viernes, 3 de marzo de 2017

BLOG RADIOGRAFIA DEL PSOE
2ª ENTREGA

A. 1 En la democracia republicana. (Continuación)
A.2.1. Las Obras Públicas (Continuación)

Lo más asombroso de tal empeño es la eficiencia y rapidez con las que Prieto abordó esos proyectos:
El 3 de diciembre de 1932 Azaña le encarga su construcción (1); el 14 del mismo mes Azaña consigna en su diario: “Prieto ha traído un decreto constituyendo un organismo que se encargue de proyectar las cosas que yo le indiqué el otro día respecto de los alrededores de Madrid. Y un `proyecto de ley’ que nos dará los recursos necesarios. Al leer el decreto dijo: <<esto es lo que se me ha ocurrido para dar forma a lo que propuso aquí el señor Azaña>>” (2).
Y el 27 de diciembre escribe en los “cuadernos robados”: “fuimos todos los ministros al Hipódromo para ver los planos de la reforma concebida por Zuazo para prolongar la Castellana y construir grandes edificios públicos en las dos plazas que allí van a construirse. Los proyectos son bellos y están pensados en grande”.

Nota del autor: Los Nuevos Ministerios ocupan la llanada del antiguo Hipódromo que se había trasladado a su actual emplazamiento. En los años cincuenta y sesenta todavía había personas que se referían a ese promontorio donde están ubicados la Escuela de Ingenieros Industriales, el Museo de Ciencias Naturales, y la Residencia de Estudiantes, como:  “los altos del hipódromo”.

Uno de los proyectos capitales era el del túnel que uniría las estaciones de Atocha y Chamartín, que se inició tan pronto como se publicó en la Gaceta de Madrid - el equivalente del actual BOE-  la Ley que permitía disponer de los recursos económicos para realizarlo. Su perforación se hizo según el “Método Metro de Madrid” - que durante años se estudió en muchas escuelas de ingenieros civiles extranjeras -.
No existían entonces las fastuosas tuneladoras que el PP madrileño empleó en la M-30  y en los nuevos metros, y con las que hizo un concurso entre los colegios, de pago por supuesto, para darles nombre, y que sus hijos y/o nietos pudieran conocer que sus padres tenían “costumbre de mandar”.
Aunque fue un marketing político obsceno hay que disculparles porque no todos los hijos y nietos de dirigentes del PP tienen un abuelo que les enseñe su aeropuerto.
    
La derecha española con su gracia procaz y chocarrera de señoritingo de casino de pueblo - tanto entonces como ahora-, dio en llamarle “El túnel de la risa”; y el llamado pueblo llano que tenía “costumbre de obedecer” hizo lo que venía haciendo desde los tiempos de Esquilache: reír las gracias del señorito, ser la caja de resonancia, el altavoz de sus opresores,  para tratar de desprestigiar una útil obra de los políticos que trabajaban por sus libertades.
Pero también cierta prensa atacó esa unión ferroviaria, y así lo consigna Azaña en sus diarios: “Guzmán me cuenta la decisión de acentuar en La Luz la campaña contra los socialistas (…) Ya vienen atacando a Prieto por el túnel de enlace”. (3)

Evidentemente aunque existe en España una derecha cavernaria que “desprecia cuanto ignora”, existe otra derecha que no embiste y razona, y una muestra de ella es Juan Velarde Fuertes. Éste en el centenario del nacimiento de Indalecio Prieto publicó el opúsculo “La gestión económica de Indalecio Prieto en el Ministerio de Obras Públicas”. En él, Velarde Fuertes, califica de “gigantesca labor la que realizó desde el 15 de diciembre de 1931 al 9 de setiembre de 1933, etapa en la que fue ministro de Obras Públicas (4).

Hasta 1967 no pudieron los de la derecha cavernaria perforar los pocos cientos de metros que, al 31 de marzo de 1939, faltaban para terminar el túnel.

En el mismo librito aclara Velarde Fuertes que él y Prieto no podían tener ideologías más diferentes, pero que las obras que Prieto legó a España estaban por encima de las ideologías.

Desde luego tal diligencia tuvo Prieto que, cuando buscaba los “documentos de apoyo” de este Blog, quedé pazmao con la misma, por emplear un término muy usado por Guerra el político. Y una prueba de ello si necesaria fuera está en la siguiente anotación de Azaña fechada el 15 de abril: “Prosiguen las ceremonias conmemorativas de la proclamación de la República. Hoy hemos inaugurado el nuevo trozo del Paseo de la Castellana. Es muy hermoso. Se ha hecho todo en cuarenta días: obra que llevaba años enredada en la pobreza proyectista y en la nulidad verbalista de ayuntamientos y gobiernos. Al mismo tiempo se ha inaugurado oficialmente la construcción de los dos ministerios (de Gobernación y Obras Públicas). Procuro que esta obra se lleve con celeridad, dándole alas a Prieto, y a fin que las cosas queden en tal estado que no pueda rectificarse ni detenerse el plan de conjunto, que será muy bueno” (5).

La energía que Prieto imprimió al Ministerio O.P. fue tal que le permitió, además de todos los trabajos citados, acometer la electrificación de varios tramos ferroviarios.

También les permitió hacer el proyecto, e iniciar la construcción, de lo que se conoce como Carretera de la República, que va desde Cercedilla hasta el Puerto de la Fuenfría, bordeando la antigua calzada romana, y de cuyo recorrido entre pinares tantos excursionistas hemos disfrutado. El motivo dado para construirla es, como siempre la solidaridad del PSOE con los más desfavorecidos: Que el acceso a ese pulmón matritense no sea un privilegio de las clases pudientes ni aun de las acomodadas, sino de todos, porque todos tienen derecho a respirar y a vivir.   


A.2.2. La Educación

Ya se ha mencionado el enorme porcentaje de analfabetos existentes en España en los años veinte del siglo pasado; ello, además de una condena de esos españoles a la pobreza y al abuso, impedía que España pudiera desarrollarse económicamente.
Ahora, todos los economistas reconocen que la productividad de un país, y por tanto su bienestar económico, se basa en el conocimiento. También entonces era aceptado este axioma en otros países, pero en España había fuerzas reaccionarias muy poderosas que hablaban de la “funesta manía de pensar”; había personas, al igual que ahora, para las que la desigualdad era necesaria, y por tanto la fomentaban.

Al frente de ese importante ministerio también hubo un ministro socialista: Fernando de los Ríos. Educado en la Institución Libre de Enseñanza, era absolutamente consciente de la importancia de la enseñanza pública.

Es lógico que un gobierno, el de la conjunción republicano-socialista, que llevaba en su programa de gobierno la promulgación de la “Ley de Congregaciones Religiosas” que limitaba a éstas la facultad de enseñar a sus clérigos solamente, por lo que tenían prohibida la enseñanza al resto de los españoles, no podía poner en marcha dicha ley sin antes disponer de maestros y colegios en número suficiente para dar enseñanza a los niños que entonces no la recibían y, además, a los niños que hasta entonces estudiaban en los colegios de las órdenes religiosas, y que después de la aprobación de la citada ley tendrían que acudir a los colegios públicos.  
Es evidente que la “Ley de Congregaciones Religiosas” iba a concitar la enemiga de estamentos poderosísimos, como así fue. Pero para evaluar las poderosas fuerzas opuestas a esa ley, hay que  conocer en manos de quien estaba entonces la educación de los chicos y chicas.

En España el monopolio de la enseñanza a los nobles lo tenía, casi desde su fundación, la Compañía de Jesús. Una prueba de lo anterior es que en Madrid existe aún una calle cuyo nombre es el de “Seminario de Nobles”, que nace en la calle de la Princesa y muere en Mártires de Alcalá, y que recibe ese nombre porque hubo en ella un edificio destinado a la enseñanza de los nobles. El edificio era uno de los varios del complejo llamado de Areneros de los jesuitas.

Pero en el inicio del siglo XIX, huyendo de la Revolución francesa, se refugiaron en España muchas órdenes religiosas dedicadas a la enseñanza tanto de chicos como de chicas. Una de esas congregaciones, la de los “Hermanos de las Escuelas Cristianas”, los Salesianos, conocidos como los “baberos” en algunas regiones españolas por su uniforme, se ocupó de educar chicos, y se expandió rápidamente por el país.  
Mientras, las monjas francesas - Ursulinas, Damas Negras, etcétera- se ocuparon de educar a las chicas de las familias pudientes y de las acomodadas, pues contaban con un bagaje pedagógico que no tenían las monjas españolas; éstas  tendieron a atender  a las niñas y muchachas de clase humilde, pero no para transmitirles conocimientos de los que las propias monjas carecían, sino para que fueran buenas cristinas y dóciles sirvientas. Algunas de esas monjas, como las conocidas por el sobrenombre de “Las Domésticas”, recogían a las que se descarriaban para evitar que cayeran en la prostitución, a la vez que eran una especie de oficina de colocación de criadas en familias cristianas. Todavía a finales de 1960, tuvo mi familia que tratar con “Las Domésticas” porque se presentó en nuestra casa, para servir, la hija de un maestro de Castilla que se había escapado de su casa. Mi padre le puso una conferencia al de la fugada, concertó el pueblo de entrega, la metimos en nuestro coche, y la libramos de las monjas.

Dado que la enseñanza de las élites en el siglo XIX era un buen negocio -ahora ya no es un buen negocio, ahora es un gran negocio-, y que existía un nicho de negocio para enseñar a los hijos de las familias acomodadas, surgieron otras órdenes religiosas como los Claretianos, fundados por Antonio María Claret - el de las crasas vocales payesas según le moteja Valle Inclán en la “Trilogía del Ruedo Ibérico”-, que abrieron en toda España numerosas escuelas cuyo nombre es “Colegio del Corazón de María”.

Y todos esos enseñantes, y sus antiguos alumnos sobre los que seguían ejerciendo una gran influencia, iban a oponerse a una enseñanza gratuita y de calidad. Unos porque les quitaba el modus vivendi a muchos clérigos y hermanos –sus garbanzos que diría Fraga-, y otros porque como he escrito al principio, “había personas, al igual que ahora, para las que la desigualdad era necesaria, y por tanto la fomentaban”.

Nota del autor: Utilizo a propósito el término “familias acomodadas” porque pertenece a los términos que entonces  se usaban para clasificar a las clases sociales: pudiente, acomodada, menestral, etcétera; términos que el propio Gobierno utiliza al justificar la construcción de la Carretera de la República, porque eran los que entonces empleaban los españoles. (Véase la primera entrega del Blog).
Y es que ese léxico lleva en la raíz de sus palabras la explicación de lo que se quiere expresar: así, por ejemplo, “pudiente”, es decir “que puede”, “que tiene poder”, no solo económico, sino también político y social, que tiene  “costumbre de mandar”;  o acomodada, que se ha acomodado tanto económica como socialmente.
Sin embargo nuestro leguaje se ha empobrecido; ahora, con decir “es gente rica”, o con decir “tienen pasta”, lo arreglamos todo.

Empieza, Fernando de los Ríos, por allegar recursos que permitan poner en marcha el ambicioso proyecto republicano. Y, como en anteriores ocasiones, recurro a los Diarios de Azaña porque dan testimonio fehaciente: “Consejo de ministros. Angustiosas peticiones de Fernando para que se aumente el personal en su ministerio. Se han creado muchos servicios en Instrucción Pública, y no hay funcionarios bastantes. El cuadro es desolador y nos convence” (6).

¿Cómo no iba a pedir Fernando de los Ríos dineros para su ministerio? Cualquier persona que hubiera leído el Decreto que da luz verde a priorizar la Educación, en el que se proyectaba la creación de 7.000 plazas de maestros y maestras, habría caído en la cuenta de que para atender a esos 7.000 nuevos funcionarios era necesario un aumento proporcional de funcionarios en el ministerio. El citado Decreto eleva a los maestros a la categoría de funcionarios públicos. De un plumazo acabó con el dicho: “pasa más hambre que un maestro de escuela”. ¡Bien pagaron los pobres maestros, primero en la zona franquista, y desde el año 1939 en la totalidad del territorio español, la dignificación que de sus funciones hizo la 2ª República!

El decreto tiene un preámbulo que debiera figurar en el frontispicio de todas las escuelas públicas: “España no será una auténtica democracia mientras la mayoría de sus hijos, por falta de escuelas, se vean condenados a la perpetua ignorancia (7)”.

Repasando los gobiernos de los socialistas durante la 2ª República observé la importancia capital que le deban a que los proyectos de ley llevarán el correspondiente acompañamiento económico; ya aparece esa pulcritud en el segundo párrafo de esta entrega. Y esa explicita importancia me dio coraje, porque en muchos proyectos de la 2ª Restauración Borbónica - presentados por todos los partidos; en esto han pecado todos-, el acompañamiento económico o casi no existe, o está falseado. De ahí las desviaciones del 40% y más sobre lo inicialmente previsto y, como consecuencia, el descontrol y la corrupción: Gürtel, Malaya, Púnica, ‘3 por ciento’, ‘ERES’, ‘Basuras’, y tantos otros escándalos nuestros de cada día.

Continuará en la próxima entrega.

Alfredo Sancho Cavo
                                                                                 

BIBLIOGRAFÍA:
(1)  Azaña. Los cuadernos robados. 03/12/1932
(2)  Azaña. Los cuadernos robados. 14/12/1932
(3)  Azaña. Los cuadernos robados. 29/06/1933
(4)  Juan Velarde Fuertes. La gestión económica de Indalecio Prieto en el Ministerio de Obras Públicas. Pag. 251
(5)  Azaña. Los cuadernos robados. 15/04/1933
(6)  Azaña. Los cuadernos robados. 29/11/1932
(7) UGT. La Educación en la Segunda República


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