lunes, 13 de octubre de 2014



ALARMA SANITARIA EN MADRID.
La primera semana de  Octubre de 2014 ha reflejado de una manera absoluta unas cuantas de las características de este gobierno que sufrimos los ciudadanos de España y de una manera especial los madrileños.
Con anterioridad a estas fechas el Estado Español procedió de una forma generosa y patriota a trasladar e internar sanitariamente a dos ciudadanos españoles que se encontraban en Liberia y Sierra Leona enfermos y casi moribundos a causa del virus Ebola.
 Dicho internamiento sanitario concluyó con la muerte de ambos pacientes a pesar de los esfuerzos de la infraestructura sanitaria  madrileña.
Los medios de comunicación reflejaron que el segundo traslado e internamiento en el hospital Carlos III no tuvo las mismas precauciones que el primero y a los ciudadanos profanos nos extrañó pero pensábamos que nuestro "maravilloso sistema sanitario" estaría actuando adecuadamente.
De pronto aparece la noticia alarmante de que una enfermera que atendió a ambos pacientes con tareas tan peligrosas como limpieza de los enfermos, recogida de residuos y preparación de los cadáveres para su incineración ha notado unos primeros sintomas y ante su insistencia aceptan atenderla y la trasladan en una ambulancia al Hospital de Alcorcón donde consigue que acepten los indicios que manifiesta, le hacen una prueba y la vuelven a trasladar al Hospital de infecciosos Carlos III que depende del Hospital de La Paz.
A partir de aquí la ciudadanía se entera del asunto y ante ello el Ministerio de Sanidad organiza una patética intervención de la persona que el Presidente nombró como ministra (Ana Mato) que balbucea muletillas  que ingenuamente pretende que sean tranquilizadoras y hace una demostración reiterada de su conocida incapacidad para cualquier cosa que no sea la de esconderse a cualquiera de las obligaciones y responsabilidades de una autoridad del estado.
Tras esta intervención transcurren otros cinco días en los que se desatan los comentarios de  los medios de comunicación y a todo ello las autoridades solo responden con deseos de mejora de la enferma y llamamientos a la tranquilidad de la población pero sin que nadie se manifieste con seguridad en lo que se está haciendo y hasta llegamos a escuchar a la Ministra de Sanidad que el estado de la enferma lo conoce----¡¡ a través de los medios de comunicación!!   y a esta incapacidad se suman las op niones miserables del Consejero de Sanidad de Madrid humillando e insultando a la enferma y alardeando que no necesita ser Consejero, ya que ha llegado a la política COMIDO y tiene su vida resuelta.
En dichos días la única acción de autoridad fue sacrificar al perro casero de la enferma a pesar de las protestas del marido de la enferma y de sus vecinos.
Ante el aluvión de comentarios críticos de todos los medios de comunicación el Presidente del Gobierno en el acostumbrado consejo de ministros del viernes dia 10 nombra una Comisión Interministerial y Científica que pone bajo la autoridad de la Vicepresidenta del Gobierno pero no se decide nada sobre la desactuación de Ana Mato ni sobre las intolerables e insultantes palabras del Consejero de Sanidad.
Lo que decía al principio de esta escrito, el gobierno ha mostrado claramente sus características: Incapacidad para actuar e incluso para dirigirse a los ciudadanos, mentiras de bellacos y  chulería apoyada en sus mayorias absolutas.
Si de este penoso asunto el Gobierno sale tan indemne como hasta ahora está saliendo del cúmulo de agresiones a lso ciudadanos quedará bien clara la falta de coraje que tiene la clase política que no tiene tampoco más capacidad que la de soltar frases rimbombantes y luego sonreir todos juntos en los pasillos de los distintos parlamento y estancias oficiales en las que se reunen.

2 comentarios:

  1. Tus reflexiones centran muy bien las responsabilidades del caso en la Ministra de Sanidad y el Consejero de Sanidad de Madrid, que ya deberían haber dimitido o sido cesados hace días. No estoy de acuerdo sin embargo en lo que parece tu conclusión al final. Pues no toda la clase política es igual. Si metes a todos los políticos en el mismo saco de la "casta", los responsables de las fechorías verían diluirse sus responsabilidades. ¡Que gran favor les harías¡

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    1. La famosa denominación de "casta" no se rcreo que se refiera a casos como estos y lo que yo censuro es que echo de menos una actitud seria de todos los grupos políticos del Parlamento como podría ser la presentación de una censura contra la ministara de Sanidad que demostraría que el Gobierno solo la contrarrestaría con su mayoría absoluta.Esto demostraría más claramente la hartura e indignación de la sociedad por la inoperancia y desprecio que hasta ahora demuestran en muchas ocasiones.
      Esto lo hago extensivo a la Consejería de Sanidad de la Com. de Madrid.

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