años de residir en el mismo; o reservarse las
competencias sobre materias religiosas.
Subyace en
el texto del Estatuto de Estella un miedo cerval a perder su propia identidad,
a que sean los foráneos los que impongan la suya.
Desde
entonces han pasado 80 años, pero todavía hay partidos como el FN francés, el
holandés de Geert Wilders de extrema derecha, el derechista AfD alemán, que por
miedo a perder su identidad hacen xenófobos a sus votantes. Es lo mismo que le
pasa al Partido Republicano de Trump.
Continuará en la próxima entrega.
Alfredo Sancho Cavo
BIBLIOGRAFÍA:
(1) Manuel Azaña. Los cuadernos robados.12/08/1932
(2) Manuel Azaña. Los cuadernos robados.09/09/1932
(3) Manuel Azaña. Los cuadernos robados.29/05/1933
(4) Manuel Azaña. Los cuadernos robados.18/08/1933
(5) Manuel Azaña. Los cuadernos robados.23/08/1933
(6) Gabriel Jackson. La Republica Española y la Guerra Civil
1931-1939. Editorial Crítica
(7) Manuel Azaña. Los cuadernos robados.01/12/1932
No hay comentarios:
Publicar un comentario