viernes, 10 de marzo de 2017

RADIOGRAFIA DEL PSOE
3ª ENTREGA
A. 1 En la democracia republicana. (Continuación)

A.2.2. La Educación. (Continuación) 

No descuida, Fernando de los Ríos, la enseñanza universitaria- tenía una cátedra universitaria en propiedad-; además de hacer obras en el “Caserón de San Bernardo”, culminó la construcción de la Facultad de Letras, la cual inauguró el 15 de enero de 1933 (1).
La edificación de Grupo Escolares en Madrid, y en el resto de España, marchaba a un fuerte ritmo, y en Febrero de 1933 el Presidente de la 2ª República, Niceto Alcalá-Zamora, el presidente del Consejo de Ministros, Manuel Azaña, y el propio ministro Fernando de los Ríos, inauguran dos grandes grupos: el Grupo Blasco Ibáñez y el Grupo Pablo Iglesias (2).
El “Blasco Ibáñez” estaba en la calle Cañizares, cerca de la actual Plaza de España, y fue demolido durante el franquismo.
El “Pablo Iglesias” tiene fachadas a las calles Barceló y Larra. En el franquismo le cambiaron el nombre por el de “Isabel la Católica”, con el que todavía funciona.
Los planes de construcción eran muy ambiciosos: en el año 1931, solo en Madrid, se inició la construcción de 6 Grupos Escolares, cada uno con varios aularios. La mitad de ellos sigue funcionando pero no con sus nombres originales.
El plan de 1932 para Madrid comprendía la construcción de 14 Grupos Escolares .Todos siguen funcionando, pero los franquistas han cambiado el nombre a 6.
Y en el plan de 1933 para la capital de España se contemplaba la construcción de 4 Grupos Escolares, de los cuales 3 siguen funcionando, y 1 fue demolido en el franquismo. De los que permanecen dos funcionan con sus nombres originales, y al tercero se le cambió.
La labor de Fernando de los Ríos la resalta Azaña en su Diario con justificado orgullo: “Hoy se celebra el segundo aniversario de la República, hemos empleado la mañana en inaugurar grupos escolares. Algunos son muy buenos y todos alegres, cómodos y decentes (3)”.
Y razón tenía para escribir eso porque 84 años después el Grupo Escolar “Pablo Iglesias”, sigue siendo “alegre y decente”. La fotografía del mismo lo atestigua:


El Grupo Escolar “Pablo Iglesias”, hoy llamado “Isabel la Católica”

Pero no le bastaba con construir escuelas, quería asegurarse que tendrían continuidad, y para ello era necesario “sacar la cultura a la calle”. En esto coincidía con el espíritu de la Institución Libre de Enseñanza, en la que estudió, y fue profesor.
Su tío, Francisco Giner de los Ríos, fue director de la Institución, pues a la muerte de su fundador, Julián Sanz del Río, había sucedido a este.
Ideó las Misiones Pedagógicas, las puso en marcha, y las dotó de bastimentos.
Las Misiones Pedagogías fueron un proyecto de solidaridad cultural porque estaban basadas en la labor de enseñanza de los voluntarios. Eran éstos personas de distintos empleos y oficios: estudiantes, maestros, dramaturgos como Alejandro Casona, cineastas, músicos como Martínez Torner, artistas plásticos, etcétera.
Las Misiones llegaron a reunir un “ejercito cultural” de 600 voluntarios.

A pesar de las trabas impuestas por los gobiernos del llamado “bienio negro”, y de la prohibición de las mismas en los territorios sucesivamente ocupados por los rebeldes franquistas, las  Misiones Pedagógicas tienen registrado un balance excepcional: se desarrollaron en más de 6.500 pueblos y/o aldeas. Completaron sus actuaciones en los mismos con la creación 5.522 de bibliotecas, (datos registrados hasta el 31 de marzo de 1937), lo que  supone en total la entrega de más de 600.000 libros.

Cuando una vez garantizada por la Constitución Española de 1978 se restableció la libertad de prensa, después de los 40 años de silencio que impuso el franquismo, los profesionales de la cultura empezaron a historiar lo que fue la cultura en la 2ª República, al principio con timidez, luego a borbotones, y dejaron de manifiesto lo que representó en el secular secano clerical que era España. Comparando la cultura en el periodo republicano con lo que fue lo que se llamaba cultura en los forrenta (5), a los que no conocimos la primera pero padecimos la segunda nos entraba ganas de ulular.
Sin embargo bastantes de esos intelectuales, al hablar de ese periodo se quedaban en las actividades de La Barraca, quizás por el atractivo de quien la puso en pie, García Lorca. Pero La Barraca, con toda su importancia, es a las Misiones Pedagógicas lo que la espuma es a la cerveza. 
Las Misiones pedagógicas fueron la culminación del espíritu krausista que, contra la feroz oposición de todos los carcundas, fue capaz de crear dos vergeles de cultura: la Institución Libre de Enseñanza y la Residencia de Estudiantes.

Nota del autor: Como se atestigua más arriba, tan pronto los franquistas ocuparon Madrid, procedieron a cambiar los nombres de los colegio; y tan pronto como dominaron en alguna parte del territorio español, se apresuraron a cambiar también el nomenclátor de sus calles y plazas. Los nombres  de República, Libertad, los de políticos del siglo XIX que se habían distinguido por su lucha por las libertades, a veces llegando hasta el martirio, los de filósofos librepensadores, etcétera, fueron sustituidos por nombres de santos o vírgenes. A partir del 1 de abril de 1939 la sustitución fue total.
En ocasiones la sustitución provocó sucedidos tan chuscos como este anuncio de la emisora EAJ 34: “Alberto Macías, papeles pintados, 18 de julio (antes Libertad)”; a finales de 1940 la gente de la ciudad de la emisora tenía tan enraizado el nombre de Libertad para esa calle que no se la conocía como 18 de julio, por lo que para que el anuncio fuera efectivo debía citarse el nombre de toda la vida.

Por eso, ahora que se trata de quitar del callejero de las ciudades españolas los nombres de los militares traidores, me indigna que haya ciudadanos, salvo que sean los hijos y/o nietos de los traidores, o afiliados y/o simpatizantes de ese partido heredero del franquismo que es el PP, que opinen que no se deben de cambiar porque “es historia”. ¿Es que los nombres anteriores no “es historia”? ¿Es que el nombre de la más importante arteria de Madrid, la Gran Vía no “es historia”, y sin embargo, ‘sin complejos’, los franquistas le cambiaron el nombre para darle el del fundador de la Falange, el que propugnaba la ‘dialéctica de los puños y las pistolas’?

O los que dicen: siempre se llamaron así. Estos son los ‘Adanitas’: el mundo empezó a existir con ellos; lo que ellos no conocen no existe. Y de ejemplo valga el siguiente sucedido:
Paseaba con uno de estos ‘Adanitas’ por una playa del Cantábrico, cuando por la megafonía que en el paseo marítimo está instalada, oímos que decían la temperatura del agua: 21º C. Me comentó que esa temperatura tan anormalmente alta era consecuencia del cambio climático, y le respondí que más parecía la consecuencia de la reciente construcción de un dique de varios kilómetros de longitud, que casi cierra la bahía, por lo que impide la entrada del agua del norte, de más profundidad y por tanto más fría, y facilita la circulación de las agua del litoral, que son más someras y, como consecuencia, más calientes.
Lo aceptó de buen grado, y a renglón seguido, ufano de que su región tuviese algo mejor que las limítrofes, me dijo: en Vigo el agua es mucho más fría. Cierto le contesté, es que la corriente del Golfo, el Gulf Stream, pasa a varias millas de esta ciudad y toca las costas gallegas más arriba de Vigo. Le hago ver que a pesar de no tocar directamente la costa viguesa, esa corriente sí ejerce su influencia sobre el clima, por eso el de Vigo es tan templado que tienen naranjos plantados en las calles; y que la flor de Pontevedra es la camelia, que es una flor tropical. Si no fuera por la corriente del Golfo Vigo, que está más al norte que New York tendría los inviernos de esta metrópoli.
Me quedó mirando de hito en hito y me dice: ‘yo nunca oí hablar de esa corriente’. Para cortar una discusión absurda le aposté una cena; no aceptó la apuesta, pero a la ‘tardenoche’ ya me daba clases sobre lo que era la corriente del Golfo. Había consultado una enciclopedia de 20 tomos que posee.

En el fondo de tales opiniones lo que subyace es que son emitidas por personas timoratas, a las que les cuadra lo que Juan Benet escribió para calificar esos comportamientos: “Un pueblo cobarde, egoísta y soez prefiere siempre la represión a la incertidumbre (6)”.

Continuará en la próxima entrega.

Alfredo Sancho Cavo
                                                                                                                                                
BIBLIOGRAFÍA:
(1)     Azaña. Los cuadernos robados. 15/01/1933
(2)     Azaña. Los cuadernos robados. 11/02/1933
(3)     Azaña. Los cuadernos robados. 14/04/1933
(4)     UGT. La Educación en la Segunda República.
(5)     Antonio Fraguas “Forges”. Los forrenta

(6)     Juan Benet. Volverás a Región

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