BLOG RADIOGRAFIA DEL PSOE
2ª
ENTREGA
A. 1 En la democracia republicana. (Continuación)
A.2.1. Las Obras Públicas
(Continuación)
Lo más asombroso de
tal empeño es la eficiencia y rapidez con las que Prieto abordó esos proyectos:
El 3 de diciembre de 1932 Azaña le encarga su construcción
(1); el 14 del mismo mes Azaña consigna en su diario: “Prieto ha traído un
decreto constituyendo un organismo que se encargue de proyectar las cosas que yo
le indiqué el otro día respecto de los alrededores de Madrid. Y un `proyecto de
ley’ que nos dará los recursos necesarios. Al leer el decreto dijo:
<<esto es lo que se me ha ocurrido para dar forma a lo que propuso aquí el señor Azaña>>” (2).
Y el 27 de diciembre escribe
en los “cuadernos robados”: “fuimos todos los ministros al Hipódromo para ver
los planos de la reforma concebida por Zuazo para prolongar la Castellana y
construir grandes edificios públicos en las dos plazas que allí van a
construirse. Los proyectos son bellos y están pensados en grande”.
Nota del autor: Los Nuevos
Ministerios ocupan la llanada del antiguo Hipódromo que se había trasladado a
su actual emplazamiento. En los años cincuenta y sesenta todavía había personas
que se referían a ese promontorio donde están ubicados la Escuela de Ingenieros
Industriales, el Museo de Ciencias Naturales, y la Residencia de Estudiantes,
como: “los altos del hipódromo”.
Uno de los proyectos capitales era el del túnel que uniría
las estaciones de Atocha y Chamartín, que se inició tan pronto como se publicó en
la Gaceta de Madrid - el equivalente del actual BOE- la Ley que permitía disponer de los recursos
económicos para realizarlo. Su perforación se hizo según el “Método Metro de
Madrid” - que durante años se estudió en muchas escuelas de ingenieros civiles
extranjeras -.
No existían entonces las fastuosas tuneladoras que el PP
madrileño empleó en la M-30 y en los
nuevos metros, y con las que hizo un concurso entre los colegios, de pago por
supuesto, para darles nombre, y que sus hijos y/o nietos pudieran conocer que
sus padres tenían “costumbre de mandar”.
Aunque fue un marketing político obsceno hay que
disculparles porque no todos los hijos y nietos de dirigentes del PP tienen un
abuelo que les enseñe su aeropuerto.
La derecha española
con su gracia procaz y chocarrera de señoritingo de casino de pueblo - tanto entonces como ahora-, dio en
llamarle “El túnel de la risa”; y el llamado pueblo llano que tenía “costumbre
de obedecer” hizo lo que venía haciendo desde los tiempos de Esquilache: reír
las gracias del señorito, ser la caja de resonancia, el altavoz de sus
opresores, para tratar de desprestigiar
una útil obra de los políticos que trabajaban por sus libertades.
Pero también cierta
prensa atacó esa unión ferroviaria, y así lo consigna Azaña en sus diarios:
“Guzmán me cuenta la decisión de acentuar en La Luz la campaña contra los socialistas (…) Ya vienen atacando a
Prieto por el túnel de enlace”. (3)
Evidentemente aunque
existe en España una derecha cavernaria que “desprecia cuanto ignora”, existe otra
derecha que no embiste y razona, y una muestra de ella es Juan Velarde Fuertes.
Éste en el centenario del nacimiento de Indalecio Prieto publicó el opúsculo
“La gestión económica de Indalecio Prieto en el Ministerio de Obras Públicas”.
En él, Velarde Fuertes, califica de “gigantesca labor la que realizó desde el
15 de diciembre de 1931 al 9 de setiembre de 1933, etapa en la que fue ministro
de Obras Públicas (4).
Hasta 1967 no pudieron
los de la derecha cavernaria perforar los pocos cientos de metros que, al 31 de
marzo de 1939, faltaban para terminar el túnel.
En el mismo librito
aclara Velarde Fuertes que él y Prieto no podían tener ideologías más diferentes,
pero que las obras que Prieto legó a España estaban por encima de las
ideologías.
Desde luego tal
diligencia tuvo Prieto que, cuando buscaba los “documentos de apoyo” de este
Blog, quedé pazmao con la misma, por
emplear un término muy usado por Guerra el político. Y una prueba de ello si
necesaria fuera está en la siguiente anotación de Azaña fechada el 15 de abril:
“Prosiguen las ceremonias conmemorativas de la proclamación de la República.
Hoy hemos inaugurado el nuevo trozo del Paseo de la Castellana. Es muy hermoso.
Se ha hecho todo en cuarenta días: obra que llevaba años enredada en la pobreza
proyectista y en la nulidad verbalista de ayuntamientos y gobiernos. Al mismo
tiempo se ha inaugurado oficialmente la construcción de los dos ministerios (de
Gobernación y Obras Públicas). Procuro que esta obra se lleve con celeridad,
dándole alas a Prieto, y a fin que las cosas queden en tal estado que no pueda
rectificarse ni detenerse el plan de conjunto, que será muy bueno” (5).
La energía que Prieto imprimió al Ministerio O.P. fue tal
que le permitió, además de todos los trabajos citados, acometer la
electrificación de varios tramos ferroviarios.
También les permitió hacer
el proyecto, e iniciar la construcción, de lo que se conoce como Carretera de
la República, que va desde Cercedilla hasta el Puerto de la Fuenfría, bordeando
la antigua calzada romana, y de cuyo recorrido entre pinares tantos excursionistas
hemos disfrutado. El motivo dado para construirla es, como siempre la
solidaridad del PSOE con los más desfavorecidos: Que el acceso a ese pulmón matritense no sea un privilegio de las
clases pudientes ni aun de las acomodadas, sino de todos, porque todos tienen
derecho a respirar y a vivir.
A.2.2. La Educación
Ya
se ha mencionado el enorme porcentaje
de analfabetos existentes en España en los años veinte del siglo pasado; ello,
además de una condena de esos españoles a la pobreza y al abuso, impedía que
España pudiera desarrollarse económicamente.
Ahora,
todos los economistas reconocen que la productividad de un país, y por tanto su
bienestar económico, se basa en el conocimiento. También entonces era aceptado
este axioma en otros países, pero en España había fuerzas reaccionarias muy
poderosas que hablaban de la “funesta manía de pensar”; había personas, al
igual que ahora, para las que la desigualdad era necesaria, y por tanto la
fomentaban.
Al
frente de ese importante ministerio también hubo un ministro socialista:
Fernando de los Ríos. Educado en la Institución Libre de Enseñanza, era
absolutamente consciente de la importancia de la enseñanza pública.
Es lógico que un
gobierno, el de la conjunción republicano-socialista, que llevaba en su
programa de gobierno la promulgación de la “Ley de Congregaciones Religiosas”
que limitaba a éstas la facultad de enseñar a sus clérigos solamente, por lo
que tenían prohibida la enseñanza al resto de los españoles, no podía poner en
marcha dicha ley sin antes disponer de maestros y colegios en número suficiente
para dar enseñanza a los niños que entonces no la recibían y, además, a los
niños que hasta entonces estudiaban en los colegios de las órdenes religiosas,
y que después de la aprobación de la citada ley tendrían que acudir a los
colegios públicos.
Es
evidente que la “Ley de Congregaciones Religiosas” iba a concitar la enemiga de
estamentos poderosísimos, como así fue. Pero para evaluar las poderosas fuerzas
opuestas a esa ley, hay que conocer en
manos de quien estaba entonces la educación de los chicos y chicas.
En
España el monopolio de la enseñanza a los nobles lo tenía, casi desde su
fundación, la Compañía de Jesús. Una prueba de lo anterior es que en Madrid
existe aún una calle cuyo nombre es el de “Seminario de Nobles”, que nace en la
calle de la Princesa y muere en Mártires de Alcalá, y que recibe ese nombre
porque hubo en ella un edificio destinado a la enseñanza de los nobles. El
edificio era uno de los varios del complejo llamado de Areneros de los
jesuitas.
Pero
en el inicio del siglo XIX, huyendo de la Revolución francesa, se refugiaron en
España muchas órdenes religiosas dedicadas a la enseñanza tanto de chicos como
de chicas. Una de esas congregaciones, la de los “Hermanos de las Escuelas
Cristianas”, los Salesianos, conocidos como los “baberos” en algunas regiones
españolas por su uniforme, se ocupó de educar chicos, y se expandió rápidamente
por el país.
Mientras,
las monjas francesas - Ursulinas, Damas Negras, etcétera- se ocuparon de educar
a las chicas de las familias pudientes y de las acomodadas, pues contaban con
un bagaje pedagógico que no tenían las monjas españolas; éstas tendieron a atender a las niñas y muchachas de clase humilde,
pero no para transmitirles conocimientos de los que las propias monjas
carecían, sino para que fueran buenas cristinas y dóciles sirvientas. Algunas
de esas monjas, como las conocidas por el sobrenombre de “Las Domésticas”,
recogían a las que se descarriaban para evitar que cayeran en la prostitución,
a la vez que eran una especie de oficina de colocación de criadas en familias
cristianas. Todavía a finales de 1960, tuvo mi familia que tratar con “Las
Domésticas” porque se presentó en nuestra casa, para servir, la hija de un
maestro de Castilla que se había escapado de su casa. Mi padre le puso una
conferencia al de la fugada, concertó el pueblo de entrega, la metimos en
nuestro coche, y la libramos de las monjas.
Dado
que la enseñanza de las élites en el siglo XIX era un buen negocio -ahora ya no
es un buen negocio, ahora es un gran negocio-, y que existía un nicho de
negocio para enseñar a los hijos de las familias acomodadas, surgieron otras órdenes
religiosas como los Claretianos, fundados por Antonio María Claret - el de las crasas vocales payesas según le moteja
Valle Inclán en la “Trilogía del Ruedo Ibérico”-, que abrieron en toda España
numerosas escuelas cuyo nombre es “Colegio del Corazón de María”.
Y
todos esos enseñantes, y sus antiguos alumnos sobre los que seguían ejerciendo
una gran influencia, iban a oponerse a una enseñanza gratuita y de calidad.
Unos porque les quitaba el modus vivendi a muchos clérigos y hermanos –sus
garbanzos que diría Fraga-, y otros porque como he escrito al principio, “había
personas, al igual que ahora, para las que la desigualdad era necesaria, y por
tanto la fomentaban”.
Nota del autor: Utilizo a propósito el término
“familias acomodadas” porque pertenece a los términos que entonces se usaban para clasificar a las clases
sociales: pudiente, acomodada, menestral, etcétera; términos que el propio
Gobierno utiliza al justificar la construcción de la Carretera de la República,
porque eran los que entonces empleaban los españoles. (Véase la primera entrega
del Blog).
Y es que ese léxico lleva en
la raíz de sus palabras la explicación de lo que se quiere expresar: así, por
ejemplo, “pudiente”, es decir “que puede”, “que tiene poder”, no solo
económico, sino también político y social, que tiene “costumbre de mandar”; o acomodada, que se ha acomodado tanto
económica como socialmente.
Sin embargo nuestro leguaje se
ha empobrecido; ahora, con decir “es gente rica”, o con decir “tienen pasta”,
lo arreglamos todo.
Empieza, Fernando de
los Ríos, por allegar recursos que permitan poner en marcha el ambicioso
proyecto republicano. Y, como en anteriores ocasiones, recurro a los Diarios de
Azaña porque dan testimonio fehaciente: “Consejo de ministros.
Angustiosas peticiones de Fernando para que se aumente el personal en su ministerio.
Se han creado muchos servicios en Instrucción Pública, y no hay funcionarios
bastantes. El cuadro es desolador y nos convence” (6).
¿Cómo no iba a pedir
Fernando de los Ríos dineros para su ministerio? Cualquier persona que hubiera
leído el Decreto que da luz
verde a priorizar la Educación, en el que se
proyectaba la creación de 7.000 plazas de maestros y maestras, habría caído en la cuenta de que para atender a esos
7.000 nuevos funcionarios era necesario un aumento proporcional de funcionarios
en el ministerio. El citado Decreto eleva a los maestros a la categoría de
funcionarios públicos. De un plumazo acabó con el dicho: “pasa más hambre que
un maestro de escuela”. ¡Bien pagaron los pobres maestros, primero en la zona
franquista, y desde el año 1939 en la totalidad del territorio español, la
dignificación que de sus funciones hizo la 2ª República!
El decreto tiene un preámbulo que debiera figurar en el frontispicio de
todas las escuelas públicas: “España no será una auténtica
democracia mientras la mayoría de sus hijos, por falta de escuelas, se vean
condenados a la perpetua ignorancia (7)”.
Repasando los
gobiernos de los socialistas durante la 2ª República observé la importancia
capital que le deban a que los proyectos de ley llevarán el correspondiente
acompañamiento económico; ya aparece esa pulcritud en el segundo párrafo de
esta entrega. Y esa explicita importancia me dio coraje, porque en muchos
proyectos de la 2ª Restauración Borbónica - presentados por todos los partidos;
en esto han pecado todos-, el acompañamiento económico o casi no existe, o está
falseado. De ahí las desviaciones del 40% y más sobre lo inicialmente previsto
y, como consecuencia, el descontrol y la corrupción: Gürtel, Malaya, Púnica, ‘3
por ciento’, ‘ERES’, ‘Basuras’, y tantos otros escándalos nuestros de cada día.
Continuará en la próxima entrega.
Alfredo Sancho Cavo
BIBLIOGRAFÍA:
(1) Azaña. Los cuadernos robados. 03/12/1932
(2) Azaña. Los cuadernos robados. 14/12/1932
(3) Azaña. Los cuadernos robados. 29/06/1933
(4) Juan Velarde
Fuertes. La gestión económica de Indalecio Prieto en el Ministerio de Obras
Públicas. Pag. 251
(5) Azaña. Los cuadernos robados. 15/04/1933
(6) Azaña.
Los cuadernos robados. 29/11/1932
(7) UGT. La
Educación en la Segunda República
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